GRANDES MENTIRAS:
Demoliendo los Mitos de la Guerra de Propaganda
en contra de Israel
Por DAVID MEIR-LEVI
Introducción de David Horowitz
Una publicación del Centro para el Estudio de la
Cultura Popular
TABLA DE CONTENIDOS
La importancia de este Texto – por David
Horowitz
1. Los Orígenes del Problema de los Refugiados
2. Las Ocho Etapas de la Creación del Problema
3. La Cuestión de la “Ocupación” y los
Asentamientos
Nota Bibliográfica
LA IMPORTANCIA DE ESTE TEXTO
Por David Horowitz
La guerra en el Medio Oriente [1] tiene
cerca de sesenta años de antigüedad. La mayoría
de la gente viva actualmente no está
familiarizada con su historia y orígenes, además
de que carece de conocimiento acerca de los
hechos. Este estado de ignorancia provee un
campo fértil para que los inescrupulosos creen
mitos que justifiquen sus intenciones [2] destructivas.
La maquinaria de propaganda política ha creado
muchos mitos para alimentar su guerra en contra
del Estado judío».
Israel es la única democracia en el Medio
Oriente, la cual elige a sus líderes en
elecciones libres y garantiza derechos a sus
ciudadanos, honrándolos. Aun así, Israel es el
objetivo de aquellos que dicen luchar por los
“derechos humanos”. Existen alrededor de
un millón y medio de árabes viviendo como
ciudadanos en Israel, quienes eligen
representantes al parlamento israelí y que
tienen más derechos que los ciudadanos árabes de
cualquier Estado árabe. Aun así, Israel es el
objetivo de aquellos que dicen luchar por la
“justicia social”. La sola creación de Israel es
referida por sus enemigos árabes como “la
Nakba”, o la “catástrofe”, cuya clara
implicación es que Israel no debería existir.
Aun así, Israel es el objetivo de aquellos que
dicen apoyar la autodeterminación y se oponen al
genocidio. Israel fue la víctima –en su mismo
nacimiento- de una agresión no provocada por
parte de cinco monarquías y dictaduras árabes.
Ha sido el objetivo de una guerra árabe que ha
continuado ininterrumpidamente por cerca de
sesenta años, pues los Estados árabes se niegan
a hacer la paz. Aun así, Israel es la víctima de
ataques terroristas –bombardeos suicidas- que
buscan la extinción de los judíos pero que
también matan mujeres y niños palestinos. Aun
así, Israel es el objetivo de aquellos que dicen
hablar por la humanidad y por un futuro “libre”.
¿Cómo puede ser esto posible? ¿Cómo puede
vestirse el mal en ropajes de justicia? ¿Cómo
puede una guerra genocida para destruir un
pueblo democrático justificarse como una lucha
de “liberación nacional”? Esto sólo es posible
mediante la creación de mitos políticos que
racionalizan la agresión y justifican la guerra
contra poblaciones civiles.
En “1984”, la novela futurista de George Orwell,
el Ministro de la Verdad del Estado Totalitario
proclamaba: El Conocimiento es Ignorancia; la
Libertad es la Esclavitud.
La naturaleza del doble lenguaje político nunca
cambia y su agenda es siempre la misma: La
cerrazón de la memoria histórica al servicio del
poder. “La lucha del hombre contra el poder”,
escribió el escritor checo Milan Kundera, “es la
lucha de la memoria contra el olvido”. Solamente
una memoria restaurada puede demoler mitos
totalitarios y convertir al hombre en libre.
David Meir-Levi ha escrito un texto que recobra
la memoria de los hechos que yacen en el corazón
del conflicto del Medio Oriente. Estos hechos
son cruciales no solamente para la restauración
de la historia que la política ha oscurecido,
sino para la supervivencia de un pueblo que vive
en la sombra de su propia destrucción. Todo
interesado en la justicia querrá leer este
pequeño libro.
1. LA CUESTIÓN DE LOS REFUGIADOS
La versión árabe del trágico destino de los
refugiados árabes que huyeron del mandato
palestino antes y durante la guerra de 1948, y
desde Israel inmediatamente después de la
guerra, ha dominado de tal forma el pensamiento
de inclusive historiadores bien educados,
comentaristas, periodistas y políticos, que es
casi dado por un hecho que la creación del
Estado de Israel causó la huída de casi un
millón de desgraciados, desahuciados y
desesperanzados refugiados árabes. Israel
causó el problema y por ende Israel debe
resolverlo. Esta aseveración, a pesar de ser
visceralmente acoplable y todo menos canonizada
por la propaganda antiisraelita que la hace el
núcleo de su narración del conflicto en el Medio
Oriente, es inequívoca y totalmente falsa.
Orígenes del Problema
El Estado de Israel fue creado por la
Organización de las Naciones Unidas (ONU)
mediante un proceso pacífico y legal. No fue
creado de tierras palestinas sino a partir del
Imperio Otomano, el cual fue reinado durante
cuatrocientos años por los turcos hasta que lo
perdieron al ser derrotados en la Primera Guerra
Mundial. No existían tierras “palestinas” en ese
tiempo pues no existían personas proclamando ser
palestinas. Había árabes que vivían en la región
de Palestina, quienes se consideraban a sí
mismos sirios. Sólo después de la Primera Guerra
Mundial los estados de Jordania, Siria, Líbano e
Irak también fueron creados –también
artificialmente a partir del Imperio Turco, por
los victoriosos británicos y franceses. Jordania
fue creada en casi 80% del Mandato Palestino, el
cual fue originalmente designado por la Liga de
las Naciones como parte de la tierra natal
judía. A partir de entonces, los judíos han
tenido prohibido adquirir propiedad allí. Dos
terceras partes de sus ciudadanos son árabes
palestinos, pero es regida por una monarquía
hachemita.
En 1947, el plan de partición emitido por la ONU
ordenaba la creación de dos Estados a partir del
20% del Mandato Palestino: el Estado de Israel
para los judíos, y otro Estado para los árabes.
Los árabes rechazaron su Estado y lanzaron la
guerra contra Israel. Esta es la causa
primordial del problema de los refugiados
árabes.
Los refugiados árabes eran apenas 725,000
personas que huyeron debido a la guerra que
iniciaron los Estados árabes –no los árabes
palestinos. Los Estados árabes –dictaduras todos
ellos- no deseaban un Estado no-árabe en el
Medio Oriente. Los dirigentes de 8 países
árabes, cuyas poblaciones superaban por mucho en
número a los asentamientos de judíos en el
Imperio Turco, iniciaron la guerra con
invasiones simultáneas desde tres frentes contra
el recientemente creado Estado de Israel. Éste
imploró la paz y ofreció amistad y cooperación a
sus vecinos. Los dictadores árabes rechazaron
tal oferta y respondieron con una guerra de
aniquilación contra los judíos. La guerra
fracasó. Sin embargo, el estado de guerra ha
continuado ininterrumpidamente debido al fracaso
de los Estados árabes –Arabia Saudita e Irak en
particular- en firmar un tratado de paz con
Israel. Hasta este día, los Estados árabes y los
palestinos se refieren al fracaso de su agresión
y a la supervivencia de Israel como an-Nakba
(la catástrofe).
De no haber existido agresión árabe, guerra e
invasión a manos de ejércitos árabes (cuyo
intento era genocida), no solamente no habría ya
refugiados árabes sino también existiría un
Estado palestino en Cisjordania y Gaza desde
1948.
En la guerra, Israel adquirió territorio
adicional. Ante la ausencia de un tratado de paz
entre beligerantes, la ley de las naciones
permite la anexión de territorio del agresor
después de un conflicto –aunque el territorio en
cuestión pertenecía a los turcos y
posteriormente a los vencedores de la Primera
Guerra Mundial. De hecho, Israel ofreció
restituir territorio, que adquirió defendiéndose
contra la agresión árabe, a cambio de una paz
formal. Hizo esta oferta durante las pláticas
del Armisticio de Rodas y la conferencia de
Lausana en 1949. Los dirigentes árabes rehusaron
el territorio pues buscaban mantener un estado
de guerra con tal de destruir al Estado de
Israel. De haber sido aceptada la propuesta de
Israel, pudo haber una pronta y justa resolución
a todos los problemas que han afligido a la
región desde entonces. El único problema que no
habría sido resuelto, a satisfacción de los
árabes, sería su deseo de borrar el Estado de
Israel.
Después de la victoria, Israel emitió una ley
que permitía a los refugiados árabes
reinstalarse en Israel, previa firma de un
formato en el que renunciaban a la violencia,
juraban lealtad al estado de Israel así como
convertirse en pacíficos ciudadanos productivos.
