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ISRAEL, LOS GOIM, Y LA EDUCACIÓN Por Rafael T.Perez
No, no se trata de una versión actualizada de la inmortal obra La máquina del tiempo de Herbert G. Wells en la cual un sólo hombre conocerá a la adormecida comunidad de los Eloi y a los agresivos y contumaces Morlocks, los cuales utilizan a los primeros para los más terribles fines. Se trata, simplemente, de dos concepciones diferentes de ver el mundo, sí, pero no tan radicalmente diferentes como para no ser conciliables. De hecho, la filosofía griega, con todas sus corrientes de pensamiento, es aún a pesar de las notables divergencias, un complemento ideal de no pocas ideologías y religiones que han sabido no tan solo combinar sino conciliar un campo tan abonado como es el de la mente humana y sus distintas cosmologías. No en vano suele decirse que cada ser humano es un mundo, y ciertamente es verdad. Cada ser humano es un mundo por explorar y, en rigor, un mundo del cual surgen a lo largo de las generaciones cientos y miles de mundos, cientos y miles de posibilidades, cientos y miles de esperanzas, sueños y promesas.
De ahí que cada vez que un ser humano deja esta vida, por su ausencia, abandona a la humanidad a un futuro incierto, ¿quién sabe si aquel muchacho joven que partió no hubiera llegado a ser el descubridor de una vacuna capaz de salvar millones de vidas ante una peste que está por llegar? ¿o acaso la mano que debió de haber sido tendida en un momento fatal nunca llegará a su destino?. La desaparición de un ser humano deja al mundo al borde de un abismo , tal vez, por esta razón el Talmud dice que -Quien salva una vida, salva el mundo-
No somos capaces de llegar a comprender cuan estrechamente vinculados estamos unos de otros, somos los eslabones de una cadena cósmica de la cual todos dependemos de todos, y no es más importante aquel que por su acumulación de títulos posee el reconocimiento de la sociedad que el humilde hombre que mal vive segregado por esa misma sociedad, por cuanto que es la mano y es la mente, es la decisión y el coraje, es la oportunidad y la misión, es el objetivo para el que todos y cada uno de nosotros, un día, aparecimos en este valle de blancas cumbres y sombríos pantanos. Quizá para unos es el reconocimiento de una sociedad rendida lo que le permitirá cumplir aquello para lo que vino, y tal vez para otros es el anonimato sincero el catalizador de una esperanza. Más sea como fuere, todos y cada uno de los seres humanos que habitamos hoy este planeta dependemos los unos de los otros. Y frente a este pensamiento, todo acreedor del odio, todo dueño de nada, siquiera de sí mismo pero amo y esclavo de sus propias miserias tanto intelectivas como emocionales, se encuentra desnudo de toda razón pero generosamente lleno de un supino desconocimiento de todo, aun de lo más elemental. Estos son buenos únicamente para servir como mal ejemplo de lo que nunca ha de ser un verdadero ser humano y de como ha de comportarse con sus semejantes.
Así quienes sostienen la burrada, b-u-r-r-a-d-a, palabra de siete letras que define a aquel que posee una olla vacía por cabeza y en consecuencia es incapaz de pronunciar una palabra que no sea similar a una deposición orgánica, quienes sostienen que la palabra hebrea "goim" significa "cerdo" o hace alusión a cualquiera que sea el ganado al que pretende comparar, no solo se equivoca, y además conscientemente, sino que excreta una solemne mentira, tan solemne como la imbecilidad que le acompaña. Puesto que la palabra hebrea Goim, plural de goi, en absoluto hace alusión a la especie porcina, doméstica o asilvestrada, dado que para eso, en hebreo, ya existe una palabra que se ajusta mucho más a la realidad. ¿Y quiénes son estos que poseen una olla vacía por cabeza? quien iba a ser, los progres de la izquierda europea, tan acostumbrados a repetir como cacatúas todo aquello que sirva para denostar al pueblo judío aunque ni lo entiendan ni lo hayan comprobado por eso de que la formación de opinión se hace mediante el estudio objetivo de las fuentes documentales y de la evidencia incontrovertible de los hechos, pero claro eso de que piensen es una tarea infructuosa, por el contrario, les resulta más sencillo abandonarse a la religión del papanatas y arrastar el carro del odio desde abajo. Estos, pero no son los únicos, también están los de siempre y como no podían faltar, los musulmanes y demás nefastas amistades. No son pocas las webs y blogs afines al vacío intelectual que aluden a esta conclusión personal, ¿sirve de algo que una y otra vez se les recuerde que "goim" significa naciones y no hace referencia a bestia parda o negra alguna? obviamente no, y no porque se sienten más cómodos chapoteando en el lodo de su triste ignorancia y comiendo de las sobras que les tiran sus verdaderos amos.
