“...A mi humilde parecer, la comparación del estudioso de la ley con un manantial o río, quiere decir que dicha persona no se limita a los conocimientos de la Torá que aprendió de su maestro, sino que él produce nuevas enseñanzas basadas en la Torá, progresa en sus estudios y...”

Del comentarista del Pirke Avot



De la Ley Fundamental

                                                   Por Jaime Gorenstein

El kabalismo sefirótico lo llama “triada”,el esoterísmo en general la conoce como la Ley del Tres y el Sefer Yetzirá – el libro de la proto-Kábala - la denomina Ley Fundamental.

Según esta ley, todo fenómeno que ocurra tanto en escalas mínimas – los átomos - como en las escalas máximas – los astros - es el resultado de la combinación y encuentro de tres fuerzas diferentes y opuestas.

Y aquí se tiene que establecer una diferencia con el pensamiento científico contemporáneo, que no conoce la tercera fuerza, o por lo menos nunca se ha preocupado por ella.

Para la ciencia actual para que se produzca un fenómeno es indispensable la participación de dos fuerzas, a saber: fuerza y resistencia; magnetismo positivo y negativo; electricidad positiva y negativa; células masculinas y femeninas etc.

Pero para el régimen de las ciencias kabalísticas, los fenómenos no se pueden producir por causa de la acción de una o dos fuerzas solamente, es necesaria la participación de una tercera fuerza porque es únicamente con su ayuda, que dos fuerzas pueden producir un fenómeno.

Las tres fuerzas son: fuerza activa, fuerza pasiva y fuerza neutralizante.

También se les llama: fuerza positiva, fuerza negativa y fuerza resultante.

O también: masculina, femenina y desencadenante.

A pesar de sus características se les considera a las tres activas y solo adquieren sus distinciones en su punto de encuentro, es decir, en el momento en que entran en relación unas con otras.

Para los hombres Nº 1, 2, 3, e incluso el Nº 4, es muy difícil tomar conciencia de la participación de la tercera fuerza en cualquier fenómeno, debido a las limitaciones inherentes a nuestro estado subjetivo de conciencia, que no nos permite observarla ni comprenderla. Lo mismo sucede con la cuarta dimensión, que a pesar de conocer su existencia, no tenemos conciencia de ella. Si estuviéramos en condiciones de ver la manifestación de las tres fuerzas en cada fenómeno, veríamos el mundo tal como es. Pero el mundo real no está al alcance de los hombres Nº1, 2, 3, razón por la que no podemos ver la tercera fuerza, sencillamente por que ella pertenece al mundo real.

¡La tercera fuerza pertenece al mundo real!

Pero el hombre de la Kabalá afirma que si hacemos Hashem Avoda y aprendemos a trabajar con el nombre - IHVH - si se puede llegar a observar las tres fuerzas en sí mismo.

Por ejemplo:

Supongamos que un hombre desea o tiene la iniciativa de comenzar a trabajar en sí mismo para corregir algunos defectos indeseables y poder así alcanzar un nivel del ser más elevado, a ese deseo de hacer tikun (corrección) se le llamará fuerza activa. Por otro lado ese hombre ya tiene una “vida hecha” de sus costumbres, hábitos, forma de pensar, etc. representada por su personalidad adquirida, que “maneja” de alguna manera la inercia de su vida, pues bien, esa inercia constituirá la fuerza pasiva que se opone a cualquier forma de iniciativa en el sentido deseado.

Estas dos fuerzas entrarán en un penoso y largo conflicto, donde una de ellas vencerá a la otra, pero sin lograr el resultado esperado. Este tipo de lucha puede durar toda una vida y podemos verla cuando un proyecto concebido no llega a cristalizarse, o cuando observamos una detención en el entusiasmo, o una vacilación cuando surge un problema. La iniciativa se detiene.

Lo que en ese momento se requiere es un refuerzo a esa iniciativa, a ese refuerzo se le llama la tercera fuerza neutralizante.

Un hombre puede experimentar un deseo de iniciativa, pero toda esa fuerza puede ser absorbida por sus esfuerzos para sobreponerse a la inercia habitual de la vida, sin dejarle energía para alcanzar la meta hacia la cual debería dirigirse su iniciativa. Y esto puede continuar así hasta que la tercera fuerza haga su aparición en la forma, digamos, de un nuevo saber, que le muestre la ventaja o la necesidad de un trabajo sobre sí, que de esta manera sostendrá y reforzará la iniciativa.

Entonces la iniciativa (fuerza activa) con el refuerzo de la tercera fuerza (fuerza neutralizante) podrá vencer la inercia (fuerza pasiva) y el hombre llegará a ser activo en la dirección deseada.

