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¿El fracaso del sionismo?.
Publicado el 20/06/2004
Por Yosef Lapid
Iosef Lapid es miembro del parlamento israelí en representación de
Shinui, partido laico y pacifista
El ejemplar del semanario telavivense ¨Hair¨ publicó un articulo del
escritor palestino-israelí Antón Shamas, quien despliega su acostumbrada
fluidez idiomática. "Señoras y Señores" - escribió - "...la hora ha
llegado, en este día festivo, de admitir con todo candor, sin
avergonzarse ni bajar la mirada, que todo este asunto ha salido mal. La
aventura sionista ha terminado en un fracaso"
Está muy bien que Shamas haya salido a decir eso. Porque un artículo
como ese, de la pluma de un intelectual árabe reconocido, ofrece una
oportunidad de plantear algunas verdades que uno dudaría de decir sin
tener un buen pretexto. Shamas, amigo mío: El sionismo constituye el
máximo éxito del siglo 20.
Cincuenta años después de la derrota de Hitler y del mufti de Jerusalem,
el sionismo florece en el corazón del cercano oriente, en un estado con
5 millones de judíos - judíos cuya supervivencia estuvo en duda por
momentos. La lengua hebrea (una de las maravillas del sionismo) ha unido
a sabras y refugiados, sefaradim y judíos orientales. En medio siglo,
los sionistas, partiendo casi de la nada, hemos forjado un estado que
lanza sus propios satélites y suministra a la armada de los Estados
Unidos aviones sin piloto.
Exportamos programas de computación sofisticados y enseñamos a algunos
latinoamericanos a cultivar melones. Cada mes este estado exporta
productos por valor de un billón de dólares o más, a Europa occidental,
a los Estados Unidos e incluso a Japón; tiene una democracia ejemplar,
en la cual los ministros temen al ombudsman y los jueces temen sólo a
Dios. Este Estado ha creado un ejercito considerado uno de los mejores
del mundo, hay muy poca delincuencia violenta, y en cambio hay muchos
excelentes conciertos. Las personas de todas las religiones encuentran
libertad de culto, y los no creyentes también son bienvenidos.
Un diez por ciento de los ciudadanos de este país son nuevos
inmigrantes, y el 89% piensa que, a pesar de todas las dificultades, es
un buen lugar para vivir. Es un país en el cual un Antón Shamas tiene la
libertad de publicar, en un DIA festivo, un ataque virulento contra todo
aquello que los judíos que vivimos en este país consideramos importante y
respetable. Shamas podría tal vez ser capaz de disculparnos por esto.
Pero lo que no puede tolerar es el hecho que, a la luz de los logros del
sionismo, el fracaso de los árabes aparece tan humillante y deprimente.
¿Cuántos palestinos hay, amigo mío? ¿Un millón, dos, tres?. ¿Y cuántos
estados árabes hay alrededor: veinte? Veinte países de reyes y
dictadores, de terror y derramamiento de sangre. No existe un sólo país
árabe democrático, uno con libertad de expresión y derechos civiles.
Usted habla acerca del fracaso del Estado de Israel. ¿Comparado con que?
¿Argelia, Egipto, Irak? ¿Cuántos árabes viven entre el Océano Atlántico
y el Golfo Pérsico? ¿Cien millones, doscientos millones? Y ¿cuántos
musulmanes hay? ¿un billón ? Todos ellos le rezan al mismo Allah, en
nombre del mismo profeta, Mahoma. Y todos ellos no pueden resolver el
problema de las cloacas de Gaza.
Durante 47 años se han estado preparando para la independencia
palestina, y a pesar de ello, aún no recogen la basura en Jericó. Con
todo el petróleo de que disponen, no logran reunir la colaboración
necesaria para construir un hospital en Deir-el-Balah. Y todas las
canillas de oro en Arabia Saudita, y los jacuzzi en Kuwait no son
suficientes para proveer agua potable para Jebelya.
En resumen, amigo mío, usted sabe muy bien que si casi un millón de
judíos vivieran en Gaza, rodeado de 20 estados judíos, Gaza judía seria
un paraíso en la tierra. Los trabajadores palestinos estarían haciendo
cola en el paso de Erez, mirando hacia Gaza, en busca de trabajo. Si
hubiera un billón de judíos creyentes en el mundo, los judíos de Gaza no
necesitarían la ayuda de las Naciones Unidas. Los judíos del mundo
habrían colaborado con los judíos de Gaza, y ya haría tiempo que Gaza se
habría convertido en la perla del Mediterráneo. Usted sabe todo eso,
Antón Shamas, y eso es lo que lo tiene tan mal. La envidia lo ha
conducido a la irracionalidad.
Así, ha llegado el momento de admitir, con todo candor, sin avergonzarse
ni bajar la mirada, que todo este asunto ha salido mal: la aventura
palestina ha sido un fracaso total.
Yosef Lapid
Iosef Lapid es miembro del parlamento israelí en representación de
Shinui, partido laico y pacifista
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