LA RESUFICCION DE JESUS

Un muerto muy vivo

 

 

                                     Esta clara y expresamente dicho en la Torah que sus leyes son de eterna vigencia, no son susceptibles de modificación, merma o añadidura, pues está escrito: "Todo lo que yo os ordeno, guardadlo para cumplir; nada le añadas ni le restes" (Deut 13).

De ahí se infiere que a ningún profeta le está permitido introducir innovaciones en la Torah. Por lo tanto, cualquiera, judío o no judío, que presentando señales y prodigios afirme que el Eterno lo envió para añadir o restar un precepto, o para dar de cualquiera de los preceptos una interpretación contraria a los que hemos oído de Moshe, o diga que esos que Israel tiene como preceptos no son para siempre y para todas las generaciones sino solo temporarios, es un falso profeta, puesto que viene a desmentir la profecía de Moshe. Es pasible de muerte por estrangulamiento por la perversidad de hablar en Nombre del Eterno cuando este no se lo ordenó. El, bendito sea su Nombre, ordenó a Moshe que esta Ley fuera para nosotros y para nuestros hijos hasta la eternidad, y D-s no es hombre como para mentir.

 

Entonces ¿por qué está escrito en la Torah: "Les haré surgir un profeta de entre sus hermanos, como tu" (Deut 18)? Es que el profeta aludido no vendría a establecer una nueva religión, sino a reafirmar las palabras de la Torah y a prevenir al pueblo que no la transgrediera, como dijo el último de los profetas: "Recordad la Torah de mi siervo Moshe" (Malakías 3:22). 

Mishne Torah 9-1.2

 

LA RESUFICCION DE JESUS

 

Si hay un mito que, de alguna manera, podemos decir que ha cambiado el rumbo de la historia, ese mito, sin duda, es la presunta resurrección de Jesús. ¿Podríamos afirmar que el mundo sería hoy distinto?, decía Pablo que "Si Jesús no ha resucitado, vana es nuestra predica y vana nuestra fe" carta I a los corintios 15:14, a lo que, después de siglos de experimentar toda la fenomenología que derivó de ese supuesto hecho, podríamos añadir; "Si Jesús nunca hubiera resucitado entonces nunca habría existido el cristianismo y su inquisición, ni sus progroms y persecuciones "para mayor gloria de cristo" y posiblemente nunca se hubiera producido la vergonzante tragedia del holocausto, cuyos argumentos llevaban la firma de la iglesia, argumentos a los cuales apeló el infame, su nombre sea borrado, cuando manifestó en Abril de 1934 y toda Europa oyó su discurso que sería pronunciado frente a una delegación de obispos y del que extraemos el siguiente fragmento:

Se me ha atacado por mi forma de tratar con los judíos, durante 1500 años la iglesia ha considerado a los judíos como seres perniciosos, los ha encerrado en Ghettos, dando a comprender que clase de gente eran los judíos. Yo continuo ésta tradición milenaria. Y probablemente al obrar así, hago un servicio enorme al cristianismo".

 

Mientras el tal Pablo continúa diciendo: "...Y somos hallados falsos testigos de dios..." verso 15, No, pues lo que os hace falsos del todo no son vuestras creencias, que al fin y al cabo cada persona es libre de creer lo que le venga en gana, lo que os hace falsos completamente bien lo dijo Jesús: "Por sus frutos los conoceréis".

Analizaremos los hechos partiendo de tres puntos fundamentales:

  • El mito

  • El contexto teológico

  • Los actores y los testigos

EL MITO

Síntesis I: Jesús es llevado de un lado a otro, golpeado, mal tratado, azotado y finalmente colgado en una cruz. 

 

Pertenecer al mundo antiguo no es sinónimo de incompetente. Los romanos podrán parecernos hoy un pueblo antiguo más, pero eso no significa que fueran negligentes en su trabajo, sin duda no permitían que los reos pudieran sobrevivir al castigo, en ocasiones para acelerar la muerte de los reos, les quebraban las piernas cuyo propio peso les provocaría un colapso cardíaco y asfixia, y en consecuencia en breves minutos les sobrevendría la muerte. Con Jesús sin embargo, siempre según el relato cristiano, no será necesario que le quiebren hueso alguno, para cerciorarse, un oficial romano le atravesará el costado. Así pues, de acuerdo al mismo relato, Jesús indefectiblemente murió, ya fuera por el resultado de la propia crucifixión o por la acción del legionario romano. Y aunque no nos lo dicen, es del todo lógico suponer que algún funcionario romano comprobaría rigurosamente su defunción antes de consentir en la retirada del cuerpo.

 

Síntesis II: Jesús es sepultado en una especie de caverna tallada, en el lugar es colocada una custodia militar para evitar que el cuerpo sea robado por sus seguidores. Contra todo pronóstico, Jesús resucita.

 

Posteriormente a este devenir de los acontecimientos, y entre tanto, el relato cristiano explica como un grupo de sacerdotes opuestos a Jesús se presenta delante de Pilatos para prevenirle de un posible robo del cadaver por parte de sus seguidores, y para solicitar que ordene custodiar tanto el cadaver como el lugar donde será enterrado.

 

Sin embargo está a punto de nacer el mito, Jesús resucita de la muerte y sale de la tumba. Los soldados se asustan y huyen abandonando su guardia, los discípulos de Jesús encontrarán el sepulcro vacío, repito que siempre de acuerdo al relato cristiano.

 

Hasta aquí hemos sintetizado el relato correspondiente a la presunta resurrección de Jesús tomando como base documental los textos de Mateo, Marcos y Lucas si bien estos últimos omiten la solicitud de los sacerdotes.

Como no es un tema menor la importancia de la autoría o historicidad de los evangelios cristianos, sugiero acceder a los documentos ampliados que abordan el asunto:

¿Textus Receptus?

El ilegítimo Jesús

El innecesario sacrificio de Jesús-Levítico 17

Jesús histórico versus Jesús teológico

El hermano gemelo de Jesús

El testimonium flavianum

 

Surgen inevitablemente varias cuestiones; ¿Es auténtico el relato de la resurrección de Jesús? ¿Lo corroboran otras fuentes? y si no es auténtico ¿cuál sería la originalidad del mito y qué ocurre con el cristianismo?.

A la primera pregunta; Lo cierto es que el mito de la resurrección de Jesús no es ni auténtico ni original del cristianismo, maticemos, original del cristianismo sí lo es en tanto en cuanto introduce variables que no están contenidas en los mitos de otras religiones mistéricas de la antigüedad, los actores son diferentes, y la presencia de testigos "oculares" según explica el texto de los evangelios con nombres y apellidos y de los que se afirma que "algunos todavía viven" carta I a los corintios 15:6.