Goim significa n-a-c-i-o-n-e-s, palabra de ocho letras que define al conjunto de hombres y mujeres por cuya identidad, cultura, costumbres y lengua se aglutinan en torno a estos conceptos y conforman un solo pueblo. En cualquier caso, vamos a suponer, y es mucho suponer, que efectivamente goi-goim quisiera significar "cerdo" ¿y qué? ¿acaso el insulto y la vejación son derecho exclusivo de todos menos del pueblo judío? ¿quiénes llaman "hijos de cerdos y monos" a los judíos? ¿quiénes tienen por seres no humanos a Israel y proclaman desde toda tribuna, como quien habla desde un matadero, que al pueblo judío hay que exterminarlo?. ¿Cabe mayor imbecilidad en tan poca olla vacía?, no lo duden, si hablamos de imbecilidad, a todos estos que sostienen semejante interpretación de lo que ignoran, les cabe toda la del mundo.
De esta manera si hablamos de Israel estamos hablando del pueblo judío, y si hablamos de naciones estaríamos hablando de goim ¿dónde está el insulto?, los Lakota y algunas naciones indias hermanas tenían una manera de comprender el mundo muy particular, ellos se llamaban así mismos wicasa akantula "los seres humanos" mientras que al resto de los mortales venidos del Este les llamaban simplemente "hombres blancos" ¿y qué? ¿tal vez las naciones indias del norte de América tenían como subespecie a aquella que vino de Europa? vaya los todopoderosos europeos considerados una subespecie por unos pueblos primitivos anclados en el neolítico, y si nos vamos más atrás en el tiempo, los griegos llamaban a todos los pueblos del norte y del oeste del continente "galos" ¿insulto?, los romanos eran los romanos mientras que los pueblos ajenos a esta identidad eran llamados "bárbaros" palabra que no significa otra cosa que extranjeros aunque la indómita capacidad para la distorsión de los europeos terminara concluyendo que "bárbaro" es sinónimo de bestia irracional, de salvaje piojoso, de robaperas y sacamantecas, y los celtas...bueno los celtas posiblemente ni tenían conocimiento de sí mismos, quizá ese rasgo haya sido heredado por todos aquellos que, sin tener conciencia de lo que son, apelan presuntuosos al conocimiento que de ellos tienen pueblos con una mayor raigambre histórica y un profundo caudal de pensamiento racional, al cual las ollas vacías no llegarán jamás.
Una vez más, goim significa, en plural, naciones, y quienes realmente y sin un ápice de conciencia ni deseo de obtenerla hace uso y abuso constantemente del insulto fácil y de la descalificación grosera son aquellos que tienen por "hijos de monos y cerdos" (porque lo dice nadie sabe quien desde la otra parte del limbo) y aquellos que consideran el denostar a Israel como un ejercicio de su autoproclamado derecho a ofender a quien le plazca, siempre y cuando eso si, sea al pueblo judío. Para eso no hace falta otra cosa que lo siguiente, lo hemos dicho anteriormente, poseer una enorme olla vacía por cabeza, no necesitan ni educación ¿para qué? la educación solo es útil para transitar por este mundo alumbrado por la luz de la phrónesis, la sabiduría práctica y la prudencia bienes ambos ausentes en toda cabeza hueca, y eso exige esfuerzo intelectual y una devota inclinación para obtener conocimiento, para que el mundo sea un lugar mejor nadie les pide que ese conocimiento sea epistemático, bastara con que sea el suficiente para encontrar en sí mismos al inquisidor palurdo e ignorante que todo imbécil lleva dentro, sacarlo y transformar esa olla vacía que tienen por cabeza en un repositorio de serenas meditaciones.
Posiblemente, al no estar acostumbrados a ello, tanta reflexión les agote pero de su extenuación el mundo obtendrá un enorme beneficio intelectual, y de paso el pueblo judío también.
Rafael T.Perez 10 octubre 2006
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