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LA
DOCTRINA DE ARRIO
La preocupación acerca de la
relación entre el Padre y el hijo, como hemos mencionado al principio, vino
causada por la necesidad de encontrar una explicación “racional o al menos
filosófica” a la encarnación de Jesús, sólo ese hecho ya era conocido
dentro de prácticamente todas las religiones paganas, para los miles de paganos
recién convertidos al cristianismo no era un suceso nuevo o extraño que un
dios tomara forma humana y se relacionara con los mortales, así pues, para el
pensamiento de aquellos conversos del paganismo, no era posible que un ser
superior pudiera adoptar una forma humana si en esencia no era un dios. Por otro
lado los proponentes tenían que desarrollar una doctrina que aún manteniendo
claras connotaciones paganas e idolátricas pareciera a su vez una doctrina
completamente nueva, diferente de entre las muchas trinidades y conjuntos de
dioses conocidos por las religiones paganas.
Toda la vertebración teológica
de la doctrina de la Trinidad no obtuvo su madurez en el siglo IV simplemente se
establecieron las pautas que siglos después culminaron teólogos más modernos.
En rigor, buena parte del claustro teológico no puede afirmar que la doctrina
de la Trinidad sea una enseñanza que esté absolutamente definida en las
escrituras, sino que se trata de una doctrina efectivamente oscura, en cuanto al
hecho de no poder obtener una evidencia concluyente que posibilite su
credibilidad, sin embargo y siendo una de las doctrinas puntales de la fe
cristiana, no se entiende porque motivo iba D-s a esconder una información de
tan importantes consecuencias para la religión cristiana. A pesar de lo cual,
toda una literatura acerca de la Trinidad ha sido escrita durante siglos.
Arrio se inclinaba por una
subordinación del hijo respecto del Padre, para Arrio, el logos no es eterno
como el Padre, o mejor dicho, no era eterno a priori, la existencia del hijo fue
el acto de la voluntad creadora de Di-s para prepararlo antes del tiempo de
todas las cosas, y esa existencia la recibió el hijo directamente del Padre,
siendo éste último, el Ser Supremo por encima incluso del hijo y el hijo está
por encima de cualquier otra criatura, no significando por ello que Padre e hijo
sean de la misma sustancia. Para Arrio, el hijo es Di-s por participación, y
reflexiona sobre los textos que en las escrituras hablan de que también el
hombre es un dios, Salmo 82:6, Juan 10:34, no obstante, el hijo que es a la vez
engendrado y creado es intermediario entre Di-s y el hombre.
Para ser sometido a prueba, el
logos hubo de hacerse hombre en sentido radical, en Jesús el logos ha tomado el
sitio del alma humana y por ese motivo Jesús carece de esa alma que hace que
los hombres sean únicamente criaturas.
Insiste en que la esencia de D-s
no es común al hijo, D-s se encuentra por encima en poder, sabiduría y
eternidad, mientras que el hijo, aún siendo su más sublime obra, no es de
ninguna manera D-s, ciertamente se halla a su lado, comparte su gloria,
participa de la divinidad y sin embargo no comparten la misma sustancia, no son
uno en esencia.
Las confusas interpretaciones que
la iglesia hacia sobre D-s y el logos favorecieron el impulso de la doctrina
arriana, en rigor, la iglesia no era capaz de encontrar una explicación
satisfactoria que aclarara definitivamente cual era la esencia y la sustancia
del logos respecto del Padre.
De ésta forma; tanto si D-s había
creado al hijo como si el hijo procedía del Padre, todos encontraron apoyo teológico
en las escrituras para poder
sostener las distintas interpretaciones que cada grupo hacía y que
posibilitaron el que la controversia y la confusión se extendiera por toda la
iglesia. Sin embargo, debido a esa extrema confusión sabemos que ni teológicamente
ni históricamente se puede en modo alguno postular que la doctrina de la
Trinidad fuera asumida como una
enseñanza de peso apostólico, en cualquier caso, definitivo y concluyente que
con una única frase en tono imperativo afirme de manera irrefutable que el
logos y D-s son el mismo.
