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¡Bravo por Israel!
Lulo Kubilo Es natural que a ciertas naciones el calor y la modorra, cuyo subproducto es la vagancia, se les enturbie el cerebro. Hoy vemos con estupor que los beduinos integrantes de la Liga Árabe andan nuevamente de juergas locuaces, en medio de un conflicto azuzado y aventado por ellos mismos. Ahora les dio por suplicar a la ONU. En este juego macabro se la han pasado desde que las potencias occidentales tuvieron la malaventura de entregar sus protectorados en el Medio Oriente, a las tribus nómadas que correteaban por sus llanuras. Fue resultado de las presiones que los comunistas desplegaron durante la Guerra Fría sobre Occidente el cual, con relativo buen éxito había logrado domesticar esos lares hacia formas de convivencia civilizadas y modernas. Los occidentales habian logrado poner en produccion para beneficio de la Humanidad, las fuentes ocultas bajo las tierras que los musulmanes despreciaron desde siempre. Nos referimos al conjunto de territorios que bordeaban el arco que va desde Siria hasta Marruecos. Hoy todo aquello, incluyendo los pobladores, anda igual en chillidos y bravatas, si damos como referencia los tiempos de las Cruzadas. La diferencia estriba en que estas tribus, desde siempre, placían somnolencias a horcajadas sobre mares subterráneos de petroleo, sin que se hubieran tomado el trabajo de explotarlos. Tal como sucedió cuando los conquistadores chocaron defensa con defensa, con la portentosa América. Un error que los iberos corrigieron a tiempo.
La vida muelle de que
disfrutan hoy gracias a la candidez occidental, debe ser
cortada de raíz; tanto por el peligroso del empleo de
las riquezas en la alimentación de sicarios terroristas,
como por la importancia vital que esos recursos
energéticos representan para Occidente. En palabras
llanas: debemos retomar esos territorios en bien de la
Humanidad, para administrar sus bondades de manera
sensata y responsable. Lo que sucede con el pequeño
Israel, acosado por estas turbas, es ejemplo fehaciente
del destino que espera a la Humanidad si no paramos a
tiempo a los musulmanes, árabes o no e incluyendo los
pescaditos agazapados aquí, en América, y sus gobiernos
terroristas. Las metrópolis
occidentales, las cuales en la jerga acuñada por los
comunistas se les tilda de colonizadoras como si
tuvieran relación alguna con los peregrinos del
“Mayflowers”, tuvieron a bien ponerse a trabajar; lo que
entre los beduinos es una mala palabra; e iniciaron la
explotación y utilización de esos recursos energéticos,
que los nativos daban por inservibles. Con el tiempo,
tal como sucede con nuestras aprovechadas minorías del
lado de acá del Atlántico que nos invaden, esperaron a
que los occidentales se rompieran los sesos, idearan,
fabricaran y pusieran en venta los fenómenos y toda
clase de maravillas, de que hoy disfrutan sin dar un
golpe, como son los electrodomésticos, autos, TV,
medicinas o la Internet; por mencionar algunos de los
prodigios que la Europa y América actuales nos brindan
sin restricciones. Algo muy distinto sucede en esas
regiones, convertidas en las mismas satrapía
oscurantistas repletas de fanáticos, que imperaban en
tiempos de las dinastías Omeya o del Imperio Otomano. Un buen día, transcurrida
la II Guerra Mundial, Occidente comprendió finalmente
que existía una “cuestión judía”, la cual habia
permanecido insoluble desde el tiempo de los tiempos.
Los judíos debían terminar con sus interminable
peregrinaje como el que les condujo a la nada
exterminadora del Holocausto, tal como cuando fueron
acorralados y casi desaparecidos por los
nazis-fascistas; aquella sorprendente banda de chicuelos
asesinos, y disponer de un hogar donde asentarse y
rearmar su patria perdida siglos antes. Decimos, por
situar arbitrariamente una época, los territorios que
integraban el antiguo reino de David. Así fue, casi, pero no de
manera fácil puesto que los totalitarios que rodearon al
incipiente estado democrático, se espantaron con aquel
faro de luz occidental que perturbaba sus tinieblas. De
inmediato, decidieron exterminar al nuevo estado. Y
entonces comenzó el conflicto que hoy tenemos, donde un
Israel laborioso y fortalecido como nunca antes y sin
que el mismo lo soñara, demostró saber defenderse a las
dos manos contra las embestidas sus enemigos jurados.
Líbano se convirtió en cueva y abrigo de Hezbollah, y
los gobernantes libaneses aducen que si los desarman,
habrá una guerra civil que empujara al pais desde una
incipiente democracia hacia un satrapía fundamentalista.
Bien, pero deben recurrir a la ONU y pedir la
intervención de una fuerza militar que desarme a los
terroristas. Así de fácil. Hoy la guerra punitiva,
justamente emprendida por Israel contra Hezbollah y
Hamás, esta en marcha. En la reciente reunión de la Liga
Árabe llevada a Cabo en el Cairo, el representante del
Líbano, Fawzi Salloukh; país cuya irresponsabilidad
regional le ha llevado al desastre de la vagancia árabe;
no muestra ni una gota de sentido común ni de
arrepentimiento por sus ofensas al estado israelí ni a
la comunidad internacional, y solicita junto con Siria
un voto de apoyo a los terroristas. Iendo más lejos,
Líbano cuenta en su gobierno con al menos tres miembros
activos de Hezbollah, y de manera desafiante e
irresoluta, defendió los desmanes de la banda terrorista
con el beneplácito de Siria e Irán, y la cual ya fue
declarada como tal por ONU. El Israel de hoy se enfrenta a forajidos armados hasta los dientes y que cuenta además, con cohetería de medio alcance, suministrada por los estados piratas. Esto es grave, tanto, que los israelitas deberán reconsiderar el empleo de elementos mas contundentes. Luego, es indispensable que los israelitas cuenten con la solidaridad del Occidente democrático. Es que estas bandas no se ha dado cuenta de que a Israel le han llenado la cachimba de tierra, y los judíos están encabronados. ¡Bravo por Israel!, decimos. Y que no se les olvide corregir de inmediato el error entregar sus territorios a los árabes, mal llamados palestinos porque ni siquiera es una palabra árabe, retomar sus tierras y echar al mar a esos intrusos. Y si no hay mar, no seria mala idea que fabricaran uno expreso para esto.
Lulo Kubilo
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