VÍRGINIS

 

       Por encima de cualquier otra consideración resulta evidente que en los evangelios y para los evangelistas, la persona de "María" no es primordial dentro del marco de la vida de Jesús del cual los evangelios cristianos se hacen eco; o por lo menos sobre ella no se menciona nada importante o tan consistente que sirva para afirmar el culto devoto sin duda hiperdúlico y látrico a María.

La información que de ella nos transmiten los escritos cristianos se limitan exclusivamente a meros actos de presencia en determinados momentos puntuales, dejando patente la escasa o nula importancia de ésta presencia.

Más tarde las cartas la ignorarán por completo. Objetivamente, y luego de examinar el contenido de los escritos cristianos, no existe ninguna referencia, ningún comentario, ninguna indicación, ni de Jesús ni de sus seguidores que sugiera que María gozara de privilegios especiales, no lo encontramos antes, y no lo encontramos después. María era la madre de Jesús y poco más. Los títulos que más tarde le adjudicaron fueron el resultado de intereses perfectamente definidos dentro de la Iglesia cristiana. ¿Madre de dios?...aún advirtiendo el error de aquellos primeros seguidores de Jesús, jamás se les habría ocurrido semejante disparate.

Si de algo pueden presumir los escritos cristianos es de facilitar múltiples interpretaciones, esta plasticidad ha permitido la proliferación de toda clase de iglesias, sectas, organizaciones cristianas separatistas etc., todas se sustentan en las mismas escrituras, pero cada una de ellas parte de presupuestos teológicos diferentes, no radicalmente distintos, pero si efectivamente diversos...cosas de la maleabilidad universal crística.

Ya de entrada el concepto de "niño dios" y por derivación filial, también "madre de dios", nunca puede encontrarse en la literatura judía, nunca en la Torah, y por supuesto nunca en el Talmud. Por lo tanto cualquier dogma, doctrina o decreto surge ex nihilo o bien directamente de una perspectiva filosófica equivocada y una exégesis perniciosa.

En este sentido estaríamos hablando de una mitopoiesis, o tal y como sugiere Antonio Piñero, catedrático de Filología neotestamentaria de la Universidad Complutense de Madrid: "Los paralelismos que existen entre los evangelios y textos egipcios anteriores pertenecen al acervo común de la mitología". Tal vez los evangelios no sean un plagio de textos religiosos egipcios, pero académicamente no hay duda de que el evangelio reproduce parcialmente, o recoge en cuanto al nacimiento de cristo se refiere, viejos mitos de deidades egipcias.

En el artículo Pablo. Traidor, iluminado, apóstata...¿qué? establecemos un nexo entre lo que dice Eusebio de Cesarea en su Historia de la Iglesia y lo que se creía que ocurrió, el nacimiento de cristo no está atestiguado, ¿qué significa "que no está atestiguado"?, que no hubo o no había testigos presenciales que pudieran corroborar los acontecimientos paso por paso que relatan los evangelios, con lo cual se convierte de inmediato en una leyenda sin fundamento sólido. El supuesto nacimiento "virginal" pudo perfectamente no haber ocurrido nunca, o no ocurrió jamás en ningún caso; siendo esta historia una reproducción fiel del nacimiento de una de las divinidades egipcias más conocidas entonces, otra cosa es lo que un grupo o grupos determinados quieran creer. Más bien como decía Javier Sádaba: "la verdad si no es entera, se convierte en aliada de lo falso".

Aunque cada vez son menos los católicos dispuestos a creer en el dogma mariano, todavía los hay que se aferran irreductibles; fieles defensores en realidad de un suceso ahistórico cuyo proceso está limitado, precisamente, por la misma historia de la iglesia.

Es evidente que originalmente este dogma no formaba parte del corpus doctrinal de la iglesia cristiana, la ausencia total y absoluta de referencias a cualquier tipo de culto rendido a la madre de Jesús no se encuentran en la literatura patrística anterior, y por su puesto de ninguna manera en las cartas de los primeros seguidores judíos de Jesús. Podemos decir que la presencia de María en los escritos cristianos es puramente circunstancial.

En rigor, de alguna manera, Jesús no cabía en la figura de mesías simplemente habiendo nacido como cualquier mortal, forzosamente tenía que nacer de una manera diferente, milagrosa, divina...pero en su interín pagana, e idólatra. Esto, o Jesús no encajaba en un concepto mesiánico válido para la iglesia. El nacimiento de Jesús a partir de aquí se parece más a las reclamaciones de los "divinos" emperadores romanos, y al advenimiento de bastantes más dioses antiguos de las religiones paganas, que a un relato mistérico revolucionariamente novedoso, innovador y desconocido.

