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LA RESUFICCION DE JESUS
Si hay un mito que, de alguna manera,
podemos decir que ha cambiado el rumbo de la
historia, ese mito, sin duda, es la presunta
resurrección de Jesús. ¿Podríamos afirmar que el
mundo sería hoy distinto?, decía Pablo que "Si
Jesús no ha resucitado, vana es nuestra predica y
vana nuestra fe" carta I a los corintios
15:14, a lo que, después de siglos de
experimentar toda la fenomenología que derivó de ese
supuesto hecho, podríamos añadir; "Si Jesús nunca
hubiera resucitado entonces nunca habría existido el
cristianismo y su inquisición, ni sus progroms y
persecuciones "para mayor gloria de cristo" y
posiblemente nunca se hubiera producido la
vergonzante tragedia del holocausto, cuyos
argumentos llevaban la firma de la iglesia,
argumentos a los cuales apeló el infame, su nombre
sea borrado, cuando manifestó en Abril de 1934 y toda Europa oyó
su discurso que sería pronunciado frente a una
delegación de obispos y del que extraemos el
siguiente fragmento:
“Se me ha atacado por mi forma de tratar con los judíos,
durante 1500 años la iglesia ha considerado a los judíos como seres perniciosos,
los ha encerrado en Ghettos, dando a comprender que clase de gente eran los
judíos. Yo continuo ésta tradición milenaria. Y probablemente al obrar así, hago
un servicio enorme al cristianismo".
Mientras el tal Pablo continúa
diciendo: "...Y somos hallados falsos testigos de dios..." verso 15, No,
pues lo que os hace falsos del todo no son vuestras creencias, que al fin y al
cabo cada persona es libre de creer lo que le venga en gana, lo que os hace
falsos completamente bien lo dijo Jesús: "Por sus frutos los conoceréis".
Analizaremos los hechos partiendo
de tres puntos fundamentales:
- El
mito
- El
contexto teológico
- Los
actores y los testigos
EL MITO
Síntesis I: Jesús es llevado
de un lado a otro, golpeado, mal tratado, azotado y finalmente colgado en una
cruz.
Pertenecer al mundo antiguo no es
sinónimo de incompetente. Los romanos podrán parecernos hoy un pueblo antiguo
más, pero eso no significa que fueran negligentes en su trabajo, sin duda no
permitían que los reos pudieran sobrevivir al castigo, en ocasiones para
acelerar la muerte de los reos, les quebraban las piernas cuyo propio peso les
provocaría un colapso cardíaco y asfixia, y en consecuencia en breves minutos
les sobrevendría la muerte. Con Jesús sin embargo, siempre según el relato
cristiano, no será necesario que le quiebren hueso alguno, para cerciorarse, un
oficial romano le atravesará el costado. Así pues, de acuerdo al mismo relato,
Jesús indefectiblemente murió, ya fuera por el resultado de la propia
crucifixión o por la acción del legionario romano. Y aunque no nos lo dicen, es
del todo lógico suponer que algún funcionario romano comprobaría rigurosamente
su defunción antes de consentir en la retirada del cuerpo.
Síntesis II: Jesús es
sepultado en una especie de caverna tallada, en el lugar es colocada una
custodia militar para evitar que el cuerpo sea robado por sus seguidores. Contra
todo pronóstico, Jesús resucita.
Posteriormente a este devenir de los
acontecimientos, y entre tanto, el relato cristiano explica como un grupo de
sacerdotes opuestos a Jesús se presenta delante de Pilatos para prevenirle de un
posible robo del cadaver por parte de sus seguidores, y para solicitar que
ordene custodiar tanto el cadaver como el lugar donde será enterrado.
Sin embargo está a punto de nacer el mito, Jesús resucita de la muerte y sale de
la tumba. Los soldados se asustan y huyen abandonando su guardia, los discípulos
de Jesús encontrarán el sepulcro vacío, repito que siempre de acuerdo al relato
cristiano.
Hasta aquí hemos sintetizado el relato correspondiente a la presunta
resurrección de Jesús tomando como base documental los textos de Mateo, Marcos y
Lucas si bien estos últimos omiten la solicitud de los sacerdotes.
Como no es un tema menor la importancia de la autoría o historicidad de los
evangelios cristianos, sugiero acceder a un documento que aborda el
asunto:
¿Textus
Receptus?
Surgen inevitablemente
varias cuestiones; ¿Es auténtico el relato de la resurrección de Jesús? ¿Lo
corroboran otras fuentes? y si no es auténtico ¿cuál sería la originalidad del
mito y qué ocurre con el cristianismo?.
A la primera
pregunta; Lo cierto es que el mito de la resurrección de Jesús no es ni
auténtico ni original del cristianismo, maticemos, original del cristianismo sí
lo es en tanto en cuanto introduce variables que no están contenidas en los
mitos de otras religiones mistéricas de la antigüedad, los actores son
diferentes, y la presencia de testigos "oculares" según explica el texto de los
evangelios con nombres y apellidos y de los que se afirma que "algunos
todavía viven" carta I a los corintios 15:6.
En cualquier caso en el
relato de la resurrección como en los diferentes relatos de divinidades paganas
igualmente resucitadas de los muertos existen vínculos literarios recurrentes,
los que encontramos no solo en religiones con una teología perfectamente
conformada y estructurada, sino en la protoreligión misma, en esa inclinación
espiritual del hombre primitivo por el más allá, en esa fascinación por los
mundos superiores y que transformará al animal en un ser religioso, así es
innegable que se produce una mitopoiésis. En el estudio de las religiones
antiguas observamos que el cristianismo no podía evitar la creación de su propio
mito dado que confluía en el tiempo con aquellos que ya eran más populares en la
época en la cual se desarrolló.
En rigor obtenemos copias
a partir de un proceso resurectivo original, para el cristianismo esto
simplemente significará convertirse en el mito ulterior, ya no representará una
novedad, no será un acontecimiento fabuloso, aún cuando aparezca innovador en
una o en varias de sus formulaciones.
Y sin embargo será
tranquilamente creído sin dificultad por egipcios, romanos, griegos, y por todos
aquellos que practican religiones de misterio, aunque no por los judíos, quienes
no le darán crédito alguno a pesar de haber sido un acontecimiento supuestamente
acaecido en su propia tierra.