 

En cualquier caso en el relato de la resurrección como en los diferentes relatos de divinidades paganas igualmente resucitadas de los muertos existen vínculos literarios recurrentes, los que encontramos no solo en religiones con una teología perfectamente conformada y estructurada, sino en la protoreligión misma, en esa inclinación espiritual del hombre primitivo por el más allá, en esa fascinación por los mundos superiores y que transformará al animal en un ser religioso, así es innegable que se produce una mitopoiésis. En el estudio de las religiones antiguas observamos que el cristianismo no podía evitar la creación de su propio mito dado que confluía en el tiempo con aquellos que ya eran más populares en la época en la cual se desarrolló.

 

En rigor obtenemos copias a partir de un proceso resurectivo original, para el cristianismo esto simplemente significará convertirse en el mito ulterior, ya no representará una novedad, no será un acontecimiento fabuloso, aún cuando aparezca innovador en una o en varias de sus formulaciones.

 

Y sin embargo será tranquilamente creído sin dificultad por egipcios, romanos, griegos, y por todos aquellos que practican religiones de misterio, aunque no por los judíos, quienes no le darán crédito alguno a pesar de haber sido un acontecimiento supuestamente acaecido en su propia tierra.

 

En rigor y aun contando con el poco convincente testimonio que encontramos en el libro de los Hechos, los primeros pasos a partir de la resurección parecen tener éxito, no obstante el número de judíos que inicialmente se creyerón las explicaciones de Pablo irá disminuyendo hasta desaparecer del escenario precristiano del siglo I.

 

Extrañamente el tal Pablo no utilizará el mito de la resurección para atraer a la nueva "fe" a los judíos, a los cuales les importan otras cuestiones, pero hablará de los presuntos testigos oculares a los corintios y sin duda a otros en otras ciudades fuera de Israel,  para quienes sí abusará de la fabricación de ese mito construyendo sobre la iconografía de una divinidad pagana resucitada, de acuerdo a otras leyendas, los fundamentos de lo que poco después (quizá sin quererlo) sería el cristianismo.

 

Hablamos de un mito porque la resurrección de Jesús no se sujeta a evidencias, ni históricas ni documentales, ni arqueológicas. Se necesitaría al menos una de estas tres para empezar a tomar en serio lo que relatan los evangelios cristianos, al menos como hipótesis de trabajo inicial, pues ¿Cuál de las muchas tumbas que rodean Jerusalem fue la que contuvo el cuerpo de Jesús? ¿Dónde hallar una fuente contemporánea, externa e imparcial a los hechos que relatan los evangelios cristianos que niegue o confirme el mito?  la única referencia escrita la encontramos en el testimonium flavianum pero esta referencia es una interpolación y por lo tanto a-histórica.

 

No cabe duda que en la época en la que se fabricó el mito de la resurrección de Jesús, había alguien muy interesado en que este mito fuera creído y divulgado rápidamente, en menos de un siglo, en apenas 37 años se había extendido por todo el imperio romano. La fama de Jesús sin embargo no sobrepasaría, en su vida, las fronteras de Israel, a pesar de los grandes milagros y otras resurrecciones que le atribuyen sus seguidores.

 

Así sería aceptada la versión de Pablo en todo el mundo conocido, en todas partes menos en Israel, aún apoyándose en la supuesta existencia de testigos que podían corroborarlo, poco más de quinientas personas según nos cuenta la misma carta a los corintios, muchos ya fallecidos al tiempo de dar forma al libro de los Hechos.

 

Un aspecto crítico de la "nueva fe" que se estaba gestando, siendo el tal Pablo consciente o inconsciente de ello, promotor o mero espectador pasivo, es la subyugación prototípica de la figura de Jesús al mito ya conocido entonces de la resurrección, conocido y creído en otras religiones con mayor raigambre histórica y con mayor peso en el espectro de las creencias populares, el aspecto crítico es el principio de la mesianidad atribuida a Jesús, una reflexión adecuada nos aproxima a una incongruencia motiva que sugiere en el tal Pablo una innovación para establecer la base de una nueva religión. ¿Cambio de estrategia?, lo que uniría a los primeros seguidores de Jesús fue que veían en él al mesías, uno más en una larga lista de mesías que circulaban en la época, les importaba más expulsar a los romanos, recuperar su libertad y el control de su tierra que perderse en entelequias de fantasiosos e improbables reinos por venir, el Mashiaj o trae el reino mesiánico o no lo trae, y si no lo trae entonces ¿qué clase de mesías pretende ser?, los evangelios reflejan esta preocupación compartida cuando se acercan a Jesús y le dicen "si si todo muy bonito, pero ¿para cuando el reino del Mashiaj?, danos pruebas, dinos cómo y cuándo será y si será ahora en esta generación". Mateo 24

 

Pero Pablo simplemente ignorará en todas sus cartas este argumento que es de importancia fundamental aunque no vital para el pueblo judío y en su lugar basará su nueva fe en una creencia que sí importaría y sí sería escuchada por el mundo gentil, la resurrección.

 

De hecho el aspecto crítico es la base de la que parte para hacer su defensa de la "nueva fe en cristo", si Jesús era o no era el mesías se puede comprobar acudiendo a las fuentes judías y observando los logros posteriores, beneficios eternos para Israel de los que también las naciones disfrutarían por extensión, unos beneficios que no llegaron con Jesús. 

 

Así Pablo rechaza mencionar al Jesús mesías y se centra en el Jesús resucitado: "Si Jesús no ha resucitado, nuestra fe es vana" pero la religión de Pablo, lo que poco después sería el cristianismo ¿en que se basa? ¿en qué Jesús es el mesías o en que Jesús había resucitado?. La primera premisa se puede comprobar y se puede demostrar como falsa, mientras que la segunda premisa es improbable e indemostrable. Pablo rehusará utilizar el icono mesiánico porque él mejor que nadie sabe en su interín que Jesús no era el mesías y en su lugar parangonará la resurrección introduciendo una variable en una más que conocida creencia popular pagana.

 

Lo que realmente importaba a los judíos, no importaba a los gentiles, y lo que sí importaría a los gentiles, no importaba a los judíos, siendo que la resurrección de los muertos era ya en la tradición judía un concepto perfectamente establecido.

