UNA MIRADA DESDE EL OJO DE LA TORMENTA


 Prof. Jaim Harari, físico teórico, es el Presidente
 del Instituto Davidson de Enseñanza Científica, y
 fue Presidente del Instituto Weizmann de Ciencia
 entre los años 1988 y 2001.

 Durante toda su vida adulta, el Prof. Harari hizo su
 aporte en tres áreas principales: la investigación
 mundial de física cuántica, la enseñanza científica
 en el marco del Sistema educativo de Israel y la
 dirección política científica.

 UNA MIRADA DESDE EL OJO DE LA TORMENTA
 
 Discurso del Prof. Harari durante un encuentro del
 Consejo Consultivo Internacional de una Empresa
 Multinacional en abril de 2004.
 
 "Nunca fui ni seré un empleado público y por ende no
 tengo acceso a material clasificado. Mi mirada se
 basa completamente en lo que ven mis ojos, sobre lo
 que leo y sobre el hecho de que mi familia vive en
 Israel, desde hace casi 200 años.

 Podría compartir con Uds. varios hechos fascinantes
 y ciertas ideas personales sobre el conflicto
 árabe-israelí. Aunque me referiré a este muy
 brevemente. Prefiero dedicar mi tiempo a dar un
 panorama más general de la zona y el lugar que
 ocupan en los actuales acontecimientos mundiales. Me
 refiero a toda la zona que se extiende entre
 Pakistán y Marruecos, que en su gran mayoría es
 árabe y musulmana, pero incluye muchas minorías no
 árabes y también minorías no musulmanas dignas de
 destacar.

 ¿Por qué no me refiero directamente a Israel y a sus
 vecinos más cercanos? Porque Israel y todos los
 problemas relacionados con el Estado - a pesar de
 todo lo que Uds. leen o escuchan en la prensa
 mundial - no ha sido, ni será, el tema principal de
 todas las revueltas en la zona. Es verdad que hace
 ya 100 años que existe un conflicto árabe-israelí
 pero no es aquí en donde suceden los acontecimientos
 centrales.

 Los millones de personas fallecidas en la guerra
 entre Irán e Irak no tenían ninguna relación con
 Israel; la actual masacre en Sudán, contra
 ciudadanos cristianos negros llevada a cabo por el
 gobierno árabe-musulmán, no esta relacionada con
 Israel; los múltiples informes provenientes de
 Argelia, sobre el asesinato de cientos de ciudadanos
 en diferentes aldeas a manos de otros argelinos, no
 tiene que ver con Israel.

 Sadam Hussein no invadió Kuwait, amenazó a Arabia
 Saudita y descuartizó a sus propios ciudadanos a
 causa de Israel. Egipto no utilizó gases venenosos
 contra Yemen en los años 60' debido a Israel. Assad,
 padre, no mató a miles de sus compatriotas en una
 semana en El -Hama, Siria, debido a Israel. El
 dominio de Afganistán por parte de los talibanes y
 la guerra civil allí desatada, no tuvo relación con
 Israel. El atentado de Libia al avión de Panam no
 está relacionado con Israel; y así, podría continuar
 con mas y más ejemplos.

 La raíz del problema está disimulada en el hecho de
 que todo el frente musulmán no funciona -sea lo que
 sea que esto quiera decir- y lo mismo hubiera
 sucedido en caso de que Israel se hubiera sumado a
 la Liga Árabe y Palestina fuera hace ya 100 años
 independiente.

 Los 22 países que componen la Liga Árabe, desde
 Mauritania hasta los Emiratos, tienen una población
 de 300 millones, más que los Estados Unidos y casi
 igual a la de la Unión Europea antes de su
 ampliación. El territorio que ocupan es mayor que el
 de los Estados Unidos o que toda Europa. Estos 22
 países, con todo el petróleo y las reservas
 naturales que poseen, tienen un Producto Bruto menor
 que el de Bélgica y Holanda juntos, y la mitad del
 que posee, el Estado de California, en Estados
 Unidos.

