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Quienes
enseñan el nuevo testamento a la fuerza hacen
ladrillos sin paja, creen en la inerrancia y en el
textus receptus al que tienen por dogma
intocable de la fe cristiana, creen en una
fecundación milagrosa y en un posterior nacimiento
virginal, creen en un hombre-dios, creen en un
hombre muerto y resucitado, creen en un
hombre-dios-mesías que cumple y finiquita al
judaísmo, creen que ese hombre-dios-mesías fue el
fundador de la religión cristiana, pero ¿cómo lo
creen?, por fe. Realmente tienen que creerlo por fe,
dado que la historia no les concede credibilidad
alguna.
Tomemos el nuevo testamento como base para esta
discusión; Los evangelios ¿fueron escritos
efectivamente por Mateo, Marcos, Lucas y Juan?, ¿y
cuando fueron escritos?.
A la primera pregunta: No hay ninguna evidencia
que demuestre taxativamente que los evangelios
fueran escritos por Mateo, Marcos, Lucas y Juan
excepto comentarios posteriores que se basan más en
lo que fue aceptado por tradición que por una
evidencia seria. De hecho ningún historiador o
teólogo duda hoy que Mateo, y Lucas copiaron de
Marcos y de una fuente misteriosa denominada “Q”,
ahora bien, ni Marcos ni lucas fueron testigos
presenciales de la vida y obra de Jesús, pero Mateo
efectivamente lo fue; Entonces, ¿por qué necesitó
rebuscar en otras fuentes y copiar de lo escrito por
Marcos?, ¿se debía a su falta de memoria o
simplemente su evangelio es un compendio de
narraciones inventadas por otro autor?.
A la segunda pregunta: No fueron escritos
inmediatamente después de la muerte y posterior
"presunta" resurrección de cristo.
Motivos a la primera pregunta; No hay evidencia de
su autoría porque ni siquiera en las cartas se
mencionan los evangelios, ni a sus autores algo que
hubiera sido completamente necesario aunque haya
quien opine que no. Pero lo cierto es que tanto
Pedro, como Pablo, y Santiago deberían de haber
mencionado que sus escritos se apoyaban no solo en
recuerdos, sino también en documentos escritos que
PODÍAN SER CONSULTADOS.
No hay mención externa al nuevo testamento que
confirme la autoría de Mateo, Marcos, Lucas y Juan
respecto de los evangelios que llevan su nombre.
Todas las citas proceden de siglos posteriores y por
tradición aceptada.
En cualquier caso el único que tenía suficiente
conocimiento de griego como para escribir su
evangelio en ese idioma era Lucas y tal vez Marcos.
Ni Mateo, ni Juan sabían expresarse en griego (luego
lo veremos con el Apocalipsis).
Conclusión: La única manera de aceptar la autoría
referida es asumiéndolo “por fe”.
El evangelio de Marcos se atribuye en realidad a
Pedro que fue quien dictó sus recuerdos...poca
memoria si nos atenemos al contenido del evangelio
de Marcos.
Motivos a la segunda pregunta; ¿Cuándo fueron
escritos?, algunos teólogos e historiadores son de
la opinión que fueron escritos como muy pronto
alrededor del año 80 E.C.
Fecha generalmente aceptada por todos los estudiosos
del nuevo testamento y del cristianismo, sin embargo
el año 80 son diez años después de la destrucción
del Templo entonces ¿cómo es que los cuatro
evangelios no reflejan ese dato histórico y refieren
los hechos como si nada hubiera pasado?, aún hoy
después de 2000 años Israel conmemora con amargura
la destrucción del segundo Templo, lo que significa
que sin duda fue y sigue siendo un hecho trágico que
marcó a todo el pueblo judío tanto como a Roma, que
acuñó incluso monedas para conmemorar aquella
victoria sobre Israel, pero parece ser que no afectó
para nada a los escritores de los evangelios, tal
vez porque sus autores no eran judíos o tal vez
porque hay quien sostiene sin poderlo evidenciar que
los evangelios se escribieron entre el 40-45 aunque
se trata de una afirmación más bien improbable.
Este dato sugiere claramente que no fueron escritos
inmediatamente después de la muerte y "presunta"
resurrección de Jesús porque ninguno menciona ni
alude al momento crítico por el que Israel estaba
atravesando. Mayor razón para dejar plasmada la
destrucción del Templo pues podrían conectar tan
trágico evento con la doctrina cristiana de la
anulación y substitución de los ritos sacrificales
“por el sacrificio perfecto en la muerte de Jesús”
doctrina que luego surgirá con Pablo.