Ni las profecías mesiánicas absolutamente judías ni la tradición judía, contempla ni precisa, ni es solícita la resurrección de ningún mesías para que la resurrección final de todos los que partieron ocurra. Pues esta resurrección ocurriría con o sin presunto mesías "resucitado". 

En otras palabras, la resurrección de Jesús como premisa fundamental es totalmente absurda.

 

Recapitulemos; el mito de la resurrección de Jesús reproduce en una mitopoiésis, legendarias historias de otras religiones, que siendo más antiguas que el cristianismo, ya reconocían la figura de una divinidad castigada, muerta y resucitada.

 

EL CONTEXTO TEOLOGICO

 

 

Dejaremos lo accesorio para centrarnos en lo necesario, evitando abundar en análisis que poco podrán añadir al escenario que estamos historiando y que algunos de vosotros ya conocéis.

Pablo tomará prestado de cuentos helenos y de la narrativa mitológica egipcia los datos necesarios para crear su propio mito. Una incógnita que planea sobre las turbulentas relaciones entre la comunidad de Jerusalem y el tal Pablo la encontramos en el libro de los Hechos, a pesar de relatarles la forma en la que se produjo su "conversión", los miembros más destacados de aquella comunidad seguidora de Jesús no le darán crédito, no aceptarán su fantasiosa visión damascena y desde el principio procurarán deshacerse de la incomoda presencia de Pablo. 

 

Si los discípulos de Jesús, efectivamente lo vieron resucitado ¿cómo es que no se tragaron las explicaciones del tal Pablo? ¿por qué Jesús, si estaba vivo y en los cielos, no tomó la iniciativa y salió en defensa del converso Pablo? ¿por qué no reapareció ante toda la comunidad o ante a alguno de los "quinientos" que lo vieron resucitado para expresarles sus actuales preferencias?, si Jesús había resucitado físicamente, y lo habían visto físicamente, y físicamente lo habían visto ascender al cielo como relata el mismo libro de los Hechos ¿por qué no se tragaron la fábula de Pablo? si un muerto es capaz de resucitar ¿por qué no puede aparecerse en el desierto cuando quiera, como quiera y a quien quiera?.

 

Desde el principio este asunto no le quita el sueño a Pablo, pensaría "si me creen bien, y si no; Ya lo harán los gentiles que son bastante más crédulos ya que sus religiones están plagadas de estos mitos".

 

Veamos uno de estos mitos y a uno de sus mayores exponentes; Osiris.

 

En los textos fúnebres Osiris es el sol difunto, entre los nombres que se le atribuyen está el de Unneref, El que manifiesta el bien. Como dios de la muerte y del mundo de ultratumba, aunque, en un principio era un dios agrario, fue adoptando rasgos de otros dioses y ante todo Osiris es el dios de la resurrección; los Textos de los Sarcófagos del reino medio lo identifican con el grano, con la uva y con el trigo, símbolo de la semilla que muere para renacer más tarde en forma de espiga. Este dios encarnaba de acuerdo a la mitología egipcia y tal como hemos señalado, la resurrección.

 

Las comparaciones son inevitables llegados a este punto, el cristianismo utilizará la misma cadena de iconos para referir el sentido esotérico de Jesús al establecer su propio corpus simbólico y que establecerá un nexo entre el trigo, la uva y la figura "salvífica" del maestro. 

 

Pablo aún se aproximará más a esa casuística al ejemplificar el sentido temporal de la muerte y las consecuencias de la resurrección, al hacerlo ha tomado parte de la tradición contenida en las fuentes judías y la ha mezclado con la mitología de otros pueblos y ha construido un corpus totalmente nuevo, haciendo esto ha desvirtuado su tradición y conocimientos judíos, lo suyo ya no es judaísmo, ya no es osiríaco, sino por primera vez jesuítico. 

Dice: "...¿lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes? Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir sino el grano desnudo ya sea de trigo o de otro grano..." semillas, granos, trigo, muerte y resurrección. Siendo individuos diferentes pareciera que fueran el mismo personaje, Jesús y Osiris, Osiris y Jesús.

 

Su soberanía tiene como verdadero dominio el reino de los muertos y recibía el título de Toro de Occidente, donde precisamente la figura de Jesús arraigará con fuerza. El reino de los muertos y la muerte, rol que más tarde le será aplicado a Jesús con su cristina victoria sobre la muerte y su dominio. O las llaves de la muerte y el Hades según el relato apocalíptico. Diría Pablo "¿dónde está oh muerte tu aguijón?, sorbida ha sido la muerte con victoria", exactamente como el Osiris en la mitología egipcia, el cristianismo reproducirá en Jesús los mismos paradigmas.

 

Según Plutarco, en el momento del nacimiento de Osiris, se oyó una voz proclamando que el dios de la creación había nacido.

En el reino medio todo muerto se transfiguraba en Osiris, ya que era un símbolo de inmortalidad. Su morada celeste era Orión. Representaba al viento del Norte. Es el dios que preside el Tribunal del juicio del alma y emite el veredicto; esta posición la tuvo por haber muerto como hombre y resucitado como inmortal gracias a las poderosas palabras de Thot, y su cuerpo nunca se putrificó. Osiris al morir como hombre descendería a los inframundos para ser conocido por las almas de los que hasta ese momento habían muerto. 

Pedro en su primera carta capítulo 3 relatará un episodio similar, Jesús descenderá al lugar donde habitan los espíritus encarcelados y les hablará. Pedro no habla de la resurección de Jesús, sino más bien de la vivificación de su espíritu.

 

Por otra parte, los griegos añadirían al mito de este dios resucitado el concepto de que para obtener la inmortalidad sería necesario seguir a Osiris, estos nuevos conceptos helenísticos se conocen como los misterios osiríacos.

Y de la misma manera que los seguidores de la religión de Osiris se identificaban en su muerte y en su inmortalidad, el cristianismo enseñaría por boca de Pablo que los seguidores de Jesús se asemejaban a su maestro en su muerte y en su resurrección, como podemos leer en el capítulo 6 de la carta a los romanos (6:5).

 

Osiris es una deidad que una vez resucitada continúa envuelta en un sudario y tiene el rostro verde -o, negro- como símbolo de renacimiento. Osiris también se identifica con el vino, porque las uvas simbolizan su resurrección y el comienzo de un nuevo ciclo de la vida (muchas otras divinidades también están relacionadas con el vino).

Al hacer esto, Pablo ha transformado y desvirtuado totalmente el judaísmo en el que creció, vivió y murió Jesús. 

