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Miércoles 13 de Septiembre de 2006 Bush y Zapatero ante el 11-S
De rodillas
GEES
Abraham Lincoln solía decir que había vivido varias ocasiones en
donde, a falta de otra cosa mejor que hacer, había sentido la
irreprimible necesidad de ponerse de rodillas. Se entiende, a rezar.
Quizá no sea del todo inoportuno recordar que este fue un hombre que
se resistió a la destrucción de la unidad de su Nación, con tal de
hacer frente a aquellos que se empeñaban en hacer de ella una Nación
de desiguales, reconociéndoles derechos a unos y negándoselos a
otros.
Resulta pues que para saber estar hay incluso que aprender a cómo
estar de rodillas. A ver si podemos.
En esta última semana el Presidente de los Estados Unidos ha
dedicado no menos de cuatro discursos a hablar de la lucha contra el
terrorismo. En el primero ha hecho una aproximación de carácter
general, al tiempo que presentaba la estrategia nacional para
combatir el terrorismo. En el segundo ha hablado de la necesidad de
adoptar tribunales especiales que puedan juzgar a los sospechosos de
haber cometido los actos terroristas del 11-S. En el tercero ha
hecho un resumen del progreso realizado hasta el momento en el
combate contra el terrorismo global. Por fin, el pasado 11 de
septiembre, en la velada de una larga jornada dedicada a las
conmemoraciones por los atentados de hace cinco años, se ha dirigido
a la Nación para decirle por qué los norteamericanos están decididos
a enfrentarse a las amenazas a la civilización occidental, y cómo
van a hacerlo.
En aproximadamente las mismas fechas nosotros estábamos ocupados
escuchando desde Helsinki que hay que esforzarse por encontrar una
comprensión cabal del terrorismo y prepararle una respuesta serena.
No hemos podido profundizar en la reflexión porque el presidente del
Gobierno no ha querido comparecer ante la prensa a explicarse más. A
veces, desde luego, le entendemos.
Una de las ideas repetidas por Bush estos días es la siguiente: la
guerra ante el enemigo terrorista es más que un conflicto militar,
es el combate ideológico decisivo del siglo XXI y una llamada a
nuestra generación. Los Estados de Derecho que gozan del liberalismo
democrático como idea rectora, tienen también a este como el arma
fundamental para hacer frente a las amenazas. Para oponerse a ellas,
no para buscar un término medio de comprensión entre la tiranía y la
opresión, y la libertad.
Es un lugar común pensar que la reacción americana ante el
terrorismo ha sido desproporcionada y que ha resultado
contraproducente. No es normal este mecanismo de pensamiento. No es
normal equiparar a quien se defiende, y nos defiende, con aquél que
tiene por programa la destrucción. Deslegitimar sistemáticamente a
la víctima negándole cualquier mecanismo de defensa frente a su
agresor equivale a favorecerlo. Para que se haya tergiversado de tal
manera el modo de pensar de Occidente han sido necesarios muchos
años de propaganda. La legítima defensa es más que una opción
admisible, cuando se tiene la responsabilidad de proteger a los
ciudadanos de una nación, es un deber. No se puede renunciar ante el
chantaje pensando que ya pasará la amenaza, porque cuando se
renuncia ya se ha perdido. Entregar la libertad por la vida es un
mal negocio. Por de pronto porque nunca funciona y se pierde la
libertad, y la vida. Además porque, una vez que se ha perdido la
libertad, ¿qué valor tiene esa vida? Una comprensión cabal y serena
de este fenómeno debería llevarnos a esta conclusión.
Bush lo tiene claro. Los ataques del 11 de septiembre quisieron
poner a los americanos de rodillas, y lo lograron, pero no en la
manera querida por los terroristas. "Los americanos se unieron en
oración, (...) y decidieron que nuestros enemigos no tendrían la
última palabra (...). Seguimos adelante con confianza en nuestro
espíritu, seguros de nuestro propósito, y fe en un Dios de amor que
nos hizo para ser libres".
Se dirá que no estamos en España en un contexto como para hablar de
Nación, libertad o de Dios, y ese quizá sea el problema, pero seguro
que hay madera para algo más que para la "comprensión cabal".
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
fuente:
http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_33309.html
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