El Templo representa para el cristianismo la
preeminencia de la Torah sobre Jesús y la doctrina
cristiana, si el Templo fue destruido eso les hace
interpretar que la Torah fue eliminada y substituida
por un “nuevo pacto” hecho evidentemente con “un
nuevo Israel” llamado ahora iglesia. Por ello el
detalle de la destrucción del Templo es un
indicativo que nos sugiere que los autores de los
evangelios no pudieron ser los aceptados.
¿Por qué se prefiere aceptar el año 80 como fecha
posible para la composición de los evangelios?,
porque antes hubiera sido absurdo, si los
evangelistas tenían a Jesús como mesías no tenían
necesidad de escribir sobre alguien al que iban a
ver en breve dado que para ellos Jesús les había
enseñado que “ya eran los últimos tiempos”, así pues
¿para qué escribir nada, quién iba a leerlos en el
futuro si en realidad no iba a haber futuro?.
Tampoco se les puede asignar una fecha posterior
porque de hecho todos excepto Juan murieron antes
del noventa E.C.
Conclusión: La única manera posible de aceptar los
años entre el 40-50 como fechas en la que pudieron
componerse los evangelios, es aceptarlo nuevamente
“por fe”, cuando no por interés.
El año 80 es bastante más creible teniendo en cuenta
que cuando Marcos escribe el evangelio que lleva su
nombre y para los gentiles (entre el 75 y el 80)
prácticamente ningún judío creía ya en Jesús...la
destrucción del Templo y el exilio impuesto por Roma
fue para los judíos la prueba evidente de que Jesús
no era el mesías que esperaba y espera Israel.
¿Es científica esta visión de los evangelios?, pues
no realmente, pero tampoco lo es aceptar la autoría
de unos escritos de los cuales tampoco se conoce la
fecha real de su composición, el empleo de fuentes
para la composición de cada uno de los evangelios
(excepto Juan) ni tampoco se conoce la identidad de
los autores, simplemente se “asume”.
Sin embargo examinando todas las circunstancias,
personales, históricas y creenciales, y haciendo uso
de la lógica la única conclusión posible es aceptar
que; ni los evangelios fueron escritos por los
autores aceptados por la iglesia, ni en las fechas
que acepta la iglesia como válidas. Sencillamente se
cree por fe porque no hay otra forma en que el
asunto de los evangelios pueda ser creído.
En cuanto a las cartas apostólicas, éstas se
escribieron entre el 55 y el 65 de la E.C, o mejor
dicho éstas son las únicas fechas posibles
aceptadas, dado que nos encontramos con el mismo
problema de la fecha de la destrucción del Templo,
de ser escritas debieron serlo además en un lapso de
los diez años anteriores a la destrucción del Templo
porque de nuevo tampoco se menciona un suceso que
marcó la conciencia nacional judía, de hecho
encontramos referencias claras de que por ejemplo
Pablo solía regresar a Jerusalem siempre que le era
posible, así sería estupendo poder conocer lo que
supuestamente debierían de haber sentido Pablo,
Pedro y todos los demás cuando vieron el Templo
arrasado y a todo el pueblo de Israel empujado a una
diáspora de casi 2000 años. ¿Dónde estaban entonces
los supuestos “judeo-cristianos”?. Huyeron de
Jerusalem como esos mamíferos roedores de pequeño
tamaño. Pero no por cobardía, (¿?) sino porque para
ellos había llegado el tan ansiado “fin de los
tiempos” que les anunciara Jesús, ay que duro debió
de ser su despertar a la realidad y comprobar que
estaban completamente solos, no apareció el “mesías”
como creían, ni fueron vencidos los enemigos de “la
luz” y en consecuencia no se produjo la instauración
de reino mesiánico alguno con Jesús como rey.
En cualquier caso esta es una evidencia de que los
evangelios no habían sido todavía compuestos, dado
que entre el 55 y el 80 existe un lapso de 25 años
durante los cuales nadie tuvo constancia de ellos.
Ahora tenemos que Marcos sirvió a Pedro como
intérprete del griego que este apóstol no sabía
hablar ni entendía, Lucas se fue con Pablo porque
tampoco Pablo conocía el idioma. Ninguno de los
apóstoles conocía el idioma de Platón, al menos es
lo que sugiere Eusebio de Cesarea.