Tal fue la confusión existente en
la iglesia, que se hizo necesario encontrar una fórmula para eludir aquellas
doctrinas que no satisfacían ya no a la mayoría, que era una mayoría cada vez
más proclive al arrianismo, sino que tenía que ser una fórmula satisfactoria
para quienes aún siendo una minoría, era una minoría cercana al emperador.
Precisamente fue el emperador
Constantino quien hizo uso de toda su influencia para que la iglesia resolviera
definitivamente el contencioso doctrinal sobre la constitución de Jesús, para
el emperador era más importante institucionalizar el monoteísmo y asegurar así
la unidad del Imperio que los contenciosos doctrinales que la iglesia discutía
continuamente los cuales no eran de ningún interés para él, Eusebio de
Cesarea así lo expresó en sus
escritos de “Vida de Constantino”, no se sabe con exactitud cuando comenzó
Arrio a enseñar sus doctrinas, si bien la fecha más aceptada es el 320, cuando
ya no era un hombre joven y fue en una reunión de eclesiásticos en la que el
obispo Alejandro hizo una valoración sobre la Trinidad asumiendo su existencia
quizás con un sobre abuso de filosofía, para Arrio aquella exposición le
pareció una desviación peligrosa así que tomando la palabra dijo: “Si el
Padre engendró al hijo, el que fue engendrado tuvo un principio de existencia;
y de esto es evidente que hubo un tiempo en que el hijo no existía. Por lo
tanto, de ello resulta por fuerza que recibió su existencia de la nada.” (Sócrates
el escolástico, Historia de la Iglesia, libro I página 5), Arrio basaba sus
tesis en las mismas escrituras que los proponentes de la doctrina de la
Trinidad, es decir, en la Biblia, pero para Arrio el hijo no es de la misma
sustancia que el Padre.
Ahora bien; para quienes la
filosofía era el único sistema válido mediante el cual interpretar las
escrituras y en el que poder sostener sus puntos doctrinales, esta explicación
les pareció una herejía, sin embargo la opinión de Arrio se extendió rápidamente
por todo el norte de Africa por cuanto era una explicación sencilla y
absolutamente razonable y que contaba con mayor base bíblica.
No obstante, Arrio fue duramente
censurado e incluso condenado por la iglesia. El asunto se complicó de tal manera que el emperador Constantino ordenó convocar un concilio en Nicea para el 325, evidentemente se discutieron otras muchas cuestiones doctrinales, pero el asunto del papel de Jesús dentro de una Trinidad molestaba al emperador por cuanto ponía en peligro lo que realmente más le interesaba, que era la unidad de su Imperio, ejerció todo su poder para fomentar el monoteísmo, un monoteísmo muy particular en el que Constantino se veía así mismo como el mesías dios de los cristianos, de esta forma su monoteísmo era la única manera de mantener la cohesión tanto política como religiosa, él mismo pagó todos los gastos de los convocados al concilio, y él mismo presidió los debates para asegurarse de que de allí saldría definitivamente una iglesia única y unida, independientemente de que sus doctrinas contaran o no con el apoyo firme de las escrituras.
No importó al principio que la
doctrina de Arrio hubiera sido aceptada no sólo en buena parte de occidente
sino además por un buen número de iglesias en la parte oriental del imperio,
de esta forma Arrio abrumó con su teología a todos los presentes, no obstante
fue rechazada su doctrina en una petición de principio, momento en que Eusebio
de Cesarea aprovechó la ocasión para introducir su “credo”, un credo muy
especial que fue revisado para que cupieran en él los conceptos de
“engendrado, y no-hecho” y “de homousion, sustancia con el Padre”. Así
la doctrina de Arrio fue excluida de la redacción final.
