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EN EL SOMBRIO VALLE DE HINNOM En el sombrío valle de Hinnom donde la muerte acecha a cada instante, andaré confiado sin temor asido de la mano de mi D-s, el redentor de Israel. Y caminaré bajo su talit al amparo de su clara luz, y las tenebrosas sombras de Hinnom EL despejará para mí. ¿Temerá mi alma sedienta de EL?, teman aquellos que burlando quebrantaron su Torah que mi destino final es el mundo de la verdad. No temas alma mía atravesar tan oscuro y sombrío valle, que la copa de la vida acabada la presente, ha sido por tu D-s rellenada nuevamente. Ven pues muerte escondida y disfruta al punto de tu victoria fugaz; Que el D-s de la vida es D-s y no deja a Israel abandonado en la muerte. No llores alma mía por dejar el mundo atrás, que el aroma de los justos de Israel, es aroma de eucalípto y ciprés, de mirto, clavel y rosa. Grato y dulce aroma que los ángeles de la paz derraman abundante en tu paso al mundo de la verdad. En el sombrío valle de Hinnom andaré confiado, asido para siempre satisfecho y manso de la mano de mi D-s. Mi D-s, quien me lleva con dulzura a mi descanso. Felipe D. No hay persona en el mundo a quien la muerte no haya arrebatado un ser querido, hablar de ella y de sus consecuencias inmediatas no es agradable y suele provocar en no pocas ocasiones, desasosiego. En rigor; millones de personas en el mundo prefieren evitar siquiera dedicarle un minuto de sus reflexiones. Consideramos que la muerte es cruel porque golpea siempre en silencio, de súbito, cuando nadie la espera, y también la percibimos como a esa implacable segadora de vidas que acude al lecho luego de una larga y penosa enfermedad...aquí sin embargo es anunciado cada día su arribo inexorable. La muerte produce dolor, el dolor de una tragedia cuya sensación nos parece que no acabará jamás, la separación de nuestros seres queridos produce en nosotros pensamientos tan profundos de angustia, que no hallamos consuelo en nada de cuanto nos circunda, menos cuando la sombra de la muerte viene sembrando el terror en forma de vil atentado, podemos estar rodeados de decenas de familiares y amigos, pero por primera vez sentimos una intensa soledad. Para los incrédulos la muerte representa el fin absoluto de la existencia, sin embargo para los que esperan se trata tan solo de un paso más de la vida a la vida. No hay palabras de consuelo, ni suficiente calor en la mano sincera del amigo que viene a compartir tu tristeza, no hay nada, ni caricias ni palabras que puedan mitigar solo por un instante tanto profundo dolor por la pérdida del ser querido. Son momentos para los que nos quedamos de atravesar con amargura otra clase de valle, es como si hubiéramos llegado juntos a una bifurcación de caminos donde sabemos que la despedida que se aproxima es en esta ocasión para siempre, sombrío y oscuro como el valle de Hinnom es el valle de lágrimas que se abre frente a nosotros ante la partida inapelable del ser que otrora fuera receptor de nuestros abrazos, de nuestras conversaciones, de nuestras bromas y momentos malos. Y pensamos que no hay bálsamo para nuestro pesar interior. Pero no es cierto este pensamiento que brota de nuestra propia desesperación, pues así como El Santo, Bendito Sea, cubre con su talit de pura y clara luz a las almas de los justos que parten hacia el mundo de la verdad, El Santo, Bendito Sea, entregó a Israel su Torah y las palabras de los sabios de Israel quienes para nosotros, a los que nuestra hora no ha llegado todavía, tienen palabras de dulce consuelo. D-s también cubre con su talit a los que quedamos sumidos en la honda tristeza por la separación física del ser que amamos en (su) vida. Ciertamente nosotros pasamos recientemente por el duro trance de la pérdida de un ser amado, no es la primera vez, y lamentablemente no será la última. Seguro que ustedes mis amigos, hermanos de Israel y amables lectores; comparten experiencias similares. ¿Dónde encontrar alivio para esta herida del alma?. No hablo para los