En rigor y aun contando
con el poco convincente testimonio que encontramos en el libro de los Hechos,
los primeros pasos a partir de la resurección parecen tener éxito, no obstante
el número de judíos que inicialmente se creyerón las explicaciones de Pablo irá
disminuyendo hasta desaparecer del escenario precristiano del siglo I.
Extrañamente el tal Pablo
no utilizará el mito de la resurección para atraer a la nueva "fe" a los judíos,
a los cuales les importan otras cuestiones, pero hablará de los presuntos
testigos oculares a los corintios y sin duda a otros en otras ciudades fuera de
Israel, para quienes sí abusará de la fabricación de ese mito construyendo
sobre la iconografía de una divinidad pagana resucitada, de acuerdo a otras
leyendas, los fundamentos de lo que poco después (quizá sin quererlo) sería el
cristianismo.
Hablamos de un mito porque
la resurrección de Jesús no se sujeta a evidencias, ni históricas ni
documentales, ni arqueológicas. Se necesitaría al menos una de estas tres para
empezar a tomar en serio lo que relatan los evangelios cristianos, al menos como
hipótesis de trabajo inicial, pues ¿Cuál de las muchas tumbas que rodean
Jerusalem fue la que contuvo el cuerpo de Jesús? ¿Dónde hallar una fuente
contemporánea, externa e imparcial a los hechos que relatan los evangelios
cristianos que niegue o confirme el mito? la única referencia escrita la
encontramos en el testimonium flavianum
pero esta referencia es una interpolación y por lo tanto a-histórica.
No cabe duda que en la
época en la que se fabricó el mito de la resurrección de Jesús, había
alguien muy interesado en que este mito fuera creído y divulgado rápidamente, en
menos de un siglo, en apenas 37 años se había extendido por todo el imperio
romano. La fama de Jesús sin embargo no sobrepasaría, en su vida, las fronteras
de Israel, a pesar de los grandes milagros y otras resurrecciones que le
atribuyen sus seguidores.
Así sería aceptada la
versión de Pablo en todo el mundo conocido, en todas partes menos en Israel, aún
apoyándose en la supuesta existencia de testigos que podían corroborarlo, poco
más de quinientas personas según nos cuenta la misma carta a los corintios,
muchos ya fallecidos al tiempo de dar forma al libro de los Hechos.
Un aspecto crítico
de la "nueva fe" que se estaba gestando, siendo el tal Pablo consciente o
inconsciente de ello, promotor o mero espectador pasivo, es la subyugación
prototípica de la figura de Jesús al mito ya conocido entonces de la
resurrección, conocido y creído en otras religiones con mayor raigambre
histórica y con mayor peso en el espectro de las creencias populares, el aspecto
crítico es el principio de la mesianidad atribuida a Jesús, una reflexión
adecuada nos aproxima a una incongruencia motiva que sugiere en el tal Pablo una
innovación para establecer la base de una nueva religión. ¿Cambio de
estrategia?, lo que uniría a los primeros seguidores de Jesús fue que veían en
él al mesías, uno más en una larga lista de mesías que circulaban en la época,
les importaba más expulsar a los romanos, recuperar su libertad y el control de
su tierra que perderse en entelequias de fantasiosos e improbables reinos por
venir, el Mashiaj o trae el reino mesiánico o no lo trae, y si no lo trae
entonces ¿qué clase de mesías pretende ser?, los evangelios reflejan esta
preocupación compartida cuando se acercan a Jesús y le dicen "si si todo muy
bonito, pero ¿para cuando el reino del Mashiaj?, danos pruebas, dinos cómo y
cuándo será y si será ahora en esta generación". Mateo 24
Pero Pablo simplemente
ignorará en todas sus cartas este argumento que es de importancia fundamental
aunque no vital para el pueblo judío y en su lugar basará su nueva fe en una
creencia que sí importaría y sí sería escuchada por el mundo gentil, la
resurrección.
De hecho el aspecto
crítico es la base de la que parte para hacer su defensa de la "nueva fe en
cristo", si Jesús era o no era el mesías se puede comprobar acudiendo a las
fuentes judías y observando los logros posteriores, beneficios eternos para
Israel de los que también las naciones disfrutarían por extensión, unos
beneficios que no llegaron con Jesús.
Así Pablo rechaza
mencionar al Jesús mesías y se centra en el Jesús resucitado: "Si Jesús no ha
resucitado, nuestra fe es vana" pero la religión de Pablo, lo que poco
después sería el cristianismo ¿en que se basa? ¿en qué Jesús es el mesías o en
que Jesús había resucitado?. La primera premisa se puede comprobar y se puede
demostrar como falsa, mientras que la segunda premisa es improbable e
indemostrable. Pablo rehusará utilizar el icono mesiánico porque él mejor que
nadie sabe en su interín que Jesús no era el mesías y en su lugar parangonará la
resurrección introduciendo una variable en una más que conocida creencia popular
pagana.
Lo que realmente importaba
a los judíos, no importaba a los gentiles, y lo que sí importaría a los
gentiles, no importaba a los judíos, siendo que la resurrección de los muertos
era ya en la tradición judía un concepto perfectamente establecido.
Ni las profecías
mesiánicas absolutamente judías ni la tradición judía, contempla ni precisa, ni
es solícita la resurrección de ningún mesías para que la resurrección final de
todos los que partieron ocurra. Pues esta resurrección ocurriría con o sin
presunto mesías "resucitado".
En otras palabras, la
resurrección de Jesús como premisa fundamental es totalmente absurda.
Recapitulemos; el mito de
la resurrección de Jesús reproduce en una mitopoiésis, legendarias historias de
otras religiones, que siendo más antiguas que el cristianismo, ya reconocían la
figura de una divinidad castigada, muerta y resucitada.
EL CONTEXTO TEOLOGICO
Dejaremos lo accesorio para centrarnos en lo
necesario, evitando abundar en análisis que poco
podrán añadir al escenario que estamos historiando y
que algunos de vosotros ya conocéis.
Pablo tomará prestado de
cuentos helenos y de la narrativa mitológica egipcia los datos necesarios para
crear su propio mito. Una incógnita que planea sobre las turbulentas relaciones
entre la comunidad de Jerusalem y el tal Pablo la encontramos en el libro de los
Hechos, a pesar de relatarles la forma en la que se produjo su "conversión", los
miembros más destacados de aquella comunidad seguidora de Jesús no le darán
crédito, no aceptarán su fantasiosa visión damascena y desde el principio
procurarán deshacerse de la incomoda presencia de Pablo.
