Estudios genéticos del
origen de los judíos
Mandel
Contradiciendo las teorías racistas de los nazis y de
sus sucesores, los judíos no somos una raza. Cualquier
persona puede convertirse al judaísmo, y habiéndolo
hecho, se considera que también él o ella estuvieron
presentes en el Sinai cuando Dios le dio la Torah a
Moisés. Gente de muchas razas, credos y colores de piel
se han convertido al judaísmo a través de los siglos,
desde la época bíblica, (Zipporah, la esposa de Moisés,
era midianita; y Ruth, la bisabuela del Rey David, era
moabita), hasta nuestros días. En Israel uno encuentra
en las calles rubios, morenos, negros, personas de ojos
achinados o con facciones de indígenas peruanos.
El judaísmo no está basado en raza o descendencia
genética pero en la tradición de una religión y de una
civilización. Judío es el que se considera judío y se
identifica como judío.
Los científicos ven las cosas desde otro punto de vista,
y hoy, en Israel y en otros países, aprovechando los
impresionantes avances en la tecnología genética, están
investigando el origen geográfico de los judíos y su
parentesco con otros pueblos.
Un estudio realizado en 9 comunidades judías, desde
Georgia en la exUnión Soviética hasta Marruecos,
descubrió que las mujeres judías tienen una historia
genética distinta de los hombres judíos. Mientras que
los hombres tienen genes muy similares a las poblaciones
actuales del Medio Oriente, las mujeres tienen genes
similares a las de las poblaciones de los lugares donde
hoy habitan. Esto indica la probabilidad de que las
comunidades judías desciendan originalmente de
matrimonios entre hombres judíos y mujeres locales, lo
cual explicaría porque los judíos en cada país comparten
por lo general la apariencia física de la población
local. Por otro lado, las comunidades estudiadas tienen
una identidad biológica distinta de las poblaciones
locales, evidencia de que durante siglos fueron escasos
los matrimonios mixtos y la conversiones.
Estos
estudios refutan la teoría de que los judíos descienden
en su mayoría de gente local convertida, o de los
Khazars, una tribu turca que se convirtió al judaísmo
durante la Edad Media.
Otros estudios han demostrado que los judíos tienen
relación mucho más cercana con los kurdos, armenios y
los habitantes de la Anatolia turca, que con los árabes
palestinos, libaneses y sirios. Un estudio realizado por
la Universidad
Hebrea de Jerusalem demuestra que los kurdos son el
pueblo más genéticamente cercano a los judíos. Ambos
pueblos parecen haber tenido antecesores comunes que
vivían en lo que hoy es el norte de Irak y de Turquía.
Los judíos etíopes descienden en su mayoría de etíopes
africanos convertidos al judaísmo, pero también, aunque
en menor grado, tienen relación con los judíos
yemenitas. Por su lado, los judíos yemenitas descienden
de árabes e israelitas.
Los judíos del norte de África y de la región kurda de
Irak, a pesar de tener más de mil años de separación,
comparten los mismos genes, y descienden en línea
paterna de israelitas.
Un estudio de judíos israelíes, y de árabes israelíes y
palestinos, encontró que
dos terceras partes de ambos grupos tienen los mismos
antecesores prehistóricos que vivieron hace 8,000 años.
Parece también que una gran proporción de los árabes de
la región descienden de judíos que fueron convertidos al
Islam cuando
los musulmanes conquistaron la tierra de Israel en el
siglo 7.
Un estudio de cohanim (hombres que se consideran
descendientes de Aarón, el primer Sumo Sacerdote y
hermano mayor de Moisés) descubrió que los genes de
alrededor del 50% de ellos prueban que descendieron de
un solo hombre,
que vivió hace unos 3,000 años. Otro estudio descubrió
que los mismos genes de cohanim se encuentran en
abundancia en la tribu Lemba en Namibia. Estos negros
africanos, cuya tradición dice que descienden de judíos,
practican la circuncisión, y no comen chancho. Los genes
"cohanim", (que se encuentran muy rara vez entre no
judíos) aparecen en los Lemba en la misma proporción que
entre los judíos.
Un estudio genético que no tiene nada que ver con el
origen de los judíos encontró que el 20% de los judíos
tiene una mutación genética que los protege contra el
alcoholismo, lo cual posiblemente explicaría porque en
los
matrimonios judíos los invitados se abalanzan sobre el
buffet en vez de formar largas colas frente al bar.