 Dentro de este mísero Producto Bruto existen
 brechas, difíciles de creer, entre ricos y pobres;
 los ricos hicieron sus fortunas, no gracias al éxito
 comercial, sino a la operatoria de gobiernos muy
 corruptos; la situación social de las mujeres es
 mucho peor que la que existía en el mundo occidental
 hace 150 años; el respeto a los derechos humanos se
 encuentra muy por debajo de lo aceptable, a pesar
 del hecho "ridículo" de que Libia fue elegida como
 miembro en la Comisión de Derechos Humanos de la
 ONU. Según un informe preparado por una comisión de
 intelectuales árabes y que fuera publicado con el
 auspicio de la ONU, la cantidad de libros traducidos
 en todo el mundo árabe es mucho menor a la cantidad
 traducida solo en la pequeña Grecia; el total de
 publicaciones 

 científicas editadas por 300 millones de árabes es
 menor a la cantidad publicada por los 6 millones de
 israelíes; la tasa de natalidad en la zona es muy
 alta, aumentando la pobreza, las diferencias
 sociales y el empobrecimiento cultural.

 Todo esto sucede en una zona que hace solo 30 años
 era considerada como la segunda del mundo desde el
 punto de vista de sus riquezas y que en determinados
 momentos de la historia fue una de las más
 avanzadas, culturalmente, en el mundo.

 Es posible afirmar que todo esto crea un caldo de
 cultivo sin precedentes para crueles dictaduras,
 redes de terrorismo, fanatismo, incitaciones,
 asesinos suicidas y deterioro general. Otra
 característica de la región tiene que ver con que
 casi todos acusan a Estados Unidos, a Israel, a la
 cultura occidental, al judaísmo y al cristianismo -
 a todos y a todo -, menos a ellos mismos.

 Estoy acaso diciendo estas cosas, con la
 satisfacción de quien juzga los fracasos del
 enemigo? Definitivamente No. Yo creo firmemente en
 que el mundo sería un mejor lugar y que mi entorno
 cercano sería mucho más placentero y tranquilo, si
 las cosas fuesen diferentes.

 También debo decir cosas buenas acerca de los
 millones de buenas personas, honestas y derechas,
 ortodoxas y laicas, que crecieron en el seno de
 familias musulmanas. Ellas son doblemente víctimas:
 tanto de la "Islamofobia" -que se está desatando en
 el mundo-, como de su entorno más cercano, cuya
 falta de intervención rompe sus corazones. El
 problema es que la mayoría silenciosa de estos
 musulmanes no forma parte del terrorismo y de la
 incitación, pero tampoco sale en su contra. Esta
 inoperancia los convierte en cómplices; entre ellos
 encontramos desde dirigentes políticos,
 intelectuales, hasta comerciantes y muchos otros. La
 mayoría de ellos sabe distinguir entre el bien y el
 mal, pero temen expresar sus opiniones.

 Los acontecimientos de los últimos años agudizaron
 cuatro factores, que existieron desde siempre pero
 que los cambios acontecidos en la zona tendieron a
 acelerar. Estos son, en mi opinión, los cuatro
 componentes sobre los cuales se apoya el conflicto
 mundial actual. ¿Deberíamos, acaso, referirnos a él
 como la "Tercera Guerra Mundial" aún no declarada? 

 No tengo mejor forma de denominar a la situación
 actual. Posiblemente transcurrirán varios años hasta
 que la reconozcan como tal, a pesar de encontrarnos
 profundamente sumergidos en ella.

 El primer componente es el terrorista suicida, que
 no es un nuevo invento, pero si se popularizo - si
 se me permite utilizar este termino - en el último
 tiempo. Parecería ser que aún después del 11 de
 septiembre de 2001, gran parte del mundo occidental
 aún no comprende a esta potente arma psicológica.
 Los resultados de los daños concretos y directos no
 son lo más importante: el total de personas
 fallecidas en atentados en los últimos 4 años en
 Israel, es menor al de las personas fallecidas en
 accidentes automovilísticos; cuantitativamente el 11
 de septiembre fue menos "fatal" que muchos
 terremotos; en África mueren por día mas personas
 por el SIDA que todos los rusos fallecidos en
 atentados terroristas realizados por los chechenios
 musulmanes desde los inicios del conflicto. Sadam
 Hussein asesinó, mensualmente en Irak, a más
 personas que las que fallecieron por atentados
 suicidas desde la invasión de la coalición a ese
 país.

