Kol Hasbará
Mirad, aquel que es guardián de Israel... ni se descuida ni duerme
                                                                                                                      Salmos 121:4
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Juan Pablo II: “El antisemitismo es pecado contra la humanidad”

LA PASION: A LA DERECHA DE LA DERECHA
                                                                                                      Por Mario Eduardo Cohen*
                            
¿Dónde están las enseñanzas de Jesús que revolucionaron la historia de la humanidad? ¿Y sus prédicas sobre la justicia, la caridad y el amor?. Señor lector, no se esfuerce en buscar en La Pasión de Cristo de Mel Gibson, porque no las hallará. Toda la película se basa en su sufrimiento y no en su mensaje revolucionario de hermandad. El realizador, con la intención de innovar respecto a películas anteriores sobre el tema, apeló a  la alternativa de agregar una cuota de sadismo casi insoportable para el espectador, y una gran dosis de sangre como no se había visto en ningún film. Para simplificar, la historia agregó estereotipos de “judíos” (estilo Shylock) a los judíos “malos” de la película: Caífás y otros sacerdotes. En cambio aquellos con rasgos de arios, serían los judíos “buenos”: Jesús de Nazaret, la Virgen María, María Magdalena, Verónica, etc. Según el sacerdote católico John Pawlikowski, del Catholic Theological Union de Chicago, "El guión  principal de La Pasión de Cristo de Mel Gibson se centra en unos malvados conspiradores judíos que persiguen implacablemente a Jesús, hasta que pueden chantajear a un servil Poncio Pilatos para que emita una orden de ejecución". Luego agrega que esta película puede “ayudar a perpetuar el antisemitismo” .

La preocupación que motiva este artículo es investigar sobre las consecuencias en cuanto a posibles odios encendidos el día después, cuando el público cristiano y creyente haya visto La Pasión... Revivir la pasión del Salvador de los cristianos es un acto importante de fe para todos los cristianos y en especial para los católicos. Ocurre que hasta ahora, el film fue visto sólo en países donde éstos no son mayoría. ¿Qué sucederá en América latina, donde las grandes mayorías profesan la fe católica? En el final del film el propio Jesús, siguiendo el guión de los Evangelios, perdona a sus verdugos expresando la célebre frase: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34) En cambio, el creyente católico espectador de este film, luego de dos horas de continuas torturas a su Salvador en la pantalla grande, ¿qué sentirá? Nos preguntamos: ¿también perdonará como lo hizo el gran rabí de Galilea?

El director y realizador de La Pasión no puede ignorar que la incorrecta interpretación literal de los Evangelios ha generado odio durante centenares de años a los judíos, expulsiones, matanzas, pogroms  y hasta cámaras de gas. En el mismo sentido, agrega el sacerdote católico John Pawlikowski en el artículo citado que “desgraciadamente, la versión que Gibson trae a la pantalla se ha mostrado como tóxica a lo largo de los siglos, llevando a la persecución y matanza de millones de judíos por mano de cristianos". El film de Gibson viene a apagar con nafta un incendio ya provocado desde siglos. Así lo han comprendido todas las confesiones religiosas, cristianas y judías, de Alemania, que no recomiendan el film y aclaran: “Esto es especialmente explosivo en vista de la situación en Europa, donde se pueden reconocer un fortalecimiento de las tendencias antisemitas”.
El único camino que puede poner freno al odio racial y religioso que genera este film es que el día después (¿por qué no mejor el día anterior?) de ser vista la película, se imponga la tarea de educadores, líderes religiosos, formadores de opinión y periodistas, para que ubiquen en su justa medida y contexto lo que en la pantalla se vislumbra como recreación histórica.  

Antisemitismo: Infidelidad a las Sagradas Escrituras.
Dejando por un momento la ficción del film, es importante señalar la posición actual de lglesia Católica respecto a la interpretación de los hechos durante las últimas horas del Salvador cristiano. Al respecto, decía el Sumo Pontífice: “Las interpretaciones cristianas erróneas e injustas del Nuevo Testamento con respecto al pueblo judío y a su culpabilidad alegada (para la crucifixión) han circulado para demasiado largo, engendrando sensaciones de la hostilidad hacia esta gente” . Lamentablemente transcurrió largo tiempo hasta que, recién con la Nostra Aetate de 1965, la Iglesia Católica inició el camino de reconciliación con el judaísmo. Los judíos dejaron de ser culpables de un supuesto “deicidio”. En mismo sentido se expresó, hace unos pocos años, en el vía crucis del Viernes Santo, el padre Raniero Cantalamessa quien sentenció, en presencia del Sumo Pontífice que “los judíos han sido crucificados por nosotros durante demasiado tiempo (...); el antisemitismo no nació de la fidelidad sino de la infidelidad a las Sagradas Escrituras”. Es de destacar el alto compromiso y excepcional significado de las palabras del predicador papal en esa trascendente jornada para la cristiandad. Otro avance lo constituye el documento Vaticano II, La Iglesia y las culpas del pasado, junto al pedido de perdón público a los judíos realizado por el Papa en el año 2000 en Jerusalén. El Papa ha afirmado muy claramente, en repetidas ocasiones, que “el antisemitismo es un gran pecado contra la humanidad”.