Durante las décadas en las que estuvo en vigor
esta ley, más de 150,000 árabes han tomado
ventaja de la misma para proseguir una vida
productiva en Israel. Los judíos no poseen
opción similar de convertirse en ciudadanos de
los Estados árabes en los cuales son rechazados.
Debería ser completamente obvio para cualquier
observador razonable y equilibrado de esta
historia, por ende, que no es Israel quien causó
el problema de los refugiados árabes, ni que es
Israel quien ha bloqueado su solución. Al
contrario, el problema de los refugiados árabes
fue el resultado directo de la agresión por
parte de los Estados árabes, así como de su
negativa, tras fracasar a borrar el estado de
Israel, a firmar un tratado de paz o hacerse
cargo de los refugiados árabes que permanecieron
fuera de las fronteras de Israel.
Los Refugiados Judíos
Hubo otros refugiados a partir del conflicto
árabe-israelí que aquellos del lado árabe
deciden olvidar convenientemente. Entre 1949 y
1954, cerca de 800,000 judíos fueron forzados a
huir de tierras árabes y musulmanas donde habían
vivido durante cientos y quizá miles de años
–Irak, Marruecos, Túnez, Jordania e Irán, Siria,
Egipto, Líbano y otros países musulmanes. Estos
judíos eran ciudadanos pacíficos de sus países
árabes y de ninguna manera una población hostil.
Sin embargo, fueron forzados a punta de
pistola a huir sin nada más que la ropa
puesta. La única razón de su expulsión fue
vengar la vergüenza de su derrota en su guerra
de agresión, tomándosela contra la ciudadanía
judía de países árabes.
La mayoría de estos judíos refugiados vinieron a
Israel, donde se integraron a la normalidad por
el novato y pequeño país. Los Estados árabes (y
más tarde la OLP) se rehusaron a hacer lo mismo
por los refugiados árabes, pues prefirieron
mantener el agravio para usarlo en su guerra
contra Israel.
Algunos observadores han sugerido que la
situación dual de los refugiados debe entenderse
como “intercambio de población –árabes huyeron a
países árabes de la forma en que judíos huyeron
rumbo a país judío, ambos como resultado de la
guerra de 1948, ambos bajo condiciones que su
facción considera como evacuaciones forzadas.
Por otro lado, nadie de la facción árabe ha
sugerido lo obvio: Si los refugiados judíos
fueron reubicados en territorio abandonado por
árabes que huyeron, ¿por qué no reubicar
refugiados árabes en las tierras que los judíos
fueron forzados a abandonar en países árabes?
Una razón por la cual nadie ha sugerido esto es
porque ningún Estado árabe, con excepción de
Jordania, permitirá a refugiados árabes
convertirse en ciudadanos.
Tomando en cuenta los activos confiscados de los
refugiados judíos cuando éstos fueron echados de
territorios árabes y musulmanes, uno puede
concluir que los judíos han pagado ya ingentes
“reparaciones” a los árabes, con o sin garantía.
Las propiedades y pertenencias de los refugiados
judíos, confiscados por los gobiernos árabes,
han sido conservadoramente estimados en cerca de
2.5 miles de millones en dólares de 1948. Si
invertimos ese dinero a una modesta tasa del
6.5% a lo largo de 57 años, se obtendría una
suma de $80 mil millones, los cuales los
gobiernos árabes y musulmanes donde están las
tierras de las que fueron expulsados los judíos
bien podrían aplicar para el beneficio de los
refugiados árabes. Dicha suma es suficiente como
reparación para los refugiados árabes. No hay
manera de calcular el valor de la propiedad de
árabes dejada bajo control de Israel; sin
embargo, no hay estimados tan altos como los 2.5
miles de millones de 1948. Así que,
hipotéticamente, la facción árabe ha obtenido ya
lo mejor del acuerdo.
Durante las muchas guerras del siglo 20, decenas
de millones de refugiados fueron generados en
Europa y Asia. En 1922, 1.8 millones de personas
fueron reubicadas para resolver la guerra entre
Turquía y Grecia. Tras la Segunda Guerra
Mundial, cerca de 3,000,000 de alemanes fueron
echados de países de Europa del Este y
reubicados en Alemania. Cuando el subcontinente
de India fue dividido, más de 12 millones de
personas fueron transferidas entre India y
Paquistán.
Dichos sucesos de refugiados han sido resueltos,
con excepción de los casi 725,000 árabes que
huyeron de Israel durante la guerra de 1948 y a
quienes los Estados árabes y la Autoridad
Palestina han mantenido en campos de refugiados.
El Problema de los Refugiados Árabes
Otra ironía debe ser considerada en el contexto
del asunto de los refugiados. Israel manejó su
problema de refugiados judíos destinando grandes
cantidades de recursos a la educación e
integración de la población refugiada judía a su
sociedad. Estos refugiados nunca se convirtieron
en una carga para el mundo, nunca necesitaron la
asistencia de la ONU, y nunca les fueron negados
sus derechos civiles y humanos por su país
anfitrión. Al contrario, a pesar de las
dificultades de discriminación, adaptación y
privaciones iniciales, ellos y su descendencia
se han convertido en ciudadanos productivos de
la única democracia del Medio Oriente, al igual
que han contribuido a una de las sociedades
tecnológica y socialmente más avanzadas del
mundo.
El destino de los refugiados árabes ha sido
diametralmente opuesto a esta obvia solución a
sus problemas. El liderazgo árabe ha mantenido a
propósito a sus hermanos palestinos en tugurios
de refugiados, a veces alcanzando el grado de
campos de concentración, con su miseria
perpetuada por dirigentes maquiavélicos para su
uso como arma de propaganda contra Israel y el
Occidente.
Los refugiados palestinos en Gaza fueron
forzados ahí en 1948 no por Israel sino por los
egipcios, quienes los vigilaban y en caso de
huir se les disparaba, además de que nunca se
les dio la ciudadanía o pasaportes egipcios
(estos datos son recogidos por el mismo Yasir
Arafat en su biografía autorizada Arafat:
¿Terrorista o Pacificador?, 1982, de Alan
Hart). Los refugiados en Líbano eran retenidos
bajo condiciones similares pero con una
represión menos draconiana. Se les impedía
ejercer casi 70 profesiones, no se les daba
ciudadanía, y no se les permitía viajar.
Solamente Jordania les dio ciudadanía a los
refugiados.
Sakher Habash, un miembro mayor del Comité
Central Fatah, sucintamente explicó la razón de
la calculada negativa de los dirigentes árabes,
incluyendo los dirigentes palestinos, a ayudar a
los refugiados para que recobrasen su vida
normal. Durante una ponencia en 1998 en la
Universidad Shechem’s An-Najah, Habash dijo:
“Para nosotros, el asunto de los refugiados es
una carta ganadora que significa el fin del
Estado de Israel” En otras palabras, la guerra,
el terrorismo, el aislamiento diplomático de
Israel, campañas mundiales de relaciones
públicas para demonizarlo; todo ello puede
fallar (y ha fallado hasta ahora). No obstante,
mientras esta última carta triunfadora esté
viva, la esperanza de la destrucción de Israel
aún late en los corazones de los árabes
revanchistas.
Los palestinos que huyeron de Israel en 1948 y
que aún están vivos no tienen el derecho
legítimo de regresar a Israel, pues el liderazgo
árabe que los representa (las naciones árabes
hasta 1933 y posteriormente la Autoridad
Palestina) aún se encuentra, de jure y
de facto, en guerra contra Israel; y estos
refugiados, por lo tanto, son aún hostiles
potenciales. El derecho internacional no
requiere que un país en guerra cometa suicidio
mediante la admisión de cientos de miles de
personas potencialmente hostiles. En el contexto
de un tratado de paz, en 1949, los refugiados
árabes pudieron tomar ventaja de la oferta de
Israel, pero sus líderes se rehusaron.
Por supuesto, el actual reclamo palestino del
“Derecho de Retorno” está acompañado por el
reclamo de que no son 725,000 refugiados (menos
los que han muerto en el ínterin) sino 5
millones. Este número sirve a muchas
intenciones políticas, pero desde el punto de
vista del derecho internacional, las
generaciones nacidas en una población de
refugiados que han sido reubicados y que viven
en el exilio no tienen el estatus legal de
refugiados. Eso significa que el estatus legal
de refugiado actualmente aplica solamente a
aquellos árabes sobrevivientes que huyeron en
1948, entre los cuales la mayoría son de edad
avanzada.
