El descubrimiento continuo de este individuo planteó  y sigue planteando problemas a los antropólogos, durante 100 años se han producido numerosos hallazgos de huesos, cráneos, artefactos, etc.

Estos hal1azgos fósiles fueron considerados como el antecesor del hombre   moderno  por bastante tiempo a pesar de la evidencia física de que su taxonomía era tan similar al actual. En 1700 en Alemania se descubrió parte de un cráneo, en 1823 la caja cerebral de un niño en Engis, luego en 1856 se hallaron la calota craneana  y  algunos huesos de las extremidades en Neanderthal, localidad que definitivamente daría su nombre al individuo y a todos los cráneos idénticamente hallados desde entonces.

El Dr. Virchow mantenía que el cráneo era el de un idiota patológico que sufría de artritis y de raquitismo, al descubrirse nuevos cráneos, la teoría de Virchow fue virtualmente rechazada…pero no por mucho tiempo.

No sólo se limitan los hallazgos a Europa, también en Africa y en Asia han sido encontrados asentamientos neanderthales. Las características morfológicas de esta peculiar raza humana son: Arcos supraciliares prominentes, frente deprimida, caja cerebral estrecha, mandíbula superior prominente, ausencia de hueso mentoniano, un esqueleto corto con tórax profundo de huesos curvos y pesados que mostraban gruesas articulaciones.

El volumen de la caja craneal medido por Boule dio como resultado una capacidad cerebral de 1600 centímetros cúbicos, por encima del actual promedio. prácticamente todos los cráneos de Neanderthal tienen la misma característica e incluso en determinados cráneos es superada. Este hecho requiere de una explicación racional puesto que una raza de hombres con cerebro más pequeño como la actual, y presumiblemente menos inteligentes, no hubiera debido superar, y desplazar a otra raza de “mayor" inteligencia, si atendemos a las teorías vigentes de la evolución.

No obstante al Neanderthal se le imaginó siempre con una grotesca postura simia, sin embargo esta postura de hombros caídos y espalda inclinada hacia delante. fue desafiada en 1957 por el Dr. W. Strauss y A.J. Cave del Colegio Médico del Hospital ST. Bartolomé, que examinaron este esqueleto.

Sus conclusiones demostraron que Boule estaba equivocado al creer que el Neanderthal era un simio evolucionando.

A)    Efectivamente; tal y como el Dr. Virchow afirmara años antes, el individuo en particular y toda la raza en general, había sufrido de artritis aguda, que afectaba  a las vértebras y a la mandíbula inferior.

B)    El dedo pulgar no era oponible en contra de lo que Boule pretendió.

C)    La pelvis no era simiesca.

Esta síntesis de las conclusiones científicas de Strauss y Cave, son actualmente irrefutables y vinieron a demostrar que el Neanderthal fue un homo sapiens total pero patológicamente enfermizo.

Las conclusiones de Virchow pudieron ser demostradas por análisis más precisos que incluían síntesis de proteínas de ADN y por pruebas que ya no admitían discusión posible.

Actualmente el Neanderthal típicamente simiesco ha dejado paso a un Neanderthal característicamente humano. recuperando así su verdadero status en la historia del hombre.

EL PROBLEMA DEL NEANDERTHAL

Generalmente no hay controversia entre los paleoantropólogos sobre el origen del Neanderthal, la aparición de esta raza constituyó una variedad del horno sapiens. No obstante se cree que pudiera existir un antecesor común del que ambos linajes se separaron igualmente tampoco hay controversia de cual pudo ser el final del homo neanderthalensis, un fin repentino.

No es inapropiado sostener la teoría de que aunque desapareció como grupo, sus genes siguieron transmitiéndose hasta hoy, no es dificil encontrar rasgos neanderthales en algunos individuos de nuestra sociedad moderna, personalmente conozco cinco casos de estos individuos cuyos cráneos presentan los mismos caracteres que determinan la morfología ósea del neanderthal individuos a los que considero fósiles vivientes de una raza humana extinta.

