"Los palestinos sólo aceptan un Estado
que permita destruir al judío"
La segunda jornada del Campus Faes
se ha centrado en la situación de Oriente
Medio y la significación de Israel. En
relación al enquistado conflicto arabe-israelí,
el director de Estudios Estratégicos de la
Universidad de Haifa (Israel), Dan Schueftan,
ha centrado el problema en el hecho de que
los palestinos “no quieren una solución. ni
uno ni dos estados” y “sólo aceptan un
estado que permita destruir al judío”.
(Libertad Digital) La
segunda sesión del Campus Faes ha echado
a andar con una conferencia titulada
‘Israel y Oriente Medio: una visión’ y
ofrecida por el director de Estudios
Estratégicos de la Universidad de Haifa,
Dan Schueftan.
Respecto al conflicto árabe-israelí y la
hoja de ruta reactivada tras la
conferencia de Anápolis cuya principal
valor es el reconocimiento de dos
estados, Schueftan se ha mostrado muy
escéptico. “Los palestinos no
quieren una solución. Ni uno ni dos
estados. Solo aceptan un Estado que
permita destruir al Estado judío”,
ha constadado.
El mayor escollo para normalizar las
relaciones con sus vecinos es que la
misma “Autoridad Palestina no tiene
poder sobre su pueblo y por tanto no nos
pueden dar nada en las negociaciones”.
Desde una perspectiva regional, Schueftan ha destacado la
“radicalización de las elites cultas” en el mundo árabe
“que son los elementos más extremistas y radicales”.
Para el director de Estudios Estratégicos de la Universidad
de Haifa, en Oriente Medio existen “regímenes responsables
que saben que no deben declarar la guerra a Israel”, pero,
cuentan con una “opinión pública muy radical y cuando estos
gobiernos quieren hacer algo bueno no pueden porque pierden
la legitimidad”. En ese punto es en el que se producen las
“declaraciones de guerra a Israel”.
Amenaza iraní
En este contexto, a Israel “no le queda más remedio –ha
afirmado– que estar preparado constantemente para la guerra
y aún así, nos puede pillar desprevenidos”. Lo difícil es
cómo hacer “lo más civilizada posible la convivencia con
Irán, cuando el presidente de este país afirma claramente
que quiere destruir el pueblo judío”. Para Schueftan, el
caso de Irán es preocupante ya que “desde Hitler no hemos
tenido un caso en el que un régimen tiene la firme decisión
de cambiar el mundo mediante la fuerza”.
Respecto al rol que puede jugar la comunidad internacional,
en general, y Europa, en concreto, el profesor israelí ha
expresado su inquietud por las “corrientes europeas
antisemíticas que hoy provienen de la izquierda y juzgan al
Estado judío desde un baremos que no se usa con ninguna otra
nación”. Schueftan cita como ejemplo la “corriente europea
de que Israel no tiene el derecho de autodefensa frente al
terrorismo palestino”.
Alianza EEUU
En contraposición a la postura europea, el director de
Estudios Estratégicos ha puesto en valor la alianza con
Estados Unidos. “Nuestra alianza estratégica con Estados
Unidos trasciende a cualquier presidencia hostil en este
sentido porque compartimos los mismo principios y el mismo
espíritu”. Coincidimos –ha subrayado– en la persecución de
un Oriente Medio estable y ambos nos enfrentamos a la
adversidad y luchamos contra lo hostil”.
Finalmente, en su intervención en el Campus Faes ha abundado
en el profundo desequilibrio entre poder y responsabilidad
que existen entre el poder judicial y los medios de
comunicación. En su opinión, ambas instituciones han tenido
“mucho poder y poca responsabilidad en contraposición del
Gobierno, que acapara toda la responsabilidad pero no tiene
poder. Así tenemos gobiernos muy inestables que dependen del
poder que ejercen los medios ante la opinión pública”.
Mesa redonda
Esta tarde se ha celebrado una mesa redonda titulada La
tiranía de lo políticamente correcto. En ella, ha
participado Emmanuel Ottolenghi,
director del Centro para Oriente Medio de la Universidad
de Oxford, quien ha destacado que “el islamismo radical
es una ideología que quiere traer un cambio al mundo,
socavando los valores occidentales, ya provenga del
chiísmo o del hunismo”. Respecto al plan nuclear iraní
ha considerado que la primera consecuencia sería “la
proliferación nuclear que seguirían países de la región
como Argelia, Marruecos, Egipto o Jordania”.
“La región sería más peligrosa, e incluso podría
trascender a esa zona geográfica ya que el Ahmadeniyad
de turno podría prestar armamento a gente como Hugo
Chávez o Castro ya que su idea original es cambiar el
orden del mundo en nombre de un Dios”, ha remachado.
El portavoz popular de la comisión de Interior y
diputado, Ignacio Cosidó, ha remarcado,
por su parte, “el aumento en España de la radicalización
del islamismo. El 5% de los musulmanes residentes en
España (50.000 personas) apoyan de alguna forma el
terrorismo islamista”. En su opinión, “esta tendencia
irá a más”, especialmente con “la política de tolerancia
del Gobierno actual de España con la radicalización
islamista en nuestro país”. La solución, según él, es
“estar dispuestos a plantar batalla por nuestro
principios y valores y para eso hay que tenerlos”.
Cosidó ha abogado firmemente por “defender la
integración cultural en vez del multiculturalismo, que
sólo genera discriminación y genera guetos”. Asimismo,
ha hecho una llamada a “apoyar a los movimientos de
dentro del Islam que defiendan los principios de la
democracia”.
El catedrático de Literatura Árabe, Serafín Fanjul,
ha advertido que el Islam integrista está ganando la partida
en Occidente “ante el arrugamiento de estas sociedades ante
este fenómeno”. El arabista cree que este desequilibrio se
debe al “sentimiento de culpa infundado en nuestra
civilización muy potenciado por ciertos medios de
comunicación y determinados políticos”.