Las investigaciones sobre su figura y el desarrollo de sus enseñanzas se apartan mucho del Jesús contemplativo, bondadoso, y calmo que creo el cristianismo, por su parte Pablo hizo un gran trabajo de intoxicación religiosa al sentar las bases para el surgimiento de una nueva religión, estos fundamentos primarios se sustentaron en mitos extraídos de las religiones paganas, la mitopoiésis era inevitable. Si el judaísmo que presuntamente practicó Jesús era un estilo de vida activo, el cristianismo de Pablo se convirtió en una religión mistérica más.

 

Osiris, como más tarde Jesús, era "Señor de los occidentales", el culto a Osiris buscaba las emociones del hombre común y le otorgaba la forma y los medios para creer que él también podía alcanzar la vida eterna; 

la religión de Osiris estaba extendida por todo el mundo, al aparecer el Jesús de Pablo, los seguidores de Osiris no debieron tener mayor problema a la hora de cambiar de culto, en el siglo II el cristianismo se había impregnado de casi todas las mitologías, fábulas, leyendas, y símbolos de las religiones con las que competía por número de devotos. 

El acervo multidisciplinar de cada religión mistérica del planeta fue absorbido por la creciente expansión del cristianismo.

 

Aunque el cristianismo pretende ofrecer su propia cosmología, las connotaciones comparativas entre un dios y otro no pueden negarse, si el pez era el símbolo mágico con el que los perseguidos cristianos del imperio se reconocían mutuamente, también era el símbolo místico por el que los devotos de Osiris reconocían a su dios, el pez Abdyu o perca del Nilo era comprendido como un símbolo de la resurrección de Osiris y en consecuencia a Osiris se le mostraba bajo la apariencia de este pez

 

Osiris sería asesinado pero resucitaría convirtiéndose en el rey de Occidente, esta vez con el apelativo de, "El que sigue siendo perfecto", la resurrección de Osiris con lleva el título de juez de los muertos, al igual que Jesús, Osiris era mostrado como un maestro de bondad y misericordia y si todavía esto no nos parece suficiente, Osiris le prestará a Pablo la simbología del pan y el vino como signos de "salvación".

 

El arte bizantino representaría luego a Jesús saliendo de la tumba y cubierto con un sudario, una túnica, o una sábana, y portando en su mano derecha la vara de la justicia, de nuevo nos encontramos con que esta postura representada artísticamente no es original de Jesús ni del cristianismo aunque presenta la innovadora imagen de su figura. Osiris era representado exactamente de la misma forma, evidentemente de acuerdo al concepto estilístico-artístico que los egipcios tenían dos mil años antes de la E.C 

 

- Día 25 del cuarto mes de Ajet: se celebraba la “Noche de la Muerte”. Osiris fue asesinado por Set y su cuerpo abandonado a orillas del río. Sus hermanas Isis y Neftis, representadas por dos sacerdotisas jóvenes, buscan a Osiris por toda la ciudad.

- Día 26 del cuarto mes de Ajet: prosiguen los Misterios con la “Lamentación”.

- Día 27 del cuarto mes de Ajet: se celebraba la “Vigilia Nocturna” marcada por las presentaciones, oraciones y lecturas delante de la imagen de Osiris por el rey, sacerdotes y sacerdotisas que representaban a los diferentes personajes del mito.

- Día 28 del cuarto mes de Ajet: se conmemoraba el triunfo de Osiris sobre las fuerzas de la muerte y su llegada al Amenti como Sokar-Wesir con el gran banquete, “Celebración de comida en el Altar. También se realizaban libaciones de agua fresca en honor a Osiris en los altares domésticos.

- Día 29 del cuarto mes de Ajet: se “Eleva el Dyed”, símbolo de la integridad y estabilidad osiríaca. Como en este día Osiris se convierte en el primer occidental resucitado, se honra a todos los difuntos porque, gracias a él, pueden continuar existiendo después de la muerte.

 

Finalmente; Mientras los sirios tenían a Adonis resurector, los frigios y los romanos a Atis, y los egipcios a Osiris, los cristianos idealizaron a Jesús resucitado y lo difundieron por todo el imperio romano.

Misma iconografía, misma cosmología.

 

LOS ACTORES Y LOS TESTIGOS

 

Sin fuentes extra evangélicas que corroboren o nieguen el testimonio presentado en los relatos cristianos, estos se convierten en poco más que pura invectiva que, de acuerdo al principio de la virtud teologal, o se cree o no se cree. El problema es que la dogmática es rotunda en su planteamiento, la salvación eterna está en juego y quien niegue o simplemente dude del relato de la resurección, mengua el poder salvífico de "cristo" y por lo tanto las llamas del infierno le aguardan.

 

Y lo cierto es que no hay fuentes extra neo-testamentarias contemporáneas a los hechos que hagan mención siquiera a la persona de Jesús. Jesús era, para la época, un auténtico desconocido más allá de sus fronteras. No hay escritor latino o griego que efectue un análisis racional de un hombre extraño que hace fabulosos portentos en una remota provincia romana. Curiosamente todos los comentarios de observadores imparciales serán posteriores, cuando ya el cristianismo había alcanzado el centro del Imperio. Sin embargo, ninguno hará referencia clara sobre la persona de Jesús, sino sobre sus seguidores, a quienes Flavio Josefo denomina "tribu de cristianos" mientras que autores como Suetonio, Tácito o Plinio el viejo no mencionan a Jesús.

 

En cualquier caso nos queda como último recurso, y único, acudir a los evangelios, a los Hechos y a las cartas paulinas para averiguar que ocurrió y si además de virtud teologal, podemos incluir una pizca de la sal de la evidencia.

En rigor; el nuevo testamento no puede ser utilizado como fuente digna de crédito a la hora de evidenciar no solo la resurrección sino cualquier otro dato contenido, puesto que el nuevo testamento no fue estructurado como un compendio de verdades religiosas irrefutables, sino como una forma de publicitar la nueva religión y a su impuesto líder, en otras palabras, el nuevo testamento es solo propaganda.

 

¿Cómo?, la iglesia cristiana no estableció sus dogmas y doctrinas por lo que estuviera escrito en el nuevo testamento, los concilios eran convocados para estudiar los cambios y las estrategias dogmáticas y doctrinales, es decir, lo que convenía que creyera el vulgo.

