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ISLAM 3.0 Por Rafael T.Perez Hoy hablaremos de la misoginia, esa perturbada forma de ver a la mujer por parte del hombre...no del hombre no, del animal. Porque se ha de ser muy animal para no ver en la mujer a la persona, al individuo, al igual, sino a la mujer como ente sucio, objeto de pecado, diana de todas las perversiones que anidan únicamente en la mente enferma de miles de bestias que se hacen pasar por hombres. La
última, como no, en Arabia Saudi donde un ulema quiere que las
mujeres musulmanas se cubran un ojo cuando estén en público para que
sus miradas no puedan provocar a los hombres, según dijo en un
programa de la televisión Al Madyd. Estos caballeros del turbante que no conformes con enterrar a sus mujeres, hijas y madres en sendos capuchones negros para esconderlas de sí mismos y defenderlas de nadie sabe que (lo que necesitan es más educación) ahora, además, quieren que se parcheen un ojo como si fueran un windows XP lleno de agujeros por donde se cuelan otras miradas indiscretas, en este caso las de los presuntos castos varones que, obviamente, si tanto se afanan en proteger será porque de castos y santos tienen más bien poco o nada, lo dicho, animales. Pero la misma clase de animales que también hay en occidente, no nos olvidemos ya que el hombre en tanto macho de la especie (supuestamente) dominante, ve a la mujer en todas partes más como un objeto de deseo que como un ser humano con las mismas obligaciones, los mismos derechos, la misma forma de vivir, de sentir y de sufrir...perdón, permitan que corrija mi error, la mujer de manera abrumadora tiene una mayor capacidad para vivir, para sentir y para sufrir, lo que tienen que aguantar ellas no lo aguantaríamos nosotros ni en mil vidas que viviéramos. En otras palabras, y como bien dice el refrán, detrás de cada gran hombre siempre hay una gran mujer. Así que no es para menos el enfado de las musulmanas señoras que, ninguna mente racional es capaz de comprender el motivo de su aguante frente a tanta marrullería machista y misógina, se han hartado pero tampoco tanto, vale que las lleven enfundadas en mantas, vale que tengan que llevar la cabeza tapada y un velo que les llegue hasta la nariz, y en algunos casos hasta guantes, y todo eso en un país donde las temperaturas bien pueden alcanzar los 50º en varano, total nada, una ligera brisa. Y además de esto, ahora en nombre de alá quieren que se pongan un parche para no provocar a los hombres "solteros" ¿solteros? ¡vaya como si los casados no fueran también unos granujillas!. En cualquier caso, si lo que el hombre musulman no soporta es ver a una bella mujer, si quiera paseando libremente por la calle, eso si acompañada convenientemente de tres o cuatro maromos barbudos de la familia por si los moscones...si no soporta ver algo que Dios creo de la manera más sublime ¿por que rayos, truenos y centellas el parche no se lo ponen los hombres y dejan a las mujeres en paz? y no uno sino dos parches, y otro en la boca, para dejar de soltar burradas. Si este tipo de acciones y proposiciones absurdas, molestas
incluso hasta para las propias mujeres musulmanas que lo tienen que
padecer, no posibilita una reacción de esa izquierda europea siempre
tan proclive a denunciar a Israel por cualquier cosa, entonces es
que la izquierda europea y las organizaciones feministas de esa
izquierda están tan tuertas como el promotor de la norma y la
cosmovisión del mundo de donde ha surgido. Ah pero ya se sabe, en el país de los ciegos, el tuerto, es el rey y Europa lleva ya mucho tiempo ciega, y últimamente sorda. Se busca buena gente para construir un mundo Rafael T.Perez 24 Noviembre 2008
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