¡Al suelo, que viene la ONU!
Pablo Molina
Sábado 9 de Septiembre de 2006
En el año 2000, las cámaras de vigilancia dispuestas por
las tropas onusinas grabaron el secuestro de tres
soldados israelíes por parte de terroristas de Hezbolá
ante las narices de la UNIFIL, sin que ninguno de sus
soldados moviera un sólo dedo. Dice Moratinos que Koffi
Annan le ha dado una gran altura moral a la ONU. En
efecto, si todos los dirigentes socialistas
mediterráneos de mediados de los noventa hubieran
recalado en las Naciones Unidas tras huir de la
justicia, es difícil que la organización hubiera
alcanzado mayores cotas de virtud que con sus actuales
dirigentes.
Si por algo se ha distinguido la ONU desde su creación,
ha sido por su condescendencia hacia las tiranías y su
escrupulosa censura de las democracias liberales más
acosadas por ellas. Desde 1948, una cuarta parte de sus
resoluciones han ido destinadas a sancionar, advertir,
castigar y condenar enérgicamente al estado de Israel.
Por el contrario, hasta la fecha tan sólo cuatro estados
árabes han merecido la reprimenda onusina. Viva la
equidistancia.
Pero en el caso de las guerras entre el Líbano e Israel,
la muchachada de Annan ha superado todas las plusmarcas
en materia de indecencia. Ahora que el Padre Koffi nos
lleva de excursión por aquellas tierras, bueno será
recordar los principales hitos de la ONU en el
sempiterno conflicto libanés.
Las tropas de interposición de la ONU entre el Líbano e
Israel (UNIFIL) han estado operando en la frontera
durante 28 años. En todo este tiempo, los cascos azules
no han interceptado ni una sola de las infiltraciones de
Hezbolá en suelo israelí para cometer atentados. En el
año 2000, las cámaras de vigilancia dispuestas por las
tropas onusinas grabaron el secuestro de tres soldados
israelíes por parte de terroristas de Hezbolá ante las
narices de la UNIFIL, sin que ninguno de sus soldados
moviera un sólo dedo. Para mayor ultraje, los
terroristas llevaban uniformes de la UNIFIL, que no es
algo que se venda normalmente en las tiendas de Beirut.
Cuando Israel descubrió que el secuestro había sido
grabado por sus cámaras, solicitó a la ONU la entrega de
las cintas con el fin de identificar a los culpables.
Koffi, desde su altura moral, se negó en redondo a
entregar las grabaciones hasta que fue obligado por una
resolución casi unánime del Congreso de los Estados
Unidos de Norteamérica, que vinculaba la colaboración de
la ONU en la investigación al mantenimiento del apoyo
financiero norteamericano. Finalmente, Koffi accedió a
la entrega de las cintas (la pela es la pela,
especialmente en la ONU), no sin antes manipular las
imágenes para que no fueran reconocidos los rostros de
los culpables. En 29 de enero de 2004, los terroristas
de Hezbolá devolvieron a Israel los cuerpos de los tres
soldados asesinados. Misión cumplida.
Como es conocido, el pasado mes de julio terroristas de
Hamás y de Hezbolá se infiltraron en territorio israelí,
asesinando a varios soldados y secuestrando a un joven
cabo y otros dos militares. En respuesta a la agresión,
el ejército israelí desató una operación militar en la
franja de Gaza y el Líbano. Como siempre, la izquierda
internacional desató su habitual campaña contra Israel
por su escasa capacidad de diálogo con los "milicianos"
árabes. La ONU, para no ser menos, exigió también el
cese de las operaciones militares. A juicio de Koffi
Anan, las exigencias de la resolución 1701 son garantía
suficiente de que Israel no será de nuevo atacado desde
el Líbano. La mencionada resolución establece la
prohibición de que el Líbano compre armas y munición a
ningún país extranjero sin la aprobación de su gobierno.
Al parecer, al bueno de Koffi le ha pasado desapercibido
el hecho de que Hezbolá forma parte del gobierno
democrático del Líbano, por lo que difícilmente va a
negarse a sí mismo ninguna autorización.
Pero vayamos al meollo de la cuestión ¿Qué dice la
doctrina de la ONU en materia de secuestros? Para
conocerlo no hay más que leer con atención el documento
"Convención Internacional contra la toma de rehenes"
fechado en 1979, que reza: "Cualquier persona que rapte
o detenga, y amenace con matar, herir o seguir
reteniendo a otras personas con el fin de coaccionar a
una tercera parte, a saber, un Estado, una organización
internacional intergubernamental, una persona natural o
jurídica o un grupo de personas, para que actúe o se
inhiba de actuar como condición explícita o implícita
para la liberación del rehén, incurre en la ofensa de
toma de rehenes según la definición de esta
Convención".En el caso de que el secuestro se produjera
por parte de una organización de un país extranjero, "el
Estado soberano del territorio del cual fue tomado el
rehén tomará cuantas medidas considere oportunas con el
fin de mitigar la situación del rehén, y en concreto
asegurar su liberación, y tras su liberación, facilitar,
cuando sea relevante, su partida". Se les escapó añadir
"...salvo que los rehenes sean judíos, en cuyo caso el
estado soberano del cual fue tomado el rehén deberá
limitarse a aceptar la agresión sin más".
Y mientras tanto, el Partido Popular sigue prisionero de
su complejo hegeliano. Al parecer, el razonamiento de
los cerebros del partido ha sido el siguiente: 1.-
Grupos terroristas secuestran y asesinan a varios
soldados de Israel. 2.- La izquierda española se pone
inmediatamente de parte de los agresores. Posición del
PP: Darle todos los votos al PSOE para que contribuya a
la inmoral equidistancia patrocinada por la ONU. Es
decir, tesis, antítesis y síntesis. Hegel en estado
puro. Y todo para que la Historia evolucione a través de
esta curiosa dialéctica.
Lo que no parece entrar en la cabeza de los dirigentes
populares, es que cuanto más "evoluciona" la política,
más se aparta de los principios que supuestamente a
ellos les toca defender. Si es que remotamente creen que
les corresponde defender alguno, que esa es otra.
Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana
fuente:
http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_33232.html