Un Resumen de los Hechos
La prolongada crisis de los refugiados árabes es
una crisis artificialmente mantenida durante 57
años a manos de dirigentes árabes, cuyo fin es
explotar el sufrimiento de su propia gente
(crear un “niño de póster” para el victimismo
palestino[3]); es una base para la
propaganda anti-israelí, un centro de
entrenamiento para terroristas árabes, y una
carta de triunfo para la jihad
anti-Israel (por Sakher Habash) para cuando todo
lo demás (guerra, terrorismo, diplomacia
internacional) falle.
“Haq el-Auda”, la “ley del retorno” para árabes
palestinos respecto a sus propias casas y
granjas y huertas, las cuales han sido parte de
Israel durante los últimos 57 años, es una
impostura.
Hace 60 años había casi un millón de judíos en
los Estados árabes del Medio Oriente: Honestos
ciudadanos trabajadores contribuyendo a la
cultura y economía de sus países de residencia.
Hoy, ya casi no quedan judíos en países árabes
del Medio Oriente, y leyes racistas de
segregacionismo prohíben inclusive a turistas
judíos la entrada a algunos países árabes.
En Israel, por el otro lado, los árabes que no
huyeron ascendían a 170,000 en 1949; y ahora
ascienden a más de 1,400,000. Tienen 12
representantes en el Parlamento israelí, jueces
ocupando posiciones en las cortes israelíes y en
la Suprema Corte de Israel, y Doctores en
Filosofía y renombrados profesores enseñando en
colegios y universidades israelíes. Son una
población que goza de más libertad, educación y
oportunidades económicas que cualquiera otra
población árabe en cualquier parte del mundo
árabe.
Los dirigentes árabes causaron el problema de
refugiados árabes en 1948 por su guerra de
agresión contra el naciente Estado de Israel,
siendo éste una creación legítima de la ONU; los
dirigentes árabes, desde entonces, han mantenido
la población árabe de refugiados y le han negado
cualquier posibilidad de una vida normal en
países árabes con el fin de usar el sufrimiento
que ellos mismos han causado, como un arma en su
guerra sin fin contra Israel.
Durante todas estas décadas, los campos de
refugiados y sus explotadores árabes han sido
financiados con miles de millones de dólares de
la ONU, los EE.UU., el Reino Unido, la Unión
Europea, entre otros.
2. LAS OCHO ETAPAS DE CREACIÓN DEL PROBLEMA
La salida de árabes de lo que pronto se
conocería como Israel sucedió en ocho etapas:
Uno.
Tan pronto como la primavera de 1947, meses
antes del plan de partición de la ONU de fecha
29 de noviembre del mismo año, estaba claro que
habría una guerra sin importar cómo se dibujara
la línea de partición. En antelación a esta
guerra, muchos de los árabes acomodados (los
effendi) de Galilea Occidental, desde Haifa
hasta Acco y las poblaciones intermedias,
cerraron sus casas y partieron a Beirut o
Damasco. Con su riqueza y relaciones, podían
esperar la guerra en condición de seguridad.
Nadie imaginaba que el joven Estado de Israel
pudiera ganar una guerra contra los Estados
árabes. Los árabes que se fueron pensaron que
estarían fuera del ámbito de peligro, y que
cuando la guerra terminara volverían a sus
hogares. Las estimaciones actuales de
observadores objetivos (Conor Cruise O’Brien, en
su libro The Siege, quizá el más
objetivo) es que aproximadamente 70,000 huyeron.
Dos.
Estos refugiados causaron una súbita ausencia de
liderazgo político y social entre los árabes de
Galilea y, por ende, cuando las hostilidades se
desarrollaron en el invierno de 1947 muchos de
los árabes pobres (Felahin) huyeron
también, siguiendo el ejemplo de sus líderes. A
diferencia de los effendi, los felahin
carecían del dinero y relaciones para hacer un
viaje confortable fuera del peligro; muchos de
ellos sencillamente caminaron hasta Líbano o
Siria con cualquier cosa que pudieran cargar en
sus manos. Sus líderes habían huido, lo cual los
llevó a asumir que las cosas estaban muy mal,
así que concluyeron que debían partir también.
Asimismo, estaban seguros, según la prensa árabe
del momento, que regresarían a sus casas en
cuanto la guerra terminara y los judíos fueran
exterminados o expulsados de Israel.
No hay números conclusivos respecto a este
éxodo, pero algunos estimados fluctúan alrededor
de las 100,000 personas. Eran tantos los que
salían que los Estados árabes sostuvieron una
conferencia especial en Beirut para decidir cómo
manejar a todos los árabes que se desbordaban
por las fronteras. Y establecieron campos
especiales, más tarde conocidos como campos de
refugiados. Estos árabes estaban saliendo por su
propia voluntad y nadie, ni Israel ni los
Estados árabes, estaban animándolos,
atemorizándolos, u ordenándoles que lo hicieran.
La guerra aún no había comenzado.
Tres.
Después del 29 de noviembre de 1947, comenzaron
las hostilidades entre la Haganah israelí y los
voluntarios paramilitares árabes, los cuales se
contaban en decenas de miles.
La prensa árabe y los discursos públicos dejaban
en claro que sería una guerra de aniquilación,
como aquellas de las grandes hordas de mongoles
matando todo en su camino. Los judíos perecerían
o huirían. Israel estaba peleando no una guerra
de independencia, sino una guerra de
supervivencia.
Con el fin de defender ciertas áreas donde los
judíos estaban totalmente rodeados por árabes
(como los judíos de Jaffa, aldeas judías o
kibbutzim en partes de Galilea y el área cerril
central, y en Jerusalén), la Haganah adoptó
tácticas para atemorizar que pretendían sembrar
el terror en la población árabe de dichas áreas,
de tal forma que se retiraran a áreas seguras.
Así entonces la Haganah estaría en posibilidad
de defender a esos judíos que, en otras
circunstancias, estarían inasequibles y por ende
vulnerables a las intenciones genocidas de los
árabes.
Muchos árabes en partes de Galilea occidental,
Jaffa, y partes de Jerusalén occidental, huyeron
debido a tácticas tales como rumores de que un
enorme ejército judío del occidente estaba a
punto de desembarcar en la costa, granadas de
mano arrojadas a los patios delanteros de las
casas, disparos desde vehículos a las paredes o
rejas de las casas, rumores circulando por parte
de judíos árabe-parlantes respecto a que la
Haganah era más grande de lo que realmente era y
que estaba a punto de surgir con un masivo
ejército judío, etc.
Aquí es importante hacer notar que los judíos
fueron responsables en esta parte de la huída
árabe; pero no era porque deseaban limpiar
étnicamente al país o arrasar a los árabes, sino
porque sabían que judíos superados en número,
indefensos en enclaves árabes, serían masacrados
(como fue el caso de los judíos en las villas de
Gush Etzion y en el cuadrante judío de la Ciudad
Vieja en Jerusalén, y como sucedió en Hebrón en
1929). Era la exigencia de su lucha de
supervivencia contra un enemigo más grande y
mejor armado lo que los llevó a tácticas como
las descritas anteriormente.
También es importante no olvidar estos hechos:
De haber aceptado los líderes árabes el plan de
partición de la ONU, habría existido un Estado
de Palestina desde el 29 de noviembre de 1947
para los árabes, junto a Israel. De no haber
invadido los árabes, no habría problema de
refugiados. Manteniendo en mente estos dos
hechos, queda claro que la carga de la
culpabilidad por el inicio del problema de los
refugiados descansa total y únicamente en los
Estados árabes que invadieron, en claro desafío
de la resolución 181 de la ONU y del derecho
internacional.
Cuatro.
El liderazgo árabe de entre las fuerzas
paramilitares y las fuerzas de Siria fueron
vociferantes en sus anuncios respecto a que
querían que los árabes se fueran, de tal forma
que pudieran tener territorio libre en el cual
perpetrar su genocidio sobre los judíos. Cuando
la guerra terminara y los judíos fueran
expulsados o exterminados, los residentes árabes
podrían regresar y tener tanto su propia tierra
como la de los judíos.
No podemos saber cuántos árabes huyeron debido a
esos anuncios; sin embargo, dado que un número
de voceros árabes tras la guerra admitieron
haber hecho esto y se arrepintieron públicamente
de haber creado el problema de los refugiados,
está claro que el mensaje de los líderes árabes
hacia muchos árabes del área fue un gran factor
en la huída [4].
También es importante señalar en este momento
que hubo casos en los que líderes judíos
públicamente pidieron a los árabes que no se
fueran. El alcalde de Haifa es el mejor ejemplo
de esto. Bajo riesgo de su propia vida, él
manejó su vehículo a través de la sección árabe
de Haifa, usando un megáfono para decir en árabe
a los residentes que desestimaran la propaganda
árabe. Sin embargo, decenas de miles huyeron.