Si los discípulos de
Jesús, efectivamente lo vieron resucitado ¿cómo es que no se tragaron las
explicaciones del tal Pablo? ¿por qué Jesús, si estaba vivo y en los cielos, no
tomó la iniciativa y salió en defensa del converso Pablo? ¿por qué no reapareció
ante toda la comunidad o ante a alguno de los "quinientos" que lo vieron
resucitado para expresarles sus actuales preferencias?, si Jesús había
resucitado físicamente, y lo habían visto físicamente, y físicamente lo habían
visto ascender al cielo como relata el mismo libro de los Hechos ¿por qué no se
tragaron la fábula de Pablo? si un muerto es capaz de resucitar ¿por qué no
puede aparecerse en el desierto cuando quiera, como quiera y a quien quiera?.
Desde el principio este
asunto no le quita el sueño a Pablo, pensaría "si me creen bien, y si no; Ya lo
harán los gentiles que son bastante más crédulos ya que sus religiones están
plagadas de estos mitos".
Veamos uno de estos mitos
y a uno de sus mayores exponentes; Osiris.
En los textos
fúnebres Osiris es el sol difunto, entre los nombres que se le atribuyen
está el de Unneref, El que manifiesta el bien. Como dios de la muerte y
del mundo de ultratumba, aunque, en un principio era un dios agrario, fue
adoptando rasgos de otros dioses y ante todo Osiris es el dios de la
resurrección; los Textos de los Sarcófagos del reino medio lo identifican con el
grano, con la uva y con el trigo, símbolo de la semilla que muere para renacer
más tarde en forma de espiga. Este dios encarnaba de acuerdo a la mitología
egipcia y tal como hemos señalado, la resurrección.
Las comparaciones son inevitables
llegados a este punto, el cristianismo utilizará la misma cadena de iconos para
referir el sentido esotérico de Jesús al establecer su propio corpus simbólico y
que establecerá un nexo entre el trigo, la uva y la figura "salvífica" del
maestro.
Pablo aún se aproximará más a esa
casuística al ejemplificar el sentido temporal de la muerte y las consecuencias
de la resurrección, al hacerlo ha tomado parte de la tradición contenida en las
fuentes judías y la ha mezclado con la
mitología de otros pueblos y ha construido un corpus totalmente nuevo,
haciendo esto ha desvirtuado su tradición y conocimientos judíos, lo suyo ya no
es judaísmo, ya no es osiríaco, sino por primera vez jesuítico.
Dice: "...¿lo que tú siembras no se
vivifica, si no muere antes? Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir
sino el grano desnudo ya sea de trigo o de otro grano..." semillas, granos,
trigo, muerte y resurrección. Siendo individuos diferentes pareciera que fueran
el mismo personaje, Jesús y Osiris, Osiris y Jesús.
Su soberanía tiene como verdadero
dominio el reino de los muertos y recibía el título de Toro de Occidente,
donde precisamente la figura de Jesús arraigará con fuerza. El reino de los
muertos y la muerte, rol que más tarde le será aplicado a Jesús con su cristina
victoria sobre la muerte y su dominio. O las llaves de la muerte y el Hades
según el relato apocalíptico. Diría Pablo "¿dónde está oh muerte tu aguijón?,
sorbida ha sido la muerte con victoria", exactamente como el Osiris en la
mitología egipcia, el cristianismo reproducirá en Jesús los mismos paradigmas.
Según Plutarco, en el momento del
nacimiento de Osiris, se oyó una voz proclamando que el dios de la creación
había nacido.
En el reino medio todo muerto se
transfiguraba en Osiris, ya que era un símbolo de inmortalidad. Su morada
celeste era Orión. Representaba al viento del Norte. Es el dios que preside el
Tribunal del juicio del alma y emite el veredicto; esta posición la tuvo por
haber muerto como hombre y resucitado como inmortal gracias a las poderosas
palabras de Thot, y su cuerpo nunca se putrificó. Osiris al morir como hombre
descendería a los inframundos para ser conocido por las almas de los que hasta
ese momento habían muerto.
Pedro en su primera carta capítulo
3 relatará un episodio similar, Jesús descenderá al lugar donde habitan los
espíritus encarcelados y les hablará. Pedro no habla de la resurección de Jesús,
sino más bien de la vivificación de su espíritu.
Por otra parte, los griegos
añadirían al mito de este dios resucitado el concepto de que para obtener la
inmortalidad sería necesario seguir a Osiris, estos nuevos conceptos
helenísticos se conocen como los misterios osiríacos.
Y de la misma manera que los
seguidores de la religión de Osiris se identificaban en su muerte y en su
inmortalidad, el cristianismo enseñaría por boca de Pablo que los seguidores de
Jesús se asemejaban a su maestro en su muerte y en su resurrección, como podemos
leer en el capítulo 6 de la carta a los romanos (6:5).
Osiris es una
deidad que una vez resucitada continúa envuelta en un sudario y tiene el rostro
verde -o, negro- como símbolo de renacimiento. Osiris también
se identifica con el vino, porque las uvas simbolizan su resurrección y el
comienzo de un nuevo ciclo de la vida (muchas otras divinidades también están
relacionadas con el vino).
Al hacer esto, Pablo ha
transformado y desvirtuado totalmente el judaísmo en el que creció, vivió y
murió Jesús.
Las investigaciones sobre su figura
y el desarrollo de sus enseñanzas se apartan mucho del Jesús contemplativo,
bondadoso, y calmo que creo el cristianismo, por su parte Pablo hizo un gran
trabajo de intoxicación religiosa al sentar las bases para el surgimiento de una
nueva religión, estos fundamentos primarios se sustentaron en mitos extraídos de
las religiones paganas, la mitopoiésis era inevitable. Si el judaísmo que
presuntamente practicó Jesús era un estilo de vida activo, el cristianismo de
Pablo se convirtió en una religión mistérica más.
Osiris, como más tarde Jesús, era
"Señor de los occidentales", el culto a Osiris buscaba las emociones del hombre
común y le otorgaba la forma y los medios para creer que él también podía
alcanzar la vida eterna;
la religión de Osiris estaba
extendida por todo el mundo, al aparecer el Jesús de Pablo, los seguidores de
Osiris no debieron tener mayor problema a la hora de cambiar de culto, en el
siglo II el cristianismo se había impregnado de casi todas las mitologías,
fábulas, leyendas, y símbolos de las religiones con las que competía por número
de devotos.
