El chivo expiatorio del mundo--
por Alan M. Dershowitz
3 de octubre 2005-
prof. en la Facultad de Derecho de la Universidad de
Harvard-u.s.a.
El chivo expiatorio
del mundo
La necesidad compulsiva por parte de la extrema
izquierda de seleccionar a Israel por lo que a menudo
son condenas inmerecidas es perjudicial para el
movimiento de derechos humanos, debilitador para el
movimiento pacifista y está perjudicando a otras causas
progresistas tales como el feminismo.
por Alan M. Dershowitz
2005-10-03 09:47:00
La necesidad compulsiva por parte de la extrema
izquierda de seleccionar a Israel por lo que a menudo
son condenas inmerecidas es perjudicial para el
movimiento de derechos humanos, debilitador para el
movimiento pacifista y está perjudicando a otras causas
progresistas tales como el feminismo. Al echar la
desproporcionada culpa de los males del mundo al estado
judío, estos fanáticos anti-Israel no sólo ignoran los
problemas reales que muchos afrontan, sino que también
proporcionan excusas a los autores materiales de males
reales.
Considérese, por ejemplo, un reciente informe de
Amnistía Internacional (“AI”) sobre la violencia
perpetrada por varones palestinos contra mujeres
palestinas en el West Bank y Gaza. El informe pretendía
ser “parte de la campaña global de AI para detener la
violencia contra las mujeres”. Tal viol encia es un
problema serio, especialmente en el mundo árabe y
musulmán, porque muy pocos líderes dentro de estos
grupos están dispuestos a condenarla y porque demasiados
hasta la justifican como medio necesario de mantener el
honor familiar y el dominio del varón.
El informe de AI documenta matanzas de honor de mujeres
que habían sido violadas. En uno de tales casos, una
niña de 17 años fue asesinada por su madre después de
que fuera “violada repetidamente por sus dos hermanos”.
En otro caso, una de 21 años “fue forzada por su padre a
beber veneno” cuando se supo que estaba embarazada.
El informe de AI culpa sustancialmente de éstos y otros
asesinatos a -- lo adivinó -- ¡Israel! He aquí la
conclusión de AI, enumerando las causas de la violencia
dirigida contra mujeres palestinas, presumiblemente en
orden de importancia: “Las mujeres palestinas del West
Bank y la Franja de Gaza son víctimas de múltiples
violaciones como resultado de la escalada del conflicto,
las políticas de Israel, y un sistema de normas,
tradiciones y leyes que tratan a las mujeres como
miembros inferiores de la sociedad”.
La “escalada del conflicto” (de la que AI culpa
principalmente a Israel) y "las políticas de Israel”
aparecen por encima de “las normas, tradiciones y leyes
que tratan a las mujeres como inferiores”. El informe
afirma que la violencia contra las mujeres “ha
aumentado” dramáticamente durante la presencia israelí,
y ha alcanzado “un nivel sin precedentes” como resultado
de “la creciente militarización de la confrontación
palestino-israelí”. Como si el West Bank y la Franja de
Gaza hubieran estado libres de violencia contra las
mujeres palestinas hasta la presencia israelí.
El 23 de agosto del 2005 hablé con Donatella Rovera, que
es investigadora de AI en Israel y los Territorios
Ocupados, y le solicité que me proporcionara los datos
sobre los que basaba su conclusión de que la vio lencia
contra las mujeres había escalado hasta “un nivel sin
precedentes” durante la ocupación, y especialmente
durante su fase más militarizada. También le pregunté si
AI había comparado la violencia contra las mujeres en el
West Bank ocupado y Gaza con la violencia contra las
mujeres en las zonas árabe-musulmanas sin ocupar que
tuvieran poblaciones comparables, tales como Jordania.
Rovera reconoció que AI era incapaz de proporcionar
tales datos comparativos, y confirmó que el informe se
basaba en información anecdótica, procedente
principalmente de ONGs palestinas. “Hablamos con
cualquiera que hable con nosotros”, dijo.
Cuando le solicité una lista de ONGs que fueran las
fuentes de información, rehusó proporcionarla porque
“hay cosas que simplemente no podemos proporcionar a los
de fuera”. Le aseguré que no estaba interesado en los
nombres o en las características identificatorias, sino
en los datos estadísticos referentes a las presuntas
tendencias citadas en el informe, pero aún así rehusó
proporcionar nada más que una recomendación de que
buscásemos en Google “casi todas las ONG” de la región.
Bajo estas circunstancias, es imposible que cualquier
investigador imparcial reproduzca el estudio de AI y
confirme o desmienta sus conclusiones.
ONG Monitor, una organización radicada en Jerusalén que
analiza los informes realizados por otras ONG, condenó
el informe de AI con el argumento de que “Los varones
palestinos quedan condescendientemente excusados de
asumir la responsabilidad de sus acciones”. Esto es
verdad, como muestra la lectura cuidadosa del informe de
AI. Escuche las excusas que proporciona AI: “Las
restricciones de movimientos y los toques de queda que
confinan a la gente en sus casas durante períodos
prolongados, y el creciente paro, la pobreza y la
inseguridad, que han forzado a que los hombres pasen más
tiempo en casa, así como el incremento de las
condiciones de confinamiento en el hogar, han
contribuido al incremento de la violencia contra las
mujeres dentro de la familia, abusos sexuales
incluidos”. Al proporcionar estas “excusas a los
abusos”, AI antepone su propia parcialidad política a
los intereses de las víctimas femeninas. ONG Monitor
caracteriza correctamente el informe de Amnistía como
basado en “fuentes parciales” y “carente de
credibilidad”.