Los incrédulos funcionarios británicos que
presenciaron este hecho lo documentaron en una
variedad de fuentes. Y aquellos árabes que
permanecieron allí, salieron ilesos y se
convirtieron en ciudadanos de Israel [5].
Los británicos también documentaron para el
mundo en fenómeno parecido en Tiberius (un
pueblo en el cual la población árabe superaba en
número a los judíos). Los árabes literalmente
eligieron abandonar aunque no estaban en directa
amenaza de los judíos y solicitaron ayuda a los
británicos. Decenas de miles abandonaron el
lugar bajo guardia británica, mientras los
judíos, tanto civiles como Haganah, observaban.
En un giro ligeramente diferente, los árabes de
Sabed (Tzefat) huyeron antes de que la Haganah
atacara, aunque las fuerzas árabes en Sabed
superaban en número a los judíos en una
proporción de 10 a 1.
En cualquier lugar donde los árabes eligieron
permanecer, salieron ilesos y posteriormente se
convirtieron en ciudadanos de Israel.
Ha habido un conjunto de ensayos escritos por
historiadores contradiciendo la verdad de la
aseveración respecto que los líderes árabes le
dijeron a su gente que huyera. Sin embargo, en
los libros The Siege de Conor Cruise
O’Brien y Myths and Facts of the Middle East
Conflict de Mitchell Bard, se ofrece prueba
irrefutable de la existencia de dichos
pronunciamientos.
Cinco.
Deir Yassin: Los eventos acaecidos en Deir
Yassin aún son candentemente debatidos. Pero por
su propia voz, los líderes árabes hoy día
aceptan que las mentiras creadas por los árabes
acerca de la “masacre” ficticia fueron urdidas
con el fin de azuzar a los ejércitos árabes para
pelear contra los judíos, atemorizar a los
árabes, y animarlos a huir [6]. La villa
se sitúa cerca de Jerusalén, sobre el camino
desde Tel Aviv. La Jerusalén judía estaba bajo
ataque, y su única oportunidad era este único
camino a Tel Aviv. Un contingente de tropas
iraquíes había entrado a Deir Yassin el 13 de
marzo de 1948. Algunas fuentes sugieren que se
les requirió que se fueran. Aparentemente no lo
hicieron, dado que sus cuerpos armados eran
numerosos entre los muertos después de la
batalla. Era obvio que intentarían cortar el
camino. Hacerlo habría significado el fin de la
Jerusalén judía. Así que el 9 de abril de 1948
un contingente del Irgun (un grupo de asalto
paramilitar) entró a la villa. Esta operación
era completamente legítima en el contexto de las
reglas de combate, dado que la presencia del
ejército iraquí convertía a la villa en un
objetivo militar legítimo.
Su intento (capturar la villa y echar a los
iraquíes) era totalmente claro por la
escenificación, pues entraron con vehículo y
megáfono pidiendo a la población civil huir de
la villa. Desdichadamente este vehículo cayó en
una zanja, así que algunos de los aldeanos quizá
no escucharon el mensaje; sin embargo, muchos sí
lo hicieron y huyeron antes que el Irgun llegara
a la villa. En lugar de rodear la villa y
prevenir su escape, el Irgun dejó numerosas
rutas abiertas para que los civiles huyeran, las
cuales cientos de ellos utilizaron. No obstante,
los iraquíes se habían disfrazado como mujeres
–es sencillo ocultar armas debajo de las
volátiles batas de la burqa- y se habían
escondido entre mujeres y niños del poblado. Así
que, cuando los combatientes Irgun entraron, se
encontraron con fuego ¡disparado por “mujeres”!
Cuando los combatientes Irgun dispararon de
vuelta mataron a mujeres inocentes debido a que
los iraquíes estaban vestidos como mujeres y
escondiéndose tras ellas. Después de sufrir más
de 40% de bajas en sus filas, los Irgun tuvieron
éxito en matar o capturar a los iraquíes.
Entonces, mientras estaban en grupo, aún
vestidos como mujeres y habiéndose rendido y
acordado ser tomados como prisioneros, algunos
de los iraquíes abrieron fuego con armas
escondidas bajo sus ropajes de mujer. Los
combatientes Irgun fueron capturados con la
guardia baja, más fueron eliminados, y otros
abrieron fuego dentro del grupo. Los iraquíes
que se habían rendido fueron eliminados juntos
con aquellos que sólo habían pretendido hacerlo
y que habían abierto fuego.
Cuando la Haganah llegó encontraron a las
mujeres muertas y a otros civiles y por lo
tanto, incorrectamente, acusaron al Irgun de
homicidio y masacre. Pero la Cruz Roja, que fue
llamada a asistir a los heridos y a los civiles,
no encontró evidencia de una masacre. De hecho,
inclusive la más reciente revisión de la
evidencia (julio de 1999), por parte de
académicos árabes en la Universidad Beir-Zayyit
de Ramallah, indica que no hubo masacre sino un
conflicto militar en el cual civiles fueron
eliminados en fuego cruzado. El total de árabes
muertos, incluyendo a los soldados iraquíes, de
acuerdo al cálculo en Beir Zayyit, fue de 107.
Así que ¿de dónde viene la idea de una mascare?
Las mismas fuentes árabes que confiesan haber
apresurado a los árabes a huir, han aceptado que
voceros árabes de aquel momento cínicamente
exageraron las bajas de la batalla de Deir
Yassin, tejiendo historias de violación
tumultuaria, violencia en mujeres embarazadas,
muerte de fetos cortados de la matriz de su
madre por judíos sedientos de sangre, y
homicidio masivo con cuerpos arrojados en una
mina cercana. Las mismas fuentes árabes admiten
que su propósito con estas mentiras era azuzar a
las naciones árabes para entrar al conflicto con
mayor acritud, de tal forma que los judíos
fueran destruidos por el asfixiante número de
invasores árabes [7].
El plan fue contraproducente. Como resultado de
esta propaganda, los civiles árabes entraron en
pánico y huyeron por decenas de miles. Esto fue
confirmado en 1993 por el documental de PBS
llamado The Fifty Years of War en el cual
sobrevivientes de Deir Yassin fueron
entrevistados. Ellos testificaron que suplicaron
al Dr. Hussein Khalidi, director de la Voz de
Palestina (la estación palestina de radio en el
este de Jerusalén), que editara esas mentiras y
fabricaciones de atrocidades que nunca
ocurrieron. Él les respondió: “¡Debemos
capitalizar esta gran oportunidad!”
La huída de árabes había comenzado muchos meses
antes de Deir Yassin. Así que no pueden
atribuirse a Deir Yassin los cientos de miles de
árabes que buscaron refugio con antelación al 9
de abril de 1948. Además, mientras la propaganda
árabe afirma que Deir Yassin fue uno de los
muchos ejemplos de masacre y exterminio por
parte de los judíos, no existe otro ejemplo
documentado de comportamiento similar por parte
de éstos. En todo caso, Deir Yassin no fue un
ejemplo, sino una excepción.
En suma, no fue lo que pasó en Deir Yassin lo
que causó la huída de decenas de miles de
árabes. Fueron las mentiras inventadas por el
Alto Comando árabe y por el Dr. Hussein Khalidi
del canal de radio noticias “Voz de Palestina”
los que provocaron el pánico. Uno difícilmente
puede culpar a Israel por ello.
Además, tenemos información de una fuente
famosa, el mismo Yassir Arafat (su biografía
autorizada, por Alan Harta, Arafat: Terrorist
or Peace Maker), respecto a que las mentiras
de Deir Yassin fueron esparcidas “como una
bandera roja frente a un toro” por los egipcios.
Así que, habiéndolos aterrorizado con estas
historias, los egipcios procedieron a desarmar a
los árabes del área y los enviaron a campos de
detención en Gaza (los actuales campos de
refugiados de Gaza). ¿Por qué los egipcios
hicieron esto? De acuerdo con Arafat, fue para
sacar a los árabes del área porque Egipto quería
mano libre para librar su guerra. Egipto tenía
toda la intención de conquistar el Neguev y la
parte sur de la planicie costera. No querían
interferencia de los árabes locales.
Deir Yassin no fue una masacre; nada siquiera
vagamente incrimina a los judíos sobre lo que
sucedió. No sabemos porqué muchos árabes huyeron
como resultado de la propaganda árabe respecto a
Deir Yassin. Cientos de miles es un buen
estimado. La mayoría de ellos terminaron en
campos de detención egipcios en Gaza.
Seis.
Además de Deir Yassin, hay otros dos incidentes
en los cuales se dice que refugiados árabes
huyeron debido a acciones militares israelíes:
Lydda y Ramala.