El acervo multidisciplinar de cada
religión mistérica del planeta fue absorbido por la creciente expansión del
cristianismo.
Aunque el cristianismo pretende
ofrecer su propia cosmología, las connotaciones comparativas entre un dios y
otro no pueden negarse, si el pez era el símbolo mágico con el que los
perseguidos cristianos del imperio se reconocían mutuamente, también era el
símbolo místico por el que los devotos de Osiris reconocían a su dios, el pez
Abdyu o perca del Nilo era comprendido como un símbolo de la resurrección de
Osiris y en consecuencia a Osiris se le mostraba bajo la apariencia de este pez
Osiris sería asesinado pero
resucitaría convirtiéndose en el rey de Occidente, esta vez con el apelativo de,
"El que sigue siendo perfecto", la resurrección de Osiris con lleva el título de
juez de los muertos, al igual que Jesús, Osiris era mostrado como un maestro de
bondad y misericordia y si todavía esto no nos parece suficiente, Osiris le
prestará a Pablo la simbología del pan y el vino como signos de "salvación".
El arte bizantino representaría
luego a Jesús saliendo de la tumba y cubierto con un sudario, una túnica, o una
sábana, y portando en su mano derecha la vara de la justicia, de nuevo nos
encontramos con que esta postura representada artísticamente no es original de
Jesús ni del cristianismo aunque presenta la innovadora imagen de su figura.
Osiris era representado exactamente de la misma forma, evidentemente de acuerdo
al concepto estilístico-artístico que los egipcios tenían dos mil años antes de
la E.C
- Día 25 del cuarto mes de Ajet: se
celebraba la “Noche de la Muerte”. Osiris fue asesinado por Set y su cuerpo
abandonado a orillas del río. Sus hermanas Isis y Neftis, representadas por dos
sacerdotisas jóvenes, buscan a Osiris por toda la ciudad.
- Día 26 del cuarto mes de Ajet:
prosiguen los Misterios con la “Lamentación”.
- Día 27 del cuarto mes de Ajet: se
celebraba la “Vigilia Nocturna” marcada por las presentaciones, oraciones y
lecturas delante de la imagen de Osiris por el rey, sacerdotes y sacerdotisas
que representaban a los diferentes personajes del mito.
- Día 28 del cuarto mes de Ajet: se
conmemoraba el triunfo de Osiris sobre las fuerzas de la muerte y su llegada al
Amenti como Sokar-Wesir con el gran banquete, “Celebración de comida en el
Altar. También se realizaban libaciones de agua fresca en honor a Osiris en los
altares domésticos.
- Día 29 del cuarto mes de Ajet: se
“Eleva el Dyed”, símbolo de la integridad y estabilidad osiríaca. Como en este
día Osiris se convierte en el primer occidental resucitado, se honra a todos los
difuntos porque, gracias a él, pueden continuar existiendo después de la muerte.
Finalmente; Mientras los sirios
tenían a Adonis resurector, los frigios y los romanos a Atis, y los egipcios a
Osiris, los cristianos idealizaron a Jesús resucitado y lo difundieron por todo
el imperio romano.
Misma iconografía, misma
cosmología.
LOS ACTORES Y LOS TESTIGOS
Sin fuentes extra evangélicas que
corroboren o nieguen el testimonio presentado en los relatos cristianos, estos
se convierten en poco más que pura invectiva que, de acuerdo al principio de la
virtud teologal, o se cree o no se cree. El problema es que la dogmática es
rotunda en su planteamiento, la salvación eterna está en juego y quien niegue o
simplemente dude del relato de la resurección, mengua el poder salvífico de
"cristo" y por lo tanto las llamas del infierno le aguardan.
Y lo cierto es que no hay fuentes
extra neo-testamentarias contemporáneas a los hechos que hagan mención siquiera
a la persona de Jesús. Jesús era, para la época, un auténtico desconocido más
allá de sus fronteras. No hay escritor latino o griego que efectue un análisis
racional de un hombre extraño que hace fabulosos portentos en una remota
provincia romana. Curiosamente todos los comentarios de observadores imparciales
serán posteriores, cuando ya el cristianismo había alcanzado el centro del
Imperio. Sin embargo, ninguno hará referencia clara sobre la persona de Jesús,
sino sobre sus seguidores, a quienes Flavio Josefo denomina "tribu de
cristianos" mientras que autores como Suetonio, Tácito o Plinio el viejo no
mencionan a Jesús.
En cualquier caso nos queda como
último recurso, y único, acudir a los evangelios, a los Hechos y a las cartas
paulinas para averiguar que ocurrió y si además de virtud teologal, podemos
incluir una pizca de la sal de la evidencia.
En rigor; el nuevo testamento no
puede ser utilizado como fuente digna de crédito a la hora de evidenciar no solo
la resurrección sino cualquier otro dato contenido, puesto que el nuevo
testamento no fue estructurado como un compendio de verdades religiosas
irrefutables, sino como una forma de publicitar la nueva religión y a su
impuesto líder, en otras palabras, el nuevo testamento es solo propaganda.
¿Cómo?, la iglesia cristiana no
estableció sus dogmas y doctrinas por lo que estuviera escrito en el nuevo
testamento, los concilios eran convocados para estudiar los cambios y las
estrategias dogmáticas y doctrinales, es decir, lo que convenía que creyera el
vulgo.
(Para una comprensión mejor,
ver documento:
La doctrina de la trinidad -crítica
Los proponentes presentaban sus
argumentos que podían ser a favor o contrarios a esos cambios en las doctrinas
ya establecidas, o en la proposición de nuevas fides que creer, y con las que
subyugar las conciencias, entonces "votaban" las resoluciones, con lo que un
resultado satisfactorio venía refrendado por la decisión de la mayoría, y eso
total y absolutamente ajeno a lo que dijera o no dijera el nuevo testamento y
las supuestas enseñanzas apostólicas.
El papel de los actores y de los
testigos en el episodio de la resurrección que relatan los evangelios ofrece al
lector de los mismos la posibilidad de extraer sus propias conclusiones, no cabe
duda que un cristiano no observará nada anormal en todo el proceso, el cristiano
no cree per accidens sino quoad exercitium, que es por influencia de su propia
voluntad, la cual le induce a asentir con firmeza sin que exista el rigor de la
prueba, motivo por el que asume la veracidad de los hechos que se exponen
en dicho relato. Pero "asumir" mantiene una connotación subjetiva, es decir; si
el contexto inicial es creíble, entonces el texto final también lo es, si Jesús
nació de una virgen, virgen "in partum et post partum" todo lo demás es
invariablemente cierto.