Revisadas otras narraciones legendarias se llega a una conclusión irrefutable, que el relato del nacimiento de Jesús es una copia exacta de aquellos.

Y si no veamos el siguiente relato comparativo:

Cuento de Satmi:

Ahora bien, Satmi se acostó una noche y soñó que un espíritu luminoso le hablaba diciéndole: Mahituaskhit (la María egipcia) tu mujer ha concebido de ti.

Al niño que dará a luz se le llamará Senosiris, y serán numerosos los prodigios que hará.

Cuando Satmi (el José egipcio) se despertó de su sueño después de haber visto estas cosas, su corazón se alegró mucho. Cumplidos los meses de gestación, cuando el tiempo de dar a luz llegó, Mahituaskhit dio a luz un varón. Se le comunicó a Satmi, y él le llamó Senosiris según se le había dicho en el sueño.

 

Mateo 1:20-25

20: A José, en sueños, se le apareció el ángel del señor, que le dijo: Toma en tu casa a María, tu esposa; ...Lo que engendró en ella el "espíritu santo".

21: Dará a luz un hijo, le pondrás por nombre Jesús porque él salvará a su pueblo.

24: Despierta José de su sueño.

Lucas 1:46-47

Magnificat: Exulta de júbilo mi espíritu.

1:57 Llegó el tiempo de dar a luz

25: María dio a luz un hijo y José le llamó Jesús.

Para empezar; Senosiris significa "hijo del dios Osiris", el nombre de su madre Mahituaskhit, significa "llena de larguezas",  que sugiere al "llena de gracia" del evangelio cristiano. El cuento de Satmi antecede al texto evangélico por mil años.

En la imaginería navideña el "Belén" es una característica ornamental inevitable en numerosas casas cristanas, plazas y grandes comercios; pero pocos reconocen sin embargo que cada una de las figuras que lo componen representan una divinidad egipcia. Desde Serapis a Set, pasando por Isis y Horus. No obstante no es la única coincidencia, Plutarco (50 a.e.c 125 e.c)  relata por ejemplo como el dios Osiris fue traicionado por Set, asesinado un viernes y resucitado al tercer día. Estas narraciones míticas proceden de tan atrás en el tiempo como el 2465-2323 a.e.c.

Esta breve síntesis demuestra per se que la narrativa evangélica no es original y mucho menos revolucionaria.

Volviendo al motivo principal de este artículo; la iglesia católica fundamenta su dogma en documentos posteriores a los escritos cristianos canónicos. Uno de estos documentos es el evangelio de Santiago, no reconocido como canónico pero de importancia vital para sostener el dogma, evangelio infancia de Santiago, hermano de Jesús. En si este documento es falso, habiéndose sospechosamente encontrado en el siglo XVI cuando curiosamente la reforma protestante arremetía con fiereza en contra del culto exagerado rendido a la "virgen". Después de un análisis exhaustivo de la morfología y de la construcción del texto, y luego de haber realizado estudios rigurosos sobre el evangelio de Santiago la conclusión no admite duda, el mencionado evangelio resultó ser de los siglos IV, o V, con lo que se deduce que su autor no fue de ninguna manera el "hermano de Jesús".

Era costumbre en los albores del cristianismo, que los grupos en discordia intentaran defender sus postulados en base a "escritos" antiguos encontrados ¡oh que casualidad! en el momento en el que más se necesitaba de un apoyo apostólico.

Precisamente fueron los siglos IV y V cuando el culto a María y la exigencia de una vírginis mater comenzó a ganar terreno teológico en el seno de la iglesia. Por cierto que hoy la propia iglesia reconoce que el mencionado evangelio de Santiago es completamente falso.

Todos los sucesos asombrosos adjudicados a la obra de María son posteriores a su propia vida, sin duda que de haber sido conocidos por los seguidores inmediatos de Jesús se tendría constancia escrita de ello. La tradición de la asunción de María por ejemplo no surgió hasta el siglo V, como prácticamente la totalidad de las diferentes obras milagrosas atribuidas a María madre de Jesús.

El Magnificat que encontramos en el evangelio de Lucas contiene dos interpolaciones, una introducida por Julio el africano (egipcio) y otra procedente del siglo VI: "seré bienaventurada en las generaciones", "bendita tu sobre las mujeres", la primera no existe, y la segunda debería de decir de acuerdo a los textos de mayor antiguedad: "entre las mujeres" y no "sobre las mujeres". Esto de acuerdo a algunas versiones católicas.