Ambos poblados están asentados el camino de Tel
Aviv a Jerusalén. Conforme se intensificó el
asedio a Jerusalén, las fuerzas israelíes se
percataron que para salvar a los judíos del
occidente de Jerusalén de la derrota y posible
aniquilación, debían mantener ese camino
abierto. Así que una noche entraron a ambos
poblados y por la fuerza sacaron a los
residentes árabes. Los sacaron de sus camas y
los enviaron caminando a través de los campos a
las áreas bajo control jordano, a algunos
kilómetros de distancia.
Ninguno fue eliminado. No hubo masacre, sino que
fueron sacados. Por otro lado, fueron sacados
porque sus villas se asentaban en el camino a
Jerusalén, y la única manera de garantizar la
supervivencia de 150,000 judíos en Jerusalén era
controlando este camino.
Siete.
Para el 15 de mayo de 1948 los británicos habían
evacuado a sus fuerzas del Dominio Palestino
Británico, y la Haganah, que se había convertido
en la Fuerza de Defensa Israelí (IDF [8]),
tuvo manos libres. Los países árabes también
tuvieron manos libres para atacar, y fue lo que
hicieron. Ejércitos de ocho dictaduras árabes se
posaron sobre el área desde Líbano, Siria,
Jordania, Irak y Egipto (voluntarios y soldados
de Arabia Saudita, Yemen y Marruecos también
arribaron). Superaban en número a la IDF
aproximadamente cinco a uno. Durante el próximo
mes los israelíes pelearon una terrible guerra
defensiva y apenas pudieron mantener a los
invasores fuera. Había cerca de 63,000
voluntarios de la IDF pero armas para sólo
22,000.
En junio de 1948 la ONU impuso un cese al fuego.
Para julio, cuando los árabes reiniciaron
hostilidades, los israelíes habían utilizado el
cese al fuego para importar armas y aeronaves de
Rusia y Alemania a través de Checoslovaquia.
Mejor armada ahora, la IDF totalizaba 65,000 y
las posibilidades se redujeron a 2 a 1. Y
aquellas posibilidades eran buenas para los
determinados combatientes judíos.
Cuando se reinició la lucha en julio, la IDF fue
a la ofensiva y tuvo éxito sacando a los
ejércitos árabes fuera tanto de las áreas judías
como de grandes áreas que la ONU pretendía que
fueran el Estado palestino (Galilea occidental y
la planicie costera del sur al norte de Gaza).
Cuando esta ofensiva comenzó, más árabes
huyeron. Como se mencionó anteriormente, los
árabes que permanecieron no fueron lastimados y
se convirtieron en ciudadanos de Israel.
Contrario a la propaganda revisionista árabe,
nunca hubo un intento de masacrar árabes a pesar
de que los árabes claramente sí intentaban
masacrar judíos. Muchos civiles murieron en
fuego cruzado, y la vasta mayoría de los árabes
que huyeron lo hicieron innecesariamente, a
iniciativa propia o debido a que el liderazgo
árabe les mintió e intimidó. En por lo menos dos
casos específicos unos pocos árabes fueron
echados por la IDF como medida defensiva. No era
parte de ningún plan limpiar étnicamente el
territorio o masacrar a los árabes. Estas
acusaciones son parte de un nuevo y mendaz
revisionismo apuntado a exonerar a los árabes
tanto de su culpabilidad como agresores como de
su papel en la creación del problema de los
refugiados árabes. Su intención es transferir la
culpa de ellos mismos –donde pertenece– a
Israel.
Prueba de que Israel nunca pretendió limpiar
étnicamente a los árabes de Palestina se puede
ver en los siguientes hechos: 1) la ausencia
completa de cobertura por parte de prensa
internacional, incluida la prensa árabe y la
abiertamente hostil prensa occidental, respecto
a alguna acción de semejante tipo por parte de
Israel; 2) la ausencia completa de estas
acusaciones por parte de voceros árabes durante
aquella época, inclusive en el clímax de la
huída (posterior a Deir Yassin) y por muchos
años después; y 3) el destino de los árabes que
se quedaron: Éstos se convirtieron en ciudadanos
israelíes y disfrutan más libertad, democracia,
representación política, alta calidad de vida,
mejor educación, y oportunidades económicas que
muchos árabes en cualquier parte del mundo árabe
hoy en día.
Finalmente, después del cese al fuego de febrero
de 1949, el cual marcó el fin de la guerra, aún
hubo una huída continua de decenas de miles de
árabes. Los judíos no hicieron absolutamente
nada para motivar o forzar dicha huída.
Ocho.
Durante las pláticas del Armisticio de Rodas en
febrero de 1949, Israel ofreció restituir a los
árabes las tierras que ahora ocupaba como
resultado de la guerra y que originalmente eran
para el Estado palestino, si los árabes
firmaban un tratado de paz. Esto hubiese
permitido a cientos de miles de refugiados
regresar a sus casas. Pero los árabes rechazaron
la oferta porque, como ellos mismos admiten,
estaban a punto de montar una nueva ofensiva.
Habían perdido el primer asalto pero esperaban
más y más asaltos hasta que alcanzaran la
victoria. Su nueva ofensiva tomó la forma de
9,000 ataques terroristas contra Israel desde
1949 hasta 1959.
En la conferencia de Lausana, que tuvo lugar
desde agosto hasta septiembre de 1949, Israel
ofreció repatriar 100,000 refugiados inclusive
sin un tratado de paz. Pero los Estados árabes
rechazaron la oferta porque aceptarla
significaba tácitamente reconocer al Estado de
Israel.
En otras palabras, a pesar de las ofertas
israelíes de repatriación, los árabes
insistieron en mantener a los refugiados árabes
en reclusión y sufrimiento. Los voceros árabes
en Siria y Egipto fueron citados en sus
periódicos diciendo: Mantendremos a los
refugiados en sus campos hasta que la bandera de
Palestina hondee sobre todo el territorio.
Solamente regresarán a casa como victoriosos,
sobre las tumbas y cadáveres de los judíos.
Además, como algunos árabes fueron tan cándidos
de anunciar en público, el problema de los
refugiados serviría como “un dolor en el trasero
de Europa”, como una palanca moral para ser
usada contra Israel con el fin de ganar el apoyo
emocional del Occidente en contra Israel.
Conclusión
El problema de los refugiados árabes fue creado
por beligerantes dictadores árabes que
desafiaron a la ONU, invadieron Israel,
motivaron a los árabes a huir, y después
mantuvieron a propósito a los refugiados árabes
en un estado de pobreza con fines de propaganda.
El papel de Israel en la creación del problema
de los refugiados fue uno relativamente menor,
restringido a contextos legítimamente militares,
e inclusive trató de revertirlos después de la
guerra, aunque fue desairado por los Estados
árabes.
El problema de los refugiados fue por ende
perpetrado por los Estados árabes a través de su
negativa a dar cumplimiento a las resoluciones
de la ONU y de la Convención de Ginebra, su
negativa a integrar cualquier refugiado en
bajamente poblados países árabes (excepto
Jordania), su negativa a entrar a negociaciones
de paz con Israel, y su negativa a secundar
cualquier paso rumbo a la solución tomado por
Israel u otros.
Al perpetuar el problema de los refugiados, los
líderes árabes buscaron ganar una palanca seudo
moral contra Europa e Israel, mantener un “dolor
humano” al frente de su guerra de propaganda, y
usar el asunto como un arma política, todo ello
contra Israel.
Aún tanto tiempo después como en 1979, cuando
Egipto firmó un tratado de paz con Israel, los
egipcios se rehusaron a lidiar con el asunto de
los refugiados en la franja de Gaza y optaron,
al contrario, por ceder toda la franja de Gaza a
Israel. Un patrón similar fue establecido en el
tratado de paz de Jordania con Israel de 1994.
Jordania había integrado miles de palestinos en
su economía y no vio ninguna necesidad o
responsabilidad de lidiar con aquellos en
Cisjordania.
Los abusos, exageraciones, mentiras y
distorsiones perpetradas tanto por los gobiernos
árabes como por la Agencia de Refugiados de la
ONU y por los voceros de los refugiados,
hicieron imposible que inclusive en 1949 se
identificara una población refugiada bona
fide.
En 1967 los Estados árabes de nuevo lanzaron una
agresiva guerra contra Israel y, como resultado,
Israel se convirtió en la autoridad gobernante
en la franja de Gaza, la Península del Sinaí,
los Altos del Golán, y Cisjordania. Bajo el
mandato israelí de 1967 a 1992, la población
palestina de Cisjordania experimentó el más alto
estándar de vida de cualquier país árabe con
excepción de los Estados petroleros. Lo mismo es
verdad de los árabes israelitas. ¡La población
árabe de Cisjordania y Gaza se ha triplicado
desde junio de 1967!