(Para una comprensión mejor, ver los documentos: La doctrina de la trinidad -crítica- y Arrio)

 

Los proponentes presentaban sus argumentos que podían ser a favor o contrarios a esos cambios en las doctrinas ya establecidas, o en la proposición de nuevas fides que creer, y con las que subyugar las conciencias, entonces "votaban" las resoluciones, con lo que un resultado satisfactorio venía refrendado por la decisión de la mayoría, y eso total y absolutamente ajeno a lo que dijera o no dijera el nuevo testamento y las supuestas enseñanzas apostólicas.

 

El papel de los actores y de los testigos en el episodio de la resurrección que relatan los evangelios ofrece al lector de los mismos la posibilidad de extraer sus propias conclusiones, no cabe duda que un cristiano no observará nada anormal en todo el proceso, el cristiano no cree per accidens sino quoad exercitium, que es por influencia de su propia voluntad, la cual le induce a asentir con firmeza sin que exista el rigor de la prueba, motivo por el que asume la veracidad de los hechos que se exponen en dicho relato. Pero "asumir" mantiene una connotación subjetiva, es decir; si el contexto inicial es creíble, entonces el texto final también lo es, si Jesús nació de una virgen, virgen "in partum et post partum" todo lo demás es invariablemente cierto.

 

Esta postura tiende al rechazo sistemático de la crítica, pues presupone que la veracidad del relato de la resurrección es rigurosamente auténtica y no necesita ser probado, la fe es suficientemente válida para contemplarlo como un hecho real, pero la fe, per se, es subjetiva precisamente porque no acepta la posibilidad de que lo que narran los evangelios bien podría tratarse de una alucinación, interpretado erróneamente por copistas posteriores, o simplemente falso. Y ni hablar de las impertinentes comparaciones, ¿un mito?, mito fue lo de Osiris, lo de Adonis y lo de Atis y Mitra, ¿pero lo de Jesús un mito? ¡imposible!.

 

La inexistencia de fuentes externas a los hechos que relatan los evangelios sobre la resurrección que confirmen aunque sea en parte lo que exponen los autores de la narración, debería ser desesperante para quienes creen ciegamente en la original exclusividad y en la veracidad de la resurrección de Jesús. Pero no, la subjetividad de la fe representa la magnificación mitológica de un hecho tan improbado como improbable.

 

Las coincidencias son demasiado recurrentes como para tratarse de un proceso casual, o un fenómeno extraordinario y desde luego único en la larga historia de la humanidad.

 

Tenemos por un lado a Pilato, a Herodes, a los sacerdotes contrarios a Jesús, a la guardia romana, y por el otro lado a los seguidores del "presunto" resucitado. Pero hay más, alguno más. El texto de Mateo 27:52-53 dice que nada más Jesús hubo expirado, "...se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido se levantaron; y saliendo de sus tumbas, después de la resurrección de él (de Jesús dixit), vinieron a la Santa ciudad y aparecieron a muchos" Donde "muchos" se traduce como un millar y no menos de esta cantidad, y a aquellos otros "muchos" que tuvieron el susto de ver zombies resucitados recorrer las calles de Jerusalem como si nunca hubieran muerto, también se le aplica la misma regla, al menos mil testigos oculares de aquel extraordinario fenómeno, y sin duda más porque la cantidad no es específica, mil y desde aquí en adelante.

 

En cualquier caso toda una experiencia pero ¿cómo un fenómeno de estas características pasó inadvertido para historiadores, chivatos, cotillas, correos civiles y militares, heraldos, soldados de paso, viajeros y peregrinos, sin que nadie hiciera correr tan asombrosa noticia?. Y con todo no fueron sino los últimos de una lista que ya contaba con otros resucitados famosos, el hijo de la viuda de Naim, la hija de Jairo y Lázaro, por lo menos. Ya que en el evangelio de Juan encontramos la siguiente información; "Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir" Juan 21:25 

¿Tantas? ¿y cómo es que en ese mundo en el que se supone que no cabrían los libros sobre sus hazañas permaneció mudo, ciego y sordo ante tan extraordinaria figura?.

 

Visto así, la resurrección de Jesús no tiene ningún mérito historiográfico, hay mil personas resucitadas cuyas recién recobradas existencias sí merecen ser historiadas. El extraordinario suceso es lo suficientemente importante como para ser rememorado y ser plasmado en el texto cristiano en un apartado especial y contrariamente a esto, Pablo al hablar a los corintios sobre las bondades de la resurrección de Jesús se olvida que con él resucitaron tal vez miles de muertos. Si el seguro social hubiera existido en aquella época sospecho que habría surgido un serio problema con los cobros de las pensiones de viudedad y las jubilaciones.

 

En la teología cristiana emerge un conflicto que solo puede ser resuelto, y de hecho lo resolverán así,  mediante la plasticidad que ofrece el método dialéctico y silogístico de la teología, tanto más si se recurre a la retórica de los escolásticos, pues dice el texto de Apocalipsis que; "está establecido que el hombre muera una sola vez y después el juicio" ¿qué ocurre con el muchacho de Naím y con lázaro, y qué ocurre entonces con todos los resucitados que se encarnaron de nuevo, incluso con la hija de Jairo?, porque teóricamente el cuerpo incorruptible que promete Pablo a los corintios para todos aquellos que hayan muerto "en cristo", y para todos aquellos que sin haber muerto continúen vivos al tiempo de la segunda venida de Jesús, este no será accesible precisamente hasta que esa "presunta" segunda venida no se produzca. ¿Dónde están pues esos resucitados, siguen vivos, los metieron en un bote con formol, los hibernaron, fueron abducidos?  ¿o murieron dos veces?.

 

Este no es un detalle sin importancia, pues estamos hablando de "muchos" resucitados simultáneamente, aun aceptando que los seguidores de Jesús hubieran dicho la verdad y Jesús hubiera resucitado, y aun aceptando su absurda negativa a presentarse magníficamente resucitado ante el pueblo de Israel para obtener el reconocimiento de su presunta mesianidad, y aceptando que desapareciera misteriosamente entre las nubes, todavía tenemos a los "muchos" que resucitaron con él ¿qué hicieron los sacerdotes, o los soldados con esos individuos? ¿cómo explicaron al pueblo un suceso tan inexplicable? ¿dónde se encuentran las fuentes cristianas que seguro minimizan esa resurrección multitudinaria para que no sean descubiertas sus trampas? ¿qué fuentes externas sin interés en la provincia romana de Judea y sin un interés crístico y partidista sobre Jesús citan o refieren con asombro y estupor el suceso?.

 

Así pues tenemos a "muchos", mil como mínimo, testigos resucitados que guardaron el más absoluto silencio, a toda una nación que se lo tomó  como si todos los días ocurriera algo similar en Israel, y a un ejército romano que simplemente no le dio la más mínima importancia.

