Estimado señor Bastielle:

 

En este intentaré contestarle brevemente cual es la diferencia que existe entre el Jesús histórico y el Jesús teológico. El hecho de que usted y yo estemos debatiendo esta premisa significa cuan desviada está la creencia de que Jesús era el mesías. Pues evidencia que ninguna de las profecías mesiánicas absolutamente judías fueron cumplidas por Jesús.

El Jesús histórico no nos afecta como judíos, el Jesús teológico si, y la historia es más que contundente para demostrar cuanto nos ha afectado.

La única fuente de información que existe sobre la persona de Jesús es el nuevo testamento cristiano, y a lo sumo podemos contar con escuetas y en algunos casos poco claras referencias externas.

Quizá piense que sobre Jesús existen cientos de citas y menciones de otros tantos escritores e historiadores de la antigüedad, es cierto, pero no podemos sustentar la hipótesis jesuítica sobre la base de estas citas y comentarios dado que provienen de los siglos posteriores a los hechos y se basan principalmente tanto en el propio nuevo testamento como en citas de terceros y en las consideraciones de cristianos gentiles los cuales prácticamente todos procedían de religiones paganas.

 

La mención que hace Flavio Josefo en sus Antigüedades de los Judíos, una vez apartado lo que de interpolación tiene, resulta ser una de las escasas evidencias que confirman la historicidad de la persona de Jesús como individuo, prueba su historicidad que no la teología que se desarrolló alrededor de él.

Claudio en sus historias también hace mención a los disturbios que se produjeron entre los judíos que vivían en la ciudad de Roma “a instancias de un tal crestus” y que le obligó a decretar una orden de expulsión de toda la comunidad para evitar los altercardos. Dado que Hechos menciona este detalle de los disturbios y posterior expulsión en tiempos de Claudio cabe la posibilidad de que ese crestus fuera  en realidad cristus.

 

Y poco más se puede añadir acerca del conocimiento que se posee sobre la historicidad de la persona de Jesús partiendo de testimonios del siglo I.

Ahora bien, Jerónimo describe una secta judía conocida con el nombre de los nazarenos, de los cuales afirma que eran:

 Estos nazarenos eran celosos al extremo de la ley de Moisés, no diferenciándose en nada de los demás grupos judíos fariseos habidos en Israel, excepto porque tenían como maestro a Jesús”.

Si Jerónimo los describió como “celosos al extremo de la ley de Moisés” será porque de Jesús no extrajeron ninguna enseñanza u orden contraria a la observancia de los mandamientos y la continuidad y preeminencia de la Torah en la vida judía.

La sola existencia de un grupo o secta judía de estas características vienen a demostrar que efectivamente existió un hombre llamado Jesús en la tierra de Israel. ¿Quién era?, ¿qué hacia?, ¿qué enseñaba?. De acuerdo al testimonio de Jerónimo pudo ser el fundador de la secta de los nazarenos, y sus enseñanzas permanecieron en todo momento dentro de los parámetros permitidos por la Torah y enseñados por los sabios. Lo que no quiere decir que rechazara la discusión con líderes de otros partidos o sectas en cuanto a la jurisprudencia en la observancia de algunos mandamientos.

 

No obstante Jesús invita a sus seguidores a obedecer y a acatar todo lo establecido y enseñado por los escribas y fariseos, si él hubiera sido un rabí ¿no debería de haberse incluido así mismo en la frase?, tal vez no necesariamente. Que existiera el partido nazareno demuestra que Jesús fue un personaje real y fue considerado un maestro, pero no un rabí con autoridad establecida.

Sea como fuere, esa secta de los nazarenos fue al principio admitida y tolerada dentro del judaísmo tradicional, algo que podemos encontrar en el libro de los Hechos pero que  contrasta con la animadversión que luego provocaron y por la que comenzaron a ser acosados. Por las sediciones que Pablo promovía en el seno de las comunidades judías de la diáspora. Algo que sin embargo no se daba en la comunidad organizada dentro de Israel.

 

Este sería el Jesús de la historia y del que apenas encontramos algo concluyente en las narraciones de los evangelios.