No obstante el credo no dejaba de
ser ambiguo en cuanto a los conceptos de esencia, sustancia, sustancia lo cual
dejaba claramente el camino abierto para cualquier interpretación incluso los
puntos doctrinales del arrianismo. Esto quiere decir que todos los grupos allí
presentes quedaron satisfechos porque podían derivar sus doctrinas de la misma
manera solo que bajo un mismo principio compartido, la clave del credo de Nicea
estuvo en que todos debían de aceptar su formulación aun cuando las
consideraciones posteriores permitían mantener las discrepancias, su éxito
descansaba sobre el fundamento de la tolerancia. Es más; el emperador se negó
rotundamente a que se hiciera ninguna interpretación oficial de la iglesia, es
decir, el credo debía de ser una propuesta que tendiera a armonizar las
diferencias entre los grupos y no ser una fuente de nuevos disturbios, un “eirenicon”.
(“Constantino” Historia antigüa
XII, capítulo 20, página 697).
Evidentemente los opositores a la
doctrina de Arrio no quedaron plenamente satisfechos y uno de los mayores
opositores al credo de Nicea fue Eusebio de Nicomedia, que se las arregló para
eliminar uno a uno a todos los partidarios del credo, mediante complicadas
intrigas y tratos poco claros, sin embargo y poco después de que Arrio volviera
de su destierro, elaboró un nuevo credo que el emperador aceptó de buen grado
a pesar de contener la doctrina que le costó su expulsión.
¿QUIÉNES FUERON LOS CECILIANOS?
En
cuanto a los cecilianos, el nombre de esta secta cristiana procedía de su lider
Cecilio, obispo de Africa, no es extraño que este nombre signifique
"ciego" del latín "Caecus", aunque supo ver perfectamente
la oportunidad de hacerse un hueco en el nuevo imperio cristianizado. Los
cecilianos estuvieron detrás de todos y cada uno de los cismas y controversias
que se dieron durante los siglos IV y V, e incluso ya como católicos estuvieron
metidos en el latrocinio de Efeso donde estalló una revuelta con las teorías
monofisistas de Nestorio en el 448-49. El
grupo o secta de los cecilianos fueron los verdaderos instigadores del cisma
donatista, y debería de haber pasado a la historia como el cisma ceciliano,
pero el hecho de que sea conocido como "el cisma donatista" nos puede
dar una idea del poder que comenzaron a tener, no fue Donato quien causara el
cisma, nuevamente Donato y sus seguidores mantenían unas interpretaciones teológicas
bastante más ajustadas al
contenido de las Escrituras que los cecilianos llamados también “católicos”.
Los
cecilianos tuvieron su origen en el rechazo que otros grupos cristianos les
manifestaron, ya que muchos de sus sacerdotes y obispos habían salido
vergonzosamente de las persecuciones hasta el punto de que habían ofrecido
sacrificios al emperador y a los dioses paganos sin trazas de arrepentirse por
ello y habían continuado ministrando en sus iglesias como si nada hubiera
pasado. Habían entregado Escrituras valiosísimas para ser quemadas a cambio de
preservar sus vidas y estos hechos provocaron que los demás cristianos les
retiraran su credibilidad de conversos y de salvos. Los
cecilianos tenían una visión universalista del cristianismo y esta visión les
valió el sobrenombre de católicos, es decir los universales, pretendían
aglutinar en una sola religión a todos los demás grupos, una religión que
fuera a la vez monolítica y de estructura piramidal, una religión con una sola
doctrina que fuera fácilmente controlada bajo un solo derecho canónico y una
sola autoridad...y ciertamente que lo consiguieron. Aunque fue Constantino quien
empeñó toda su autoridad para crear y desarrollar con ayuda de ellos la religión
conocida como “cristianismo”. Puesto
que no podemos hablar de “iglesia” en su sentido estricto, dado que para el
siglo IV no existía la iglesia por definición sino un número indeterminado de
