27/11/2002 
 

Durante el transcurso del año 1947, la tensión existente en Medio Oriente había creado un clima insostenible para los ingleses. Habían tenido lugar numerosos actos de terrorismo sobre los objetivos militares y las instalaciones de gobierno. La represión se hizo sentir en toda su crueldad con el ahorcamiento de siete militantes de Etzel y Leji.

La Agencia Judía y la Organización Sionista, ante la penosa y dura situación que estaban atravesando los judíos europeos, sobrevivientes de la Shoá, estaban tratando de lograr su traslado a Eretz Israel, el principal objetivo para la mayoría de ellos.

El aprontamiento y navegación de la nave Exodo estaba dentro del plan destinado a rescatar a miles de personas que añadían a todo su sufrimiento, la penosa situación de refugiados no deseados en la debacle posterior a la guerra.

Los acontecimientos relacionados con la nave “Éxodo”, tuvieron un fuerte impacto en la opinión pública mundial. El barco llegó a Jaifa con los 4.500 refugiados, sobrevivientes de la Shoá, pero los ingleses los obligaron a regresar al puerto francés del que habían partido; allí los pasajeros se negaron a descender, siendo por tal razón llevados a Hamburgo, donde fueron desembarcados por la fuerza y devueltos a territorio alemán. El escándalo que suscitó empujó a los británicos a la decisión de abandonar el Mandato.

En mayo de 1947, ante la decisión de los británicos de poner el problema en manos de las Naciones Unidas, la Asamblea General se reunió en una sesión especial para tomar una decisión que diera un principio de solución al problema. En medio de la sorpresa general, el Canciller Gromyko, delegado soviético, apoyó el derecho de los judíos a tener su propio Estado. La Asamblea también decidió la finalización del Mandato recomendándose la división de Palestina en dos Estados independientes, uno judío y otro árabe, relacionados por un vínculo económico.

Previendo un rápido desenlace de la situación, fueron fundadas once colonias nuevas en una sola noche, después de Iom Kipur, el 15 de Octubre, para asegurar la inclusión del Neguev en el área que se asignaría al futuro Estado Judío.

El 29 de Noviembre de 1947, la Asamblea General aceptó la decisión de la mayoría, con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones. El nuevo Estado Judío estaría integrado por la parte norte del valle del Jordán, los valles de Bet Shean y Yezrel’el de la Galilea Oriental, la franja costera desde un punto al sur de Acko a otro al Sur de Rejovot, y todo el Neguev, inclusive Eilat en el Mar Rojo. Jerusalem y sus alrededores iban a tener un régimen internacional y el resto del país iba a formar parte del Estado árabe.

La decisión de la O.N.U. fue recibida con explosiones de alegría, miles de judíos salieron a festejar a las calles de Israel , como en otros lugares del mundo, Nueva York y también Buenos Aires.

El gobierno inglés anunció que no iba a colaborar con la ejecución del plan, retirándose del país el 15 de Mayo de 1948. Los dirigente árabes de Palestina y los estados árabes rechazaron la decisión de la O.N.U. y anunciaron su decisión de ir a la guerra como modo de solución del problema.

Un historiador comentó que los judíos, a pesar de haberles tocado la peor parte, aceptaron porque históricamente estaban acostumbrados a negociar con lo poco que podían obtener, no con lo que hubieran querido, en tanto que los árabes lo rechazaron porque pensaron que iban a quedarse con todo...El precio del error corresponde a otra historia.