 

Veamos lo que ocurrió la noche de autos.

Una vez Jesús ha muerto, los sacerdotes acuden a Pilato a explicarle sus sospechas acerca de que sus discípulos planean robar el cuerpo para luego decir que ha resucitado, y le piden que ordene una guardia para que custodie la tumba donde será enterrado, y por supuesto que esa guardia impida cualquier intento de acceder al interior de la tumba por parte de sus seguidores.

 

Este episodio crea una incongruencia, en primer lugar los sacerdotes no podían ir a ver a Pilato porque estaban en la fiesta y no podían impurificarse acudiendo a un recinto gentil, por lo tanto quien escribió el relato desconocía esta situación.

En segundo lugar los evangelios afirman que sus discípulos no tenían ni idea de lo que hablaba, ni a que se refería Jesús cuando decía que iba a resucitar, quedaron "tristes y llorando" relatan los evangelios, y tomaron por locas a las mujeres que dijeron que estaba vivo, de acuerdo a los textos cristianos, solo lo entendieron luego de haber resucitado, si los discípulos no tenían ni idea de esto ¿cómo es que los sacerdotes lo sabían? más bien si hubieran siquiera imaginado lo de la resurrección habrían enviado a Jesús a Galeras, bien lejos, y si resucita que lo haga frente a Neptuno.

 

No sabemos si estamos frente a un error inconsciente del autor o autores de los evangelios, Jesús, según se desprende del texto cristiano, gustaba de usar hipérboles, más que para hacerse entender, para imposibilitar que pudieran entenderlo, mat 13:14-mar 4:12-luc 9:45-jn 20:9 por cierto que de este último texto ¿a qué escrituras se refería?, desde luego no a las absolutamente judías.

 

El uso de parábolas de ninguna manera fue un sistema inventado por Jesús, sino que era perfectamente conocido por todo el pueblo gracias a la labor de los maestros y rebes, por lo tanto no es original, y en consecuencia el cristianismo no puede atribuirse el derecho de propiedad.

Así que buena manera de enseñar, pues si los discípulos no entienden al maestro ¿cómo aprenderán?, no obstante Jesús parece que invirtió tiempo en explicarles aquello que se les escapaba, no así con el auditorio que de tanto en tanto acudía a sus predicas populares, los espectadores se irían muchas veces tal como habían venido. Lógicamente los sacerdotes no estaban entre sus aventajados discípulos, así que aun aceptando la existencia de un "topo" los sacerdotes quedaban excluidos de las explicaciones posteriores que haría, sin duda, en la más absoluta intimidad del grupo.

 

A lo largo del siglo XIX se formularon varias teorías contrarias al axioma de la resurrección de Jesús, una de estas teorías planteaba la sugerente idea de que en realidad Jesús no moriría en la cruz sino que fue descolgado mientras todavía estaba vivo aunque inconsciente, el reposo en el sepulcro le ayudaría a recobrar las fuerzas. Tan absurda como la resurrección misma queda descartada siquiera como hipótesis. Otra teoría contraria a la resurrección parte de la sustracción del cadáver, navegando entre la conspiración política y la religiosa, sugiere que los enemigos de Jesús se hicieron cargo del cuerpo, también es una teoría que queda fuera de la realidad circunstancial, si el cadáver hubiera estado en manos de soldados o de las autoridades religiosas, hubiera bastado con mostrarlo en el caso que sus seguidores hubieran ido diciendo por ahí que había resucitado. Lo que también es un planteamiento absurdo.

 

Sin embargo la teoría que más se ajustaría a la realidad, es la que sugiere que los seguidores de Jesús robaron el cuerpo. Es además lo que refleja el texto cristiano, que los sacerdotes hicieron correr la noticia de que aquellos sustrajeron el cadáver para luego anunciar que había resucitado. Esta teoría no gusta nada a los cristianos, que inmediatamente la rechazan, no obstante tiene la misma credibilidad que la propia resurrección, quizá incluso algo más que la propia resurrección.

Los defensores del Jesús resucitado intentan eludir tres aspectos fundamentales del entorno de Jesús, para que el escenario aparezca complicado de superar, primero dicen que; el cuerpo de Jesús fue cubierto con una capa de 45 kilos de especias aromáticas y luego rodeado con apretadas vendas y cubierto con un lienzo. En segundo lugar que los discípulos no pudieron robar el cuerpo porque para ello tendrían que haberse enfrentado a la terrible guardia romana que custodiaba tanto la tumba como al contenido de la misma, y los discípulos no tenían ni el valor ni las armas ni el coraje para luchar contra soldados profesionales, y en tercer lugar que la piedra era tan enormemente pesada que once hombres no hubieran podido moverla.

 

Al primer punto, ¿45 kilos de especias aromáticas sacados de que fuentes documentales?, y si esto fuera cierto ¿para que volver al día siguiente con más especies aromáticas si ya no debía de quedar un solo hueco donde untarlas?.

Al segundo punto, a la premisa que afirma que los discípulos eran timoratos incapaces de enfrentarse a los soldados, tal vez algunos de los once fuera de carácter amable y pacífico, pero Pedro no estaba entre ellos, la tradición cristiana nos presenta a un Pedro enérgico y capaz de cualquier cosa, aunque desde luego no tonto. Alguien al tiempo de ser Jesús apresado, sacará su espada y se enfrentará, sin reparar en las consecuencias, al grupo apresador. Jesús mismo les advierte días antes que había llegado la hora de vender las capas sobrantes y comprar armas.

 

Y desde luego se omite que entre los seguidores de Jesús hubo sicarios y zelotai, quienes tenían fama de ser belicosos y afamados guerreros que no se arredraban ante nadie, y menos ante los romanos por muy soldados profesionales que fueran, para eso ¿no creen que existía la estrategia entonces tanto como hoy?, no era necesario buscar el cuerpo a cuerpo, hubieran bastado una docena de arcos romanos, pero claro el evangelio no menciona el uso de arcos.

Y sobre el tercer punto; si el peso de la piedra supone un obstáculo para acceder al sepulcro, se llevan monturas que la arrastren.

 

Así que el rechazo a esta teoría es más por temor a que sea cierta que por la asunción de que sea falsa. Por muy pusilánimes que fueran los discípulos de Jesús, vencer a la guardia no era imposible, retirar la piedra no era un obstáculo, robar el cadáver era sencillo.