Esta postura tiende al rechazo
sistemático de la crítica, pues presupone que la veracidad del relato de la
resurrección es rigurosamente auténtica y no necesita ser probado, la fe es
suficientemente válida para contemplarlo como un hecho real, pero la fe, per se,
es subjetiva precisamente porque no acepta la posibilidad de que lo que narran
los evangelios bien podría tratarse de una alucinación, interpretado
erróneamente por copistas posteriores, o simplemente falso. Y ni hablar de las
impertinentes comparaciones, ¿un mito?, mito fue lo de Osiris, lo de Adonis y lo
de Atis y Mitra, ¿pero lo de Jesús un mito? ¡imposible!.
La inexistencia de fuentes externas
a los hechos que relatan los evangelios sobre la resurrección que confirmen
aunque sea en parte lo que exponen los autores de la narración, debería ser
desesperante para quienes creen ciegamente en la original exclusividad y en la
veracidad de la resurrección de Jesús. Pero no, la subjetividad de la fe
representa la magnificación mitológica de un hecho tan improbado como
improbable.
Las coincidencias son demasiado
recurrentes como para tratarse de un proceso casual, o un fenómeno
extraordinario y desde luego único en la larga historia de la humanidad.
Tenemos por un lado a Pilato, a
Herodes, a los sacerdotes contrarios a Jesús, a la guardia romana, y por el otro
lado a los seguidores del "presunto" resucitado. Pero hay más, alguno más. El
texto de Mateo 27:52-53 dice que nada más Jesús hubo expirado, "...se
abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido se
levantaron; y saliendo de sus tumbas, después de la resurrección de él (de Jesús
dixit), vinieron a la Santa ciudad y aparecieron a muchos" Donde "muchos" se
traduce como un millar y no menos de esta cantidad, y a aquellos otros "muchos"
que tuvieron el susto de ver zombies resucitados recorrer las calles de
Jerusalem como si nunca hubieran muerto, también se le aplica la misma regla, al
menos mil testigos oculares de aquel extraordinario fenómeno, y sin duda más
porque la cantidad no es específica, mil y desde aquí en adelante.
En cualquier caso toda una
experiencia pero ¿cómo un fenómeno de estas características pasó inadvertido
para historiadores, chivatos, cotillas, correos civiles y militares, heraldos,
soldados de paso, viajeros y peregrinos, sin que nadie hiciera correr tan
asombrosa noticia?. Y con todo no fueron sino los últimos de una lista que ya
contaba con otros resucitados famosos, el hijo de la viuda de Naim, la hija de
Jairo y
Lázaro, por lo
menos. Ya que en el evangelio de Juan encontramos la siguiente información; "Y
hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una
por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de
escribir" Juan 21:25
¿Tantas? ¿y cómo es que en
ese mundo en el que se supone que no cabrían los libros sobre sus hazañas
permaneció mudo, ciego y sordo ante tan extraordinaria figura?.
Visto así, la resurrección de Jesús
no tiene ningún mérito historiográfico, hay mil personas resucitadas cuyas
recién recobradas existencias sí merecen ser historiadas. El extraordinario
suceso es lo suficientemente importante como para ser rememorado y ser plasmado
en el texto cristiano en un apartado especial y contrariamente a esto, Pablo al
hablar a los corintios sobre las bondades de la resurrección de Jesús se olvida
que con él resucitaron tal vez miles de muertos. Si el seguro social hubiera
existido en aquella época sospecho que habría surgido un serio problema con los
cobros de las pensiones de viudedad y las jubilaciones.
En la teología cristiana emerge un
conflicto que solo puede ser resuelto, y de hecho lo resolverán así,
mediante la plasticidad que ofrece el método dialéctico y silogístico de la
teología, tanto más si se recurre a la retórica de los escolásticos, pues dice
el texto de Apocalipsis que; "está establecido que el hombre muera una sola
vez y después el juicio" ¿qué ocurre con el muchacho de Naím y con lázaro, y
qué ocurre entonces con todos los resucitados que se encarnaron de nuevo,
incluso con la hija de Jairo?, porque teóricamente el cuerpo incorruptible que
promete Pablo a los corintios para todos aquellos que hayan muerto "en cristo",
y para todos aquellos que sin haber muerto continúen vivos al tiempo de la
segunda venida de Jesús, este no será accesible precisamente hasta que esa
"presunta" segunda venida no se produzca. ¿Dónde están pues esos resucitados,
siguen vivos, los metieron en un bote con formol, los hibernaron, fueron
abducidos? ¿o murieron dos veces?.
Este no es un detalle sin
importancia, pues estamos hablando de "muchos" resucitados simultáneamente, aun
aceptando que los seguidores de Jesús hubieran dicho la verdad y Jesús hubiera
resucitado, y aun aceptando su absurda negativa a presentarse magníficamente
resucitado ante el pueblo de Israel para obtener el reconocimiento de su
presunta mesianidad, y aceptando que desapareciera misteriosamente entre las
nubes, todavía tenemos a los "muchos" que resucitaron con él ¿qué hicieron los
sacerdotes, o los soldados con esos individuos? ¿cómo explicaron al pueblo un
suceso tan inexplicable? ¿dónde se encuentran las fuentes cristianas que seguro
minimizan esa resurrección multitudinaria para que no sean descubiertas sus
trampas? ¿qué fuentes externas sin interés en la provincia romana de Judea y sin
un interés crístico y partidista sobre Jesús citan o refieren con asombro y
estupor el suceso?.
Así pues tenemos a "muchos", mil
como mínimo, testigos resucitados que guardaron el más absoluto silencio, a toda
una nación que se lo tomó como si todos los días ocurriera algo similar en
Israel, y a un ejército romano que simplemente no le dio la más mínima
importancia.
Veamos lo que ocurrió la noche de
autos.
Una vez Jesús ha muerto, los
sacerdotes acuden a Pilato a explicarle sus sospechas acerca de que sus
discípulos planean robar el cuerpo para luego decir que ha resucitado, y le
piden que ordene una guardia para que custodie la tumba donde será enterrado, y
por supuesto que esa guardia impida cualquier intento de acceder al interior de
la tumba por parte de sus seguidores.
Este episodio crea una
incongruencia, en primer lugar los sacerdotes no podían ir a ver a Pilato porque
estaban en la fiesta y no podían impurificarse acudiendo a un recinto gentil,
por lo tanto quien escribió el relato desconocía esta situación.
