"Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Vaikrá 19:18). Rabí Akiva dijo: "Esta es una gran norma de la Torá". El amor a los seres humanos no reviste un aspecto meramente emocional, sino que implica una acción: la ayuda al prójimo, el apoyo al necesitado, la contribución para los carenciados, las actividades voluntarias en bien de la sociedad; todo ello requiere una inversión de tiempo, dinero y esfuerzo. D's dijo a los Hijos de Israel: "Hijos, ?qué les pido? Sólo que se amen y respeten mutuamente" (Tana de Rabí Eliahu Rabá 26).
¿En qué consiste dicho respeto? Rabí Eliezer dijo: "Que el honor de tu prójimo te sea tan importante como el tuyo propio" (Avot 2, 15). En otro sitio dice: "?Quién es respetable? El que respeta a otras personas" (Avot 4, 1). Para ser respetado hay que respetar, y la acción de respetar honra a quien la pone en práctica. ?Qué es, entonces, el "respeto"? Podemos definirlo como la valoración, los buenos modales, el comportamiento correcto y tolerante con las posturas del prójimo.
La acción de respetar tiene muchas facetas. Quien acude a una sinagoga sin kipá, quien entra a una mezquita sin descalzarse a pesar de que debiera hacerlo, o quien se niega a descubrirse la cabeza en una iglesia no está respetando un lugar sagrado. Lo mismo ocurre con quien no respeta las costumbres de otras comunidades, no manifiesta tolerancia ante las opiniones del prójimo (judío o no judío) o desprecia a un ser humano por su origen o por el color de su piel. Nuestros sabios eran conscientes de esta realidad, y por eso determinaron que se debe ser cuidadoso inclusive con el honor de los delincuentes y no burlarse de ellos. Un criminal que ya ha cumplido su condena merece el mismo respeto que todo ser humano. "Cuando los contendientes se presenten ante ti, vélos como culpables, y cuando se marchen vélos como inocentes, pues ya han recibido su sentencia" (Avot 1, 8).