Ama al projimo evita que tu compañero transgreda un mitsva
 
Todo judío es garante de su prójimo.
 
Dice el Jafets Jaim: Es sabido que en el momento en que recibimos la Torá de manos de HaShem, no solo sobre sí mismo recibió cada uno, para cumplir cada uno todo lo que esté dentro de sus posibilidades, sino que también a fortalecer el cumplimiento de la Torá en el resto del pueblo de Israel está obligado cada uno y nos convertimos todos en garantes de nuestro prójimo... que si le falta a su compañero un precepto es como que le faltara a él... y si no lo aparta de lo prohibido, si está dentro de sus posibilidades hacerlo, será castigado también él.
...Tiene que saber la persona que si puede evitar que su compañero transgreda un precepto, por medio de una reprimenda o por otro medio o a la gente de su ciudad y no lo hace, él también tendrá parte de dicho pecado... Y he aquí que vemos como la religión es apaleada día a día y si no hacemos algo para fortalecerla, quién sabe qué podría pasar dentro de algunos años, porque es sabido que el pueblo de Israel fue comparada a un viñedo, y cuando el cerco de su alrededor se resquebraja un poco, si no se arregla, la grieta se agranda, y por este motivo puede echarse a perder el viñedo entero.
 
El Shabat es para el alma, tal como nuestro corazón es para el cuerpo
 
Así comienza la parashá de esta semana "Y congregó Moshé a toda la comunidad de Israel...", en la que Moshé tras la aberración de un grupo del pueblo con la construcción del becerro de oro y el perdón del Todopoderoso, se dirige a ellos diciéndoles: "Estas son las cosas que el Eterno ha ordenado hacer: Durante seis días, se harán las labores y el séptimo día, será sagrado para vosotros …".
 
Moshé Rabeinu declara el pilar de la creencia judía: "el Shabat". Ya dijeron nuestros Sabios: "más de lo que cuidó el pueblo de Israel el Sábado, el Sábado cuidó al pueblo de Israel". El gran rabino Rabí Israel Meír HaCohén popularmente conocido como el Jafets Jaím, autor del Mishná Berurá, comentario sobre el Shulján Aruj, en su introducción a las halajot de Shabat, dice: El Shabat es la fuente y raíz de la Fe Judía en el reconocimiento que el universo fue creado, por lo que existe un Creador, razón de lo creado. Por esto nos advirtió la Torá doce veces sobre la obligación del Shabat, a lo que dijeron nuestros Sabios: Todo aquel que respeta el Shabat se le considera como que respeta toda la Torá, y todo el que profana el Shabat, como que profana a toda la Torá.
 
Cuántos preceptos nos parecerían mucho más importantes que el de Shabat, tanto por su dificultad en cumplirlo como por la profundidad de su contenido. Así por ejemplo se considera equivocadamente que el día de Kipur es el más sagrado por excelencia dentro de nuestro calendario, pero sin embargo, qué tan equivocados estamos con ese concepto. Ningún precepto se puede considerar tan amplio como lo son el Shabat y el estudio de la Torá, pues el conocimiento del deseo Divino por medio del estudio de la Torá y el cumplimiento del mismo por medio del respeto del Shabat, como fiel testigo de aceptar la creación del universo con una razón y meta, son los pilares de la Fe Judía.
 
Amamos este regalo de HaShem.
 
Tenemos que aceptar que los preceptos ordenados por el Todopoderoso no fueron sino por nuestro bien. Dijeron nuestros Sabios: "Los 613 preceptos fueron impuestos por Di-s en paralelo a los 613 miembros del ser humano, y al igual que en el cuerpo humano
hay miembros fundamentales que sin ellos no es posible la vida, como el corazón, el cerebro etc.; También hay miembros, que aunque siendo importantes, no impiden que la persona pueda vivir sin ellos, como la mano, el pie etc., y asimismo en la vida espiritual existen preceptos que ante su falta, aunque sea por una sola vez, son mortales, y hay preceptos que su falta es importante, pero tienen remedio.
 
El Shabat es para el espíritu, como el corazón es para el cuerpo; así como la falta del corazón en un instante es mortal, así lo es el Shabat para la neshamá (el alma). - Qué agradecidos podemos estar de nuestro pueblo, que desde su comienzo apenas salido de la esclavitud de Egipto que, cuando Moshé pidió la participación de todos para la construcción del Tabernáculo, así como para la confección de las vestimentas de los sacerdotes, lo hicieron con todo deseo, fuerza y voluntad, al punto tal que Moshé de inmediato tuvo que pedir se abstuvieran de continuar ofreciendo, pues ya todo estaba bien y que era suficiente. ¡Qué buen ejemplo! ¡Qué hermosa herencia y qué precioso legado nos dejaron nuestros antepasados! ¡Seamos responsables del compromiso que tenemos para con esta heredad!
 
Rab Berl Schtudiner

SHALEVET OLAM
RADIO INTERJUDAICA
http://www.shalevet.org
Rabino Daniel Litvak
Rabino Berl Schtudiner

http://www.kolisraelorg.net