SOBRE SHLOMO IBN GABIROL

I

Con Shlomo Ibn Gabirol podemos decir que el pensamiento judío medieval se completa con gran brillantez, no solo en lo que respecta al pensamiento judío sefardí, sino al pensamiento judío universal.

Cuando hablamos de la filosofía judía sefardí tenemos que centrarnos en tres de sus más grandes exponentes , Maimónides, Averroes, y por supuesto Shlomo ben Yehuda Ibn Gabirol, más conocido entre los musulmanes como Abu Ayyub Sulayman Ibn Yahya  Ibn Yabirul y por los cristianos como Aben Cebrol o Avicebron.

Nosotros lo llamaremos Shlomo, la importancia del pensamiento de Shlomo no solo influyó poderosamente en todo el pensamiento judío, sino que se extendió abarcando las áreas de la poesía y de la literatura, la exégesis tanájica, la gramática y la filosofía. Y es precisamente aquí, en la filosofía donde alcanzó su mayor esplendor en la Sefarad judeo islámica. No en vano se puede afirmar que Shlomo es el primer filósofo que puede ser tenido como tal dado que desarrolló una filosofía al margen de la revelación y de los textos tanajicos. Que su filosofía se centre en lo secular no significa que rechazara su fe y tradición judía. De hecho es la fortaleza de su identidad judía la que hace de Shlomo Ibn Gabirol una de las figuras más importantes e influyentes del pensamiento y filosofía sefardí, tanto como para haber creado escuela incluso en los pensadores cristianos y musulmanes que le siguieron.

De naturaleza sensible, y por lo general poco saludable, Shlomo supo expresar sus sentimientos a través de la poesía, y es precisamente la debilidad de un cuerpo frágil la que posiblemente hizo de Shlomo Ibn Gabirol el gran filósofo judío que fue. No en vano Moshe Ibn Ezra dijo de él: "Apasionado por el estudio de la lógica, y dotado de un recto juicio y un púdico natural" .

No obstante esta naturaleza sensible contrastaba con su propio caracter, de nuevo Moshe Ibn Ezra dice de él: "Aunque fue contado entre los filósofos en razón de su talante y de sus estudios, sin embargo, podemos decir que su alma irascible dominó sobre su inteligencia. No podía frenar su cólera ni superar la injuria que se le hacía", cuando incluso el propio Shlomo reconoce la facilidad que tiene para airarse con respecto a la injusticia y a sus enemigos. Lo que no fue un obstáculo para reconocer la enorme grandeza de Shlomo como poeta y filósofo.

No es que fuera iracundo debido a una debilidad del caracter, sino debido a la conciencia extremadamente estricta, donde la honradez y la honestidad estaban por encima de cualquier otra consideración.

La actitud vital y existencial en cuanto al mundo y en cuanto a D-s es por decirlo de alguna manera el centro tanto de su poesía como de su filosofía, ambas inseparables, Shlomo traza su filosofía existencial de acuerdo a la poesía que brota de una alma intelectual indiscutible.

Amantes de la ciencia!, a mi poema volved el rostro; ¡necios de la tierra! considerad su ingenio. Los arcanos de la sabiduría ha de enseñaros y os mostrará también todo lo oculto. No presteis atención a las palabras huecas y vacías. Conoced mi canción, y la verdad conoceréis. Destruye el mal poema el alma de sus dueños. Muere el canto cuando el autor aún vive. Pero el bueno eleva su recuerdo sobre el mundo con un crecer de luna en la neomenia". No podemos evitar encontrar aquí en esta poesía de Shlomo Ibn Gabirol ciertas connotaciones davídicas surgidas del estudio de la Torah y sus más profundos secretos así como de los salmos de David.

La grandeza reside en ese pensamiento profundo, oculto, íntimo de la filosofía que emana su ser judío. Como poeta escribió los Azharot que son los 613 mandamientos de la Torah colocados en verso, también desarrolló una gramática hebrea en verso que sirvió a la comunidad judía sefardí a no olvidar la lengua hebrea, algo que ya estaba empezando a ocurrir en la Sefarad del siglo IX. No podemos olvidar su obra Keter Malkut o Corona Real, en la que supo unir la poesía con la filosofía y la cosmología judía así como la poesía hímnica y penitencial.

Muchas de sus poesías son reproducidas aún hoy en algunas comunidades sefardíes, especialmente las que corresponden a Yom Kippur. La poesía judía medieval todavía mantenía influencias del Sefer Yesira, Shlomo Ibn Gabirol no solo usó estas influencias, sino que además desarrolló las de los Ijwan al safa, o hermanos de la pureza. Ibn Gabirol era profúndamente místico, nadie duda de que ese misticismo era sufí, o de una manera más determinada masarrí, enseñanzas propias de Ibn Masarra y cuya influencia parte del misticismo de Avempace, e Ibn Paquda.

Otra de las obras de Shlomo fue Selección de Perlas, un compendio de 652 sentencias éticas y morales de gran significado tanájico y por lo tanto judío. La influencia de esta obra alcanzó incluso al catecismo cristiano que se nutrió de sus enseñanzas morales.

Empieza esta obra con un capítulo exclusivamente dedicado a la sabiduría desde una perspectiva básicamente judía tanto en lo que respecta a literatura como a su moral y filosofía. A través de sus letras, Shlomo Ibn Gabirol nos enseña las virtudes de la sabiduría, la humildad, la tolerancia y la paz, la prudencia, el rigor, el pudor y la honestidad, el control de las pasiones. Con hermosas sentencias a modo de proverbios con un profundo sentido similar al del rey Shlomo, "La represión no aprovecha, si uno no se reprende a sí mismo" o "dijo el sabio: cuando hablo, la palabra me manda, pero cuando callo, yo mando a la palabra" "vale más callar que hablar fuera de tiempo, pero vale más palabra verdadera que el silencio", "Júzgate pobre, aunque seas rico", "no hay agujero estrecho para dos que se aman, y no hay amplitud suficiente para dos que se odian".

En su obra aunque profundamente judía, no evita sin embargo citar a Aristóteles, casi una necesidad en toda obra filosófica de este periodo. Pero es precisamente esa profundidad de su ser judío y de sus conocimientos tanájicos y talmúdicoslo que hace de su obra una auténtica joya literaria y filosófica. De hecho Shlomo Ibn Gabirol acude a los proverbios del rey Shlomo a quien cita también frecuentemente: "El temor a D-s es el principio de la sabiduría". "No retrases tu conversión, pues la muerte llega e repente".

Rafael

II