 Entonces, ¿a que se debe todo este alboroto
 alrededor de los terroristas suicidas? Genera
 titulares, llama la atención, origina pánico, es una
 muerte cruel con fragmentándose cuerpos humanos
 diseminados y provocando heridas terribles de por
 vida. Estas imágenes, pormenorizadas, siempre son
 difundidas por TV. Un atentado de esta envergadura,
 con la ayuda de una cobertura mediática histérica
 puede provocar, en cualquier país, la destrucción
 del turismo por tiempo prolongado tal como sucedio
 en Bali y en Turquía.

 Sin lugar a dudas, el verdadero temor proviene del
 hecho irrefutable, que ninguna defensa y ninguna
 prevención tienen la fuerza suficiente capaces de
 frenar a un asesino suicida decidido a matar. Este
 hecho aún no ha calado en el pensamiento occidental.

 Los Estados Unidos y Europa perfeccionan,
 constantemente, sus defensas basándose en el último
 atentado terrorista, pero no contra el próximo.
 Podemos tener el mejor sistema de defensa en un
 aeropuerto, pero si la voluntad está puesta en
 realizar un atentado suicida, el terrorista no
 tendrá necesidad de embarcarse en un avión para
 explotarse y matar a muchas personas. ¿Es acaso
 posible frenar a un terrorista suicida parado en el
 corazón de una fila concurrida antes de pasar el
 detector de metales? ¿O en una fila frente a un
 mostrador atestado de gente en plena temporada?

 Coloquen detectores de metales en la entrada de
 todas las estaciones de trenes en España, y los
 terroristas atacarán autobuses y se explotarán en
 los cines, en las salas de concierto, en los
 supermercados, en las escuelas, en los hospitales;
 coloquen un guardia en la entrada de una sala de
 concierto y tendrán una larga fila esperando ser
 revisada y la fila misma se convertirá en el
 objetivo, sin mencionar que los mismos guardias
 resultarán heridos.

 Existe la posibilidad de reducir en alguna medida
 los atentados con un sistema preventivo-defensivo y
 con la ayuda de controles estrictos en las
 fronteras, pero no podrán alejar el peligro y, por
 supuesto, tampoco podrán de esta forma ganar esta
 guerra, ¡ya que ésta sí es ciertamente una guerra!

 ¿Que se esconde detrás de un terrorista suicida?
 Dinero, fuerza e incitación al asesinato a sangre
 fría. Eso es todo. No hay ninguna relación con
 profundas creencias religiosas y fanáticas. Ningún
 predicador musulmán se inmoló. Nunca un solo hijo de
 un político o líder religioso árabe se inmoló. No
 hay un solo rastro de cuerpo de algún miembro de las
 clases altas. Si realmente se trata de un acto
 sublime de fervor religioso, no hubiésemos esperado
 que algunos líderes religiosos o sus hijos se
 hubieran explotado? Acaso ellos no están interesados
 en los beneficios que ofrece el paraíso? En su lugar
 ellos envían a mujeres discriminadas por la
 sociedad, niños inocentes, deficientes mentales y
 jóvenes exaltados y azuzados por sus lideres. Les
 prometen los placeres - mayoritariamente sexuales -
 del mas allá y sus familias reciben, una vez
 concretado el acto "sublime", en el que han muerto
 suficientes seres humanos, generosas sumas de
 dinero.

 Tampoco existe relación alguna entre el terrorismo
 suicida y la pobreza o la desesperanza. Este
 fenómeno no se da en África a pesar de ser éste el
 lugar más pobre del mundo. 

 En todo el mundo y en las diferentes culturas,
 países y continentes, existen muchas personas
 desesperanzadas. Pero la desesperanza no provee de
 explosivos, sistemas de vigilancia y traslados. No
 hay duda acerca de que la gente está más esperanzada
 ahora, en el Irak de la post-guerra que en el Irak
 de Sadam Hussein, sin embargo, entonces nadie se
 explotaba. El terrorista suicida es simplemente un
 arma amenazante y despiadada del terrorismo cruel,
 inhumano, cínico y ampliamente financiado, que no
 valora la vida humana -incluidas las de sus
 compatriotas- del mismo modo que valora su fortuna,
 bienestar y su sed de poder.