Las evidencias apuntan sin embargo no sólo a la simultaneidad existencial de ambas líneas sino incluso a la mezcla racial entre sapiens y neanderthales. La desaparición de éste último solo pudo deberse a las patologías anatómicas y morfológicas que Virchow pudo clasificar como patologías enfermizas, y que pudieran estas causas ser las conspiradoras de su destino fatal, no hay datos objetivos que apelen a otras causas tales como cl florecimiento de una cultura superior.

Actualmente nadie pone en duda de que el neanderthal sufriera de raquitismo, siendo como era una raza ampliamente diversificada. se han podido inferir los siguientes  hechos incuestionables: Por lo general, los cráneos encontrados en latitudes más septentrionales presentan fuertes características neanderthales, mientras que los hallados en zonas próximas al ecuador no presentan rasgos tan prominentes, en segundo lugar el paleoclima, los cráneos de zonas más frías presentan igualmente los rasgos típicamente raciales en cuestión que los hallados en zonas más calientes.

En tercer lugar la curvatura de los fémures, el agrandamiento de las articulaciones, el acuadramiento de la cabeza y otras deformidades dentales y esqueléticas, son evidencias claras de raquitismo severo en los individuos hallados.

Otra causa añadida es la presencia demostrada mediante pruebas de laboratorio de sífilis congénita, era una raza decadente.

Estas conclusiones hoy admitidas sin reservas vienen a confirmar que la taxonomía neanderthalense no era el resultado de una evolución, esto mismo junto a los hallazgos de cráneos anatómicamente modernos en estratos antiguos, demuestran sin lugar a duda que sapiens y neanderthales estrecharon sus manos en una historia común. Una cultura asimiló a la otra, una de ellas, la más decadente simplemente desapareció.

El artículo de la revista Science Vol., 2 - núm., 8 - pág., 40 de 1981 dice:

«Durante la mayor parte de los 125 años que hemos sabido acerca de estos enigmáticos hombres, los Neanderthales han sido representados como torpes, semi-brutos andando en una postura vacilante —eviden­tes fracasos de la evolución.

»En años recientes, sin embargo, se ha transformado radicalmen­te la imagen del Callejón sin Salida. La mayor parte de tos paleoan­tropólogos y de los artistas trabajando bajo su dirección han dado una ducha y han afeitado a los Neanderthales, y les han enderezado los hombros. Los hombres y las mujeres de ~Neanderthal ya no andan por ahí con piernas dobladas, con miradas. ausentes. Ahora se ven erguidos, y con una mirada inteligente; no con una apariencia idéntica a la nuestra, pero evidentemente una raza de nuestro propio tipo.»

“Fue él (Boule) quien creó la imagen de Neanderthal como un ser embrutecido y encorvado, con un cuello masivo. El análisis de Boule estaba basado principalmente en un esqueleto desusadamente comple­to proveniente de La Chapelle-aux-Saints en Francia. Boule no lo sa­bía, pero el cuello del esqueleto estaba deformado por la edad y por la artritis. Esto, y un defectuoso conocimiento de la relación entre los huesos y los músculos, le llevó a la representación de un hombre con la cabeza proyectada hacia adelante, los hombros hundidos, las rodillas dobladas y las piernas tan combadas que andaba sobre los bordes externos de sus pies. Boule incluso llegó a sugerir que el pulgar del pie era divergente, como el de un simio, y que puede ha­ber jugado él papel de órgano prensil. Pero Boule confundió un efecto cultural con una característica heredada. Había comparado el pie del Neanderthal, que nunca había conocido los oprimientes zapatos> con los del bien calzado europeo. Los pies de los neanderthales, como bien sabemos ahora, eran totalmente normales.»

Veamos ahora algunas representaciones del Neanderthal, de cómo lo imaginaron inicialmente a como debió de ser en la realidad.

          

Estas son distintas impresiones de cómo algunos paleoantropólogos vieron y ahora ven al Neanderthal, en la última imagen vemos a una anciana, para su reconstrucción no se empleó cualquier cráneo de neanderthal, sino aquel famoso que se encontró en la Chapelle aux Saints, Francia. Restos que hemos contemplado en la imagen anterior de la página  14.