La carta a lo hebreos nadie sabe a ciencia cierta
quien la escribió, aunque todos coinciden en que
Pablo no fue su autor, sino que es obra de un gentil
llamado Apolo. Así básicamente toda la doctrina
cristiana reposa sobre las enseñanzas de un gentil y
no de un judío, mucho de lo que podemos leer en la
carta a los hebreos son puros vuelos de la
imaginación gentil, una evidencia clara de la
influencia de la filosofía griega al servicio de
la nueva iglesia cristiana.
Y alguna que otra de las restantes cartas son
autoría de individuos que conocieron a Pablo o
fueron discípulos de este.
Tercio escribe a los romanos, aunque es evidente que
la argumentación fundamentalista es la de que Tercio
simplemente copió lo que Pablo dictaba, cabe esa
posibilidad si no fuera porque buena parte de la
carta a los romanos no respira el judaísmo fariseo
de Pablo al que tantas veces se recurre desde el
campo evangélico para reafirmar la judaicidad de
éste.
En otras cartas Pablo se limita a confirmar que solo
el saludo final es de su propia mano.
El capítulo 6:16 de Gálatas acaba con una
interpolación donde dice: “...paz y misericordia sea
a ellos, y al Israel de D-s”. De acuerdo a la
doctrina de la iglesia cristiana ¿cuál es este
Israel de D-s?, la iglesia evidentemente. Pero el
texto griego acaba simplemente con: “...paz y
misericordia sea a ellos, y a Israel”. Si Pablo,
fariseo de fariseos, estudioso de la Torah a los
pies de Gamaliel, judío de judíos etc., fue capaz de
escribir cosas así, solo tenemos dos opciones, o
Pablo no es el autor material de las cartas, o el
contenido de las cartas fue manipulado
posteriormente. Dado que el contenido de las cartas
no es coincidente con el carácter y la sabiduría de
un verdadero rabí.
Algo queda evidenciado cuando se leen las cartas de
Pablo, una es la total ausencia de referencias a la
persona de Jesús como individuo, y la otra es la
ausencia absoluta de hebraísmos y conceptos judíos
para proceder de un “fariseo de fariseos”, además de
que las salutaciones finales suelen ser las únicas
realizadas por Pablo de su puño y letra.
Y menciona por ejemplo a los de Colosas que su carta
sea leída por los laodicenses y éstos a su vez pasen
su carta a los de Colosas, ¿qué diría la carta a los
laodicenses para que quedara fuera del canon
novotestamentario?.
En las salutaciones finales acaba siempre con una
expresión no judía, y tampoco forma parte del
ideario pre-cristiano del I siglo, la cual es “el
señor de paz”, que es una breve pero inflexible
referencia a Mitra, luego ¿quién realmente escribió
las cartas?.
Cuando Constantino en el siglo IV y poco después del
concilio de Nicea en el 325 encomienda a Eusebio la
composición de 50 nuevos testamentos para otras
tantas 50 iglesias, Eusebio y sus colaboradores
viajaron por las provincias asiáticas del imperio
para obtener todas aquellas cartas que las iglesias
tuvieran en su poder, no se conoce si las iglesias
entregaron todo lo que tenían o simplemente le
dieron copias, todas las iglesias aceptaron o
reconocieron que las cartas en su poder les habían
sido legadas como manuscritos de Pablo, pero no
tenían la absoluta seguridad de que efectivamente lo
fueran.
El trabajo de Eusebio fue por partida doble, primero
había que compilar todos los textos disponibles y
clasificarlos por el tipo de escritura que se había
empleado para su composición. Luego había que
(literalmente) tomar solo lo esencial para
fundamentar la nueva doctrina de la nueva iglesia
que acababa de nacer, de ahí que cuando se compara
el texto griego, con las diferentes copias y
fragmentos que existen, con el llamado textus
receptus, nunca parecen coincidir. Se dice que se
empleó el griego Koiné porque era el griego popular,
pero esto solo refleja parte una verdad a medias,
Koiné no solo significa popular en el sentido de
“vulgo”, sino también corrupción, prostitución;
luego puede interpretarse que el textus receptus no
es otra cosa que el compendio de unos textos
copiados y recreados de otros más antiguos pero
corrompidos lingüísticamente y/o interpolados, para
dar solidez a la doctrina cristiana.
