SOBRE YEHUDA HA LEVI

Mientras la filosofía de Abraham Ben Ezra y la de Abraham Bar Hiya se extendían por Europa, la filosofía de Yehuda Ha Leví se extendía por el Oriente.

Yehuda Ha Leví aparece por méritos propios en la historia del pensamiento universal, y no solo por su valor como persona, también por su preparación científica y filosófica. El aporte de Yehuda Ha Leví en la transmisión de su saber es de incalculabe valor para la historia. De hecho es la riqueza del pensamiento judío de Yehuda Ha Leví la que hace de este pensador figura importante de la filosofía de todos los tiempos. Nacido en Tudela, (Navarra) desarrolló todo su trabajo en Zaragoza siendo pieza clave en todo el movimiento intelectual de esta ciudad aragonesa.

El nombre completo era Yehuda Ben Shmuel Ha Leví conocido entre los árabes como Abu l-hasan Ibn al-Leví. Poeta del grupo de Ben Ezra dedicó parte de su vida a la literatura poética además de la filosofía, y la medicina. Así escribía acerca de Ben Ezra:

"¿Cómo un tierno joven, corto de años carga ya sobre sus hombros con altas moles del espíritu?.

O ¿cómo un adolescente domeña a los bravos, estando aún en su modedad, como capullo en flor?.

He aquí que de Seir alboreó, para iluminar por toda la longitud del orbe y por toda su amplitud..."

 

Hizo buena amistad no solo con Moshe Ben Ezra sino con toda su familia, y con sus hermanos de una manera especial.

Y si algo destaca de la personalidad de Yehuda Ha Leví es precisamente su gran facilidad para entablar relaciones humanas.

 

Esta simpatía de Ha Leví se extendió además de los hermanos de Moshe Ben Ezra, Moshe, Ishak, Yehuda y Yosef a otras grandes personalidades ilustres de las letras como Yehuda Ibn Gayyat, o al dignísimo Abu l-Rabí Shlomo.

 

Obligado a emigrar a causa de la invasión almorave de Tasfin en 1090, la vida de Ha Leví dio un giro completo. Regresó a Toledo donde todavía la vida para los judíos era tolerable. Así; no cabe duda de que los hechos que presenció cambiaron su percepción del mundo que le rodeaba, si su juventud había estado llena de luz, de poesía, de sueños y esperanzas, todo esto se truncó y la despreocupación juvenil dio lugar al hombre. Es como si resonaran las palabras talmúdicas: "En la ciudad donde no haya hombres, esfuérzate en ser hombre", su poesía y conocimiento se volvieron profundos y su personalidad maduró haciéndose más religioso, más judío, más escritural.

 

Yehuda Ha Leví se dedicó plenamente a su oficio de médico, profesión de la que extrajo una preocupación, que las personas solían ser duras en su trato y la sequedad de su caracter era a veces insufrible. Escribió así: "En qué podría congraciarse el siervo con sus señores, sino en emplear todo su día en su agrado y en gastar todos sus años en el cuidado de sus dolencias; más curamos a Babel y ella no se ablanda".

 

La vida de Ha Leví discurre sobre dramáticas experiencias, trágicas algunas que hicieron de aquel joven amable y bondadoso un hombre grave, solitario y sobre todo profundo. Algo que podemos apreciar en su obra filosófica Kuzari.

 

II