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Credo
no compartido
Pedido
recibido
"Hola,
me llamo ...y soy un judio mesianico, les tengo dos preguntas, me podran alludar?
1) cual es sus posision en la trinidad? 2) la otra es sus posision en mujer
rabina? gracias
Shalom"
E.U.A.
Respuesta
Respuesta a la segunda pregunta ya hemos
publicado: Rabinas.
Sobre la Trinidad, dogma del cristianismo en su
totalidad (a excepción de los Unitarios), puede leer en los siguientes artículos:
El hijo
de... ¿dios?, Tres,
dos o Uno, ¿Tríos
de a uno?, ¿Imágenes
de idolatría?, Reducir
a Dios a nada , Yo
soy Otro..., Que
se destruya el Mal y no a los malos... , ¿Dios
Humano?.
O un artículo perfectamente documentado que
sobre la fabulación de la doctrina de la trinidad podrá encontrar en www.kolisraelorg.net
Al ser creencia propia del cristianismo, ¿qué
tengo yo para agregar?
Sólo lo que es obvio: que no es una creencia que halla su fundamento en lo que
la Torá y el resto de los libros del Tanaj afirman con consecuente insistencia.
Según opinión del excelso Maimónides, y apoyada por otros dignísimos
eruditos de mi pueblo, el dogma de la Trinidad es idolatría, sin más vueltas.
En tanto que la opinión de otro ilustre grupo de estudiosos afirman que la
Trinidad cuando es creída por un judío, éste está incurriendo en idolatría,
pero si un gentil (los cristianos en este caso) creen en un dios que es uno que
son tres, que son diferentes pero el mismo y etc., para ellos (los gentiles) no
es considerado como idolatría, sino como una asociación de elementos no
divinos a la divinidad. (Lea: Sed
de Ti).
En realidad, al judaísmo y a los judíos les importa poco los dogmas del
cristianismo, pues no tiene ninguna utilidad práctica ni trascendente. Sólo es
necesario estar al tanto para que no incurramos (los que somos judíos) en
errores o equivocaciones de conducta; y para defendernos cuando tantas veces
hemos sido atacados con malicia e injustamente en nombre de la "Fe del
Amor".
Casualmente acabo de recibir una historieta (entiéndase bien esto) que
ejemplifica muy bien este punto:
Allá por la Edad Media el Papa
decretó que los judíos debían abandonar Roma. Eso causo estragos en la
comunidad judía. Fueron a implorarle clemencia al Papa. Éste les propuso un
trato. Habría un debate (¡uno más!) entre dos representantes de ambas
creencias. Si el judío triunfaba, los judíos podían permanecer, de lo
contrario pagarían una inmensa multa y serían expulsados en tres días.
Los judíos vieron que no tenían salida. Entre la espada y la pared escogieron
a Moishe, un judío no muy estudioso, pero de mente chispeante, pues los
estudiosos no querían confrontar lo que sabían que había sido demostrado
incontadas veces: que era inútil debatir sobre estos temas, y que siempre,
vencieran o no, los judíos eran castigados con fiereza...
Moishe aceptó la difícil comisión, con la condición de que la contienda sería
sin palabras, sólo con gestos, así sería más interesante. El Papa accedió.
Llegó el terrible momento. El Papa sentado en su trono pontificio, el judío en
una pequeña silla. El pueblo de Roma congregado para testimoniar y alentar.
Se miraron los contendientes un largo minuto silencioso.
Entonces, el Papa levanta tres dedos.
Moishe uno.
Rápidamente Su Santidad hace un círculo alrededor de su cabeza con sus dedos.
El judío señala la tierra.
El Papa levanta una ostia y copa de vino.
El judío una manzana.
Entonces se incorpora el Papa y anuncia: "Los judíos pueden
quedarse". Y se retira de inmediato a sus palacios.
Pasado un tiempo prudencial los cardenales se presentan ante el Papa para
preguntarle que había sucedido, y esto les explicó: "Yo levante mis tres
dedos para simbolizar la Santísima Trinidad, pero el judío me recordó que
Dios es Uno. Luego señalé que Jesús está en el Cielo a la diestra del Señor,
pero el judío me dijo que Dios está en la Tierra entre nosotros. Entonces le
mostré el Cuerpo y la Sangre del Hijo, que ha venido a redimir nuestros
pecados; y el muy perverso me recordó con la manzana que aún estamos en un
mundo de pecadores. ¿Qué podía yo responder a sus respuestas?..."
Al mismo tiempo Moishe era interrogado por sus vecinos judíos, y esto fue lo
que les explicó: "Primero el me indicó que nos quedaban tres días aquí,
a lo que yo respondí que ni un judío sería expulsado. Luego me mostró cómo
seríamos rodeados para ser expulsados de aquí, en tanto que yo le mostré que
ninguno sería movido de su lugar. Eso fue todo."
Y le dijeron: "Pero, ¿y la pregunta final?"
Contestó: "¡Ni idea! Él me sacó su merienda, y yo la mía..."
Para finalizar.
Ya explicamos innumerables veces que los que se autodenominan judíos-mesiánicos
(o cualquier otro nombre similar) están fuera de la Familia de Israel, y por lo
tanto no tienen derecho a llamarse a sí mismo, o ser llamados, judíos.
En todo caso, si se arrepienten plenamente de su tremendo error son aceptados
inmediatamente, pero, no en tanto sean partícipes de lo que es idolatría para
un judío.
Esto es evidente para aquellos que afirman que Ieshu es dios o parte de una
divinidad (si no entiende la razón, relea un poco antes cuando tratamos acerca
de la Trinidad).
Pero también es práctica idolátrica para los judíos que lo consideran un
hombre excepcional (sea con el título que le quieran dar: Mesías, maestro,
rabi, líder, iluminado, etc.) pero creen en él.
Alguna de las razones las puede encontrar en: ¿Judíos
los "judíos por Ieshu"?.
Pero, además, ahora les presentaré un fragmento del Credo de Nicea, que es
aceptado (como ya mencioné) por la enorme mayoría de las más de dos mil
denominaciones cristianas existentes en la actualidad:
"Creo en
un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo
visible y lo invisible.
Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes
de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no
creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por
nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del
Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por
nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue
sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para
juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del
Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que
habló por los profetas."
Si una persona judía dice creer en Ieshu
(repito, aunque no sea como divinidad), de hecho está compartiendo un
objeto de adoración ajena a Dios (lea con atención el Credo, y no me pida que
le explique lo que está evidente), por lo que incurre (estrictamente estamos
hablando del judío, de nadie más) en idolatría.
Aunque reniegue esa persona judía de este Credo, de hecho existe, y es
creencia aceptada por una enorme cantidad cantidad de personas, por lo que automáticamente
su objeto de creencia entra dentro de la categoría de adoración idolátrica,
que está terminantemente prohibida para el judío, y que por disposición
reglamentaria lo ubica fuera de la comunidad de Israel, hasta que no se
arrepienta plenamente de este error.
Espero haber sido de utilidad.
Fuente: www.serjudio.com
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