Antes de entrar en el asunto del textus receptus
hablemos del último libro del nuevo testamento, el
Apocalipsis. ¿Quién lo escribió?, se acepta
generalmente que fue el mismo autor que el evangelio
de Juan, es decir, Juan el evangelista. Y que fue
escrito en la isla de Patmos mientras duró su
destierro.
Un inciso; El autor de Romeo y Julieta describe una
dramática historia de amor entre dos jóvenes
veroneses de dos familias enfrentadas, los Montesco
versus Capuleto, si a alguien se le ocurre visitar
Verona le enseñarán la casa de ambas familias, el
lugar de los amoríos escondidos y el frío recinto
donde fueron hallados muertos cogidos de sus manos,
ahora bien nunca ha de sugerirse la posibilidad de
que el autor de tan bella historia nunca estuvo en
Verona, además del hecho de que Romeo y Julieta
nunca fueron personajes reales sino personajes de
una narración novelada, nunca existieron ni los
Montesco ni los Capuleto, no al menos relacionados
con Romeo y Julieta.
Así que tanto los lugares, como los amores y los
problemas que describe en su obra son ficticios, tan
simple como esto. Pero que a nadie se le ocurra
mencionar esta realidad al guía turístico que tan
amablemente te muestra los sitios y te narra la
historia de estos dos ilustres enamorados.
Apocalipsis no fue escrito en Patmos, ni siquiera
comenzado allí, Juan el evangelista no fue su autor,
y para colmo las visiones y los acontecimientos que
narra junto con las expresiones que utiliza no son
de ninguna manera obra de un judío.
Si leemos los evangelios notaremos algo similar,
existe una clara exposición crítica contra los
judíos como pueblo en los evangelios tanto como una
clara exposición crítica contra la fe judía en el
Apocalipsis.
Nuevamente la mano de un escritor gentil asoma en la
pluma de “Juan”.
Motivos; El uso del griego es visiblemente distinto
del griego empleado para componer el evangelio de
Juan, sugiere la mano ya no de un “pescador”, sino
la de un académico. Demasiado poco tiempo como para
haber adquirido unos conocimientos tan elevados del
idioma griego.
Las referencias a conceptos más bien paganos,
sacados de otras religiones no sugiere que Juan se
atreviera (siendo judío) a emplear tales ideas y
conceptos, a menos que fuera convertido a alguna de
aquellas religiones paganas, o ese libro fuera
escrito originalmente por un pagano.
Los eventos que “profetiza” hacen referencia más a
la situación que se desarrollaba en aquellos
momentos que destinada a eventos aún por venir. Un
dato importante, tampoco Juan (siendo judío)
menciona la destrucción del Templo y el posterior
exilio de Israel.
Dato curioso teniendo en cuenta que el Apocalipsis
debió de ser escrito alrededor del año 90, poco
antes de morir el evangelista (98) y cuando ya
hacían 20 años que Tito había destruido Jerusalem,
¿o no se había enterado Juan?.
Posibilidad 1: A Juan le importaba bien poco el
trágico suceso de la destrucción del Templo porque
“era cristiano y no judío”. O bien quien escribió el
Apocalipsis realmente era un cristiano gentil que
nunca llegó a comprender la importancia del Templo
para los judíos, aún si estos eran helenizados y
vivían fuera de Israel. Con lo cual no le mereció la
pena incluir un comentario en referencia a esa
desgracia histórica. Ninguna mención al año 70 y sus
consecuencias, ninguna mención al exilio impuesto,
ninguna mención a la destrucción de Jerusalem y
posterior cambio de nombres de la tierra de Israel y
de la ciudad de David.
Posibilidad 2: El autor del Apocalipsis era seguidor
de una religión mistérica y por lo tanto se preocupó
más en reflejar sus creencias personales, que las
supuestas doctrinas pre-cristianas acerca de Jesús.
Luego analizaremos esas creencias personales que
pueden encontrarse claramente en el Apocalipsis.
Y ahora hablemos sobre el textus receptus
Cito a Rudolf Ebertshauser:
“Cada versión del nuevo testamento en lengua
española es una traducción de un texto griego del
nuevo testamento. Este texto básico griego, por su
parte se basa en los más de 5000 manuscritos griegos
del nuevo testamento que conocemos hoy. Estos a su
vez son todos copias de copias anteriores que al
final se basan en manuscritos originales”
La transmisión del texto del nuevo testamento y
nuestras Bíblias de hoy.