En segundo lugar los evangelios
afirman que sus discípulos no tenían ni idea de lo que hablaba, ni a que se
refería Jesús cuando decía que iba a resucitar, quedaron "tristes y llorando"
relatan los evangelios, y tomaron por locas a las mujeres que dijeron que estaba
vivo, de acuerdo a los textos cristianos, solo lo entendieron luego de haber
resucitado, si los discípulos no tenían ni idea de esto ¿cómo es que los
sacerdotes lo sabían? más bien si hubieran siquiera imaginado lo de la
resurrección habrían enviado a Jesús a Galeras, bien lejos, y si resucita que lo
haga frente a Neptuno.
No sabemos si estamos frente a un
error inconsciente del autor o autores de los evangelios, Jesús, según se
desprende del texto cristiano, gustaba de usar hipérboles, más que para hacerse
entender, para imposibilitar que pudieran entenderlo, mat 13:14-mar 4:12-luc
9:45-jn 20:9 por cierto que de este último texto ¿a qué escrituras se refería?,
desde luego no a las absolutamente judías.
El uso de parábolas de ninguna
manera fue un sistema inventado por Jesús, sino que era perfectamente conocido
por todo el pueblo gracias a la labor de los maestros y rebes, por lo tanto no
es original, y en consecuencia el cristianismo no puede atribuirse el derecho de
propiedad.
Así que buena manera de enseñar,
pues si los discípulos no entienden al maestro ¿cómo aprenderán?, no obstante
Jesús parece que invirtió tiempo en explicarles aquello que se les escapaba, no
así con el auditorio que de tanto en tanto acudía a sus predicas populares, los
espectadores se irían muchas veces tal como habían venido. Lógicamente los
sacerdotes no estaban entre sus aventajados discípulos, así que aun aceptando la
existencia de un "topo" los sacerdotes quedaban excluidos de las explicaciones
posteriores que haría, sin duda, en la más absoluta intimidad del grupo.
A lo largo del siglo XIX se
formularon varias teorías contrarias al axioma de la resurrección de Jesús, una
de estas teorías planteaba la sugerente idea de que en realidad Jesús no moriría
en la cruz sino que fue descolgado mientras todavía estaba vivo aunque
inconsciente, el reposo en el sepulcro le ayudaría a recobrar las fuerzas. Tan
absurda como la resurrección misma queda descartada siquiera como hipótesis.
Otra teoría contraria a la resurrección parte de la sustracción del cadáver,
navegando entre la conspiración política y la religiosa, sugiere que los
enemigos de Jesús se hicieron cargo del cuerpo, también es una teoría que queda
fuera de la realidad circunstancial, si el cadáver hubiera estado en manos de
soldados o de las autoridades religiosas, hubiera bastado con mostrarlo en el
caso que sus seguidores hubieran ido diciendo por ahí que había resucitado. Lo
que también es un planteamiento absurdo.
Sin embargo la teoría que más se
ajustaría a la realidad, es la que sugiere que los seguidores de Jesús robaron
el cuerpo. Es además lo que refleja el texto cristiano, que los sacerdotes
hicieron correr la noticia de que aquellos sustrajeron el cadáver para luego
anunciar que había resucitado. Esta teoría no gusta nada a los cristianos, que
inmediatamente la rechazan, no obstante tiene la misma credibilidad que la
propia resurrección, quizá incluso algo más que la propia resurrección.
Los defensores del Jesús resucitado
intentan eludir tres aspectos fundamentales del entorno de Jesús, para que el
escenario aparezca complicado de superar, primero dicen que; el cuerpo de Jesús
fue cubierto con una capa de 45 kilos de especias aromáticas y luego rodeado con
apretadas vendas y cubierto con un lienzo. En segundo lugar que los discípulos
no pudieron robar el cuerpo porque para ello tendrían que haberse enfrentado a
la terrible guardia romana que custodiaba tanto la tumba como al contenido de la
misma, y los discípulos no tenían ni el valor ni las armas ni el coraje para
luchar contra soldados profesionales, y en tercer lugar que la piedra era tan
enormemente pesada que once hombres no hubieran podido moverla.
Al primer punto, ¿45 kilos de
especias aromáticas sacados de que fuentes documentales?, y si esto fuera cierto
¿para que volver al día siguiente con más especies aromáticas si ya no debía de
quedar un solo hueco donde untarlas?.
Al segundo punto, a la premisa que
afirma que los discípulos eran timoratos incapaces de enfrentarse a los
soldados, tal vez algunos de los once fuera de carácter amable y pacífico, pero
Pedro no estaba entre ellos, la tradición cristiana nos presenta a un Pedro
enérgico y capaz de cualquier cosa, aunque desde luego no tonto. Alguien al
tiempo de ser Jesús apresado, sacará su espada y se enfrentará, sin reparar en
las consecuencias, al grupo apresador. Jesús mismo les advierte días antes que
había llegado la hora de vender las capas sobrantes y comprar armas.
Y desde luego se omite que entre
los seguidores de Jesús hubo sicarios y zelotai, quienes tenían fama de ser
belicosos y afamados guerreros que no se arredraban ante nadie, y menos ante los
romanos por muy soldados profesionales que fueran, para eso ¿no creen que
existía la estrategia entonces tanto como hoy?, no era necesario buscar el
cuerpo a cuerpo, hubieran bastado una docena de arcos romanos, pero claro el
evangelio no menciona el uso de arcos.
Y sobre el tercer punto; si el peso
de la piedra supone un obstáculo para acceder al sepulcro, se llevan monturas
que la arrastren.
Así que el rechazo a esta teoría es
más por temor a que sea cierta que por la asunción de que sea falsa. Por muy
pusilánimes que fueran los discípulos de Jesús, vencer a la guardia no era
imposible, retirar la piedra no era un obstáculo, robar el cadáver era sencillo.
Y además siempre podían contar con
la inestimable ayuda de todo un pequeño ejército, las quinientas personas que
poco después pasarán a la historia como los quinientos testigos oculares de la
"resurrección".
Con todo esta teoría del robo del
cuerpo no es cierta y ha de descartarse no por temeraria y peregrina, sino
porque no es lo que ocurrió, sencillamente.