El informe de AI atrajo mi atención a causa de uno de
los pioneros del movimiento de derechos humanos, uno de
los fundadores de Human Rights Watch que hoy está algo
alienado de su propio movimiento. Como resultado de “su
obsesivo enfoque en Israel”, me dijo, “estas
organizaciones de derechos humanos se están convirtiendo
en parte del problema”.
Ni la Cindy Sheehan de vigilia en Crawford, Texas, pudo
resistirse a la tentación de culpar del terrorismo a
Israel: “Saque a América de Irak y a Israel de Palestina
y detendrá el terrorismo”. Los hechos de que el 11 de Se
ptiembre precediera a Irak o que el terrorismo palestino
comenzase años antes de que hubiera ocupación alguna no
parecen importar a aquellos que están decididos a culpar
al estado judío de los males del mundo. Tampoco pudo
resistir la tentación el alcalde de Londres, Ken
Livingstone (el “Rojo Ken”), de comparar a los
terroristas que atacaron el sistema del transporte de
Londres con los soldados israelíes que intentan prevenir
el terrorismo. Y después está Alexander Cockburn,
columnista para The Nation, que afirma carecer de
“pruebas exteriores” suficientes para determinar "si son
ciertas o no" las historias de que Israel perpetró tanto
el 11 de Septiembre como los ataques con ántrax que le
siguieron.
Esto es solamente la punta de un iceberg de fanatismo
muy grande y desagradable. Las conferencias
internacionales sobre feminismo, apartheid, esclavitud o
ecología han sido incapaces de ponerse deacuerdo en algo
que no sea la condena de Israel. Si se va a lograr la
paz rea l -- y si los movimientos de derechos humanos
van a tener credibilidad -- este obsesivo ensañamiento
con Israel por parte de la extrema izquierda debe
terminar. No hay muestras de que, incluso mientras el
estado judío toma medidas dolorosas hacia la paz, estos
ataques injustificados disminuyan.
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Alan M. Dershowitz es profesor en la Facultad de Derecho
de Harvard. Destacado columnista y especialista en
apelaciones, ha representado entre otros a Claus von
Bülow, O. J. Simpson, Anatoly Shcharansky, Michael
Milken, Mia Farrow, o Mike Tyson. Está considerado uno
de los 10 mejores letrados de la profesión y da
conferencias frecuentemente. Su libro más reciente es La
defensa de la paz (Wiley, septiembre del 2005), aunque
es autor del bestseller Chutzpah y de Supreme Injustice,
Reversal of Fortune y The Abuse Excuse. Otros títulos
incluyen Just Revenge, The Genesis of Justice, The
Advocate's Devil, y Re asonable Doubts: The Criminal
Justice System and the O. J. Simpson Case.
CRITICA LA PETICIÓN DE ERC DE ROMPER ACUERDOS CON ISRAEL
(24-05-05) El embajador de Israel pide a Carod y
Maragall que respeten los símbolos religiosos
El embajador de Israel en España, Victor Harel, se
refirió este martes a las actuaciones del presidente de
la Generalidad de Cataluña, Pascual Maragall y del líder
de ERC, José Luis Carod Rovira, durante su último viaje
a Israel pidiendo el mismo respeto que el pueblo judío
demuestra por los símbolos religiosos.
L D (Europa Press) En rueda de prensa en Sevilla previa
a su intervención en unas jornadas de amistad entre
España e Israel, Harel dijo que "los judíos hemos pasado
una historia que todos conocen y somos particularmente
sensibles y respetamos los símbolos de otras
religiones".
El embajador, que no quiso ir mas allá en la polémica
surgida "porque son temas de carácter interno", recordó
que "Jerusalén, la capital de Israel, es una ciudad muy
especial, donde cohabitan las tres grandes religiones y
desde que fue reunificada en 1967 y los lugares santos
quedaron bajo nuestra jurisdicción, siempre hemos tenido
mucha sensibilidad y cuidado para respetar los
sentimientos de otra religión".
Preguntado acerca de si pedirá una excusa a ambos
líderes políticos, el representante de Israel en nuestro
país eludió hacer más declaraciones sobre este tema
aunque sí se refirió a la petición formulada al alcalde
de Barcelona, Juan Clos, para que retirara la "insólita
y repugnante" comparación del Holocausto judío con el
muro que Israel construye en Cisjordania que figura en
un manual para profesores editado por el Ayuntamiento.
Así, agradeció a Clos su "sensibilidad y comprensión" al
comprometerse a retirar estas alusiones e hizo
igualmente extensible el agradecimiento al presidente
catalán, quien se comprometió en el mismo sentido con el
primer ministro israelí, Ariel Sharon, durante su
visita.
De igual forma, Harel quiso mostrar su "desagrado y
preocupación" por la proposición presentada en el
Congreso por la diputada de ERC Rosa Maria Bonás para
instar al Gobierno español a retirar el acuerdo de
cooperación entre ambos países hasta que Israel no
derribe el denominado 'muro de la vergüenza'. "Es una
proposición desatinada y en desacuerdo con la realidad
existente hoy día, que podría entorpecer incluso las
relaciones de cooperación entre nosotros y los
palestinos. Es especialmente inconcebible", concluyó.
Sanda Abramovici-Lam
Jerusalem
Ir Shalem Ir Shalom
If I forget thee Jerusalem, may my right hand lose its
cunning
For the sake of Zion I will not hold my peace and for
Jerusalem’s sake I will not rest