 El único camino para pelear contra esta nueva y
 "popular" arma, es el mismo utilizado contra el
 crimen organizado o los piratas, es decir, el camino
 del ataque.

 Al igual que en la guerra contra el crimen
 organizado, es indispensable llegar a la cabeza de
 la pirámide actuando en forma conjunta. Es imposible
 acabar con el crimen organizado atrapando a los
 pequeños traficantes. Se debe atacar a la cabeza de
 la "familia".

 Si parte del público los apoya, si otra parte sufre
 en silencio, si muchos les temen y si hay quienes
 los justifican aduciendo razones de pobreza o
 infancias difíciles, entonces tanto el crimen
 organizado como el terrorismo florecerán.

 Hoy en día, después del 11 de septiembre, Estados
 Unidos entiende esto. Rusia comienza a comprender.
 Turquía ya lo entendió muy bien. Yo me temo que la
 gran mayoría europea aún no ha comprendido.
 Lamentablemente Europa comprenderá después de
 recibir una gran cantidad de terroristas suicidas.
 Y según mi humilde parecer, esto sucederá. Los
 trenes de España y los atentados en Estambul son
 solo el principio.

 La unión del mundo civilizado es esencial para la
 guerra contra el terrorismo, pero ésta no se logrará
 hasta tanto Europa no despierte.

 El segundo componente es la palabra, mas exactamente
 la mentira. Las palabras pueden matar, y ellas
 realmente matan personas. Suele decirse que los
 políticos, los diplomáticos y los abogados como
 parte de su trabajo necesitan, a veces, mentir. Pero
 los nuevos records en los niveles de incitación y
 mentira en la zona, hacen ver a las normas de la
 política y la diplomacia como infantiles.

 Un número incalculable de personas que viven en
 Oriente cree que el 11 de septiembre nunca existió o
 que es una provocación norteamericana, o mejor aún,
 un invento judío.

 Todos recuerdan al Ministro de Difusión iraquí
 Mohamed Said Al Sahaf, y la conferencia de prensa
 que brindó cuando las fuerzas norteamericanas ya se
 encontraban en Bagdad. La desinformación en época de
 guerra es una táctica aceptada. Pero, solamente en
 esta parte del mundo puede pasar que continúen
 diciendo mentiras y declaraciones ridículas día tras
 día cuando ya todos saben que no son ciertas.
 Finalmente y a pesar de que Al Sahaf se transformó
 en el payaso más popular del palacio, los medios
 periodísticos continuaron brindándole la misma
 atención. Esto tampoco ha evitado que la prensa
 occidental continúe creyendo en las mentiras que
 diariamente emiten embusteros de su misma calaña.
 Después de todo, para aquel que quiera ser
 antisemita, existen caminos más refinados de serlo,
 sin necesidad de manifestar que el Holocausto no
 aconteció y que el Monte del Templo nunca existió.

 Otra cuestión que ya se transformó en rutina es que,
 los mismos que financian, equipan y envían a los
 terroristas suicidas, cuando se encuentran frente a
 las cámaras de los medios occidentales, repudian en
 ingles sus acciones dirigiendo sus palabras hacia un
 público que los observa y que en parte cree en
 ellos. Pero nosotros estamos acostumbrados a
 escuchar a estos mismos líderes declarar todo lo
 contrario cuando hablan en árabe frente a su pueblo.
 La incitación en la televisión árabe, acompañada por
 imágenes terribles de cadáveres de personas que
 fueron torturadas, se transformó en una poderosa
 arma en manos de los que mienten, distorsionan la
 realidad y aspiran a destruirlo todo. Crían a niños
 débiles, alimentados sobre la base del odio y la
 admiración a los mártires sagrados; y el mundo
 occidental no los ve debido a que en sus televisores
 están sintonizando telenovelas y programas de
 sorteos. Yo les aconsejo mirar cada tanto el canal
 Al Jazzera, no podrán creer lo que ven.