Hay un esquema muy interesante que permite analizar de que manera funciona la Ley Fundamental en la Creación “de todo cuanto existe”.

Al esquema se le conoce como “el rayo de la creación” y es un excelente antecedente para el estudio posterior del Arbol Sefirotico:

Sabemos que en Ein-Sof, como en todo lo que existe con capacidad para producir un fenómeno, están presentes las tres fuerzas. Sabemos también que en Ein-Sof, por su misma naturaleza, las tres fuerzas constituyen un todo, esto es conocido por cualquier estudiante de Kabalá: la primera triada Keter, Binah y Johma forman el todo primordial e independiente.

Esta triada fundamental posee voluntad plena, conciencia y comprensión plena de sí misma y de todo lo que HACE, aunque el término correcto debería ser CREA.

Por estas consideraciones, al primer mundo del rayo se designa el número 1, ya que en él las tres fuerzas actúan como un todo. El mundo 1 es el mundo de Ein-Sof. El mundo de la ley única.

Cuando El Infinito, El Absoluto, El independiente, Dios, es decir: EIN-SOF en Kabalá, decide crear el mundo que sigue, la triada que en el mundo1 actuaba como un todo, en el siguiente mundo así creado, no actúan como tal, ahora cada una de ellas tiene su propia voluntad, su propia conciencia, ya no es una sola voluntad la que actúa, sino tres voluntades, tres conciencias. El Todo ya no es todo; una de sus partes, la primera de ellas, ha nacido. Está nueva triada ya es capaz de producir nuevos fenómenos, pero que no son de la misma naturaleza que el Absoluto, en ella ya se presenta un primer elemento de mecanicidad, es una triada donde las tres fuerzas están divididas. A este mundo así creado se le denomina mundo 3 porque en el rigen 3 leyes mecánicas. Es el mundo de “todos los mundos”.

Este mundo de segundo orden, creado por la voluntad única del Infinito, depende por entero a esa voluntad en todo lo que concierne a su propia existencia, y lo gobierna, pero no gobierna su trabajo creador, por ser este independiente con respecto a la voluntad del infinito.

Desde ese momento, todo el desarrollo posterior de rayo es mecánico.

En los mundos del segundo orden, la triada dividida crea al relacionarse entre sí nuevos mundos del tercer orden, que ya no dependen de la voluntad única del Infinito, sino de las tres fuerzas casi mecánicas que lo han creado. Y una vez creados, manifiestan tres fuerzas nuevas de su propio orden, totalizando 6 fuerzas. Es por ello que al mundo de tercer orden se le llama mundo 6 por actuar en él, 6 leyes mecánicas. Es el mundo de “todos los soles”.

3 + 3 = 6

En los mundos de cuarto orden, actúan las tres fuerzas del segundo orden, más las seis del tercer orden, más tres de su propio orden, 12 fuerzas en total. Constituye el mundo12, mundo bastante alejado de la voluntad única del Absoluto y mucho más mecánico que los anteriores. Es el mundo del sol.

3 + 6 + 3 = 12

Los mundos del quinto orden estarán gobernados por 24 fuerzas:

3 + 6 + 3 + 12 + 3 = 24
    
Es el mundo de “todos los planetas”
    
Los mundos del sexto orden están constituidos por 48 fuerzas, distribuidas de la siguiente forma: Tres fuerzas del mundo más cercano a Ein-Sof, seis fuerzas del mundo consecutivo, doce fuerzas del siguiente, veinticuatro más del que sigue, y tres de su propio orden, o sea cuarentiocho en total.

3 + 6 + 12 + 24 + 3 = 48

Es el mundo 48, la Tierra, el mundo en que vivimos. Y en él actúan 48 órdenes de leyes mecánicas.

En los mundos del sexto orden gobiernan 96 fuerzas, así:

3 + 6 + 12 + 24 + 48 + 3 = 96
    
Es el mundo 96, la luna, nuestro satélite. Y en el actúan 96 ordenes de leyes mecánicas.

Lo que debe quedar claro en el estudio de este esquema, visto desde la perspectiva de habitantes del planeta Tierra, es que cuanto menos leyes hay en un mundo dado, más cerca estará esté de la  voluntad única del absoluto; mientras más leyes hay en un mundo dado, mayor es su mecánicidad, y más lejos está de la voluntad de Ein-Sof. Vivimos en un mundo sujeto a cuarentiocho leyes mecánicas, es decir muy lejos de la voluntad del Absoluto, en un lugar muy remoto y sombrío del universo.