Solo nos queda aceptar como real la
resurrección de Jesús, y aquí entran los últimos actores de tan extraordinario
teatro, los soldados encargados de la custodia y las autoridades religiosas. El
relato de los evangelios afirma que la guardia romana huyó del lugar
aterrorizada al ver como la piedra saltaba sola por los aires y unos seres,
presumiblemente alados y coronados, ayudaban a Jesús a salir de la tumba,
finalmente resucitado. Por extraño que pueda parecer, si los soldados eran
romanos, porque para eso habían ido los sacerdotes a ver a Pilatos, los soldados
no regresan a su cuartel, ni van a informar al centur de guardia para solicitar
refuerzos, y ni se les ocurre ir a casa del gobernador Pilatos a dar parte de la
crítica situación, nada de esto ocurre y por el contrario irán a despertar a los
sacerdotes para contarles lo sucedido. Lo más probable es que no fueran
legionarios romanos, ya que Roma empleaba en Israel a soldados sirios al
servicio del ejército romano. Pero si fueron directamente a los sacerdotes es
porque sin duda eran herodianos, los guardias que custodiaban el Templo y sobre
quien los sacerdotes tenían autoridad. Esto explicaría el por qué los soldados
van a los sacerdotes y no regresan a sus acuartelamientos originales.
En cualquier caso; Los sacerdotes
(¿?) les cubrirán las espaldas ante el gobernador, y es de suponer que ante sus
oficiales directos, y les sugieren que digan que los discípulos de Jesús robaron
el cuerpo, frente a este detallito cabe preguntarse ¿cómo consiguieron convencer
al estricto orden romano para que soslayara la ley marcial y perdonara a los
atemorizados guardianes del seguro castigo que merecían por permitir que unos
judíos desarrapados les robaran un muerto?. Surge un punto de inflexión en el
relato, ¡señores que Jesús ha resucitado! ¿cómo puede ser que no salgan
corriendo a buscar a los discípulos de Jesús para ponerse de rodillas frente a
ellos reconociendo su gravísimo error y su descomunal ceguera?.
Si nos atenemos a las horas previas
a su presunta resurrección, los únicos que temían que pudiera producirse o que
pudiera ocurrir algo que indujera a la creencia de que se había producido eran
las autoridades religiosas, porque los seguidores de Jesús se habían retirado
desesperados a llorar y a lamentar su muerte, los únicos que toman medidas son
las autoridades religiosas, porque solicitan a Pilatos que ponga una guardia que
custodie el lugar, porque los seguidores de Jesús estaban ocultos angustiados en
sus casas, y de forma surrealista, quienes temían que resucitara no se inmutan y
quienes ni lo habían supuesto se ponen a saltar por las paredes.
Vamos, como si ocurriera todos los
días, alguien viene y nos dice que fulanito de tal ha resucitado y nosotros
contestamos ¿y qué tiene eso de especial?.
La actitud de la guardia y de las
autoridades religiosas es manifiestamente absurda por irreal y no refleja un
hecho histórico sino más bien el proceder de un mitólogo consumado.
Intentar sustentar la creencia en
la resurrección en base a que grandes eruditos creían en ella, es ridículo y
demuestra la falta de argumentos creíbles, decir que Sir Isaac Newton y otros
científicos de renombre creían en la resurrección de Jesús, no dice
absolutamente nada a favor de ella ni en contra, no sirve como evidencia, pues
otros científicos y eruditos no le dan crédito, y los hay que creen en multitud
de cosas, desde los fantasmas, hasta que la tierra es plana, o incluso en los
marcianitos verdes.
Intentar apoyarse en los textos
cristianos, o aun en lo que dijera Pablo a los corintios para darle peso
documental a la resurrección de Jesús sin el soporte de las fuentes externas e
imparciales de autores no influenciados por la religión de Pablo, no es una
evidencia, ni puede aceptarse como un hecho fuera de toda duda.
El recurso a los testigos oculares,
tanto si son doce como si son quinientos, como si son mil, tampoco es una
evidencia sólida e incontrovertible. Quien más o quien menos conocemos a alguien
que afirma que ha visto a la virgen, o que se le aparece Jesucristo todas las
noches a la hora de la cena, incluso diría más; Quizá se deba a que el paso de
los siglos le ha anquilosado la neurona de los milagros, o porque se beneficia
de los avances tecnológicos, el caso es que hace unos años llegó a la ciudad uno
de esos individuos que hacen milagros en nombre de Jesús...de 5 a 7 de la tarde,
unos días después en el diario local aparecieron los testimonios de quienes
habían sido curados.
Increíble, el portentoso Jesús
parece que se despidió de su empleo de mesías y ahora es dentista, porque en
aquella carpa de 5 a 7 Jesús o el sanador en su nombre, empastaba milagrosamente
las muelas.
Si la presencia de los testigos se
considera una evidencia innegable, entonces tenemos dos resurrecciones en lugar
de una, leemos en una carta "declarada absolutamente auténtica", por el
Dr.Nirschl quien la fija alrededor del año 363 o entre finales del siglo III y
mediados del IV, se trata de la carta de Dionisio el Egipcio o el Místico a
Tito, Obispo de Creta y publicada por primera vez en alemán por el Dr. Weter de
la Facultad de Tubinga en 1887. Leemos:
“Debes saber, ¡oh noble
Tito!, según tus sentimientos fraternales, que al tiempo en que María debía
pasar de este mundo al otro, es a saber a la Jerusalén Celestial, para no volver
jamás...
...los santos Apóstoles se
juntaron en un abrir y cerrar de ojos, de todos los puntos en que tenían la
misión de predicar el Evangelio. Súbitamente se encontraron reunidos alrededor
del cuerpo todo glorioso y virginal. Allí figuraron como doce rayos luminosos
del Colegio Apostólico. Y mientras los fieles permanecían alrededor, Ella se
despidió de todos...
...Así es como, adornada
de gracias, fue elevada a la región de los Angeles, y enviada a la vida
inmutable del mundo sobrenatural.
...“Al punto, en medio de gemidos mezclados de llantos y lágrimas, en medio de
la alegría inefable y llena de esperanza que se apoderó de los Apóstoles y de
todos los fieles presentes, se dispuso piadosamente, tal y como convenía hacerlo
con la difunta, el cuerpo que en vida fue elevado sobre toda ley de la
naturaleza, el cuerpo que recibió a Dios, el cuerpo espiritualizado, y se le
adornó con flores en medio de cantos instructivos y de discursos brillantes y
piadosos, como las circunstancias lo exigían. Los Apóstoles inflamados
enteramente en amor de Dios, y en cierto modo, arrebatados en éxtasis, lo
cargaron cuidadosamente sobre sus brazos, como a la Madre de la Luz, según la
orden de las alturas del Salvador de todos. Lo depositaron en el lugar destinado
para la sepultura, en el lugar llamado Getsemaní.
