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MINI, MAXI, MEGA E HIPER Por Rafael T.Perez
No temas a los enemigos que te atacan, teme a los enemigos que te adulan. General Álvaro Obregón
Recientemente en Roma ha tenido lugar una "minicumbre", que algunos califican de histórica, y en la que el Papa ha departido junto a cuarenta representantes del mundo islámico acerca de la importancia del diálogo interreligioso e intercultural entre cristianos y musulmanes. ¿Era una "minicumbre" religiosa en la que se han discutido, debatido o compartido las diferentes visiones teológicas de estas dos "maxireligiones"? ¿ha sido esta minicumbre el escenario para discutir sobre las diferencias y ver posibles puntos de encuentro más allá de los puramente demagógicos?. No claro que no, esta ha sido una minicumbre entre dos maxireligiones en la que no se han abordado sus megadiferencias para evitar, en un futuro más que cercano, los hiperproblemas que se aventuran ya inevitables. Y no, no ha sido una reunión para discutir fundamentalmente sobre religión, punto al que habrán dedicado apenas unos breves instantes, sino sobre política, como lo refiere el diario EL MUNDO 26 de septiembre 2006 página 29 que "...a nadie se le escapa la relevancia política del encuentro". Treinta minutos de "minicumbre" dan para más bien poco y para resolver los acuciantes problemas a los que se enfrenta el mundo, para más bien nada. Más bien me recuerda poderosamente la escena en la que el Papa León I, montado sobre una mula, salió al encuentro de Atila para persuadirle de que no invadiera, saqueara y destruya Roma. No se si lo inquietante de esta "minicumbre" entre las dos "maxireligiones" sean los asuntos tratados, la discusión acerca de las diferencias, o las conclusiones a las que han llegado algunos líderes políticos europeos. Sí, dado que estos líderes ya ven al Vaticano como un probable e indiscutible interlocutor válido con el mundo islámico. En otras palabras; Puesto que no existe en el mundo islámico una sola voz autorizada que hable por las restantes a través de la cual poder alcanzar acuerdos vinculantes, ni una figura de la solidez religiosa y política como la del Papa romano, y puesto que en el mundo islámico es impensable, cualquiera que sea la negociación, tratar asuntos de gran trascendencia en política internacional sin estar bajo la sombra y la tutela del islam, entonces, nadie mejor que un líder religioso, en el que religión y política de estado son una, para entenderse con una miríada de líderes que han hecho de su particular cosmología la única forma que tienen de ver el mundo, el de la política, el de las relaciones internacionales y el que afecta a la psique del individuo, a su estado emocional y a su equilibrio psíquico.
Visto así, al Papa de Roma le han endosado un papelón detestado por todos, a la luz de las evidencias más que innegables de lo que proclaman, y puesto que son exactamente tal y como se muestran, el de tratar con una jaula de grillos. Y es que las diferencias teológicas entre una y otra religión y entre estas y las demás son tan abismales que quien piense que la solución a los problemas del mundo se encuentra a la vuelta de la esquina, se engaña. En política los acuerdos se alcanzan luego de infructuosas y arduas negociaciones, pero se alcanzan, mientras que en asuntos en los que la religión anda metida...esos mismos acuerdos son absolutamente imposibles, a menos que "por interés político" las desavenencias teológicas sean aparcadas de mutuo consentimiento y la batalla de la fe se postergue sine die por mero interés. Recordemos por ejemplo como Juan Pablo II dejó claramente definido el significado histórico de la reconciliación entre protestantes y católicos sellada por una misa en común y que venía a cerrar quinientos años de disputas teológicas y desavenencias políticas las cuales a lo largo de esos cinco siglos se tradujeron en cruentas guerras y en crímenes que nada tienen que envidiar los cometidos hoy por los exaltados y fanatizados orates del islam, excepto, quizá por la innovación de los atentados terroristas y las agresiones continuas que padece el pueblo judío en Israel. Así en la ciudad de Feldkirschen , la mañana del 27 de marzo de 1546, Juan Díaz, el español, sería asesinado de un hachazo por su hermano Alfonso ¿su crimen? haberse convertido a otra religión (que, ironías de la vida es la misma pero sin Papa). El asesino había utilizado para persuadirle de su osada decisión exactamente los mismos argumentos que utilizan hoy los musulmanes para extender por el mundo su visión, su fe y sus intenciones para con Israel y el pueblo judío y para con todo el occidente libre.
