PAZ Y SEGURIDAD
por Rafael T. Pérez
“Respóndeme
cuando clamo oh D-s de mi justicia.
Cuando
estaba en angustia, tu me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí y oye mi
oración.
Hijos
de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la
vanidad y buscaréis la mentira? Sabed, pues, que Hashem ha escogido al justo
para sí. Hashem oirá cuando yo a EL clamare.
Temblad,
y no erréis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad.
Ofreced
sacrificios de justicia, confiad en Hashem.
Muchos
son los que dicen: ¿quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh
Adonai, la luz de tu rostro.
Tu
diste alegría a mi corazón.
Mayor
que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.
En
paz me acostaré, y así mismo dormiré; porque solo tú, oh Adonai me haces
vivir confiado”
Tehilim 4
Ahora que el mundo se preocupa por su "paz y su seguridad", motivos fundamentales por los que una coalición de países enfrentó a Irak en un conflicto desigual, cabe preguntarse si hemos conseguido hacer realidad estas premisas que tanto reclama la comunidad internacional. Pero me pregunto si Mab'mbe Ngema Mesi un ciudadano aislado en una remota aldea del Gabón forma parte de esa "comunidad internacional" cuyas estrategias e intereses sospecho no le tienen demasiado en cuenta a la hora de resolver conflictos, o fomentar planes de desarrollo; tal vez...porque donde vive no hay nada que le interese a la auténtica y elitista "comunidad internacional".
Paz y seguridad. Son la proclama para continuar existiendo, incluso coexistiendo las aparentes democracias occidentales junto a las bestiales dictaduras que tal vez de una manera u otra occidente ha ayudado a construir.
Y así mientras buscamos fortalecer los logros y avances sociales, civiles, científicos, morales; que tantos siglos nos ha costado conseguir, en aras de nuestra propia comodidad descubrimos nuestra propia miseria. El hombre del siglo XXI sigue planeando sobre los mismos problemas e inquietudes que el hombre de hace veinte siglos.
Cuando David rey de Israel escribió este salmo, el mundo de entonces sufría de las mismas oscuras perspectivas que nuestro mundo actual, "paz y seguridad", David asegura que a ellas no se llega a pesar de tener los graneros llenos (una economía fuerte y estable), y esa situación empeora si en la búsqueda de esa paz y seguridad tan ansiadas preferimos vivir vidas vanas, hueras, vacías y eventualmente falsas pero sobre todo fuera de toda justicia.
El hombre suele mirarse así mismo, y en función del poder de sus propios intereses creados sostiene que el mundo está bajo su total dominio. Mientras que el judío mira hacia Hashem y reconoce que el dominio sobre la paz y la seguridad solo vienen de EL. ¿Dónde esta la diferencia? en la propia historia que hemos escrito sobre nosotros mismos y en la que está reflejado que el hombre continua siendo lobo del hombre hoy como hace veinte, treinta o cuarenta siglos atrás.
Un midrash enseña al hombre a no magnificarse así mismo, ya no solo por encima de los demás hombres, sino también sobre el resto de las cosas creadas: "Si un hombre se vanagloria de su fuerza o de su inteligencia, dile; Tonto, el mosquito está en el mundo antes que tu".
David
vivió en un periodo en el que Israel enfrentaba a los mismos enemigos, con las
mismas caras, con el mismo odio y el mismo grito: "Dijeron
en su corazón: Destruyámoslos de una vez;
Y a pesar de todo esto David puede exclamar ¡en paz me acostaré, y así mismo dormiré; porque solo tu, oh Adonai me haces vivir confiado!. Paz y seguridad, lo que hoy el mundo busca ansiosamente y cree que es por sus silos repletos de grano y mosto y por el alto standig de vida logrado que esa paz y seguridad son ahora más sólidas que hace un año.
Encontramos en el Talmud las siguientes palabras: "Las tres columnas del mundo son la justicia, la verdad, y la paz" cuando hayamos logrado sustentar nuestra sociedad en estas tres columnas por fin, el mundo será sin duda un lugar justo, que amará la verdad, y en paz.
Quizá entonces a Mab'mbe Ngema Mesi, se le tenga por ciudadano respetable de esta "comunidad nternacional" y no ya como un individuo aislado en una remota aldea del Gabón. Y de una vez por todas a los judíos y a Israel se le reconozca de paso su derecho a vivir y no a sobrevivir, excluyendo de una vez por todas las tantas mentiras e injusticias que esta "comunidad internacional" aplicando sus particulares intereses creados han vertido, vierten y/o consienten sobre un pueblo al que Amán (su nombre sea borrado) describió ante el rey Ajasverosh como "...un pueblo que no es como los demás pueblos y a quienes el rey (Ajasverosh) no debe permitir que existan entre las demás naciones".
Decía
Demócrito que "Toda la tierra está al alcance del sabio, ya
que la patria de un alma elevada es el universo". Así tan solo un
hombre sin esta visión puede permitirse la ignorante proclama de decidir que
pueblos pueden ejercer su derecho a existir. El mundo no es solo mío y para mí,
y no solo el mundo, sino también el universo entero es la patria del hombre y
de toda la creación.
Nuevamente el Talmud establece la diferencia entre la hipocresia de quienes mientras son complacientes con ciertas actitudes horrendas, denigran a Israel negándole el derecho y la justicia de su causa, pero que a la vez en su interin esconden aviesos intereses en cuya complacencia, en muchos casos silencio, con el terror descansan.
Un gentil le decía a un rabí: Vuestras fiestas no son las nuestras; cuando en ellas nosotros nos damos a la alegría, vosotros os abstenéis. ¿Cuándo, pues, tenemos alegrías comunes?.
Contestó el Rabí: Tenemos comunes alegrías cuando la tierra fecundada nos otorga sus tesoros. Para disfrutar de estos bienes El Señor no invita a sacerdotes, levitas e israelitas, sino que invita a toda la tierra.
Que distinto comportamiento y que diferentes fueron las actitudes hacia los judíos en tanto no tenían un lugar como Israel donde residir permanentemente y disfrutar de su derecho inalienable a una paz y seguridad igual a aquella que las demás naciones reclaman para sí mismas. Forzados a huir de todas partes, obligados a convertirse a otras religiones, expoliados, asesinados, vejados, humillados, robados, encerrados en campos de exterminio... y hoy después de esta historia "humana" a la larga "humanista" el sionismo se ha convertido en el mal del mundo, el sionismo que no es otra cosa que la búsqueda de la paz y la seguridad en la propia tierra de la que una vez fue expulsado Israel, el derecho de un pueblo a vivir en su suelo tres veces milenario. Mientras Israel alienta este respeto al derecho de los demás a ser diferentes, a vestir diferente, a comer diferente, a hablar diferente, el resto de las naciones, y las naciones "vecinas" nos obligan de nuevo a la renuncia a ese derecho para nosotros mismos.
En palabras del Talmud, hay cosas que nos hacen diferentes a unos y a otros, pero sin duda también hay cosas que nos unen como hombres por las que sentimos que somos parte de la misma familia.
Es la lucha de lo verso frente a lo inverso.
En la noche del Seder de Pesaj, estando en la mesa hay un momento que tomando una matza (pan sin levadura) decimos así: "Este es el pan de la pobreza, quien tenga ansias de libertad que entre y coma con nosotros". Pero nadie parece querer entrar a comer de este pan de libertad con los judíos.
Shalom.
Rafael T.Perez