REGRESO AL PASADO

Non nobis...

Por Rafael T.Perez

http://www.kolisraelorg.net

 

 

 

"Da Gloria, no para nosostros, Señor, no para nosotros, sino para tu nombre".

                                                                           Voz de guerra de los Caballeros Templarios

 

"Alla hu Akbar"

Voz de guerra del Islam

 

 

                                                              Tiene que llegar el día en el que cuando un individuo desquiciado por el odio grite "guerra", hasta sus más acérrimos adversarios le den la espalda en señal de desprecio por su profunda anti-humanidad y por su honda bajeza moral e intelectual, tiene que llegar el día cuando la palabra guerra sea barrida del vocabulario de todos los idiomas del mundo, vaciada de toda fuerza, y eliminada  de toda conciencia. Deberíamos estar avanzando pero lo que estamos haciendo es retroceder en el tiempo, bien es cierto que cientos de miles de personas en todo el mundo sostienen que la religión es la causa de todas las guerras, no obstante siempre me he negado a aceptar esta premisa que pretende despejar las dudas de los que cuando apelan a la conclusión es porque se han cansado de pensar, la religión puede ser el medio inmejorable para controlar a las masas mediante el empleo de sutiles predicas, elocuentes peroratas e insidiosas proclamas todo ello capaz de nublar la mente y conseguir que "esas masas" hagan exactamente lo que el comendador de turno quiere que hagan.

 

                   La religión nació con el hombre porque el hombre intrínsecamente es un ser espiritual que necesita trascender sobre sí mismo y comprender todo aquello que intuye desconocido, tendemos a pensar que una religión es una máquina de fabricar fanáticos imbuidos por un espíritu de locura colectiva, lunáticos creyentes todos de una entelequia indemostrable, gobernados por un conjunto de insidiosas y coercitivas reglas impuestas solo para los que se encuentran por debajo de las estructuras piramidales, pero una religión no es precisamente aquella que se crea dioses ante los cuales prosternarse, religión puede ser también un simple concepto, una idea, e incluso una meta las cuales para nada exigen del devoto unos sacrificios más allá de lo puramente simbólico, en todos los casos basta una fe ciega, quien posea una fe ciega en cualquier cosa que haga, ese es un ser religioso. El hombre es un ser religioso en todo lo que hace y desde que en los albores de la humanidad el chaman interpretara el rugido del volcán o la angustia de las sombras de un eclipse como la respuesta de un dios que exige el exterminio de la tribu rival para satisfacer su sed de sangre y calmar su cólera, el hombre no ha evolucionado mucho más y hoy como en nuestro ayer, el mundo islámico quiere calmar la sed de sangre de su dios exterminando a Israel y barriendo del atlas mundial al occidente infiel.

 

                   La historia se repite ¿o estamos regresando al pasado? Non nobis, domine, non nobis, sed tuo nomini da gloriam, Da Gloria, no para nosotros, Señor, no para nosotros, sino para tu nombre". Con esta voz se lanzaban los cruzados a conquistar tierras y saquear cuanto pudieran en nombre de cristo, y el camino era sembrado de judíos asesinados por ser judíos y de árabes y musulmanes en general por ser "infieles". Alla hu Akbar gritaban las hordas islámicas que se lanzaban a defender y/o a conquistar a su vez las tierras cristianas, saqueando igualmente todo lo que podían. Y el camino era sembrado de judíos asesinados por ser judíos y de occidentales en general por ser "infieles". Mirado con detenimiento hay un elemento en la historia que es recurrente, los judíos eran las primeras víctimas de toda conflagración.

 

                   Y decía que me niego a aceptar la premisa de que sea la religión la causa de todas las guerras porque, si bien no cabe duda que está inmiscuida, el origen de todas las guerras es la política, era la política la que fijaba, tanto en la antiguedad como en el presente, los escenarios predilectos, era la ambición desmedida de reyes y de nobles, de sultanes y califas la que determinaba cuando y cómo comenzaba una cruzada o una yihad al harb, la religión solo era el medio por el cual transformar a pacíficos campesinos en violentas y agresivas mesnadas de fanatizados y lunáticos guerreros, tanto en el mundo conformado por el Sacro Imperio romano defendido por Godofredo de Bouillon como el mundo organizado alrededor del califato islámico fuera de Saladino o de Imad al-Din Zangi. El poder terrenal era y es la causa de todas las guerras, el poder terrenal para cuya obtención se jugaba con la inocente aceptación del premio de una vida gloriosa en los cielos a cambio de sangre, destrucción y muerte en la tierra.

