ENVUELTOS EN EL TIEMPO DEL MASHIAJ
"Papa; durante toda la semana dices en tus oraciones 'Oh, H' acelera los tiempos del Mashiaj' pero éstas palabras no las dices durante el shabat, ¿por qué no haces la misma oración en shabat también?.
-Hijos; porque en shabat H' nos envuelve en el tiempo del Mashiaj"
Durante toda la semana nuestras vidas vienen marcadas por el ritmo frenético de nuestras propias ocupaciones. Nuestras palabras, nuestra voluntad y nuestros caminos trabajan casi exclusivamente en fomentar y en hacer crecer nuestro nivel profesional, laboral y nuestras relaciones interpersonales, en muchos lugares y en determinadas ocupaciones ese ritmo puede ser incluso pernicioso para la salud, pero andamos en ello por la responsabilidad de sabernos empujados a la consecución de metas y de éxito pero sobre todo porque "las facturas" no se pagan con oraciones. ¿Podemos imaginar la escena si cuando llega el recibo de consumo eléctrico le dijéramos al cobrador -"tranquilo; devuelva la factura a la empresa y dígale al director que oraré por ello", de cierto que las facturas no se pagan con sonrisas como suelen hacernos creer en algunos anuncios publicitarios.
Así pues estamos obligados a salir al mundo y luchar incansablemente por hacernos un hueco en la sociedad, en el trabajo, en la asociación vecinal y en todas partes por donde nos hallamos metido.
Pasan los días y cada día es igual al anterior hasta que llega un momento que te detienes a reflexionar (y pobre de ti si no te tomas tiempo para hacerlo) y te preguntas; "¿qué estoy haciendo?, ¿vivo un día mil veces, o vivo mil veces el mismo día?". Toda tu vida está determinada por la falta de tiempo y por esa agenda de color granate que te persigue hasta en sueños para recordarte la gran cantidad de ocupaciones y citas que tienes pendientes para mañana...y aunque te has prometido cientos de veces que vas a cambiar tu estilo de vida, resulta que no es así y estás tan ocupado, estando "ocupado" que concluyes que el mundo no ha sido hecho para ti, sino que sientes que tu has sido hecho para el mundo. Y tu vida sigue.
La pequeña anécdota con la que hemos comenzado refiere el sentimiento y el deseo de un hombre, de una familia, de un pueblo. Es el sentimiento y el deseo porque "mi mundo" sea mejor, y en este sentido tu ya no sientes que has sido hecho para el mundo, sino que el mundo ha sido hecho para ti.
El escritor H.G.Weels lo definió como "utopía" pero el deseo de Israel es para con D-s, y el deseo de cada judío debería de ser cumplir con sus mitzvot porque así como enseña Lubavitcher Rebe, que H' me lo llene de shalom y mayor sabiduría, "Buscando a cada iehudí, en cada rincón del planeta, hasta que no quede un solo judío que no esté preparado para la Gueulá (redención). Para cumplir con su cometido, envió a sus emisarios a los puntos más recónditos de la Tierra, para ayudarlos a cumplir Mitzvot, para estar listos a la llegada del Mashíaj", así es nuestro deseo y nuestro sentimiento.
Como el padre de la historia; pedimos cada día porque los tiempos del Mashiaj lleguen ¡ya!, tiempos de redención para Israel y para el mundo, tiempos de refrigerio y de descanso, de paz universal y de conocimiento universal de D-s, donde ninguna nación se levantará contra otra ni se adiestrarán más para la guerra como proclamara el profeta Yeshaya. Tiempos que todavía no han llegado porque ni el cordero pasta con el lobo, ni el niño es capaz de jugar con la áspid, pero tiempos que ya están próximos a acontecer.
Ahora podemos seguir ocupados cada día escribiendo páginas vacías en el libro de nuestra vida o prepararnos como judíos para el encuentro con la redención nacional de todo Israel que traerá el Mashiaj a su tiempo.
Pero como en la pequeña historia pedimos porque ese tiempo llegue ¡ya!, sin embargo D-s nos hizo un precioso regalo al darnos el shabat y mientras tanto llega, H' nos envuelve en los tiempos del Mashiaj cada shabat permitiendo que saboreemos la redención y el mundo del Mashiaj cada semana, así la espera es más dulce y más deleitosa haciendo que nos conectemos con él como un padre con sus hijos.
Envolvernos en los tiempos del Mashiaj entre tanto llega es comenzar a experimentar la paz y el conocimiento de D-s en nuestras vidas y todo lo que surge de esta paz y de este conocimiento a nuestro alrededor.
El shabat nunca fue una carga, ni una imposición, el shabat es un regalo. Por ello H' a través de Yeshaya nos invita a observarlo y a experimentarlo, porque hacerlo así trae bendición.
"Si apartas del Shabat tu pie de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, bendito de H' y lo amares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus proias palabras, entonces te deleitarás en H' y YO te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer de la heredad de Yaakov tu padre, porque la boca de H' lo ha hablado"
Yeshaya 58:13-14
Es precisamente todo lo contrario al estilo de vida fuera del judaísmo, demasiado ocupados para atraer los tiempos del Mashiaj obsesionados por hacer nuestra propia voluntad, preocupados por conseguir solo aquello que nos aporta beneficios superficiales y gastando nuestro intelecto en cosas absurdas...esto puede servir durante seis días, pero durante el shabat H' nos envuelve en el tiempo del Mashiaj.
Pronto y en nuestros días. Que H' acelere los tiempos del Mashiaj ¡ya!.
Rafael