Las iglesias cristianas se fundieron en un abrazo fraterno, pero tal como quedaron zanjadas las disputas de cinco siglos, la iglesia sentenció que el credo cristiano es inequívoco, nadie alcanzará la salvación y en consecuencia una vida eterna allá en los cielos si antes no pasa por la iglesia (católica), y por su parte el credo islámico es igual de contundente, solo aquellos que creen en el profeta, los creyentes (musulmanes) obtendrán el premio de una vida en el paraíso islámico. Obviamente ambos se contradicen no solo en sus principios sino también en sus diferentes acepciones de ver la cosa divina y su interactuación con el hombre. Siempre una verá a la otra como un tropiezo inútil al que hay que barrer del camino, siempre una verá a la otra como un error de la divinidad, siempre una verá a la otra no como igual sino como contraria y en consecuencia siempre una verá a la otra como al enemigo al que hay que o convertir o aniquilar. Toda relación "fraterna" a la cual ambas religiones lleguen ofrece resultados inquietantes, "apocalípticamente", si me permiten la acepción, pero inquietantes.
Nadie ignora la importancia que da la iglesia madre a Jerusalén, a la que le unen determinados lazos históricos y a la que, por su parte, le cantan loas en el interior de los templos evangélicos, adventistas y demás grupos surgidos posteriormente de la reforma. Jerusalén está en la mente de la iglesia de la misma manera que está hoy en la mente del mundo islámico, pero por diferentes motivos, así el sol y la luna, de los que hablara Isaías, están enfrentados. Ateniéndonos exclusivamente a los hechos todo sugiere que unos y otros buscarán ejercer toda su influencia y todo su poder para arrebatarle a los judíos, únicos con derecho histórico legítimo sobre ella, la ciudad de Jerusalén. En los noventa la iglesia intentó promover un statu quo para la ciudad la cual quedaría, por eso de la paz y la fraternidad universal, en las manos administrativas del cristianismo, evidentemente judíos y musulmanes deberían renunciar a su posesión. La ONU, como no, también intentó, igualmente por la "paz y la fraternidad universal" convertir a Jerusalén poco menos que en una ciudad internacional que no fuera de nadie, o quizá de todos menos de los judíos por supuesto. Y hoy es el islam quien busca desesperadamente quitarle al pueblo judío, robarle más bien, ese derecho legítimo de propiedad apelando a caliginosas leyendas cuyo fundamento es tan absolutamente irreal como profundamente ahistórico. Volviendo a la acepción para cuya mención les he pedido su amable permiso, la bestia y el falso profeta se alían en el relato del Apocalipsis para hacerle la vida imposible al pueblo judío, claro que los hay quienes hace tiempo substituyeron pueblo judío por iglesia, pero el pueblo judío no es ni maxi ni mega ni hiper, así que no puede buscarse aliados tan excelsos capaces de influir en la política de los cielos, ni cuenta con mil quinientos millones de devotos enloquecidos espada en mano dispuestos a extender su fe por el mundo, ¿imaginan mil quinientos millones de judíos?, seguro que eso provocaría un desmayo al gran Rabino de Israel pero también hubiera permitido al pueblo judío disfrutar de un mejor y más confortable paso por el mundo.