 

                  ¡Dios lo quiere! proclamaba el Papa Urbano II invitando a todo el cristendum a tomar el camino de Jerusalén en la primera cruzada. "Alá es grande" proclamaban del otro lado, y mil años después el mundo occidental ya no grita Dios lo quiere, pero el mundo musulmán todavía transita por el sendero de las sombras del pasado, y a ese pasado buscan arrastrar a todo el planeta. Dios lo quiere, Alá es grande...dicen que judíos, cristianos y musulmanes rezamos al mismo dios, espero que no, puesto que no puede haber un ser más contradictorio que este, Dios quiere (quería) que el imperio cristiano se batiera en horribles cruzadas contra el moro, Alá quiere exactamente lo mismo pero a la inversa, alguien aquí está equivocado o esa pretendida y contradictoria divinidad compartida es un fraude. Y entre tanto el occidente "cristiano" permanece incrédulo frente al hecho de que todavía haya quien se abandona a la psique de la irracionalidad religiosa de la guerra, con todo su esperpéntico vocabulario incluido, Irán va construyendo su maquinaria bélica lentamente y tejiendo lazos con naciones gobernadas por dictadorzuelos embriagados de poder. ¿No les recuerda esto a un pasado no muy lejano en el tiempo?. Europa, mucho más que los EE.UU, Rusia o China, no puede, no sabe, o no quiere reaccionar, se encuentra paralizada a mitad de su renuncia a la moral y a los valores que la constituyeron en lo que es hoy y al temor a perder el estado de bienestar del que disfruta y el pretendido statu quo que no termina de alcanzar, precisamente, por sus rocambolescas e inútiles inhibiciones.

 

                  Podemos extraer de la historia cualquier documento relacionado con el asunto de las guerras de religión iniciadas por ambos bandos de la locura y observaremos que fue la política la que determino todo enfrentamiento y la única causante de toda carnicería, pero, efectivamente, fue la religión el medio a través del cual, unos y otros lograron vencer las reticencias conscientes de las poblaciones respectivas, en no pocos casos analfabetas e iletradas y en consecuencia fácilmente sugestionables, cómodamente manipulables. Pero tomemos el siguiente extracto de una carta que escribió Carlomagno a León III:

"...Puesto que es a mí, con la ayuda de la divina Piedad, a quien pertenece, fuera de las fronteras de la Iglesia de Jesucristo, defenderla contra los ataques de los paganos y las devastaciones de los infieles; en su interior, fortificarla, haciendo reconocer a todos la fe católica. Y a ti, muy santo padre, ayudar a los esfuerzos de nuestros ejércitos, elevando las manos hacia Dios, como Moisés; a fin de que por vuestra intercesión y por la gracia de Dios, el pueblo cristiano obtenga siempre la victoria sobre los enemigos de su santo nombre, y que el nombre de Nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en todo el universo. Que vuestra prudencia se ajuste a seguir los cánones; que los ejemplos de santidad resplandezcan en vuestra conducta, que santas exhortaciones salgan de vuestra boca. Así vuestra luz brillará delante de los hombres de tal suerte que, viendo vuestras buenas obras...". (Karolus Rex Francorum, Epistola ad Leonem III Papam, en: Tessier, G., Charlemagne, Albin Michel, 1967, Paris, p. 385. Trad. del francés por José Marín R.)

 

                  Las llamadas a la unidad de Europa para hacer frente común contra el islam invasor y defender al "Sacro Imperio romano" obtuvieron a veces sus frutos y otras no, puesto que no siempre los reyes y los nobles estaban dispuestos a enfrascarse en una guerra de incierto futuro si sus políticas no eran coincidentes con las de la iglesia. No obstante, en términos generales, el Papa de Roma conseguía hacerse oír.