En contraste, desde la transferencia de la
autoridad en Cisjordania a la OLP [9] en
1993, las condiciones de la población palestina
han declinado estrepitosamente. El estándar de
vida de los palestinos de Cisjordania se ha
erosionado y el PIB [10] es una décima de
lo que era bajo control israelita. Esto se debe
a la apropiación indebida de más de $5.2 miles
de millones por la dirigencia de la Autoridad
Palestina, canalizando dicha suma a las cuentas
personales de Arafat y de sus tenientes para
usarla en el acopio de armas, en detrimento de
la infraestructura; y esto obedece a la continua
guerra de terror contra la cual Israel debe
ejercitar controles defensivos y disuasiones.
La justicia para los judíos y para los
refugiados árabes pudo haber sido parte de un
acuerdo de paz si los Estados árabes hubieran
tenido voluntad. Hoy, las soluciones son
posibles, pero solamente si la Autoridad
Palestina cesa en su nueva guerra de terror.
Part I
APÉNDICE
Fuentes que confirman que los líderes árabes le
dijeron a su pueblo que huyera y reportes
relacionados con la salida de los refugiados
árabes:
-
“El primer
grupo de nuestra quinta columna consiste en
aquellos que abandonaron sus casas… A la
primera señal de problema ellos corren para
escapar de compartir la carga de la lucha” –
Ash-Sha’ab, Jaffa, 30 de enero de
1948
-
“(Los aldeanos
que huyen)… están trayendo desgracia en
todos nosotros… al abandonar sus villas” –
As-Sarih, Jaffa, 30 de marzo de 1948
-
“Cualquier
esfuerzo se está haciendo por los judíos
para persuadir a la población árabe de
permanecer y seguir con sus vidas normales,
para abrir sus tiendas y negocios y
asegurarles que sus vidas e intereses
estarán seguros” – Cuarteles de la policía
británica en el distrito de Haifa, 26 de
abril de 1948 (citado en Battleground,
por Samuel Katz).
-
“La evacuación
masiva, provocada en parte por el miedo, en
parte por orden de los líderes árabes, dejó
en pueblo fantasma el cuadrante árabe de
Haifa… Mediante el retiro de trabajadores
árabes sus líderes esperaban paralizar
Haifa” – Revista Time, 3 de mayo de
1948, página 25
-
“Las calles
árabes (de Palestina) están curiosamente
desiertas (porque)… siguiendo el pobre
ejemplo de la clase adinerada, ha habido un
éxodo desde Jerusalén, pero no en la misma
extensión como desde Jaffa y Haifa”. ---
London Times, 5 de mayo de 1948
-
“Los civiles
árabes entraron en pánico y huyeron
ignominiosamente. Las aldeas fueron
frecuentemente abandonadas antes de ser
amenazadas por el progreso de la guerra.” –
General John Glubb “Pasha”, The London
Daily Mail, 12 de agosto de 1948
-
“El hecho de
que haya estos refugiados es una
consecuencia directa del acto de los Estados
árabes al oponerse a la partición y al
Estado judío. Los Estados árabes accedieron
a esta política unánimemente y deben
compartir en la solución del problema.” –
Emile Ghoury, secretario del Alto Comité
Palestino Árabe, en una entrevista con el
Beirut Telegraph, 6 de septiembre de
1948 (misma aparecida en The London
Telegraph, agosto de 1948)
-
“El factor más
potente [en la huída de palestinos] fueron
los anuncios hechos al aire por el Alto
Ejecutivo Árabe-Palestino, urgiendo a
renunciar a todos los árabes de Haifa… Fue
claramente intimado que los árabes que
permanecieran en Haifa y aceptaran
protección judía serían considerados como
renegados.” – London Economist, 2 de
octubre de 1948
-
“No debe
olvidarse que el Alto Comité Árabe motivó la
huída de los refugiados de sus casas en
Jaffa, Haifa y Jerusalén.” – Estación de
Difusión Árabe del Cercano Oriente, Chipre,
3 de abril de 1949.
-
“Los árabes de
Haifa huyeron a pesar del hecho de que las
autoridades judías garantizaron su seguridad
y derechos como ciudadanos de Israel” –
Monseñor George Hakim, Obispo Católico
griego de Galilea, New York Herald
Tribune, 30 de junio de 1949
-
“Las
autoridades civiles y militares (israelíes)
expresaron su profundo desconsuelo por esta
grave decisión (tomada por los delegados
militares árabes de Haifa y la dirigencia
actuante del Alto Comité Árabe Palestino de
evacuar Haifa a pesar de la oferta israelí
de una trgua). El alcalde judío de Haifa
hizo un apasionada llamado a la delegación
(de líderes militares árabes) para
reconsiderar esta decisión” – Memorando de
la Liga Árabe, citado en The Refugees in
the World, de J. B. Schechtman, NY 1963,
pp. 192f.
-
Sir John
Troutbeck, Oficina Británica del Medio
Oriente en Cairo, hizo notar en cablegramas
a sus superiores (1948-49) que los
refugiados (en Gaza) no tienen amargura
alguna contra los judíos, pero albergan
intenso odio hacia los egipcios: “Dicen
‘sabemos quiénes son nuestros enemigos
(refiriéndose a los egipcios)’, declarando
que sus hermanos árabes los persuadieron de
innecesariamente dejar sus casas… inclusive
escuché decir que muchos de los refugiados
darían la bienvenida a los israelíes si
vinieran y tomaran el distrito”
-
“Los Estados
árabes que han animado a los árabes
palestinos a dejar sus casas temporalmente
con el fin de dejar el camino libre a los
ejércitos invasores árabes, han fallado en
mantener su promesa de ayudar a estos
refugiados.” – El diario jordano Falastin,
19 de febrero de 1949.
-
“El Secretario
General de la Liga Árabe, Asma Pasha,
aseguró a los pueblos árabes que la
ocupación de Palestina y de Tel Aviv sería
tan simple como un desfile militar… Consejo
fraternal fue dado a los árabes de Palestina
para dejar sus tierras, casas, y propiedad
para permanecer temporalmente en Estados
vecinos hermanos, a fin de que las armas de
los ejércitos invasores árabes se los
podaran” – Al Hoda, un diario libanés
con sede en Nueva York, 8 de junio de 1951.
-
“¿Quien trajo
a los palestinos a Líbano como refugiados,
sufriendo ahora por la maligna actitud de
periódicos y líderes comunales, quienes no
tienen honor un conciencia? ¿Quién los trajo
en trapos y sin dinero, después de haber
perdido su honor? Los Estados árabes, Líbano
entre ellos, lo hicieron.” – El semanario
musulmán de Beirut Kul-Shay, 19 de
agosto de 1951.
-
“Nosotros
aplastaremos el país con nuestras armas y
borraremos cualquier lugar donde los judíos
busquen refugio. Los árabes deben conducir a
sus esposas e hijos a áreas seguras hasta
que la lucha haya muerto.” – Primer Ministro
de Irak, Nuri Said, citado en Sir
An-Nakbah (“The Secret Behind the
Disaster”), por Nimr el-Hawari, Nazareth,
1952.
-
“El éxodo
árabe… no fue causado por la actual batalla,
sino por la descripción exagerada difundida
por los líderes árabes para incitar a luchar
contra los judíos… por la huída y caída de
las otras aldeas son nuestros líderes
quienes son responsables por su diseminación
de rumores exagerando los crímenes judíos y
describiéndolos como atrocidades con el fin
de inflamar a los árabes… al esparcir
rumores de atrocidades judías, asesinatos de
mujeres y niños, etc., ellos inyectaron
miedo y terror en los corazones de los
árabes en Palestina, hasta que huyeron
dejando sus hogares y propiedades al
enemigo.” – El diario jordano Al Urdun,
9 de abril de 1953.
-
“Los gobiernos
árabes nos dijeron: Salgan para que podamos
entrar. Así que nos salimos, pero ellos no
entraron.” Un refugiado citado en Al
Difaa (Jordania) 6 de septiembre de
1954.
-
“Todo el éxodo
se debió en parte a la creencia de los
árabes, animada por la jactancia de una
prensa nada realista y las irresponsables
elocuciones de algunos de los líderes árabes
de que podía ser sólo una cuestión de
semanas antes de que los judíos fueran
derrotados por los ejércitos de los Estados
árabes, y los árabes palestinos permitidos
para reentrar y retomar posesión de su
país.” – Edgard Atiyah (Secretario de la
Liga Árabe, Londres, The Arabs, 1955,
p. 183)
-
“Tan pronto
como los primeros meses de 1948, la Liga
Árabe emitió órdenes exhortando a la
población a buscar refugio temporal en
países vecinos, después a retornar a sus
fueros… y obtener su parte de la propiedad
judía abandonada.” – Boletín del Grupo de
Investigación para Problemas Migratorios
Europeos, 1957.