De acuerdo con las palabras de Phillip Cunningham, del Boston College , “la controversia sobre la película a traído a luz el perturbador alegato de que criticar la película es criticar el Nuevo Testamento”. Lo que señalamos es que los textos bíblicos no pueden ser leídos de manera estrictamente literal. Los Evangelios no son meros libros de historia, son libros de interpretación religiosa y profética. Los Evangelios fueron escritos con posterioridad a los hechos que relatan y en un contexto de conflicto entre la nueva iglesia y el judaísmo tradicional. Un documento de Vaticano la ha dejado bien claro: "los Evangelios son el resultado del trabajo editorial largo y complicado... por lo tanto la hostilidad a los judíos tiene su contexto histórico en conflictos entre la iglesia naciente y la comunidad judía. Ciertas controversias reflejan relaciones cristiano-judías posteriores a la época de Jesús. Establecer esto es de importancia capital si deseamos poner en evidencia el significado de ciertos textos del Evangelio para los cristianos  de hoy” .

Poncio Pilatos ¿benévolo o autoritario?
El tema elegido exige un extremo cuidado en pos de no herir la fe de millones de seres humanos. Gibson pudo haber realizado la versión libre que haya querido sobre la Pasión de Cristo, pero lo que decididamente no puede seguir sosteniendo es que la película muestra los hechos tal y como sucedieron. El film contiene una serie de errores históricos y tergiversaciones. El argumento de la película es simplísimo, en un esquema por demás maniqueísta. Todos (o casi todos) sin causa aparente se ponen contra de una sola  persona, provocando su sufrimiento bajo terribles tormentos. La muchedumbre (falso) y el poderoso (falso) Sumo Sacerdote Caifás  y demás dignatarios empujan al indeciso y timorato (falso) procurador romano de Judea, Poncio Pilatos. Éste, luego de pasar por el indeciso Herodes, se ve tan presionado (falso) que decreta, a disgusto, la crucifixión.
La verdad histórica es totalmente otra. El “benévolo” Poncio Pilatos, en realidad, era un verdadero matón autoritario. Uno de los mayores especialistas del mundo, el historiador Geza Vermes de la Universidad de Oxford, define a Poncio Pilatos como una persona “insensible, cruel y responsable de muchas ejecuciones sin juicio” y agrega que “el emperador Tiberio lo despidió y lo deportó”.“...los gobernadores romanos eran amos absolutos de los Sumos Sacerdotes judíos que los designaban y echaban a su voluntad” Luego señala que; y nuevamente citaremos aquí a Phillip Cunningham, quien se expresa en el mismo sentido: “el film revierte totalmente la relación entre Pilatos y Caifás. Es un hecho histórico indisputable  que Caifás dependía del prefecto romano, Poncio Pilatos, para retener su posición como Sumo Sacerdote”. Además, los Sumos Sacerdotes de aquel entonces eran de tendencia “saducea” (acomodaticios romanizantes), sector que desapareció contemporáneamente a la época sin dejar huellas dentro del judaísmo.

Los historiadores de la época confirman la responsabilidad de Pilatos. El cronista romano Tácito (siglo I) es coincidente al respecto: “Cristo padeció la pena de muerte... por condena del procurador Poncio Pilatos”  (Anales 15:44). Algo más matizado también lo expresa el historiador Flavio Josefo.

Jesus de Nazaret vivió una época sumamente convulsionada, en la que los habitantes de Judea luchaban contra la dominación romana y muchos fueron crucificados como el Salvador de los cristianos. Geza Vermes, lo confirma en el citado artículo, “La crucifixión era la pena que los romanos empleaban para los revolucionarios. Jesús, como varios otros miles de judíos patriotas, murió en la cruz”.

Temían al pueblo
Para la frondosa imaginación de la monja Anne Catherine Emmerich  (1774 –1824) “hubo muchedumbres enemigas de Jesucristo que se agolpaban como avispas sobre él” (citada por Philips Cunningham, página web del Boston College, 25/02/2004). Gibson se inspira en su pensamiento para numerosas escenas, haciéndose eco también de esta falsedad. Los Evangelios nos señalan que, dado que las autoridades le temían al pueblo, es lógico pensar que hayan realizado el proceso y crucifixión sin demasiado público. Agregan, por ejemplo, que las autoridades lo arrestaron clandestinamente a Jesús de Nazaret en la noche “para evitar un alboroto del pueblo” (Marcos 14:2) y “buscaron cómo hacerlo desaparecer, pues temían al pueblo” (Lucas 22:2). Por el lado positivo, comenta Lucas que “Le seguían (a Jesucristo en el camino al Gólgota) una gran multitud de pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él” ( Lucas 23:27).  Si bien en otros párrafos de los Evangelios se habla de gente contraria al Mesías cristiano, todo esto dista enormemente de las muchedumbres enemigas del Salvador que se dan cita en el film.

Para cerrar, creo que las palabras del presbítero Guillemo Marcó, vocero del Arzobispo de Buenos Aires ponen el tema en su justa medida: “Si alguien es antisemita, debería odiar a Jesús, la Virgen y los apóstoles, ya que ellos eran judíos. Jesús jamás renegó de su condición judío, ni vino a fundar una nueva religión; vino a dar cumplimiento a las profecías de la religión judía... La muerte de Cristo no recae sobre una raza, así lo ha dejado claro el documento del Concilio Vaticano II, Nostra Aetate que en el artículo 4° nos dice ‘Lo que en la pasión se hizo no puede ser imputado indistintamente a los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy’”.

Nostra Aetate agrega una frase sobre el supremo sacrificio del Salvador de los cristianos: “Cristo, como siempre lo ha profesado y profesa la Iglesia, abrazó voluntariamente, y movido por inmensa caridad, su pasión y muerte por los pecados de todos los hombres”. Una apreciación pertinente para dar lugar a nuestra opinión: es exactamente en este contexto y sentido que debería haber sido enmarcada la película.
 
*Mario Eduardo Cohen, es profesor de historia, presidente del Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí – CIDICSEF. Su último libro “América Colonial Judía” se ha traducido al inglés para ser publicado en EEUU.

El remarcado y las cursivas son de Kol Hasbará