incrédulos. Sino que hablo para los que esperan, para los que creen y para los que confían, porque es en la Torah y en las enseñanzas de nuestros maestros y rebes, y en el calor transmitido de nuestros amigos donde hemos hallado la paz y el consuelo que han serenado nuestras almas y nos han llenado de esperanza con sus palabras. "El hombre va a su morada eterna" decía David. Rav Yitzjak enseñó que cada persona justa recibe la morada que corresponde a su grado; ¿a qué se parece esto?, se parece a un rey que entró en una ciudad junto con sus sirvientes; todos entraron por la misma puerta, pero, cuando llegó la noche, a cada uno le asignaron un alojamiento. T.B shabat 152a Pues así enseñan los sabios de Israel: "El espíritu vuelve a D-s que lo dio", quiere decir EL te lo dio: te lo dio en pureza, devuélveselo tú también en pureza. Pues está escrito por Yeshaya que: "alcancen la paz; descansarán en sus lechos". Del cual, acerca de su espíritu está dicho en Shmuel "más el espíritu de mi señor estará atado en el haz de la vida". Rav Elietzer dijo: El espíritu de la vida de los justos se guarda bajo el trono de la gloria, como está escrito "más el espíritu de mi señor estará atado en el haz de la vida". ¿Podemos hallar mejor consuelo que esté, que pensar que nuestros seres queridos, justos entre los justos, se encuentran unidos en el haz de una vida mejor y bajo el trono de la gloria?. Israel participa en la vida del mundo de la verdad pues está escrito "todo mi pueblo está formado de justos, heredará Israel la tierra futura, una rama de mi plantación, obra de mis manos para que yo sea glorificado". Un hereje dijo a Guebiha ben Pesisa: -¡que desgraciados sois, malvados, que afirmáis que los muertos van a resucitar!; si los vivos mueren, ¿van acaso a vivir los muertos?. A lo que Guebiha ben Pesisa respondió: -¡Los desgraciados sois vosotros, malvados, que afirmáis que no resucitarán los muertos!, pues si los que no han existido antes llegan a vivir, con mayor razón vivirán los que ya han existido. Los maestros enseñaron al respecto del verso que dice: "yo hago morir y yo hago vivir": podría creerse que hace morir a uno y hace vivir a otro distinto. Y añaden el verso que dice: "yo hiero y yo sano"; pues los mismo que la herida y la curación se refieren a una misma persona, también la muerte y la resurrección se refieren a una misma persona. Al morir Rabbí, dirigió los diez dedos hacia arriba y dijo: "Señor del mundo, te consta y sabes que me esforcé con los diez dedos en la Torah, y no obtuve ningún provecho terrenal ni aun con el meñique. Sea tu voluntad que haya paz en mi descanso". Resonó una bat qol que dijo: "entrará en la paz; descansarán en sus lechos"., tal como está escrito por Yeshaya. Guemará T.B ketubot 104a Cuando se va de este mundo un hombre justo, le dicen los ángeles servidores al Santo, Bendito Sea: Señor del mundo, viene (nombre) el justo. -Que vengan los justos -responde, y salgan a su encuentro, y le digan "entrará en la paz; y descansarán en sus lechos". Dijo Rav Elietzer: cuando muere un justo, le salen al encuentro tres grupos de ángeles. Uno le dice "ven en paz"; otro le dice "el que anduvo en rectitud"; otro le dice "entrará en la paz; descansarán en sus lechos". A la espera del reencuentro con nuestros seres queridos que una vez partieron al mundo de la verdad, es que ansiamos llegue el día de la resurrección como está escrito "dormirás junto a tus padres, y te levantarás". No hay bálsamo que mitigue el dolor por la separación, pero con la confianza puesta en la Torah hallamos para nuestras almas el gozo de la esperanza por la vida. "Yo se que mi redentor vive, Yal fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a D-s". Iob. A todos los que ahora mismo necesitan ser consolados. Shalom Nuestro padre Felipe partió a su descanso entre los justos el 4 de Av del 5763 dos de agosto -shabat hazon- del 2003, a los 85 años. En su última semana entre nosotros, trajo bendición de paz a cuantos le amamos. Rafael T.Perez http://www,kolisraelorg.net |