El Arpa del Rey David
El Rey David no dormía toda la noche como el común de la gente. Desde el anochecer hasta cerca de la medianoche estudiaba Torá jubilosamente con voz agradable.
Cuando el cansancio lo vencía, se adormecía.
Pero a la medianoche se despertaba y se levantaba como un león para estudiar
Torá ininterrumpidamente hasta el amanecer.
¿Cómo sabía el Rey David cuando era exactamente la medianoche?. El tenía un
despertador original -su arpa-, el mismo instrumento con el que acompañaba sus
hermosos cantos de alabanza al Creador. El arpa estaba colgada sobre su cama. A
la medianoche, un viento suave del norte soplaba a través de la ventana que
estaba abierta y tocaba dulcemente las cuerdas del arpa. Los suaves sonidos lo
despertaban y le recordaban que era la hora de servir a su Creador.
Una vez, cuando empezaba a amanecer, los sabios de Israel y sus parnasim (líderes)
entraron al cuarto del rey y le dijeron, “Su majestad, el pueblo necesita
ganarse la vida. Hay mucha gente que no tiene nada para comer.“
“Vayan a ver a los Judíos ricos y díganles que les den Tzedaká (caridad) a
sus hermanos pobres para que mantengan unos a otros”, respondió el rey.
“Perdónenos, Su Majestad, por nuestra insistencia,“ le dijeron los parnasim
a modo de disculpa“ pero hay muchas familias numerosas con grandes
necesidades. El dinero que recibirán de los ricos no será suficiente, del
mismo modo que una pequeña cantidad de carne no alcanzaría para satisfacer a
un león hambriento, y así como un pozo nunca se podría llenar con la tierra
que se sacó a los costados y que luego se arrojó nuevamente al mismo.“
La compasión de David por los que padecían miseria resurgió. Luego de
reflexionar por un momento. respondió, “ustedes saben que nuestros enemigos
están oprimiéndonos y tramando destruirnos constantemente. Declarémosle la
guerra. Con la ayuda de D’s, triunfaremos. En consecuencia, podremos tomar
todo su oro y plata como botín de guerra y repartirlo entre los pobres. Esto
les va a alcanzar para un tiempo largo.”
Antes de declarar la guerra, los sabios Judíos consultaron al consejero del
Rey, Ajitofel, sobre quien Shemuel Hanaví (el profeta Samuel) declaró que
recibió su cargo por ruaj hakodesh (espíritu divino). Ajitofel le enseñó
estrategia militar a los judíos. Luego los líderes le pidieron permiso al
Sanhedrín (Supremo Tribunal) para hacer la guerra y rezar por el triunfo. También
consultaron a los Urim Vetumim, que era un trozo de pergamino sobre el cual
estaba escrito el nombre sagrado de Hashem. Este estaba colocado dentro el peto
del Kohen Gadol (sumo sacerdote). El joshen (peto) era una vestidura adornada
con doce piedras que tenía los nombres de las doce tribus. El Kohén Gadol
(Sumo Sacerdote) le preguntaba a los Urim Vetumim si el pueblo debía salir a la
guerra o no, y si iban a triunfar. Como respuesta ciertas letras del Joshen se
encendían como faroles y el Kohén Gadol ordenaba las letras en palabras. Si el
mensaje que se formaba indicaba triunfo, los judíos sabían que del Cielo les
permitían salir a la guerra y les otorgarían la victoria.