Sin embargo una de las incógnitas más debatidas y discutidas sin duda, es su virginidad ante el nacimiento de Jesús, de nuevo historiadores, filósofos, y teólogos occidentales optan por ignorar abiertamente la opinión judía, de acuerdo que aquí el judaísmo nada tiene que aportar por cuanto que es un asunto que compete exclusivamente al cristianismo, pero de alguna manera el judaísmo si tiene algo que decir, ¡señores, revisen sus interpretaciones de las profecías mesiánicas absolutamente judías, pues en ellas no cabe la figura de una "madre virgen" y un mesías cristiano!".

Sugiero que para una visión más amplia y perfectamente mejor informada visiten la web www.serjudio.com del rav Yehuda Rivko quien en su página  ofrece una traducción erudita del texto de Isaías en el que supuestamente el cristianismo reclama un nacimiento milagroso para Jesús.

Oficialmente, la doctrina de la iglesia mantiene que María permaneció virgo in partum et post partum, semper virgo. El año 789 en el II concilio de Nicea la iglesia la situó por encima de todos los "santos", la dormitio vírginis se transformó en María caelis adsumpta, los franciscanos la excluyeron del pecado original cometiendo unerror teológico y escritural sin precedentes. La iglesia pues la consideró Mater eclesiae mediatrix et intercesor.

Pero no obstante la iglesia no tuvo siempre esa predisposición a rendir y tributar culto a María virgen. En el siglo III los primeros padres de la iglesia reconocieron en ella pecados de orgullo, vanidad, falta de fe etc., en el siglo IV María fué colocada por debajo del más pequeño de los mártires.

Fue Cirilo de Alejandría obispo del siglo V en el año 431 quien logró imponer su dogma mediante sobornos. En el II concilio de Efeso, Cirilo y sus seguidores fueron excomulgados por herejía y blasfemia al ser su dogma contrario a los evangelios creídos por la iglesia universal. Sin embargo Cirilo gastó todo el dinero de su iglesia en Alejandría para sobornar a toda la corte imperial, incluidos numerosos obispos para eludir la prisión e imponer finalmente el dogma. "Ita non dubitaverum sacram virginem dei parani apellare". (De este modo manifiesto que la sagrada virgen es intermediaria ante D-s)

El 8 de Diciembre de 1854, el Papa Pío IX en su bula "inefabilis deus" dijo: "Es de D-s revelada la doctrina que sostiene que la bienaventurada virgen María en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de D-s omnipotente, en vista de los méritos de Jesucristo salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original".

Pero ya antes de esta doctrina sancionada por el Papa romano, había sido rechazada por los llamados padres de la iglesia, Tertuliano: "solo el hijo de dios es sin pecado" (Praescriptura c 3), Ambrosio en su canto 118: "solo a Jesús los lazos del pecado no vencieron", Eusebio Emiss, in orat 2: "ninguno está exceptuado de la mancha del pecado original ni aún la madre del redentor..." Agustín de Hipona, en su canto 34 sermón 3º: "María murió por causa del pecado original transmitido desde Adan a todos los descendientes", y así sucesivamente.

La presunta "inmaculada concepción de María fue tímidamente expuesta por el mismo monje que inventó la transubstanciación en el siglo IX, pero ya entonces fue rechazada durante largo tiempo. Anselmo afirma que si bien Jesús en su concepción fue inmaculado, la virgen de la cual nació fue concebida en la iniquidad.

En el siglo XII hallamos un pronunciamiento en favor del dogma por unos canónigos de Lyon en el año 1140, los cuales instituyeron la fiesta de la inmaculada concepción de María. Pero fue en el mismo siglo XII cuando Tomás de Aquino luchaba enconadamente contra esa incipiente herejía cristiana en su summa teología part 3 pag 65, donde dice: "la virgen María habiendo sido concebida por la unión de sus padres, ha contraido el pecado original".

Entre los franciscanos de Duna Scot y los dominicos de Tomás de Aquino surgió una interminable y áspera confrontación a casusa de este dogma.

Los Papas León I, Gregorio Magno, Juan IV e Inocencio III fueron contrarios al dogma, este último decía: "Eva fue formada sin culpa y engendró en la culpa, María fue formada en la culpa..." En 1439 el concilio de Basilea aceptó la doctrina mariana, pero la curia romana repudió sus decisiones. Finalmente en el concilio de Trento la doctrina blasfema de la virgen María fue admitida como dogma eclesiástico.