 

Y además siempre podían contar con la inestimable ayuda de todo un pequeño ejército, las quinientas personas que poco después pasarán a la historia como los quinientos testigos oculares de la "resurrección".

 

Con todo esta teoría del robo del cuerpo no es cierta y ha de descartarse no por temeraria y peregrina, sino porque no es lo que ocurrió, sencillamente.

Solo nos queda aceptar como real la resurrección de Jesús, y aquí entran los últimos actores de tan extraordinario teatro, los soldados encargados de la custodia y las autoridades religiosas. El relato de los evangelios afirma que la guardia romana huyó del lugar aterrorizada al ver como la piedra saltaba sola por los aires y unos seres, presumiblemente alados y coronados, ayudaban a Jesús a salir de la tumba, finalmente resucitado. Por extraño que pueda parecer, si los soldados eran romanos, porque para eso habían ido los sacerdotes a ver a Pilatos, los soldados no regresan a su cuartel, ni van a informar al centur de guardia para solicitar refuerzos, y ni se les ocurre ir a casa del gobernador Pilatos a dar parte de la crítica situación, nada de esto ocurre y por el contrario irán a despertar a los sacerdotes para contarles lo sucedido. Lo más probable es que no fueran legionarios romanos, ya que Roma empleaba en Israel a soldados sirios al servicio del ejército romano. Pero si fueron directamente a los sacerdotes es porque sin duda eran herodianos, los guardias que custodiaban el Templo y sobre quien los sacerdotes tenían autoridad. Esto explicaría el por qué los soldados van a los sacerdotes y no regresan a sus acuartelamientos originales.

 

En cualquier caso; Los sacerdotes (¿?) les cubrirán las espaldas ante el gobernador, y es de suponer que ante sus oficiales directos, y les sugieren que digan que los discípulos de Jesús robaron el cuerpo, frente a este detallito cabe preguntarse ¿cómo consiguieron convencer al estricto orden romano para que soslayara la ley marcial y perdonara a los atemorizados guardianes del seguro castigo que merecían por permitir que unos judíos desarrapados les robaran un muerto?. Surge un punto de inflexión en el relato, ¡señores que Jesús ha resucitado! ¿cómo puede ser que no salgan corriendo a buscar a los discípulos de Jesús para ponerse de rodillas frente a ellos reconociendo su gravísimo error y su descomunal ceguera?.

 

Si nos atenemos a las horas previas a su presunta resurrección, los únicos que temían que pudiera producirse o que pudiera ocurrir algo que indujera a la creencia de que se había producido eran las autoridades religiosas, porque los seguidores de Jesús se habían retirado desesperados a llorar y a lamentar su muerte, los únicos que toman medidas son las autoridades religiosas, porque solicitan a Pilatos que ponga una guardia que custodie el lugar, porque los seguidores de Jesús estaban ocultos angustiados en sus casas, y de forma surrealista, quienes temían que resucitara no se inmutan y quienes ni lo habían supuesto se ponen a saltar por las paredes.

 

Vamos, como si ocurriera todos los días, alguien viene y nos dice que fulanito de tal ha resucitado y nosotros contestamos ¿y qué tiene eso de especial?.

La actitud de la guardia y de las autoridades religiosas es manifiestamente absurda por irreal y no refleja un hecho histórico sino más bien el proceder de un mitólogo consumado.

 

Intentar sustentar la creencia en la resurrección en base a que grandes eruditos creían en ella, es ridículo y demuestra la falta de argumentos creíbles, decir que Sir Isaac Newton y otros científicos de renombre creían en la resurrección de Jesús, no dice absolutamente nada a favor de ella ni en contra, no sirve como evidencia, pues otros científicos y eruditos no le dan crédito, y los hay que creen en multitud de cosas, desde los fantasmas, hasta que la tierra es plana, o incluso en los marcianitos verdes.

Intentar apoyarse en los textos cristianos, o aun en lo que dijera Pablo a los corintios para darle peso documental a la resurrección de Jesús sin el soporte de las fuentes externas e imparciales de autores no influenciados por la religión de Pablo, no es una evidencia, ni puede aceptarse como un hecho fuera de toda duda.

 

El recurso a los testigos oculares, tanto si son doce como si son quinientos, como si son mil, tampoco es una evidencia sólida e incontrovertible. Quien más o quien menos conocemos a alguien que afirma que ha visto a la virgen, o que se le aparece Jesucristo todas las noches a la hora de la cena, incluso diría más; Quizá se deba a que el paso de los siglos le ha anquilosado la neurona de los milagros, o porque se beneficia de los avances tecnológicos, el caso es que hace unos años llegó a la ciudad uno de esos individuos que hacen milagros en nombre de Jesús...de 5 a 7 de la tarde, unos días después en el diario local aparecieron los testimonios de quienes habían sido curados.

Increíble, el portentoso Jesús parece que se despidió de su empleo de mesías y ahora es dentista, porque en aquella carpa de 5 a 7 Jesús o el sanador en su nombre, empastaba milagrosamente las muelas. 

 

Si la presencia de los testigos se considera una evidencia innegable, entonces tenemos dos resurrecciones en lugar de una, leemos en una carta "declarada absolutamente auténtica", por el Dr.Nirschl quien la fija alrededor del año 363 o entre finales del siglo III y mediados del IV, se trata de la carta de Dionisio el Egipcio o el Místico a Tito, Obispo de Creta y publicada por primera vez en alemán por el Dr. Weter de la Facultad de Tubinga en 1887. Leemos:

“Debes saber, ¡oh noble Tito!, según tus sentimientos fraternales, que al tiempo en que María debía pasar de este mundo al otro, es a saber a la Jerusalén Celestial, para no volver jamás...

...los santos Apóstoles se juntaron en un abrir y cerrar de ojos, de todos los puntos en que tenían la misión de predicar el Evangelio. Súbitamente se encontraron reunidos alrededor del cuerpo todo glorioso y virginal. Allí figuraron como doce rayos luminosos del Colegio Apostólico. Y mientras los fieles permanecían alrededor, Ella se despidió de todos...

...Así es como, adornada de gracias, fue elevada a la región de los Angeles, y enviada a la vida inmutable del mundo sobrenatural.