 Pero las palabras actúan por otros caminos, más
 delicados. La manifestación en Berlín con carteles
 en apoyo al régimen de Sadam, con bebes de tres años
 vestidos como terroristas suicidas, es definida por
 la prensa y los dirigentes como "una manifestación a
 favor de la Paz". Tanto si están a favor o en contra
 de la guerra contra Irak, considerar a los
 simpatizantes de Saddam, Arafat o Bin Laden como
 activistas pacifistas es demasiado. Al mediodía una
 mujer entra a un restaurante en Israel, come,
 observa a las familias, a los ancianos y a los
 niños que se encuentran comiendo en las mesas
 cercanas y paga la cuenta. Después se explota
 matando a 20 personas, entre ellos muchos niños. Las
 cabezas y partes de los cuerpos ruedan por todo el
 restaurante. Los líderes árabes la llaman "Santa" y
 en los titulares de la prensa europea se la califica
 de "activista".

 Personas distinguidas repudian el hecho, pero
 visitan a la familia doliente y el dinero comienza a
 fluir.

 Un nuevo juego llegó al barrio: a los verdaderos
 asesinos los llaman el "brazo armado" y al jefe
 operativo "líder religioso". Hay mas ejemplos sobre
 este modo de calificación, y es utilizado
 diariamente no sólo por los líderes terroristas,
 sino también por la prensa occidental. Estas
 palabras son mucho más peligrosas de lo que la
 mayoría puede creer Ellas proveen la base emocional
 para justificar actos terribles. Fue Joseph Goebel
 quien algún día dijo que si se repite una mentira
 muchas veces las personas terminarán aceptándola
 como verdad. Sus sucesores lo superaron.

 El tercer componente es el dinero. Grandes sumas
 dinero que podrían solucionar los innumerables
 problemas sociales que padece esta parte del mundo,
 son derivadas a tres círculos concéntricos que
 abastecen la muerte y el asesinato.

 En el círculo interno se encuentran los propios
 terroristas. El dinero sirve para financiarles
 viajes, explosivos, refugios y la búsqueda de nuevos
 lugares donde llevar a cabo más atentados.

 El siguiente círculo que lo rodea es el de los
 colaboradores directos: planificadores, jefes y
 predicadores. Todos ellos se mantienen
 económicamente muy bien de la infraestructura
 terrorista.

 Finalmente nos encontramos frente al tercer círculo,
 compuesto por las organizaciones denominadas
 religiosas, educativas y de bienestar social, que
 realizan ciertas tareas caritativas, como por
 ejemplo repartir alimentos y facilitar el acceso a
 educación, al tiempo que siembran el odio en las
 nuevas generaciones lavándoles el cerebro a través
 de mentiras y engaños. Este círculo funciona
 especialmente en las mezquitas y en las academias y
 centros religiosos; pero también se incita a través
 de los medios electrónicos e impresos. Este es el
 círculo que asegura que las mujeres sigan sometidas,
 que la democracia siga siendo un sueño lejano y que
 el contacto con el mundo exterior sea casi nulo.
 Asimismo este es el círculo que orienta la tendencia
 a culpar al mundo no islámico de todo sus problemas.
 Desde un punto de vista gráfico, este es el círculo
 que asegura que el pueblo observe y atienda
 únicamente lo que pasa adentro y no preste atención
 al mundo exterior. De hecho, algunas fracciones del
 círculo externo actúan así por encontrarse
 atemorizados o rehenes de los círculos internos.

 Otro factor amenazante a tomar en cuenta es la alta
 tasa de natalidad. La mitad de la población del
 mundo árabe tiene menos de 20 años, que es la edad
 más fácil de ser influenciada, asegurándose así
 futuras generaciones de odio ciego.

 Los dos círculos internos son financiados por países
 terroristas como Irán y Siria; hasta hace muy poco
 tiempo por Irak y Libia y anteriormente por
 gobiernos comunistas. Países como estos y la
 Autoridad Palestina son los que protegen a los
 comerciantes de la muerte.