“Durante tres días seguidos, ellos oyeron sobre aquel lugar los aires armoniosos
de la salmodia, ejecutada por voces angélicas, que extasiaban a los que las
escuchaban; después nada más.
“...
para confirmación de lo que había sucedido, ocurrió que faltaba uno de los
santos Apóstoles al tiempo de su reunión. Este llegó más tarde y obligó a los
Apóstoles que le enseñasen de una manera palpable y al descubierto el precioso
tesoro, es decir, el mismo cuerpo que encerró al Señor. Ellos se vieron, por
consiguiente, obligados a satisfacer el ardiente deseo de su hermano. Pero
cuando abrieron el sepulcro que había contenido el cuerpo sagrado, lo
encontraron vacío y sin los restos mortales. Aunque tristes y desconsolados,
pudieron comprender que, después de terminados los cantos celestiales, había
sido arrebatado el santo cuerpo por las potestades etéreas, después de estar
preparado sobrenaturalmente para la mansión celestial de la luz y de la gloria
oculto a este mundo visible y carnal, en Jesucristo Nuestro Señor, a quien sea
gloria y honor por los siglos de los siglos. Amén”.
Si es por
testimonios, encontramos a Juvenal que contundentemente afirma; "Aunque
nada nos dicen las Sagradas Escrituras de lo que ocurrió en la muerte de la
madre de dios, sin embargo nos consta por la antigua y verídica narración que
los apóstoles, esparcidos por el mundo por la salud de los pueblos, se reunieron
milagrosamente en Jerusalén, para asistir a la muerte de la Santísima Virgen".
Y la historia Eutiquiana confirma que los apóstoles fueron testigos oculares de
de lo que aconteció con el cuerpo de María: "Aquél
que le plugo nacer de María, conservándola en su inviolable virginidad, se
complació también en preservar su cuerpo virginal de la corrupción y en
admitirlo en el Cielo antes de la resurrección general"
luego no tenemos una, sino dos tumbas vacías.
De esta manera la
resurrección y asunción de María relata exactamente y con los mismos testigos
oculares que presenciaron la resurrección y ascensión de Jesús el mismo suceso,
sin embargo ¿qué diferencia hay que objetar entre este y el de los textos
evangélicos? lo mismo que dicen unos, lo dicen los otros, que los apóstoles
fueron testigos oculares del portento resurectivo.
Los protestantes, sin duda
rechazarán la validez histórica y documental del relato que presentamos y
negarán el testimonio que se adjudica a los apóstoles, pero este testimonio es
un dogma inquebrantable de la fe católica, cuando los protestantes comprendan
por qué rechazan uno, entenderán porque el otro tampoco es posible.
No nos olvidamos de la veritas rei
a la que se consagran continuamente, que el nuevo testamento es una obra
inspirada y quienes lo escribieron actuaron conforme a esa inspiración, divina.
Pero tampoco nos olvidamos de que el nuevo testamento contiene interpolaciones,
mutilaciones y añadidos que evidencian la intervención de una o varias plumas
muy posteriores en el tiempo a los presuntos autores originales, las cuales
introducirían los cambios necesarios sobre las doctrinas que debían ser creídas
con devoción y ratificadas luego en sendos concilios convocados al efecto.
Además de la disyuntiva que plantea
la aceptación de unas iglesias y el rechazo de otras sobre la paternidad e
historicidad de varios de los libros que componen los textos cristianos. Quien
fue capaz de matar en nombre de Jesús, también es capaz de mentir en su nombre.
CONCLUSIONES
Al mito:
La presunta resurrección de Jesús
no aporta nada nuevo ni siquiera como mito.
Al contexto teológico
Los relatos novotestamentarios que
refieren el hecho de la resurrección pueden ser tenidos como muy sagrados por
sus seguidores, pero no más que la consideración que pudieran devocionarle a los
suyos los seguidores de las diferentes divinidades resucitadas de la mitología.
El hecho es que la presunta
resurrección de Jesús no implica una mayor validez moral ni histórica a las
narraciones cristianas, ni afecta a la creencia tradicional judía sobre la
futura resurrección de todos los muertos, una esperanza arraigada en el
pensamiento judío pero también en el de otras religiones antiguas. De acuerdo a
esta tradición judía, los muertos resucitarán, y eso independientemente y tanto
si Jesús lo hubiera hecho "en primicias" como si se hubiera quedado quietecito
en su tumba, luego que resucitara o no es completamente innecesario y
absolutamente accesorio.
El teólogo protestante Lowel
reconoce que si Jesús no hubiera resucitado eso no hubiera impedido el
nacimiento y expansión del cristianismo, ni habría restado valor a su mensaje.
A los actores y a los testigos:
Si el texto que refiere la
resurrección y asunción de María hubiera sido escrito al tiempo que era
compilado el nuevo testamento, ¿podemos suponer que no hubiera sido incluido en
el canon definitivo?, y si hubiera sido incluido ¿cuál sería la certeza o la
duda sobre cuál de los dos relatos era el falso y cuál el verdadero?.
Sustentarse en la idea de que el
relato de la resurrección tenía que ser cierto porque nadie es capaz de morir
por una mentira, es buscar un punto de apoyo movedizo. La historia está llena de
ejemplos que nos muestran que el hombre sí es capaz de morir por una mentira, en
todas las épocas, y la trágica realidad actual no es una excepción a la regla
sino que la confirma, setenta huríes vírgenes aguardan en el paraíso, una
mentira digna de aquellos que si sean capaces de morir por ella.
Los testigos oculares mostrados
como evidencia incontrovertible de la veracidad de la resurrección de Jesús,
tienen el mismo valor testimonial y documental que los testigos oculares que
presenciaron la resurrección de Osiris, de Adonis, de Mitra, de Atis y de María.
Ni más ni menos. Por este motivo ya no tendríamos que hablar de una
resurrección, sino de una RESUFICCION de Jesús.
Solo queda una cuestión, ya que,
siempre de acuerdo al texto novotestamentario, la tumba estaba vacía. La
pregunta es ¿qué ocurrió con el cuerpo?, pero esta es una cuestión que será
tratada en el próximo artículo.
Rafael T.Perez |