Rudolf Ebertshauser –Ediciones cristianas bíblicas-
pag.3
Hasta aquí todo parece correcto excepto por un
simple detalle, “Estos a su vez son todos copias de
copias anteriores que al final se basan en
manuscritos originales” ¿qué manuscritos originales
y en qué idioma?. Se han encontrado fragmentos en su
mayoría y algún que otro texto completo como máximo
y posible de finales del siglo II y más probable del
siglo III.
Los únicos textos a los que podríamos darle cierta
credibilidad histórica, serían las cartas
apostólicas pero únicamente como documentos escritos
y no por el derecho de autoría, y no en los
evangelios por lo anteriormente expuesto.
El textus receptus es el texto recibido que toda
iglesia surgida a la sombra de la reforma posee
“completo” desde Lutero, y no el compilado por
Eusebio de Cesarea en el siglo IV, claro que esto no
puede ser tan descarado y suele decirse que por
supuesto el texto recibido mantiene sus raíces en
tiempos anteriores a la reforma protestante. Sigue
diciendo Rudolf Ebertshauser:
“La transmisión textual en que se basa se remonta al
ancho cauce de manuscritos bizantinos y hasta los
mismos originales” pag 7 del mismo libro.
Manuscritos bizantinos, alejandrinos, occidentales,
egipcios, griego sin definir, jónicos, dóricos etc.
Pero nuevamente pregunto ¿hasta que originales?.
Continua su exposición afirmando que “el texto
recibido coincide “esencialmente” en un 90% de los
5000 manuscritos griegos conocidos del nuevo
testamento”.
Pero “esencialmente” no quiere decir “completamente”
coincide o no coincide que es lo que debería de
esperarse para algo supuestamente tan serio. Para
probar sin embargo la fidelidad de esas copias
menciona referencias que podrán ser incuestionables
pero también son inservibles dado que son
referencias muy posteriores a la aceptada
composición del nuevo testamento original que por
cierto NUNCA EXISTIO COMO TAL.
Nadie rechaza que es en el siglo V cuando el nuevo
testamento ya ha adquirido su composición
definitiva, pero no obviemos que en ese siglo V el
nuevo testamento ya era el nuevo testamento
“católico”, creado por la labor de Eusebio y su
equipo de copistas incansables un siglo antes y
auspiciado por Constantino y su curia de cecilianos
los llamados católicos, secta predominante que
surgió victoriosa y se hizo con el control de la
iglesia al final del concilio de Nicea del cual
obtuvo de Constantino el poder absoluto en asuntos
de la naciente religión cristiana. Y para la cual
necesitaban de unos escritos “inspirados” en los que
sustentar todo su corpus doctrinal.
Cuando se refieren a la labor traductora del
humanista Erasmo de Rótterdam suelen alabar su
minuciosidad a la hora de compendiar el nuevo
testamento griego, reconocen sin embargo que Erasmo
aceptó introducir algunos “cambios” en el texto a
instancias eclesiales ¿podemos imaginar lo que esos
“cambios” han sido capaces de generar?,
efectivamente toda una serie de doctrinas falsas que
siglos después han sustentado una teología
equivocada que acabó convertida en cámaras de gas.
Sin embargo los estudiosos protestantes se sienten
satisfechos de la obra de Erasmo a pesar de aquellos
“cambios” diciendo que se trata de “una obra pionera
que abría nuevos caminos y de una importancia
espiritual revolucionaria” Pag.8 del mismo libro
citado.
Un año después de que Erasmo terminara de publicar
su nuevo testamento comenzó la reforma protestante
(1517), pero por favor eso fue según los cristianos
protestantes “obra del poder de D-s”, yo me pregunto
acerca del tipo de D-s que permitió el surgimiento
de la reforma protestante con su “espíritu de
cristo”, su “fe sola”, y su doctrina de la
“justificación” y a la vez su líder escupiera por su
boca el veneno de una serpiente cuando se refería a
los judíos. En el espíritu del cristo luterano, tan
sublime y tan excelso, tan surgido por la
providencia divina es en el que se baso aquél lider
alemán para promulgar la exterminación de todos los
judíos europeos.
Y como no podía ser de otra manera, gracias al texto
recibido o textus receptus.