-
“Los israelíes
argumentan que los Estados árabes animaron a
los palestinos a huir. Y, de hecho, los
árabes aún viviendo en Israel recuerdan ser
urgidos a evacuar Haifa por los comandantes
militares árabes que querían bombardear la
ciudad.” Newsweek, 20 de enero de
1963.
-
“El 15 de mayo
de 1948, arribó… En ese día el mufti
de Jerusalén apeló a los árabes de Palestina
a dejar el país, porque los ejércitos árabes
estaban a punto de entrar y pelear en su
nombre.” El diario de Cairo Akhbar el Yom,
12 de octubre de 1963.
-
Al listar las
razones del fracaso árabe en 1948, Khaled
al-Azm (Primer Ministro de Siria) hace notar
que “… el quinto factor fue el llamado de
los gobiernos árabes a los habitantes de
Palestina para evacuarla (Palestina) y dejar
con rumbo a los países árabes colindantes.
Desde 1948, somos nosotros quienes hemos
demandado el retorno de los refugiados,
mientras somos nosotros quienes los hicieron
irse. Trajimos desastre a un millón de
refugiados árabes invitándolos y trayendo
presión para que se fueran. Los hemos
acostumbrado a mendigar… hemos participado
en degradar su moral y nivel social… luego
los explotamos al ejecutar crímenes de
homicidio, asolada y arrojando piedras sobre
hombres, mujeres y niños… todo esto en
servicio de propósitos políticos.” – Khaled
el-Azm, Primer Ministro de Siria después de
la Guerra de 1948, en sus memorias de 1972,
publicadas en 1973.
-
“Los Estados
árabes triunfaron en diseminar a la
población palestina y destruir su unidad. No
los reconocieron como un pueblo unificado
hasta que los Estados del mundo lo hicieron,
y esto es reprochable.” – Abu Mazen (Mahmoud
Abbas), del diario oficial de la OLP,
Falastin el-Thawra (“Lo que Hemos
Aprendido y lo que Debemos Hacer”), Beirut,
Marzo de 1976.
-
“Desde 1948,
los líderes árabes se han acercado al
problema palestino de una manera
irresponsable. Han usado a la población
palestina para propósitos políticos; esto es
ridículo, y quizá podría decir criminal…”
Rey Hussein, Reino Hachemita de Jordania,
1996.
-
“Abu Mazen
adjudica que los Estados árabes son la causa
del problema de los refugiados palestinos” (Wall
Street Journal, 5 de junio de 2003):
Mahmoud Abbas (Abu Mazen) escribió un
artículo en marzo de 1976 en Falastian
al-Thawra, el diario oficial de la OLP
en Beirut: “Los ejércitos árabes entraron a
Palestina para proteger a los palestinos de
la tiranía sionista, pero en cambio los
abandonaron, forzándolos a emigrar y dejar
su hogar, imponiéndoles un bloqueo político
e ideológico y tirándolos en prisiones
similares a los guetos en los cuales los
judíos vivían en Europa del Este.” Como Abu
Mazen aludió, fue en gran parte debido a las
amenazas y difusión del miedo por parte de
líderes árabes que algo como 700,000 árabes
huyeron de Israel en 1948 cuando el nuevo
Estado fue invadido por ejércitos árabes.
Desde entonces, la creciente población
refugiada, ahora alrededor de los 4 millones
según estimados de la ONU, han sido
acorralados en escuálidos campos diseminados
a lo largo del Medio Oriente – en Líbano,
Jordania, Siria, Gaza, y Cisjordania. En
1950, la ONU estableció la Agencia de las
Naciones Unidas para el Alivio y Trabajos
[12] como un esfuerzo de alivio temporal
para los palestinos refugiados. El antiguo
director de la UNRWA Ralph Galloway
estableció ocho años después que, “los
Estados árabes no quieren resolver el
problema de los refugiados. Ellos quieren
mantenerlo como un dolor abierto, como un
arma contra Israel. Los líderes árabes no
les importa un bledo si los refugiados
árabes viven o mueren. Lo único que ha
cambiado desde [1949] es el número de
palestinos copados en estos campos de
prisión”
3. LA CUESTIÓN DE LA OCUPACIÓN Y LOS
ASENTAMIENTOS
Además del problema de los refugiados, los dos
asuntos más importantes en la guerra de
propaganda árabe contra Israel son las presunta
ocupación judía de tierras árabes y la
existencia de asentamientos israelíes en
Cisjordania y la franja de Gaza. Para quitar la
cáscara [13] de los mitos que rodean
estas cuestiones y proceder a las realidades
subyacentes, es necesario revisar su historia
dentro del contexto de la guerra árabe contra
Israel, la cual ha seguido sin interrupción
desde la creación de éste en 1948, y la cual
incluye la hostilidad árabe hacia los judíos
antes de eso.
CONTEXTO HISTÓRICO
Sionismo Temprano
De la mitad del siglo 19 en adelante, pioneros
sionistas se unieron a las comunidades locales
judías en la reconstrucción de un hogar judío en
lo que era entonces el Imperio Turco, usando
para ello la compra de tierra a manos de la
Corona Turca y de los propietarios árabes (effendi).
No hubo invasión, ni conquista, y ningún robo de
tierra árabe –y ciertamente no de una
tierra de Palestina, pues los árabes que vivían
en la región habían sido súbditos turcos por 400
años. Desarmados y sin poseer milicia alguna,
los judíos compraron tanta tierra de los árabes
que en 1892 un grupo de effendi envió una
carta al Sultán turco, solicitando que
convirtiera en ilegal para sus súbditos la venta
de tierra a los judíos. Sus sucesores hicieron
lo mismo, vía telegrama, en 1915. Evidentemente,
la sola presencia de los judíos poseyendo tierra
en el Medio Oriente –aunque adquirida legalmente
– era ofensiva para algunos.
Es indiscutible que no hubo robo, pues nadie se
quejó de ello. Ningún árabe fue sacado de su
casa. De hecho, como lo demuestra un estudio
demográfico publicado por la Universidad de
Columbia[5],
la población árabe del área creció tremendamente
durante ese período, debido esto en parte al
desarrollo económico que los judíos ayudaron a
generar. Entre 1514 d.C. y 1850, la población
árabe de esta región del Imperio Turco se
mantuvo más o menos estática alrededor de los
340,000. Súbitamente comenzó a crecer alrededor
de 1855 y, para 1947, la población árabe
ascendió a alrededor de 1, 300,000 –casi
cuadruplicándose en menos de 100 años. Las
causas exactas de este aumento de población
están más allá del enfoque de este ensayo, pero
la casual correlación entre este fenómeno
independientemente documentado y la empresa
sionista está más allá de argumentos racionales.
Lejos de echar a cualquier árabe, robar su
tierra o arruinar su economía, el trabajo de los
pioneros judíos en el Siglo 19 y principios del
Siglo 20 de hecho permitió a la población árabe
cuadruplicarse, que la economía entrara a la era
moderna, y que la sociedad se sacudiera los
vestigios de servidumbre que caracterizaban la
relación effendi-fellah
(propietario/sirviente) de la era Otomana. Un
árabe trabajando en una fábrica judía o en una
comunidad granjera podía llegar a ganar en un
mes lo que su padre ganaba en un año rasguñando
un sustento como granjero de subsistencia y
utilizando tecnología medieval. La tasa de
mortalidad infantil decreció y la longevidad se
incrementó conforme los judíos compartieron su
moderna tecnología médica con sus vecinos
árabes.
Mucha de la tierra que los sionistas adquirieron
era desierto y pantano, inhabitado y tachado de
inhabitable por los árabes. Las modernas
técnicas agrarias instituidas por los judíos,
así como la sangre y sudor de miles de sionistas
idealistas, reclamaron la tierra y la
convirtieron en bien raíz de primera calidad con
florecientes granjas y comunidades de rápido
crecimiento con tecnología moderna y una
saludable economía de mercado. Como resultado,
los inmigrantes árabes se derramaron sobre la
región desde los Estados colindantes, con
cientos de miles buscando una mejor vida y mayor
oportunidad económica. Basado en lo anterior, es
justo sugerir que una significativa pluralidad,
si no es que una mayoría de árabes viviendo hoy
en Israel, deben su mera existencia al esfuerzo
sionista.