Pero no bastaba con hacerla inmaculada en su concepción, también había que magnificarla en su muerte. María debía de ocupar un lugar en la lista de resucitados y ascendidos a los cielos. Sin embargo como todo lo que tiene que ver con este dogma y doctrina, la presunta resurrección es del todo ahistórica. Cuando la iglesia cristiana introdujo el culto a los muertos los cristianos también oraban por el alma de María, no creyendo por lo tanto en que hubiera jamás resucitado y ascendido a los cielos. La misma historia de la iglesia afirma con rigor que este es otro caso fraudulento. El concilio ecuménico del año 415 reconoció que María había muerto y que había sido sepultada en Efeso, la emperatriz Pulqueria solicitó al obispo de Jerusalem, Juvenal, que le enviara el cuerpo de María. Al final del siglo V, el Papa Gelasio condenó como blasfemo el libro "Tránsito de María virgen", que hablaba de la asunción, cien años después Gregorio de Tours escribió y detalló que existían pedazos del cuerpo de María en una iglesia de Auvernia, en el siglo IX la iglesia de Lucson también exibía pedazos de su cuerpo.

Pero cuando se oficializó el dogma, todos los pedazos desaparecieron.

Recapitulemos:

Año    330           La iglesia introduce las oraciones por los muertos. También se oraba por el alma de María.

Año    788           Se introduce la adoración a María

Año  1090           Se introduce el rosario vinculado a la virgen

Año  1854           Se establece como dogma la inmaculada concepción

Año  1950           Se establece como dogma la asunción de María.

 

En la actualidad es llamada no solo "redentoris mater", sino además es tenida como "la verdadera estrella de la mañana". ¿No es este un título que reclamaban para si mismo los faraones y los reyes "divinos" de las religiones paganas?.

Relata el libro de Apocalípsis; "...Y le daré la estrella de la mañana, (en griego ton astera ton proinon). No solo se trata de una promesa para los cristianos que hacen lo que dice Jesús, sino que también infiere participación en su propia gloria.

"Y el lucero (gr. phosphoros-latín LUCIFER) se levante en vuestros corazones". No se trata aquí de venus, "el lucero del alba" sino del sol espiritual que según el cristianismo es cristo "luz del mundo".

Pero eso no evita la pregunta...¿qué LUCIFER se levante en el corazón de cada cristiano?, ahora podemos comprender el verdadero espíritu que ha movido y mueve al cristianismo.

No obstante el sol es llamado "el astro rey", porque gobierna nuestro universo. Encontramos un contraste entre la influencia pagana del culto al sol en los días en que (algunos creen que) Juan escribía el apocalípsis. Por todo el libro se observan menciones a la luz. Pero como dato curioso, hasta bien entrada la edad media en la iglesia oficial en la liturgia se llamaba "lucifer matutino" a cristo. Solo a partir de una exégesis más profunda de Isaías 14:12, comenzó a llamarse Lucifer a satanás".

Y mira tu por donde este texto confirma de alguna manera que Jesús de cierto es un personaje inquietante en cuanto a la personalidad que se esconde. ¿existe alguna otra religión más destructiva (sin mentar al islam) que haya cometido más crímenes que el cristianismo en nombre de Jesús?.

La iglesia conocía a Jesús como Lucifer, esto significa que para la iglesia Jesús era el mismo Lucifer y no un tipo de lucifer, ¿me quieren decir que después de mil años de cristianismo, de haber desarrollado la teología y las doctrinas, y los dogmas, todavía no se habían dado cuenta entonces de que Lucifer no es otra cosa que lo contrario a lo que proclaman?.

¿Pero es que no se supone que los doctores de la iglesia basaron toda la fe cristiana en un nuevo testamento que era la culminación de un "antiguo testamento" el cual se presuponía que habían estudiado a fondo para conectar las profecías judías acerca del mesías con Jésús?.

Y por otro lado, es un hecho que el culto al sol (la religión mitráica) no solamente arraigó en el cristianismo, sino que lo sustituyó completamente, ahora pues quizá la profecía de Isaías 24:23 adquiere un mayor significado.

Si hasta bien entrada la edad media, la liturgia de la iglesia confundía a lucifer con Jesús, será porque en realidad ambos son la misma persona, o el mismo ser.

Realmente no importa que nombre se le quiera dar, si hasta los misioneros jesuítas llegados por primera vez a tierras tibetanas se asombraron de comprobar que "a su manera" los tibetanos adoraban a una diosa similar a María con el niño en brazos.

Venus, Diana, Afrodita, Semíramis, Astarte, Isis, María; Semíramis, esposa virgen de Nimrod la cual parió al dios Tamuz, Baal, Devaki y Krisna, Isis y Horus, Indrani y su hijo.diosas (e hijos) diferentes para un mismo objetivo, con un mismo origen.

                          "Si se levanta en medio de ti un profeta o un soñador de sueños, y te da una señal o un prodigio, si se cumple la señal o el prodigio que él te predijo al decirte: 'Vayamos en pos de otros dioses' --que tú no conociste-- 'y sirvámoslos', no escuches las palabras de tal profeta ni de tal soñador de sueños"
Devarim / Deuteronomio 13:2-4

Rafael T.Pérez

http://www.kolisraelorg.net