“iglesias” que es la forma en como deberíamos de denominar al cristianismo
de entre los siglos II al IV. Constantino conocía muy bien lo dividido que podía
estar un imperio merced al increíble número de cultos todos distintos entre
si, la obsesión de Constantino era mantener al imperio unido bajo una sola
religión, que a la postre sería mejor de controlar que a un enorme número de
cultos todos dispersos y cada uno con intereses muy diferentes. Los
cecilianos bajo ningún concepto querían volver a los tiempos de las
persecuciones, y Constantino conocedor de ese terror que sentían todos los
seguidores de aquel culto supo aprovechar en su beneficio esta debilidad, por
supuesto que los cecilianos hicieron todo cuanto el emperador les encomendó,
por ejemplo al concilio de Nicea se presentaron más con amenazas de destierro
que con el poder de las Escrituras, (ver doctrina de la trinidad, crítica) por
su parte Constantino se presentó con su ejército para asegurar el orden en la
ciudad ¿un ejército para un concilio?. En
el año 451 a la muerte de Teodosio II subió al poder su hermana Pulqueria,
esta emperatriz aunque tenía grandes influencias en el seno de la iglesia, y
por supuesto en las armas de sus generales, se presentó en el sínodo de la
misma manera que Constantino hiciera años atrás, con todo un ejército de
soldados. Mientras
el Papa León I enviaba una carta condenando la excomunión que le habían dado
a uno de sus prelados afines y ordenó que se presentaran monjes turbulentos
para arruinar el sínodo, si fracasaban en su intento, los soldados de Pulqueria
se encargarían de que la doctrina católica saliera victoriosa. La
historia de los concilios y sínodos de los cuales han salido todas las
doctrinas que son creídas hoy por miles de cristianos...y mesiánicos
evangélicos fueron sancionadas por el peso de las armas en algunos casos, o por
el voto influyente de una minoría con gran poder eclesiástico pero nunca por
los argumentos de las Escrituras, no es extraño que los doctores de la iglesia
nunca citen en sus libros los decretos conciliares para sustentar sus
comentarios. En
este sentido la iglesia protestante le ha hecho un tremendo favor a la iglesia
católica, puesto que partiendo de doctrinas ya establecidas los protestantes
desarrollaron otras. La
opinión de los teólogos (católicos) no es vinculante para las decisiones
doctrinales y dogmáticas de la iglesia, dado que la iglesia se rige por el
derecho canónico, es decir; por el conjunto de normas y reglas establecidas por
decreto del Sumo Pontífice y sus cardenales, y es el Papa quien junto con sus
cardenales adoptan y sancionan todas aquellas doctrinas que luego han de ser
aceptadas por el resto de la cristiandad (católica), esto quiere decir que no
importa cuan desviada esté de las Escrituras una doctrina si esta va firmada
con el sello papal, y puestos a sellar de acuerdo al derecho canónico eclesiástico,
"el Espíritu Santo" solo reside en el colegio cardenalicio y en el
Papa romano, así que una Profiteor Papae tiene más valor que la opinión de
mil teólogos aún cuando estos puedan demostrar lo contrario mediante las
Escrituras. LOS CONCILIOS: “ABERRARE HUMANUS EST”
Se enseña que los concilios carecen
de autoridad por estar compuestos por una representación que en rigor no
"representa" a la totalidad de la Iglesia, desde el siglo IV hasta el
concilio vaticano II, uno sólo de entre todos los concilios ha sido reconocido
sin impugnación por todo el cristendum, y eso no por el peso eclesiástico sino
por llevar la firma imperial. El resto de los concilios han sido rechazados en
todo o en parte por las tres Iglesias cristianas, ni si quiera las declaraciones
conciliares son admitidas por igual entre los mismos latinos por un lado y los
orientales por el otro lado del cristianismo.