...“Al punto, en medio de gemidos mezclados de llantos y lágrimas, en medio de la alegría inefable y llena de esperanza que se apoderó de los Apóstoles y de todos los fieles presentes, se dispuso piadosamente, tal y como convenía hacerlo con la difunta, el cuerpo que en vida fue elevado sobre toda ley de la naturaleza, el cuerpo que recibió a Dios, el cuerpo espiritualizado, y se le adornó con flores en medio de cantos instructivos y de discursos brillantes y piadosos, como las circunstancias lo exigían. Los Apóstoles inflamados enteramente en amor de Dios, y en cierto modo, arrebatados en éxtasis, lo cargaron cuidadosamente sobre sus brazos, como a la Madre de la Luz, según la orden de las alturas del Salvador de todos. Lo depositaron en el lugar destinado para la sepultura, en el lugar llamado Getsemaní.

“Durante tres días seguidos, ellos oyeron sobre aquel lugar los aires armoniosos de la salmodia, ejecutada por voces angélicas, que extasiaban a los que las escuchaban; después nada más.

“... para confirmación de lo que había sucedido, ocurrió que faltaba uno de los santos Apóstoles al tiempo de su reunión. Este llegó más tarde y obligó a los Apóstoles que le enseñasen de una manera palpable y al descubierto el precioso tesoro, es decir, el mismo cuerpo que encerró al Señor. Ellos se vieron, por consiguiente, obligados a satisfacer el ardiente deseo de su hermano. Pero cuando abrieron el sepulcro que había contenido el cuerpo sagrado, lo encontraron vacío y sin los restos mortales. Aunque tristes y desconsolados, pudieron comprender que, después de terminados los cantos celestiales, había sido arrebatado el santo cuerpo por las potestades etéreas, después de estar preparado sobrenaturalmente para la mansión celestial de la luz y de la gloria oculto a este mundo visible y carnal, en Jesucristo Nuestro Señor, a quien sea gloria y honor por los siglos de los siglos. Amén”.

Si es por testimonios, encontramos a Juvenal que contundentemente afirma; "Aunque nada nos dicen las Sagradas Escrituras de lo que ocurrió en la muerte de la madre de dios, sin embargo nos consta por la antigua y verídica narración que los apóstoles, esparcidos por el mundo por la salud de los pueblos, se reunieron milagrosamente en Jerusalén, para asistir a la muerte de la Santísima Virgen". Y la historia Eutiquiana confirma que los apóstoles fueron testigos oculares de de lo que aconteció con el cuerpo de María: "Aquél que le plugo nacer de María, conservándola en su inviolable virginidad, se complació también en preservar su cuerpo virginal de la corrupción y en admitirlo en el Cielo antes de la resurrección general" luego no tenemos una, sino dos tumbas vacías.

De esta manera la resurrección y asunción de María relata exactamente y con los mismos testigos oculares que presenciaron la resurrección y ascensión de Jesús el mismo suceso, sin embargo ¿qué diferencia hay que objetar entre este y el de los textos evangélicos? lo mismo que dicen unos, lo dicen los otros, que los apóstoles fueron testigos oculares del portento resurectivo.

 

Los protestantes, sin duda rechazarán la validez histórica y documental del relato que presentamos y negarán el testimonio que se adjudica a los apóstoles, pero este testimonio es un dogma inquebrantable de la fe católica, cuando los protestantes comprendan por qué rechazan uno, entenderán porque el otro tampoco es posible.

 

No nos olvidamos de la veritas rei a la que se consagran continuamente, que el nuevo testamento es una obra inspirada y quienes lo escribieron actuaron conforme a esa inspiración, divina. Pero tampoco nos olvidamos de que el nuevo testamento contiene interpolaciones, mutilaciones y añadidos que evidencian la intervención de una o varias plumas muy posteriores en el tiempo a los presuntos autores originales, las cuales introducirían los cambios necesarios sobre las doctrinas que debían ser creídas con devoción y ratificadas luego en sendos concilios convocados al efecto.

Además de la disyuntiva que plantea la aceptación de unas iglesias y el rechazo de otras sobre la paternidad e historicidad de varios de los libros que componen los textos cristianos. Quien fue capaz de matar en nombre de Jesús, también es capaz de mentir en su nombre.

 

CONCLUSIONES

 

Al mito:

La presunta resurrección de Jesús no aporta nada nuevo ni siquiera como mito. 

Al contexto teológico

Los relatos novotestamentarios que refieren el hecho de la resurrección pueden ser tenidos como muy sagrados por sus seguidores, pero no más que la consideración que pudieran devocionarle a los suyos los seguidores de las diferentes divinidades resucitadas de la mitología.

El hecho es que la presunta resurrección de Jesús no implica una mayor validez moral ni histórica a las narraciones cristianas, ni afecta a la creencia tradicional judía sobre la futura resurrección de todos los muertos, una esperanza arraigada en el pensamiento judío pero también en el de otras religiones antiguas. De acuerdo a esta tradición judía, los muertos resucitarán, y eso independientemente y tanto si Jesús lo hubiera hecho "en primicias" como si se hubiera quedado quietecito en su tumba, luego que resucitara o no es completamente innecesario y absolutamente accesorio.

El teólogo protestante Lowel reconoce que si Jesús no hubiera resucitado eso no hubiera impedido el nacimiento y expansión del cristianismo, ni habría restado valor a su mensaje.

A los actores y a los testigos:

Si el texto que refiere la resurrección y asunción de María hubiera sido escrito al tiempo que era compilado el nuevo testamento, ¿podemos suponer que no hubiera sido incluido en el canon definitivo?, y si hubiera sido incluido ¿cuál sería la certeza o la duda sobre cuál de los dos relatos era el falso y cuál el verdadero?.

Sustentarse en la idea de que el relato de la resurrección tenía que ser cierto porque nadie es capaz de morir por una mentira, es buscar un punto de apoyo movedizo. La historia está llena de ejemplos que nos muestran que el hombre sí es capaz de morir por una mentira, en todas las épocas, y la trágica realidad actual no es una excepción a la regla sino que la confirma, setenta huríes vírgenes aguardan en el paraíso, una mentira digna de aquellos que si sean capaces de morir por ella.

 

Los testigos oculares mostrados como evidencia incontrovertible de la veracidad de la resurrección de Jesús, tienen el mismo valor testimonial y documental que los testigos oculares que presenciaron la resurrección de Osiris, de Adonis, de Mitra, de Atis y de María. Ni más ni menos. Por este motivo ya no tendríamos que hablar de una resurrección, sino de una RESUFICCION de Jesús.

 

Solo queda una cuestión, ya que, siempre de acuerdo al texto novotestamentario, la tumba estaba vacía. La pregunta es ¿qué ocurrió con el cuerpo?, pero esta es una cuestión que será tratada en el próximo artículo.

 

Rafael T. Pérez

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