¡Ese es nuestro lugar en el mundo!

Estamos pues alejados por cuarenta y ocho leyes mecánicas de la voluntad de Ein-Sof.  Pero si pudiésemos liberarnos de la mitad de esas leyes, sólo nos afectarían veinticuatro y ascenderíamos en dirección a la voluntad del Absoluto. Sí nuevamente pudiésemos liberarnos de la mitad de ellas, sólo nos afectarían doce leyes y estaríamos en el nivel del sol, más cerca aun de la voluntad de Dios. Y sí pudiésemos liberarnos una vez más de la mitad de ellas, entonces sólo estaríamos sujetos a las seis leyes del mundo estelar o de “todos los mundos” y a “un paso” de la voluntad única e inmediata de la voluntad del Infinito.

Por lo tanto para el hombre existe la posibilidad de liberarse gradualmente del yugo de las leyes mecánicas.

El sistema dice que sólo hay una manera de estudiar las cuarenta y ocho leyes de la mecanicidad a las que el hombre está sometido: OBSERVARLAS EN SÍ MISMO CON LA INTENCIÓN DE LIBERARSE DE ELLAS.

Pero para que esto suceda, es necesario que el hombre comprenda que es un esclavo de ellas y de todas las adicionales que otros hombres han creado para él o que el mismo ha creado para sí.

Por ejemplo:

Sabemos que nos rigen cuarentiocho leyes por el simple hecho de vivir en el planeta Tierra, pero a su vez vivimos en el Perú, que tiene su propio “paquete” de leyes”, ahora supongamos que estamos internos en un hospital, entonces hasta aquí nos estarían rigiendo, las 48 leyes mecánicas, las leyes del Perú, más las leyes del hospital, se entiende que la libertad en esté panorama es un sueño imposible, más bien lo que queda claro, es que somos esclavos atrapados en un mundo de influencias externas que nos impiden despertar.

En el Pirke Avot – ética de los padres - hay un pensamiento muy interesante que permite pensar que estas 48 leyes mecánicas, son conocidas por el judaísmo, aunque en este, se expresen a modo de antídoto, es decir, como requisito para poder liberarse de ellas, veamos:

“La Torá es más grande que el sacerdocio y la realeza, pues la realeza exige treinta requisitos y el sacerdocio veinticuatro, mientras que la Torá exige cuarentiocho y estas son: estudiar con maestro, oír bien claro, práctica oral, comprensión de corazón, discernimiento de corazón, temor, reverencia, cambio de ideas con el grupo, análisis del estudio con el grupo, serenidad, estudio del Tanaj, estudio de la Mishna, moderación en los negocios, en el sexo, en los placeres, en el sueño, en la conversación, en la risa, con loganimidad, con buen corazón, con confianza en las palabras de los sabios, con aceptación de sufrimientos, con conocimiento del lugar de uno, con aceptar su suerte con alegría, con tener cuidado en sus palabras, con abstenerse en exigir méritos para sí mismo, con hacerse estimar por todos, con amar a D-s y la humanidad, con amar la caridad, con amar las cosas rectas, con amar la represión justa que otros le hacen, con huir de los honores, no enorgullecerse de su sabiduría, no alegrarse por dictar decisiones, en el juicio, conllevar el yugo con su compañero, juzgarlo favorablemente, guiarlo hacia la verdad y la paz, con preparar los estudios antes de enseñarlos, con preguntar y contestar adecuadamente, con escuchar y ampliar; aprender para enseñar, aprender para practicar, hacer que su maestro se vuelva más sabio, fijar su atención en el pronunciamiento de su maestro; citar el nombre de la persona de quien aprendió lo que dice, pues todo el que cita un pasaje con el nombre del que lo pronunció, trae redención al mundo, como está escrito: “Y Esther se lo dijo al rey en nombre de Mordejay”.       

Impresionante evidencia de que las ideas del Hashem Avoda (trabajo interno) que esté sistema revela, estuvieron presentes, operativamente vigentes en algún sector de nuestro pueblo, cuando La Escuela de pensamiento objetivo vivía entre nosotros y desarrollaba su influencia. No olvidar que el esoterismo es de una antiguedad incalculable con respecto a la aparición de las religiones y sin duda basamento primordial de sus planteamientos más eserales.   

Trabajo interno – conócete a ti mismo
Trabajo interno – estudio de sí.
Trabajo interno – observación de sí.
Trabajo interno – recuerdo de sí.
Trabajo interno – CREACIÓN DE SÍ MISMO POR SÍ MISMO.
Trabajo interno – Trabajo con IHVH

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