Conforme avanzaba la tecnología y las ciencias
implicadas en el estudio de los manuscritos antiguos
muchos críticos estudiosos del nuevo testamento
encontraron entonces auténticas aberraciones en el
famoso texto recibido cuando era comparado con
manuscritos más antiguos. La historia y hablamos de
la historia, con documentos probados tales como los
escritos de Eusebio, Orígenes, y otros les desveló
que el texto surgido en el siglo IV era un texto
manipulado para sustentar doctrinas que la llamada
iglesia del primer siglo jamás hubiera creído. Esto
es tan cierto y tan concluyente que los defensores
del texto recibido solo han encontrado un único
punto en el que apoyarse, “la fe”...sin comentarios.
Prácticamente todas las copias que existen completas
del nuevo testamento proceden de los siglos VIII al
XIV, algunos manuscritos de los siglos IV, V y VI y
a partir de aquí fragmentos y textos incompletos
hasta el siglo III.
De los siglos III y IV consta un pequeño problema,
la única evidencia de nuevo testamento completo no
aparecerá hasta después del concilio de Nicea en el
325.
Donde el texto refleja algo muy sorprendente para la
época en referencia a textos que hablan de
cuestiones religiosas, sorprende en el nuevo
testamento niceno la uniformidad del texto, la
armonía y el orden. Ninguna compilación de obras
clásicas estaba tan ordenadamente compuesta como el
nuevo testamento surgido en el siglo IV.
Los defensores del textus receptus piden pruebas de
que el nuevo testamento fuera más bien creado que
copiado, dicen que no existen, pero existen en forma
de 80 códices nicenos y una orden imperial,
desgraciadamente la iglesia católica mantiene la
afirmación de que de los 80 códices que conformaban
las conclusiones nicenas solo se han salvado
24...(¿?). En cualquier caso Eusebio de Cesarea
confirma este dato en su libro Vita de Constantini
donde indica que el emperador le ordenó la creación
de 50 nuevos testamentos para que todas las iglesias
del imperio tuvieran un mismo criterio y no se
apartaran de la “fe verdadera” que en ese momento ya
recien ostentaba la iglesia católica. ¿Cómo se
lograba esto si no era manipulando los textos?, una
evidencia a favor de que es entonces cuando el nuevo
testamento fue retocado la tenemos en el credo
niceno supuestamente inspirado nuevamente por las
escrituras cristianas conocidas como nuevo
testamento.
Pero contamos con otras evidencias, los decretos
anti judíos de Constantino; En su afán de “crear”
una iglesia cristiana diferente, y distanciada de su
matriz judía original, Constantino evitó toda unión
con los judíos pseudo cristianos prohibiendo a los
cristianos gentiles observar mandamientos de la ley
judía, ¿y cómo es que los gentiles todavía
observaban mandamientos de la Torah?, la respuesta
es concluyente, desde el siglo I hasta ese momento
los cristianos gentiles habían sido enseñados
mayormente por judíos seguidores de un Jesús judío
muy diferente del que con Constantino surgió en la
teología cristiana.
Hasta ese momento si estos cristianos tenían
conocimiento de los escritos de los apóstoles
seguidores de Jesús pudieron comprobar que en poco o
nada se parecían al nuevo testamento ideado por
Constantino. Aquellos compartían no solo la fe
judía, sino también sus costumbres y sus rituales
religiosos. Algo que desapareció con los decretos
conciliares de Constantino.
Si en ese preciso instante, el número de judíos
seguidores de Jesús hubiera sido lo suficientemente
significativo, es posible que los cristianos fieles
nunca hubieran dejado de observar la Torah tal y
como venía siendo su costumbre desde el siglo I. La
entrada de líderes gentiles en las iglesias
cristianas hizo el resto. Una vez más gracias al
“texto recibido” compuesto por Eusebio.