Aún existen reconstrucciones de Neanderthales todavía más humanas, a las que se les ha reconocido su absoluta pertenencia a una raza de hombres y no de simios evolucionando. ¿Se comprende ya por qué la paleoantropología es una ciencia tremendamente especulativa?.

Respecto a la variabilidad esquelética y al referir la forma esquelética no se indica la totalidad sino la escasa evidencia de los fósiles hallados, asumir que pueden apreciarse similitudes entre los fragmentos encontrados, pueden ser una serie de asunciones ciertamente precipitadas, sobre todo cuando en el estudio anatómico mediante la comparación de especies extintas como vivientes se puede comprobar que ni siquiera todos los cráneos o fragmentos de cráneos entre los primates son particularmente idénticos, todos tienen ligeros puntos variables que los identifican con su clado y a la vez los diferencia como individuos.

Por ejemplo el gorila; los machos poseen una cresta coronal de la que las hembras carecen. En otras especies de babuinos, unos poseen mandíbulas curvadas y otros no, pero todas las características anatómicas en su conjunto tienden a coincidir en todos los individuos y a la vez se separan del linaje humano, no por una evolución contada en millones de años, sino por una organización química que se produce en el ADN, esa organización química que es igual en cada uno de los linajes de todas las especies y a la vez distinta entre ellos, lo que hace que todas las especies compartan los mismos elementos organizativos químicos, pero se distancien como especies y como individuos por la forma en como se estructuran sus genes, es decir; cada especie es distinta de las demás, y lo único que une a las especies son los elementos químicos y biológicos de que todo individuo está constituido.

Otro argumento sólido en contra de la evolución de los australopitecinos africanos, es el hecho de que al igual que ocurriera con el pekinensis y el pitecántropus erectus de Java, los famosos fósiles de Australopitecus no fueron encontrados "fuera de" sino entre restos de numerosos animales que sirvieron de alimento a los auténticos habitantes de aquellos tiempos.

Esto no es una afirmación precipitada, pues los huesos presentaban signos claros de haber sido quebrantados a golpes, así como que estaban tiznados de cenizas, lo que indicaba sin duda el uso de fuego desconocido por los australopitecinos  (porque no eran otra cosa que monos) pero no por el hombre.

Estas y otras evidencias incuestionables hacen del Australopitecus un animal más entre otros cazados para servir de alimento, si acaso existían hombres al mismo tiempo que los australopitecinos, (lo cual no es sugerente por la cantidad de restos animales hallados en vertederos) sus restos no se hallan entre ellos.

Algo que es de esperar dado que en ningún momento de la historia, el hombre ha dejado a sus muertos en medio de un montón de basuras.

Por otro lado, la postura de que no son otra cosa que simios, la apoya el Dr. Sir Zolly Zuckerman:

"El evidente vacío en la historia evolutiva del hombre entre el mioceno temprano y la parte anterior del Pleistoceno medio, no ha sido llenado hasta ahora por los hechos claros que serían preferibles, sino principalmente por especulación".

Sir Zolly Zuckerman y su equipo investigaron exaustivamente todas las evidencias halladas del australopitecus en su libro "Beyond the Ivory Tower" donde resume las extensas y escrupulosas investigaciones y análisis comparativos que efectuaron sobre todos los hallazgos referentes a los australopiteus.

Descubrieron que sus capacidades cerebrales habían sido sobrestimadas y que en realidad no eran mayores que las de un gorila, y algo muy importante, se ponía de manifiesto que los australopitecus, ¡no caminaban erguidos!.

El Dr. Oxnard analizó y sumarizó todos los informes relativos al australopitecus y en la revista Nature del 4-12-1975, v., 285, pág., 389-395, con el título "El lugar del Australopiteco en la evolución humana, ¿hay razones para dudar?". Oxnard admite:

"Es más bien improbable que ninguno de los australopitecus incluyendo al homo habilis y al homo africanus, puedan tener ninguna relación filogenética con el género homo".

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