¿Por qué causa Católicos y
Protestantes enseñan a sus teólogos y sacerdotes que los concilios carecen de
autoridad doctrinal y dogmática?, carecen de autoridad porque las cuestiones se
deciden NO SEGÚN LAS ESCRITURAS, SINO POR UNA VAGA MAYORIA DE VOTOS. Además es
notorio que entre los presentes al concilio de Nicea (como a los demás) existió
disparidad de criterios, los cuales se resolvieron mediante oscuras intrigas y
pactos soterrados.
Oficialmente en cada concilio se
dice que "D-s habla a los presentes", ahora bien es evidente que de
los concilios, incluido el de Nicea, salieron doctrinas de hombres, ¿cuándo se
marchó la inspiración divina en Nicea y entró la inspiración de los
demonios?, puesto que ; si "D-s habla en los concilios",
tenemos que D-s hablo en Nicea y en el concilio de Sardis para condenar
el arrianismo el cual rechaza la co-igualdad de D-s Padre con el D-s hijo, y si
D-s habló en Nicea y Sardis, también habló en los concilios de Jerusalen,
Antioquía, Milán y Rimini, donde la doctrina arriana fue aprobada, si D-s
"habla" en los concilios, tenemos cuatro contra dos en los que D-s no
sólo habla sino que además se contradice…¿Hay acaso contradicción en D-s?.
Si el concilio de Nicea 325 condenó
el arrianismo, resulta evidente que no fue una condena radical puesto que por
ejemplo: el credo que surgió de Nicea quiso evitar la fisura,
primero asumiendo que ambas doctrinas podían coexistir y en segundo
lugar elaborando un credo que diera satisfacción a todas las partes manteniendo
ambas posturas, lo cual no debería de ser considerado ya de entrada sincero.
Los Padres y doctores de la Iglesia,
conocedores de la furtivum ostium de los concilios, nunca citaban los decretos
conciliares para sostener sus enseñanzas por considéralos "doctrinas de
hombres", podría mencionar a Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, o a
cualquier otro, sin embargo creo que Basilio en su Homilía de Trinitas 39 es
suficientemente claro:
"Lo que está escrito en las
Escrituras, creedlo; lo que no está escrito, no lo busquéis".
O a Jerónimo in Isaiam 8:20; in Agg.
1; adv. Helv. "Si queréis dilucidar las cosas aún dudosas, id a la
Torah (el dice ley) y al testimonio de las escrituras. Nosotros admitimos todo
lo que en ellas está escrito, y rechazamos lo que no lo está"
¿Qué está escrito en la Torah?,
en la Torah está escrito que D-s es sólo uno. “Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; Y no hay quien pueda librar de mi mano”. Devarim
32:39 Puede
que pueda argumentarse que la palabra "Elohim" hace referencia a una
pluralidad, y que en definitiva el "ángel
de Elohim" es Jesús, es decir el mismo D-s, ¿pero que clase de
pluralidad, dos, tres, o diez mil?, ya que si Jesús, llamado como "ángel
de Elohim" en las escrituras se interpreta que "el ángel de D-s es
D-s mismo", entonces seamos correctamente plurales y digamos "el ángel
de los dioses", pues la palabra Elohim efectivamente es un plural, pero un
plural no cuantitativo, tanto puede referirse a dos como al infinito, ¿cuántos
dioses hay?. ¿Jesús
podía ser divino?, si de acuerdo a la argumentación cristiana, pero también Hashatan es divino, Hashatan es un Elohim
en la corte de HaShem, y es llamado HIJO DE DIOS en las escrituras, él y también
TODOS los ángeles. Jesús
es llamado hijo de D-s y el cristianismo hace de ello una magnificación del
hombre, pero también un contemporáneo de Jesús, el Rabí
Jannina Ben Dosa era llamado hijo de D-s y no por ello fue tenido como tal.
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