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EL DERECHO A EXISTIR ¿Lo decide, quién? ¿y en base a qué?
Por Rafael T.Perez
Recientemente un grupo de
paletos de la política,
aburridos de refocilarse en su propia grasa, han decidido, como
suelen decidir estas cosas quienes no poseen nada más que un pedazo
de carne inútil por cerebro, ventilar su odio si, su envidia,
también, pero sobre todas las cosas, su descomunal ignorancia no
atribuible a su carencia de conocimientos sino a su natural
estupidez compulsiva.
Se dicen de izquierdas, pero no lo son aun cuando
la izquierda actual cada vez se parece más a la derechona fascista
de la cual es prima hermana, y no es que se olvide de las únicas
víctimas del conflicto que divide a Israel del mundo árabe y
musulmán, los judíos por un lado, receptores del sufrimiento
derivado del terrorismo islámico, y los llamados "palestinos" por el
otro lado, igualmente receptores de las consecuencias de los actos
terroristas de quienes pretenden haber asumido su causa. Por cierto
una causa que podrá ser muchas cosas pero lo que nunca ha sido, ni
es, ni será, es la causa de la libertad y mucho menos de la
autodeterminación. La causa "palestina" abanderada de todo el mundo
islámico, es la causa del exterminio del pueblo judío en la tierra
de Israel.
A estos paletos, que me niego a encasillarlos de
gallegos dado que en Galicia abundan las buenas gentes y estos
palaustris de la estupidez tan solo representan el residuo de una
sociedad que los tiene que padecer por compasión, lo malo es que son
la clase de individuos que pervierten toda verdad y juicio histórico
con gran maestría, a tal punto que son capaces de creerse sus
propias mentiras de la misma manera que los tocinos viven
convencidos que el estiércol de su charca es agua de manantial. Es
por ello que la banalización de la shoa, de parte de esta gentuza y
gentucilla insignificante, y lo que representó y representa en la
conciencia judía es total, el desprecio al nazismo y la traspolación
de ideas es absoluta, la justificación del terror contra los valores
que, incluso ellos mismos disfrutan, es adorada de la manera más
absurdamente ilógica, en conclusión:
La estupidez de unos y otros goza de una esplendida salud. Lo dicho, se aburren en su charca pero la disfrutan sin talento y a lo grande invitando a los incautos a nadar entre ese pútrido lodo oscuro y gelatinoso que son el conjunto de sus odios, su envidia, su ignorancia, siempre tan sincera, y su estupidez irremediablemente compulsiva. Y ya que esta gentucilla incapaz, no busca la verdad sino la consigna y el culto hiperdúlico a la muerte, y sobre todo, engañar a los incautos de alma noble, realicemos por ellos un ejercicio de memoria histórica y consideremos a la luz de evidencias incontrovertibles que si es por derecho a existir, ¿quién puede apelar a la justicia?.
Primera guerra mundial; Alemania se lanza a la
conquista de Europa y su locura concluyó con casi 23.000.000
millones de muertos, 6.000.000 de inválidos y una Europa totalmente
destrozada.
Segunda guerra mundial, por si era poco la
primera los que realmente tienen "las manos negras" tienden a
reincidir en sus malditas fechorías y necesitaron de un segundo
intento para dejar claro hasta que punto el hombre es lobo del
hombre. En esta ocasión 60.000.000 de muertos, 6.000.000 de judíos
aniquilados por la única industria del exterminio ideada, construida
y empleada para tan ignominioso fin, exterminar a todo un pueblo de
la faz de la tierra y por un único delito, ser judíos. Crimen
indudablemente amparado por unas masas idiotizadas a las que
arteramente, gentuza como nuestros paletos de Galicia (que
afortunadamente no son todos los gallegos) , habían alimentado con
toda clase de mentiras judeófobas, distorsión de la verdad y
manipulación del derecho y de la justicia, como bien y hasta la
saciedad se ha hartado la historia de demostrar.
¿Y qué diremos de la todopoderosa y bendita URSS
tan amada, reverenciada e idolatrada por una izquierda huérfana de
iconos verdaderamente útiles para la humanidad? ¿Acaso Stalin,
Krusev, Gromyko o Breznev eran judíos? y el mundo le debe al primero
20.000.000 de vidas perdidas, y no pocos miles menos a los
siguientes, que por supuesto los de las manos negras niegan porque
como todo el mundo sabe cuando
la izquierda mata lo hace por la
causa de los pueblos, lo que no dicen nunca cuál es la causa de la
causa que imperativamente defienden, la de la libertad nunca pues
como bien dijera J.F.Kennedy Los que hacen imposible una
evolución pacífica, harán inevitable una revolución violenta.
¿Alguno de los más viles, crueles y sanguinarios personajes (reales) citados o por citar eran judíos o actuaban en nombre de Estado de Israel alguno? (absténganse los ignorantes en su persistencia de distorsionar la historia y dibujar como un monstruo a Sharon habiendo mejores y más demostrativos y demostrables ejemplos de brutalidad y vileza en el campo musulmán, en el oriente y en el occidente) la única realidad posible es esta, los más grandes criminales de la historia siempre han sido de cualquier parte menos del pueblo de Israel. Y con todo ¿quién dijo que el pueblo judío fuera perfecto? y sin embargo nos encontramos a años luz de la maldad perpetrada por las naciones gentiles.
Obviamente las cuentas no les cuadran a los paletos de las manos negras, no pueden cuadrarles nunca por cuanto que basan sus convicciones no en verdades irrenunciables sino en la suma de sus odios, su envidia, su ignorancia absoluta y su estupidez, precisan perentoriamente de realidades paralelas, necesariamente distorsionadas, para alegrarse de que al fin esas cuentas les ofrezcan los resultados que tanto desean. Revisadas esas cuentas observan que no pueden eludir las verdades que tanto se empecinan en ocultar, tan grandes y tan contundentes son estas verdades que la mejor manera que tienen para auto engañarse es inventar el socorrido complot de la "plutocracia judía" , memos, hasta en eso la propia historia os deja en calzoncillos. Si de idiotas es dejarse engañar, es más idiota quien se engaña a sí mismo y encima se alegra de comprobar lo tontaina que puede llegar a ser, comparando comportamientos, el de los tocinos y las sucias charcas de las que tanto disfrutan.
Pero llegará el día en que se cumplirá el sueño que preconizara Martín Luther King, que no es otro que el sueño de los profetas judíos de la antigüedad, llegará el día que en la mesa de la fraternidad se sentarán judíos y gentiles, cristianos y musulmanes, blancos y negros, que en realidad dejarán de ser lo que son para asumir su única identidad, la de seres humanos en toda su dimensión. Sin embargo en esa mesa no habrá lugar ni para los envidiosos, los que odian, los ignorantes ni los estúpidos. A esta mesa no os podréis sentar los paletos.
Se busca buena gente para construir un mundo
Rafael T.Perez 02 junio 2008
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