1ª
“Shalom Rafael, esa urna que han encontrado con una inscripción que dice Ya'akov
bar Yosef akhui di Yeshua-Jacobo
hijo de José hermano de Jesús, ¿afecta cómo judíos a nuestra fe?.
2ª
“Flavio Josefo en su libro “Antigüedades de los judíos” parece
reconocer que Jesús es el mesías, ¿puedes decirme si Flavio Josefo escribió
eso, y si él pudo haberse hecho cristiano?”
Roberto.
Colombia.
RESPUESTA:
De entrada no veo cómo podría afectar, por la sola indicación inscripta, el hallazgo de una urna con restos de alguien que presuponen son los que pertenecieron a un hermano de Jesús, supongamos que la inscripción dijera: "Yaakov hijo de José, hermano del mesías", realmente seguiría sin decir nada, dado que para reconocer al Mashiaj tenemos la Torah y lo que de él dijeron los profetas, así que una urna no es una prueba en la que debamos sustentar nuestra vida y nuestra fe.
Pero aunque lo dijera, ¿qué demostraría?, nada, solo que hubo quien (erróneamente) lo tuvo por tal.
A
la 1ª
La urna con los restos que pueda haber en su interior, junto con la inscripción
si presumiblemente hace referencia al Jesús cristiano, no afecta en absoluto al
judaísmo, en todo caso afectaría (y afecta si se consiguiera demostrar su
autenticidad y su origen, algo improbable) de lleno a la iglesia católica y a
su creencia en una virgen in partum et post partum.
Sospecho
que no tardarán demasiado en hacer desaparecer esta clase de evidencia, y
relegarla al olvido público, porque esta urna es incómoda por dos motivos, uno
porque barre el dogma cristiano que hemos mencionado y dos porque la inscripción
demuestra que Jesús como mucho fue hermano de alguien que se llamó Yaakov.
Si,
pues ¿por qué no fue inscripta otra fórmula mucho más “neo
testamentaria” que la simple referencia a “...hermano de Jesús”?, habría
sido más favorable y contundente la expresión Jacobo, hermano del señor,
porque esto daría credibilidad arqueológica al cristianismo. Tal y como fue
grabada lo que podría evidenciar es que Jesús fue conocido pero realmente no
fue tenido como "el señor".
A
la 2ª
El conocido como testimonio de flavio dice lo siguiente: “Vivió
por esa época Jesús, un hombre sabio, si es que se le puede llamar
hombre.
Porque fue hacedor de hechos portentosos, maestro de hombres que
aceptan
con gusto la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos de origen
griego.
Era el Mesías. Cuando Pilato, tras escuchar la acusación que contra
él
formularon los principales de entre nosotros, lo condenó a ser
crucificado,
aquellos que lo habían amado al principio no dejaron de
hacerlo.
Porque al tercer día se les manifestó vivo de nuevo, habiendo
profetizado
los divinos profetas estas y otras maravillas acerca de él. Y
hasta
el día de hoy no ha desaparecido la tribu de los cristianos.
(Ant.
XVIII, 63-64)
Desde
que se conoce la obra de Flavio, nadie durante
casi dos mil años había puesto en duda su autenticidad, de
hecho todos los textos que se conocen de este pasaje de Flavio en su Antigüedades
de los judíos contienen casi las mismas manifestaciones.
La
observación que hace al respecto de “un hombre sabio” posiblemente,
y repito posiblemente, pueda ser aceptada como del propio Josefo. Un copista eclesiástico habría añadido,
incluso magnificado tal observación sobre Jesús.
Josefo
posiblemente incluyó una observación personal sobre Jesús, de acuerdo a la
opinión de los filólogos el estilo
literario coincide con su forma de emplear el griego culto.
Ahora
bien, en la afirmación de “era el mesías” no encontramos los
mismos paralelismos y sin duda no es original de Josefo, a menos que fuera una
apreciación hecha con no poca ironía. Como tampoco es de su pluma la siguiente
manifestación: “...habiendo profetizado los divinos profetas estas y otras maravillas
acerca de él”. A todas luces se trata de dos auténticas confesiones de fe cristiana,
y Josefo NO ERA CRISTIANO.
De
hecho Orígenes confirma que Flavio Josefo no era cristiano, y si no lo era
evidentemente no podemos aceptar como auténticas tales afirmaciones. Entramos
en el área de las hipótesis, dado que el texto original (que no tenemos) podría
contener alguna referencia a las pretensiones mesiánicas que sus seguidores
griegos mayormente le atribuyeron, dado que la explicación sobre el origen de
los cristianos si parece ser de Josefo, es decir; Josefo simplemente se limitó
a incluir una referencia histórica de un acontecimiento que parecía extenderse
socialmente entre los gentiles, que Jesús fue tenido como mesías por un grupo (tribu) llamado de
los cristianos, pero NO QUE EL CREYERA O ESTUVIERA DE ACUERDO EN LO QUE DECIAN.
En
cualquier caso algunos eruditos confirman que la referencia original sería más
un insulto y que posteriormente fue “maquillada”, realmente transformada por
un copista cristiano. Dicho de otro modo, Josefo no creía que Jesús fuera el
mesías, no apoyaba tal pretensión de los cristianos y pareciera que su
referencia originalmente fuera más una apreciación irónica.
La expresión: “...maestro de hombres que aceptan con gusto la verdad”, pudo haber sido traducida por error o con evidente mala intención, dado que el texto griego puede traducirse como de hombres a los que les gustaba la espectacularidad.
La
siguiente: “Si es que puede llamársele hombre” junto con su
manifestación acerca de la resurrección, son claras interpolaciones, dado que
ambas son indudablemente confesiones de fe cristiana, y repito que Josefo NO ERA CRISTIANO, por consiguiente nunca pudo haber escrito
tales manifestaciones que son claramente de origen cristiano.
Orígenes
no menciona en su obra el texto de Josefo, podemos interpretar que es porque tal
testimonio nunca existió. Pero esto no es cierto, el pasaje existe en el tiempo
porque fue escrito por el mismo Flavio Josefo, misma forma, pero no mismo
contenido.
En
la obra Historia Universal de Agapio, árabe cristiano y obispo del siglo
X, encontramos también el controvertido pasaje, Eusebio no debió de conocer
este manuscrito, porque de haberlo hecho nos hubiera llegado también
interpolado y maquillado, y nunca lo hubiéramos podido comprobar, y ahora
podemos comparar ambos escritos.
En
esta Historia Universal, tenemos a un Flavio Josefo que no afirma que Jesús sea
el mesías, pero en su lugar aparece la expresión “quizá fuera el cristo”,
no solo en esta obra, también en otros manuscritos antiguos y que Eusebio
traductor de Antigüedades de los Judíos, no conoció.
Recapitulando:
La única evidencia irrefutable al comparar los distintos manuscritos existentes
es que Josefo hizo una referencia a Jesús y a su presunta mesianidad, pero no
se manifiesta a favor de tal pretensión. Josefo no siendo cristiano, nunca
afirmó tal cosa en su conocido como “testimonio de Flavio” ni tampoco
manifestó estar de acuerdo en creencia alguna sobre la resurrección, ni en la
creencia cristiana de un Jesús más que hombre, es decir, dios.
Así pues ni el hallazgo de la urna, ni el controvertido pasaje de Flavio Josefo afectan en absoluto al judaísmo ni a la vida judía.
Rafael
T.Pérez