 El tercer círculo, el más externo, es financiado por
 Arabia Saudita, por donaciones de las comunidades
 musulmanas norteamericanas y europeas y en menor
 medida por donaciones provenientes de Europa y de la
 ONU u ONGs, cuyos objetivos quizás son loables, pero
 terminan en manos de agentes del círculo externo que
 utilizan el dinero para hacer el mal.

 Algunos líderes de los diferentes círculos, viven
 muy cómodamente gracias a sus fortunas. Sus hijos se
 encuentran en los mejores colegios privados
 europeos, y no precisamente en los campamentos de
 entrenamiento de terroristas suicidas. A los
 "soldados" de la Jihad Islámica les organizan paseos
 de la muerte por Irak y otros lugares candentes,
 mientras que algunos de sus líderes practican ski en
 Suiza.

 La Sra. Arafat, que vive en París con su hija,
 recibe mensualmente decenas de miles de dólares de
 la Autoridad Palestina mientras que el Jefe de una
 célula terrorista local - las Brigadas de los
 Mártires de El Aqsa - recibe en efectivo solo unos
 pocos dólares a cambio de la realización de
 atentados.

 El cuarto componente del actual conflicto, es la
 violación absoluta de todas las normas. El mundo
 civilizado cree en la democracia, en el Estado de
 Derecho, en el Derecho Internacional y en los
 Derechos Humanos, en la Libertad de Expresión y de
 Prensa y en otras libertades básicas. Tenemos
 costumbres ingenuas y anticuadas, como por ejemplo
 respetar los lugares y los símbolos sagrados, no
 usar las ambulancias y los hospitales como campo de
 batalla, no ultrajar los cadáveres y no utilizar a
 niños como escudos o bombas humanas. Cualquier
 estudiante de Ciencias Políticas estudia como evitar
 una situación en la que una fuerza antidemocrática
 gane en elecciones libres y posteriormente anule el
 Estado de Derecho.

 Hay otros aspectos por los cuales, en las sociedades
 civilizadas, es necesario demarcar límites. ¿Acaso
 tiene un policía, autoridad para abrir fuego contra
 una persona que intenta matarlo? ¿Tiene un gobierno
 autoridad para realizar escuchas telefónicas entre
 terroristas y traficantes de droga? ¿Se debe aplicar
 la pena de muerte a asesinos seriales? Estos son los
 viejos dilemas. Pero sucede que ahora nos
 enfrentamos a problemas completamente nuevos.

 Es que ¿acaso tomarías por asalto a las mezquitas
 que son utilizadas para almacenar los explosivos de
 los terroristas? ¿Responderías con fuego a alguien
 que te dispara desde un hospital? ¿Entrarías por
 asalto a una iglesia ocupada por terroristas y que
 además mantienen a los sacerdotes como rehenes? ¿Es
 que acaso es necesario chequear adentro de cada
 ambulancia, después de que estas fueron utilizadas
 por los terroristas para movilizarse? ¿Será
 necesario desvestir a todas las mujeres porque una
 de ellas, haciéndose pasar por embarazada, ocultó
 bajo sus ropas una bomba? ¿Responderemos con fuego
 contra alguien que, escudado tras un grupo de niños
 nos dispara? ¿Se tomará por asalto una base
 terrorista ubicada dentro de un hospital para
 enfermos mentales? Se abrirá fuego contra un jefe
 terrorista importante que se desplaza de un lugar a
 otro rodeado de un grupo de chicos? Todo esto
 sucede a diario en Irak y en otros lugares de la
 Autoridad Palestina. ¿Qué es lo que ustedes pueden
 hacer? Sí, es verdad, ustedes no quieren enfrentarse
 a este problema, pero es imposible evitarlo.

 El problema está en que el mundo civilizado aún se
 encuentra inmerso en fantasías respecto al gobierno
 de Estado, en un mundo desprovisto de toda Justicia.
 Sería como introducir una bailarina sobre hielo en
 una cancha de jockey sobre hielo o enfrentar a un
 ajedrecista con un boxeador de peso pesado. El
 Derecho Internacional no sabe como enfrentarse y
 detener a aquellos que envían a niños a tirar
 piedras mientras que escudados tras ellos y
 protegidos por sus gobiernos, disparan con armas de
 fuego.

