Cómo se imagina Ud. el Jardín del Edén? - "¿El Jardín del Edén?
- pregunta Ud. - ¡Y... no sé! Nunca lo pensé en serio". Supongo
que Ud. jamás ha estado en aquel hermoso lugar, ni tampoco tiene
conocidos que lo hayan visitado y que le puedan informar al respecto. No
le queda entonces otra opción, sino hacer uso de su imaginación.
¿Se anima a divagar por un rato? ¿Cómo fantasea Ud. un lugar
atractivo? "Y... que tenga, pues, un buen clima, soleado, fresco,
con una brisa agradable y no muy caluroso, árboles de distintos tonos y
flores encantadoras con rico perfume, el mar tranquilo..."
"Un lugar en el que desparezcan todos los problemas, que no haya
que preocuparse por absolutamente nada (salvo elegir la playa en donde
quiere pasar el día), libre del stress y de la contaminación ambiental
de la ciudad..."
Muy lindo - y... ¿a qué hay que dedicarse en ese lugar tan atractivo?
- le vuelvo a consultar. "¡¿Dedicarse?!" - dice Ud. - "¡¿trabajar?!
¡Cómo trabajar! ¡Si es atractivo, pues no hay que trabajar, porque si
tengo que salir a trabajar, entonces deja de ser atractivo!"
Bien, entonces. Analicemos juntos el texto de la Torá en el que
describe las condiciones de vida del Jardín del Edén, el lugar al cual
D"s invitó a vivir y en dónde colocó D"s a al primer pareja
de seres humanos: A Adam (Adán) y a Javá (Eva).
Posiblemente acertemos en nuestra evaluación del lugar ideal, o quizás
no tanto.
(Antes de seguir, debo aclarar que el término "Edén" se
utiliza en la literatura rabínica indistintamente para hablar del sitio
físico terrenal en el cual estuvieron oportunamente Adam y Javá, por
un lado, y, por el otro, del "lugar" espiritual en el cual
habitan las almas justas después de fallecer. En este fascículo,
hablaremos únicamente del primero de ambos).
"Y D"s hizo crecer de la tierra (en el Jardín del Edén) todo
árbol placentero a la vista y beneficioso para comer..." (Bereshit
2:9)
Hasta aquí coincide con su fantasía. Efectivamente, la Torá confirma
que esto no es ficción, y, al menos, los fascinantes y maravillosos árboles
indudablemente existen en el Edén. Sin embargo, sigamos adelante con la
Torá:
"Y tomó D"s a Adam... y lo colocó en el Jardín del Edén,
"para trabajarlo y cuidarlo" (Bereshit 2:15).
De este versículo se entiende claramente que Adam no fue creado dentro
del Jardín del Edén, sino que fue engendrado afuera de él y recién
luego, D"s lo indujo a ingresar. Adam conoció el "mundo de
afuera" (en el cual estamos insertos nosotros), que evidentemente
deja lo que desear, en particular si uno lo compara con la belleza del
Jardín del Edén. En otras palabras, Adam era consciente que el Edén
en el cual habitaba era un lugar privilegiado y que podía llegar a
perderlo si no se conducía de acuerdo a lo que se esperaba de él.
Podemos suponer que D"s quiere que la persona aprecie lo que posee,
y en el caso de Adam, le dio la oportunidad de conocer que las ventajas
del Edén, no eran generalizadas.
Asimismo, el versículo declara rotundamente que el objetivo de la vida
del Edén era "para trabajarlo y cuidarlo". "¿De qué
trabajo y de qué cuidado se habla aquí? Si se tratara de plantar árboles,
eso no puede ser, porque ya los plantó D"s. Tampoco se puede
tratar de la necesidad de riego, pues ya dice "y salía un río del
Edén para irrigar el Jardín" (Bereshit 2:10). ¿De qué se trata
entonces? El 'trabajo' se refiere a la dedicación al estudio de la Torá,
y 'cuidar' se alude al cumplimiento de la Mitzvot." (Pirkéi d'Rabi
Eliezer 12). Aun si el "trabajo" y el "cuidado" del
Jardín fuesen literales (refiriéndose a arar, sembrar, etc.) como
algunas autoridades opinan, la tarea no deja de ser espiritual, por el
solo hecho que el cumplimiento de estas tareas respondían a la consigna
que D"s le había encomendado. De un modo u otro, la vida en el Edén
no era ociosa. El ocio no tiene lugar en el judaísmo ni en el plan de
D"s para la humanidad en su totalidad. La actitud reacia al trabajo
como un "mal necesario" al que hay que volver todos los días
lunes - una postura que tiene mucha difusión en nuestra sociedad (los
"caballeros" medievales también suponían que trabajar era
cosa de esclavos, pero no para gente de su propia categoría que
dedicaba su tiempo a cazar, a los duelos, o simplemente a no hacer nada)
- no coincide en absoluto con la Torá. Así que, (espero no
decepcionarlos demasiado) Adam debía trabajar, pues el trabajo es
bueno. No solo eso, sino que recién luego que Adam trabajara, podría
disfrutar de los placeres del Edén, pues solamente después de este
versículo, D"s le dice a Adam (Bereshit 2:16) "de todo árbol
del Jardín has de comer..."