Ahora veamos una de las declaraciones más ridículas
que uno puede escuchar, ruego atención a estas
declaraciones:
“La suposición de que los textos más antiguos del
nuevo testamento tienen que ser los más fieles,
parece lógica a primera vista. Pero ya fue rechazada
y rebatida en el siglo XIX por creyentes fieles a la
Biblia y eruditos, entre los cuales se hallan
extraordinarios conocedores de la historia de los
textos, como John William Burgon y Frederick Henry
de Inglaterra. Contrastando con esta suposición,
ellos han demostrado que precisamente la trasmisión
del texto en los primeros siglos fue muy poco
uniforme en lo que se refiere a su fidelidad”
Más adelante como si no se hubiera dado cuenta de la
barbaridad que acaba de decir continúa: “Por lo
tanto es muy importante saber si los escribientes
copiaban el texto de fuentes fiables cotejadas con
los originales. En numerosos manuscritos muy
antiguos se puede demostrar que fueron escritos por
copistas que trataban la santa Palabra con gran
dejadez o incluso con arbitrariedad. Esto originó
errores de copia, mutilaciones evidentes del texto,
pero también a veces cambios del texto original
inducidos por herejías” pags 13-14 de La transmisión
del texto del nuevo testamento y nuestras Bíblias de
hoy. Rudolf Ebertshauser –Ediciones cristianas
bíblicas-
Analicemos las primeras declaraciones. “...han
demostrado que precisamente la trasmisión del texto
en los primeros siglos fue muy poco uniforme en lo
que se refiere a su fidelidad”. Resulta que los
textos más antiguos procedentes de copias del siglo
I son completa y absolutamente poco fiables.
Analicemos la segunda declaración: “En numerosos
manuscritos muy antiguos se puede demostrar que
fueron escritos por copistas que trataban la santa
Palabra con gran dejadez o incluso con
arbitrariedad. Esto originó errores de copia,
mutilaciones evidentes del texto, pero también a
veces cambios del texto original inducidos por
herejías”
Surge una pregunta; Si los copistas del siglo I
hicieron un trabajo tan pésimo a pesar de copiar de
textos originales ¿cómo se puede entonces creer que
el texto recibido es mejor, quién determinó lo que
era original de lo que estaba añadido, mutilado, o
ausente si en realidad nadie a partir del siglo IV
trabajó sobre textos originales?.
Estas declaraciones son completamente ridículas para
alguien como Rudolf Ebertshauser un erudito en
filología alemana e inglesa...no en griega.
Ya que si los textos más antiguos no son fiables,
inmediatamente convierte a los posteriores en
COMPLETAMENTE FALSOS por cuanto que los segundos
proceden de los primeros al ser copias de aquellos
más antiguos. ¿O no?.
Todo cuanto se pueda decir acerca del texto recibido
se basa exclusivamente en suposiciones, mientras que
la tan criticada “crítica textual” aporta evidencias
históricas concluyentes de que el texto recibido es
pura y llanamente un compendio de libros sin autor
establecido, que cuenta además con numerosas
interpolaciones eclesiásticas, y plagios literarios
procedentes de las religiones paganas observadas por
los líderes supuestamente cristianos a quienes se
les supone convertidos los cuales se hicieron cargo
de la iglesia en el siglo IV.
La historia solo tiene un camino, la fe tiene
muchos.
Quien acepta la fidelidad del texto recibido que dio
origen al nuevo testamento, por fuerza ha de
aceptarlo por fe y solo por fe, dado que no cuenta
con ningún apoyo en el que sustentar semejante
creencia, mientras que la crítica textual a la que
se le podrá tachar de herética, ha demostrado que
históricamente el textus receptus es un error.
Declaraciones en el sentido de que los textos más
antiguos son los menos fiables son a todas luces una
imbecilidad, por cuanto que el nuevo testamento se
supone fue compilado en base a las copias de copias
de esos textos. Afirmar que los textos cercanos al
siglo IV son los más fiables es otra imbecilidad
porque estos se basan en aquellos, y si los
manuscritos del siglo III son falsos o fueron mal
copiados, los del siglo IV reprodujeron los mismos
errores y los nuevos testamentos de hoy recogen
tales errores.
Concluyo que “la fe” no es buena ayuda, “creer por
fe” en el textus receptus a pesar de las evidencias
históricas en contra es ceguera, y ahora mismo
seguir manteniendo esa creencia es absurdo y para
los cristianos incluso es peligroso espiritualmente.
Sin duda ha servido durante casi 2000 años, pero
solo mientras no hubo quien destapara las libertades
literarias de la iglesia.
Hoy a pesar de lo que quieran creer por fe los
incondicionales del textus receptus, la historia los
señala con el dedo. La iglesia católica reconoció
que existe una teología adversa (demoníaca) que une
al nuevo testamento con las cámaras de gas, si este
es el textus receptus desde luego su lectura no es
recomendable para nadie puesto que en el nombre de
cristo se han perpetrado a lo largo de la historia
los crímenes más terribles.
Rafael T.Perez |