 El Derecho Internacional no sabe como actuar frente
 a los líderes asesinos que viven cómodamente bajo la
 hospitalidad de países que se niegan a criticar sus
 actos o que dicen ser demasiado débiles como para
 encarcelarlos. Lo sorprendente es que todos estos
 asesinos exigen la protección de las leyes
 internacionales y acusan a sus atacantes de ser
 criminales de guerra y algunos medios de
 comunicación occidentales repiten estas acusaciones.
 Las buenas noticias son que todo esto es pasajero y
 temporal ya que la ley internacional siempre supo
 adecuarse a la realidad. La pena para estos
 terroristas suicidas debe ser la pena de muerte o la
 cárcel si fue atrapado antes de realizar el
 atentado. Después de cada guerra mundial la ley
 internacional sufrió modificaciones, tal como
 sucederá después de la actual. Solo que durante la
 etapa de transición puede producirse un gran
 perjuicio.

 La imagen descripta hasta aquí no es muy alentadora,
 ¿pero que podemos hacer?

 En el corto plazo - solo pelear y ganar. ¿Y en el
 largo plazo? Sólo educar a las nuevas generaciones
 abriéndolas al mundo. A los círculos internos se los
 destruye solamente a través de la fuerza y es
 fundamental hacerlo. Al círculo externo no se lo
 puede destruir por la fuerza. En este caso
 deberíamos ahogar financieramente a la dirigencia,
 elevar el status de las mujeres, impulsar la
 educación, lanzar una campaña de propaganda en
 contra, realizar todos los embargos factibles y
 exponer estos temas a la prensa occidental, a
 Internet y a los escenarios internacionales. Por
 sobre todas las cosas se necesita unidad y absoluta
 determinación del mundo civilizado frente a estos
 tres círculos del mal.

 En el mundo científico, cuando encontramos un tumor
 maligno, lo podemos extirpar por medio de una
 operación, y lo podemos aislar, frenando el flujo de
 sangre, evitando que un nuevo "suministro" de
 sangre lo haga crecer. Para estar seguros hay que
 utilizar las dos técnicas. Antes de salir a luchar y
 ganar- y no importa si es por la fuerza u otro
 método - es importante que entiendan que se
 encuentran inmersos en una guerra. Europa tardará
 un par de años en comprender esto.

 Para triunfar hay que neutralizar primero a los
 regímenes terroristas para que ningún gobierno pueda
 brindar asilo a personas como estas. No quisiera
 entrar en la polémica acerca de si la guerra que
 libró Estados Unidos sobre Irak fue justificada. Al
 observar el mapa de Asia Occidental de post guerra
 puedo observar que: actualmente Afganistán, Irak y
 Libia están fuera del juego, quedaron solo dos
 gobiernos y medio - manejados por terroristas: Irán,
 Siria y el Líbano que es una colonia de Siria. Pero
 debemos agregar a Sudán. Como consecuencia de la
 dominación de Afganistán e Irak, tanto Irán como
 Siria quedaron cercados por países no amistosos.
 Irán está rodeada por Afganistán, los Emiratos
 Árabes e Irak y las repúblicas musulmanas de la ex
 Unión Soviética.

 Siria se encuentra rodeada por Turquía, Jordania e
 Israel. Desde el punto de vista estratégico, este es
 un cambio significativo, generando una gran presión
 en aquellos países que apoyan al terrorismo. No nos
 asombra el hecho de que Irán se encuentre incitando
 a un levantamiento shiita en Irak.

 Desde mi humilde opinión la amenaza número uno del
 mundo es Irán y su gobierno. Ellos aspiran a
 apoderarse de grandes territorios y expandirse en
 varias direcciones; su ideología alega superioridad
 sobre la cultura occidental; carece de frenos; ha
 demostrado que son capaces de llevar a cabo acciones
 terroristas complicadas sin dejar muchas huellas
 usando como base a sus embajadas; está claro que
 está intentado desarrollar armamento nuclear;
 mientras tanto, los moderados y los conservadores
 juegan el juego del "policía bueno" y el "policía
 malo".