"¡Qué valioso que es el trabajo, pues aun Adam no probó nada
antes de haber trabajado!" dice en Avot d'Rabi Natan, basándose en
este hecho.
Rash"í explica las primeras palabras de este versículo: "y
tomó D"s" en el sentido que 'lo tomó con palabras, persuadiéndolo
a ingresar al Jardín del Edén'. La pregunta obvia es: ¿Para qué
necesitaba D"s seducir a Adam para que entre a un lugar superior?
¿No es obvio que Adam por si solo quisiera habitar en este jardín tan
"exclusivo"?
Antes de responder esta pregunta, debo aclarar que Rash"í aplica
la misma explicación en lo demás lugares en los que la Torá emplea la
palabra "tomar" con respecto a una persona. En todos los
casos, uno se sorprende que los interesados realmente deban ser
convencidos, pues en todas las instancias análogas, la proposición
parece ser un privilegio para el candidato. Veamos:
Sará persuadió a Hagar a que se quiera casar con su marido para tener
hijos con él (Bereshit 16:3). Moshé persuadió a Aharón y a sus hijos
para que tomen el cargo de Kohanim (sacerdotes) (Vaikrá 8:2). Más
tarde sucedió la situación equivalente al momento de asumir de los
Leviim (levitas) (Bamidbar 8:6).
¿A qué se debe que todas estas oportunidades se requirió, a su vez,
hacer uso de la persuasión para convencer?
Posiblemente la respuesta sea la siguiente: en todos los casos
mencionados, el ofrecimiento se trató de una progresión espiritual.
Adelantar en materia mística, significa un compromiso en todo nivel de
vivir irrevocablemente acorde a la categoría religiosa correspondiente
al grado espiritual ansiado. Dado que nada, absolutamente nada, es
gratis en la vida, y todo privilegio debe ser correspondido y compensado
con una conducta equilibrada, una persona consciente y coherente, toma
en cuenta todos los aspectos relacionados con su progreso, de modo que
las decisiones adoptadas se mantengan con el tiempo y ayuden a crecer
aun más.
En todos los casos que mencionamos, Adam, Hagar, Aharón y los Leviim
temieron que no estaban aún capacitados para este próximo paso en sus
vidas.
Volviendo a Adam y Javá. Después de pecar, D"s les indicó que el
Jardín del Edén ya no era el lugar indicado para su nuevo estado
espiritual frustrado, es decir, que el nivel de Adam no era
proporcionado a los desafíos que ofrece el Jardín del Edén. A esa
altura de los acontecimientos, Adam creyó que por si solo podría aún
recuperar lo que había quebrantado (habitualmente las personas no son lúcidas
respecto a sus propios deslices y no advierten sus caídas morales).
Pero no había de ser así. D"s lo debió echar del lugar para que
reconociera que le faltaban temporalmente las condiciones para vivir en
el Edén. Debería retornar al mundo menos favorecido y recuperarse para
volver a ser apto e ingresar nuevamente.
A la entrada del Jardín del Edén, D"s colocó a los "Keruvim",
por un lado y una lanza giratoria, por otro. ¿Qué función cumplen los
Keruvim? R.Sh.R.Hirsch sz"l compara esta mención de estos Keruvim
con las imágenes que estaban apostadas encima del Arca de la Tablas de
la Ley en el Mishkán (santuario), y explica que, del mismo modo que allí,
los Keruvim representan a las personas derechas y santas que surgen del
correcto y minucioso cumplimiento de la Ley de la Torá. Estos son,
entonces, los "modelos" de vida de personas con quienes
compartimos la vida en cada generación. Si emulamos su eximia conducta,
nos acercamos en el camino para retornar al Edén. De modo contrario,
intervienen las lanzas giratorias que nos hacen ver la desviación y nos
instan a poner nuestras miras rumbo al Edén. Si queremos, o no, nuestro
destino está fijado. Depende de nosotros, que el camino no sea traumático.
Sin embargo, como seres Di-vinos nos corresponde el espacio inmejorable
que D"s creó para nosotros. Ese lugar no es lo que nosotros, con
nuestros conceptos limitados apreciamos. Pero es lo óptimo para
D"s.
Rab Oppenheimer es Rabino y Director de la Comunidad Ajdut Israel de
Buenos Aires, Argent
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