No obstante cuando leemos por ejemplo el proceso por el que fue sentenciado a muerte, los cristianos lo interpretan como que la causa de esa sentencia fue porque el dijo que era el mesías, lo que es completamente falso. Nadie era sentenciado a muerte por tener pretensiones mesiánicas y Jesús no las tenía. Su sentencia a muerte fue declarada por “sedición”, por unas declaraciones en el sentido de que él podría hacerse rey y encabezar con ello una revuelta contra Roma, pero ¿es cierta esta posibilidad?.

 

Flavio Josefo en sus Antigüedades de los Judíos nos presenta la situación socio política por la que Israel estaba atravesando en esos momentos, Roma tenía la certeza de que en Israel se estaba preparando una revuelta y todos los judíos se habían convertido en sospechosos potenciales de liderar un movimiento sedicioso. Jesús había dicho a sus seguidores que había llegado el momento de comprar espadas, en alguna ocasión preguntó por el número de espadas que tenían y finalmente advirtió que él había venido para traer guerra y no paz, esto es lo que podemos leer de supuestas palabras del propio Jesús.

Cuando comparamos el clima de inestabilidad política y social que nos describe Flavio Josefo con el proceso judicial al que fue sometido Jesús llegamos a la conclusión de que ambos relatos mantienen una conexión histórica común.

El sumo sacerdote aquel año (impuesto por las autoridades romanas) sugiere la única posibilidad de “salvación” real para el pueblo, por encima incluso de la salvación que promulga el cristianismo. “Es necesario que este hombre muera por todo el pueblo, y no que todo el pueblo perezca a causa de un solo hombre” Juan 11.

El pueblo estaba confundido con este Jesús, en la narración encontramos los verdaderos temores que rodeaban a los líderes de Israel, que no eran otros que los romanos enviaran sus legiones contra el pueblo y destruyeran a Jerusalem y el Templo. De hecho si no hubiera habido romanos en ese momento es seguro que el Beit Din habría ignorado completamente a Jesús, si era el mesías ya se manifestaría, y si no lo era más tarde o más temprano caería en el olvido. Pero tratar con Roma era un asunto demasiado serio como para ignorarlo. El bien y la seguridad del pueblo estaban por encima de cualquier individuo con pretensiones mesiánicas, quien en ese sentido se manifestara como el Mesías esperado, tenía que demostrarlo haciendo algo más que unas pocas curaciones y provocando la división entre los sabios.

A excepción de un reducido grupo de seguidores incondicionales, Jesús no contaba sin embargo con demasiados apoyos en Israel. Y la ausencia total de referencias externas sugiere que fuera de las fronteras de Israel Jesús era un completo desconocido.

 

De hecho muerto Jesús ninguno de sus discípulos tuvieron éxito entre las comunidades judías de la diáspora quienes los rechazaron completamente. Motivando así que los gentiles abrumaran con su presencia los centros de reunión y dando luego pie al surgimiento del cristianismo como religión al margen de su matriz judía original.

 

Sin embargo y volviendo a la secta de los nazarenos, el hecho de que fueran celosos en extremo de la Torah tal como menciona Jerónimo nos hace plantearnos una pregunta, ¿cómo es posible que de una secta radicalmente adherida a la Torah surgiera el cristianismo?.

 

La total ausencia de judíos en las “iglesias”, la desaparición del Templo, y el exilio impuesto por Roma a Israel tras el fracaso de la última revuelta judía en el 134-35, dejó libre el camino para que los gentiles se adueñaran completamente del vacío dejado por los escasos líderes de la secta judía seguidora de Jesús. Y a partir de aquí dentro de las iglesias cristianas comienza el Jesús de la teología a desarrollarse. El emperador Adriano ya había promulgado leyes que proscribían la observancia de la Torah a los judíos y a los prosélitos del judaísmo, el odio hacia todo lo que tuviera que ver con Israel y los judíos era tan grande debido a la última guerra, que no había en todo el imperio romano un lugar seguro para los nosotros. El cristianismo con todos sus líderes ya gentiles, se impregnó de ese sentimiento antijudío y también promulgó normas y decretos prohibiendo cualquier contacto con judíos “cristianos”. Ahora sin judíos que pudieran rebatir sus mentiras, ¿quién les impediría crear al Jesús llamado “cristo” por cuyo nombre se han perpetrado toda clase de crímenes y masacres horribles?.

Este es el Jesús de la teología.

 

Le enviaré a su dirección personal otros documentos con información académica sobre este asunto. Porque evidentemente solo acabamos de empezar.

 

Rafael T.Pérez

http://www.kolisraelorg.net