Decimos que hoy es el islam y decimos bien puesto que el deseo de borrar a Israel del mapa, tal como Ahmadineyad ha vociferado por todas partes y ha quedado meridianamente clara su postura de forma innegable, no es como afirma estúpidamente el viceministro de exteriores iraní Manoucherhr Mohammadi en un intento típico de culpar a otros de sus propios y descomunales errores, que esas palabras fueran un malentendido provocado por los medios controlados por los "sionistas", ahora no solo el mundo entero ha oído mal sino que, además, nos toma a todos por tontos. Mohammadi vino a España invitado por el Real Instituto Elcano para hablar y explicar el papel que desempeña Irán en la política de Oriente Medio. Lo que este "ilumidado" individuo propone es precisamente eso, borrar a Israel del mapa ¿o estas, que son suyas, también son palabras provocadas por la pérfida propaganda sionista?. En cualquier caso lo que propone es, efectivamente, borrar a Israel del mapa y en su lugar crear un pseudo estado para cristianos, musulmanes y judíos, se supone que para estos últimos lo que quede de ellos, claro. . ¿Y el control? obviamente en manos islámicas, por supuesto.
De esta manera Jerusalén parece destinada in eterniam a ser poseída por cualquier advenedizo que apele a una presunta voz divina menos por el pueblo judío para quien Jerusalén es prácticamente el centro de toda su historia. Y ya que hablamos de voces divinas, en Ceuta un tal Kassem E.Y, marroquí y musulmán, asesinó recientemente a una niña cortándole el cuello. Tuvo que ser protegido por la policía de un intento de linchamiento de parte de los vecinos. Lógico. Pero lo que ya no es lógico es a lo que se agarra este individuo, a todas luces demente aunque aparente una normalidad insana, el asesino afirma que mató a la niña "porque se lo ordenó Alá". No lo duden, está absolutamente convencido de ello. ¿Y qué tiene que ver esta noticia aparecida en los medios españoles? Formularemos la cuestión de otra manera; Aquellos que matan apelando a la misma premisa ¿qué son entonces?. La investigación sitúa al asesino de la niña como un enajenado mental, evidentemente esa es la respuesta para la segunda pregunta.
Leemos en un medio muy conocido en la red: "Este estafador
(el Papa) sobrepasó todos los límites al decir que el Islam no tiene
ninguna relación con la lógica, y olvidó que su cristianismo no
puede ser aceptado por una mente sana", dice Zawahri. Para el
dirigente de Al Qaeda, las declaraciones del Papa "se producen
dentro de una campaña cruzada contra los musulmanes", y en este
contexto da como ejemplos las limitaciones puestas al velo islámico
en Francia, lo que llamó "insultos americanos al Corán" y las
caricaturas "que dañan" al profeta Mahoma". En eso de discernir mentes sanas de las que no lo están, por fortuna contamos con lo que escribía Iuvenalis, Juvenal, en el siglo II en sus Sátiras, 2-149: "¡El que haya en alguna parte unos manes, y un reino subterráneo, y la pértiga de Caronte, y ranas negras en la laguna Estigia, y que una sola barca pueda bastar para hacer pasar por el agua a tantos miles de muertos es algo que ya no se creen ni los niños! Excepto los que todavía van a gatas". Cualquier persona que mate a su prójimo afirmando que cumple órdenes divinas no es un santo varón es, directamente, un perturbado mental. Da igual el disfraz que se pongan y el dios al que se le canten loas o aleyas, el que mata a su prójimo en el nombre de un dios no es un mártir, ni un santo, ni un hombre bueno, es, simplemente un asesino, y un asesino que, si afirma que su crimen está justificado por el cielo, además está completamente pasado de tuerca. O como suelen decir hoy, se le ha ido la pinza.
Así que cualquier minicumbre en la que las maxireligiones se reúnan para abrazarse mutuamente y soltarse todo tipo de parabienes a pesar de sus megadiferencias, representan para el mundo, y en especial para los judíos, el advenimiento de un hiperproblema. Y en esta moderna versión del Apocalipsis ¿quién es la bestia y quién el falso profeta?, da igual, una destruirá a la otra.
Rafael T.Perez 30 septiembre 2006
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