Hoy los europeos, posiblemente, se partirían de risa si un noble inglés o un rey de estas tierras proclamara su adhesión incondicional al Papa y su voluntad de ir a darse de tortas con los "infieles" en nombre de la iglesia, realmente si Europa es incapaz de defender sus propios valores con orgullo ¿cómo esperar hoy que los europeos salieran a defender al Papa y a la iglesia?. Carlomagno estaba absolutamente dispuesto, y otros como él, a lo largo de los siglos también lo estuvieron, cierto que unos con más interés y mayor devoción que otros.

 

                   Desde que Benedicto XVI expresara en su cuidada y docta alocución, claro si si nada más que como un caso anecdótico sin trascendencia, el debate entre el emperador bizantino y el persa invasor, las aguas de este océano tormentoso se han vuelto más turbulentas si cabe. Y es que el mensaje que quiso transmitir lo hizo con total elegancia dialéctica y una esmerada precaución al incluir el texto en una apología a la razón, a la fe, a la tolerancia y a la fraterna convivencia entre los pueblos, sí, no obstante lo que dijo dicho está.

Evidentemente Europa no está dispuesta a regresar a la edad de piedra de la mano del islam, no obstante y sin apelar a los paralelismos...

"El comisario europeo de Seguridad, Libertad y Justicia, Franco Frattini, reclamó este jueves a los países europeos que se unan para defender "el mensaje de tolerancia del Papa Ratzinger" frente a las amenazas de los radicales islámicos tras las polémicas palabras de Benedicto XVI. Para ello, Frattini propuso relanzar el diálogo entre la UE y los musulmanes moderados, "que son la gran mayoría de los musulmanes y no pueden ser secuestrados por una minoría de violentos y radicales". En este sentido, monseñor Rouco Varela cree que lo ocurrido ha sido "una enorme manipulación en función de objetivos políticos".               

Un mensaje no es que no se pueda defender, que de alguna manera se puede como quien defiende unos valores, pero es a la persona y no al mensaje, es la adhesión al hombre y no a la palabra lo que el señor Frattini le reclama a Europa, porque la palabra puede ser una utopía indefendible sin embargo el hombre representa a una sociedad y a una civilización, la diferencia es abismal. Y si nos atenemos a las amenazas vertidas, estas no van contra las palabras sino contra el hombre que las expresó. Europa es vista como una manada de cabras que van saltando de risco en risco sin atender a las indicaciones de pastor alguno y el Papa ha venido a recordarles que por algo se llama Benedicto. Y eso independientemente de que, por supuesto, no todos los europeos sean de misa diaria ni aun de mismo credo.

 

                  Regresamos al pasado y dramáticamente Europa lo está viendo venir pero no sabe cómo actuar sin perder todo lo conseguido y sin pisotear sus propios valores ya olvidados y, por supuesto, si fuera posible sin tener que recurrir a la maldita guerra. Desgraciadamente Europa solo comprende la magnitud de la tragedia cuando sobre la mesa le ponen cincuenta millones de muertos. Europa, además, ha de combatir en el ámbito de las ideas con su propio enemigo interno, la izquierda aliada del islam con quienes, de lograr sus objetivos de exterminio sobre Israel y el pueblo judío y posteriormente la aniquilación de toda la civilización occidental, están llevando a Europa a la catástrofe únicamente por sus odios compartidos.

 

La izquierda se ha aliado torpemente con aquellos que poco después la aplastarán con la misma ira y rabia con la que hoy escenifican todo su odio contra el pueblo judío, primeramente, y contra el occidente libre. Toda cruzada y toda yihad al harb tenían un nexo en común, en el camino a aniquilar al otro, los judíos eran, siempre, las primeras víctimas.


                  De esta manera, mientras los europeos se debaten, como decía Cervantes por la calle del ya voy se llega a la casa del nunca, entre hacer lo menos y no hacer nada el pueblo judío en Israel, que conoce como nadie el significado de la palabra Soha, no está dispuesto a compartir el destino fatídico de una Europa que regresa al pasado.

 

Rafael T.Perez

24 septiembre 2006

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