 Irán financia al terrorismo sirio, se sabe con
 certeza que se encuentran detrás de la mayoría de
 las acciones en Irak, financia completamente a
 Hezbollah y a través de ella a Hamas y a la Jihad
 Islámica; lleva a cabo atentados tanto en Europa
 como en Sudamérica y aparentemente también en
 Uzbekistán y Arabia Saudita, de hecho se encuentra
 al frente de un grupo terrorista internacional que
 incluye, como participes secundarios a Siria, Líbano
 y a elementos shiitas en Irak. La mayoría de los
 países europeos mantienen lazos comerciales con
 Irán, trata de entablar relaciones amistosas y se
 niega a ver estas señales tan claras.

 Para triunfar en esta guerra se necesita agotar los
 pozos financieros de las corporaciones terroristas.
 No tiene ningún sentido tratar de entender las
 sutiles diferencias entre el terrorismo sunita de Al
 Qaeda y Hamas, y el terrorismo shiita de Hezbollah y
 otras organizaciones influenciadas por Irán. Cuando
 la acción sirve a sus intereses, todos cooperan
 entre sí. Frenar la financiación desde Arabia
 Saudita y otros frentes que llegan al circulo
 exterior y que es el caldo de cultivo del
 terrorismo, es un tema crítico. Es importante
 neutralizar todas las donaciones desde el mundo
 occidental a las organizaciones musulmanas,
 controlar la financiación de organizaciones
 internacionales y reaccionar con duras represalias
 económicas frente a cualquier pequeña señal de ayuda
 monetaria a cualquiera de los tres círculos del
 terror.

 También es importante actuar con firmeza contra la
 campaña de mentiras y demonización, y hacer un
 seguimiento de aquellos medios de comunicación
 occidentales que colaboran con ellos, ya sea por
 ingenuidad, interés económico o ignorancia. Y por
 sobre todas las cosas no hay que rendirse ante el
 terrorismo. Es imposible saber si las últimas
 elecciones en España se hubieran desarrollado de un
 modo diferente de no haber mediado los atentados. En
 realidad no tiene importancia, lo que si es
 importante es que los terroristas creen que ellos
 causaron ese resultado y que triunfaron al expulsar
 a los españoles de Irak.

 El capítulo español le costará caro a los demás
 países europeos, entre ellos Francia, que
 actualmente está expulsando a incitadores y
 prohibiendo el uso de velos, y a los otros países
 que enviaron tropas a Irak. A largo plazo, España
 pagará un alto precio por esto.

 ¿Es que acaso la solución es un mundo árabe
 democrático? Si cuando decimos "democracia" nos
 referimos a elecciones libres, libertad de prensa,
 libertad de expresión, sistema judicial en
 funcionamiento, libertades individuales, igualdad
 para las mujeres, fronteras abiertas, apertura hacia
 la prensa occidental dando entrevistas, leyes contra
 las incitaciones racistas y difamaciones, prevención
 de conductas que violen las leyes de los hospitales,
 los centros religiosos y a los niños; entonces sí,
 la democracia sería una solución. Si la democracia
 va a manifestarse solo por medio de elecciones
 libres, es muy factible que el gobierno extremista
 sea el que gane las elecciones, logrando difundir
 con más fuerza sus mentiras e incitaciones. Esto
 fue lo que sucedió en Argelia y en alguna medida en
 Turquía. Si el terreno no es preparado con
 minuciosidad, volverá a ocurrir.

 Por otro lado, una democracia de transición como la
 jordana, puede ser una buena solución temporaria que
 prepare el camino para algo más verdadero. Así como
 una democracia repentina no triunfó en Rusia, y no
 hubiera triunfado en China.

 No tengo ninguna duda en mi corazón de que el mundo
 occidental va a triunfar. Pero cuanto más tardemos
 en entender este nuevo panorama de la guerra, la
 victoria tendrá un costo mas alto y doloroso.
 Europa más que cualquier otra región en el mundo, es
 la llave para esto. Su comprensible resistencia a la
 guerra, a la luz del espanto de la II Guerra
 Mundial, podría costarle la vida a otros miles de
 inocentes antes de que logren dar vuelta la
 situación.
 

Profesor JAIM HARARI