La validación de esta historia, la cual varía de
la propaganda árabe estándar, proviene de una
fuente sorprendente. El Sheik Yousuf
al-Qaradhawi, terrorista internacional árabe y
teniente de Osama Bin Laden, en un discurso
televisado en mayo de 2005 [14], azuzó a
sus seguidores con las siguientes palabras:
“Desafortunadamente, nosotros [los árabes] no
nos distinguimos ni en industrias militares ni
civiles. Importamos todo, desde agujas hasta
misiles… ¿Cómo la pandilla sionista ha logrado
ser superior a nosotros, a pesar de ser tan
pocos? Se ha convertido en superior a través del
conocimiento, a través de la tecnología, y a
través de la fuerza. Se ha convertido en
superior a nosotros a través del trabajo.
Nosotros teníamos el desierto ante nuestros ojos
pero no hicimos nada con él. Cuando ellos lo
tomaron, lo convirtieron en un verde oasis.
¿Cómo puede progresar una nación que no
trabaja?, ¿cómo puede crecer?” [15]
(Énfasis adicionado)
Fue precisamente este éxito del esfuerzo
sionista lo que excitó el miedo y la ira de los
líderes árabes. El progreso, tecnología y
economía sionista, así como la voluntad judía de
compartir esta tecnología con sus vecinos
árabes, amenazó el bastión medieval de los
effendi sobre los fellahin
(campesinos). Los métodos turcos de asegurar
tranquilidad bajo el mando del Sultán eran más
bien draconianos. Consecuentemente, como parte
del Imperio Turco, los árabes en la región no
deseaban arriesgarse al disturbio civil y, por
ende, mantenían un estoico sufrimiento ante la
presencia judía que algunos interpretaron como
tolerancia. Sin embargo el mandato británico que
siguió a la Primera Guerra Mundial no fue tan
severo. Cuando la Gran Bretaña tomó control del
Dominio Palestino Británico (hoy los Estados de
Israel y Jordania), los líderes árabes
descubrieron que tenían mucha más mano libre.
Apilando odio religioso y aireando las flamas
del resentimiento fellah con mentiras
acerca del intento judío de destruir el Islam,
representantes de los líderes familiares
effendi, dirigidos por Hajj Amin
el-Husseini, comenzaron una jihad islámica
abarcando una serie de pogromos contra los
judíos.
El Plan de Partición de Peel
De 1919 a 1936, la violencia árabe contra judíos
se expandió en miras y creció en brutalidad. Los
británicos casi no hicieron cosa alguna para
cortar esto e inclusive, en algunas ocasiones,
lo alimentaron. El Lord Earl Peel dirigió una
comisión de averiguación en 1936 con el objetivo
de encontrar una solución a la aparentemente
inacabable violencia. Su sugerencia fue la
partición. Dejen que los judíos tener su Estado
con el 15% de las tierras que han adquirido y
redimido. Dejen que los árabes tengan lo suyo
con el remanente 85%. En otras palabras, la sola
idea de partición se convirtió en un plan
político porque los árabes no podían vivir en
paz junto a los judíos.
En 1922 la Gran Bretaña cedió todo el Mandato
Palestino al este del Río Jordán al Emir
Abdullah. Esto se convirtió en el Reino
Hachemita de Jordania, con una población
mayoritariamente palestina, que por ley no
permitía entrada a ningún judío. Cuando les
ofrecieron su propio Estado en 1937, en casi el
85% del Mandato Palestino Británico, al oeste
del Río Jordán, los líderes árabes escogieron la
guerra y el terrorismo. Esta fue la “Gran
Revuelta Árabe” de 1937-1939. Con la Segunda
Guerra Mundial en ciernes, la Gran Bretaña no
perdió tiempo en aplastar brutalmente el
levantamiento.
Mientras tanto, los esfuerzos de los pioneros
sionistas continuaron con la adquisición de más
tierra a manos de la corona británica. Es
importante hacer notar que de acuerdo al derecho
internacional, lo que había sido legalmente
tierra de la corona bajo el Imperio Turco era
ahora legalmente tierra de la corona bajo el
mandato británico. La disposición de esa tierra
a través de compras legales estaba dentro de los
derechos de los británicos. Asimismo, se
encontraba dentro de los parámetros del derecho
internacional. Cuando el occidente emergió
victorioso de la Segunda Guerra Mundial, las
organizaciones sionistas eran propietarias de
cerca de 28% de lo que es hoy Israel, y la
propiedad privada árabe o la corona británica
conformaban el resto.
Con el fin de la guerra, el liderazgo árabe
promovió la violencia y el terrorismo contra los
asentamientos judíos y contra los británicos. La
mayoría de los líderes judíos predicaban la
contención y practicaban la exploración de
soluciones políticas por la vía de la
recientemente formada ONU. Una minoría
practicaba el terrorismo contra los británicos y
represalias violentas contra los árabes.
El Plan de Partición de la ONU
Cansados de la violencia y afrontando una crisis
política a partir de problemas económicos
derivados de la Segunda Guerra Mundial, los
británicos abandonaron la mayoría de su imperio
y decidieron poner la “Cuestión Palestina” en
manos de la ONU. En 1947 varias misiones de
exploración de la ONU llegaron a la conclusión
de Lord Peel de una década atrás. El 29 de
noviembre de 1947, la ONU declaró la existencia
de dos Estados: Un Estado para los árabes con
cerca del 45% de la tierra, y el Estado de
Israel para los judíos con cerca del 55%. Pero
más de la mitad de la porción judía (60%) era el
desierto del Neguev, tierra de la corona en su
mayoría deshabitada y considerada sin valor. El
Plan de Partición de la ONU (Resolución No. 181
de la ONU) creaba infranqueables fronteras entre
los dos nacientes Estados, basado en la
propiedad de la tierra y la densidad de
población de los dos grupos.
Los Estados árabes eran miembros de la ONU. Su
membresía presumiblemente implicaba una voluntad
de cumplir con la mayoría de las decisiones del
órgano mundial de reciente formación. Pero no lo
hicieron.
En abierto desafío del plan de partición de la
ONU, los árabes lanzaron una guerra de agresión
la cual, por su propia retórica pública,
pretendía ser una guerra de aniquilación. Su
intención no era corregir cierta disputa de
fronteras o reclamar algo perdido en alguna
batalla anterior. Su intención era destruir el
recién creado Estado de Israel, y despachar por
cualquier medio necesario a sus 650,000 judíos.
Para su eterna mohína, los Estados árabes
perdieron su guerra de agresión. Al perder,
además, perdieron mucho del territorio que la
ONU había designado para el Estado de Palestina.
Sin embargo, inclusive este recordatorio de lo
que habría sido Palestina (Cisjordania y la
franja de Gaza) fue borrado –por sus dos Estados
árabes vecinos. Egipto mantuvo la ocupación
ilegal de la franja de Gaza y Jordania
ilegalmente anexó Cisjordania. Ambas acciones
eran un alto desafío del derecho internacional y
de las resoluciones 181 y 194 de la ONU. No hubo
protesta árabe o palestina sobre esto. ¿Por qué?
La única conclusión que puede obtenerse es que
en 1949 los palestinos no se consideraban a sí
mismos “palestinos” sino árabes, y de hecho el
término “palestino” era universalmente usado
para referirse al Estado judío.
Para alimentar más la vergüenza de los árabes,
Israel les ofreció en 1949 un tratado de paz
formal a cambio del cual Israel restituiría
mucha de la tierra conquistada en la guerra y
permitiría la repatriación de una parte
substancial de los refugiados árabes creada por
la guerra (las pláticas del Armisticio de Rodas,
febrero – julio, 1949). De haber tenido las
naciones árabes la voluntad de aceptar el plan
de partición de la ONU, o de haber tenido
voluntad de aceptar la oferta de paz de Israel,
no solamente habría existido un Estado de
Palestina desde 1949 sino que jamás habría
existido un problema de refugiados árabes.
Sin embargo, la respuesta árabe fue: No hay paz.
Los refugiados podrían regresar a sus casas
solamente cuando pudieran ondear la bandera de
Palestina sobre los cadáveres de los judíos.
Mejor se pudrirían los palestinos en escuálidos
campos a que los árabes reconocieran un Estado
no musulmán en su región. Como en 1937, los
líderes árabes rechazaron la posibilidad de un
Estado palestino a favor de continuar la
agresión contra Israel. No fue la creación del
Estado de Israel lo que causó a los refugiados y
otros problemas subsecuentes; fue la guerra de
aniquilación llevada por los Estados árabes lo
que creó a los refugiados y rechazó la segunda
oportunidad para la creación de un Estado
palestino.
Terrorismo contra Israel previo a 1967
De 1949 a 1956 Egipto llevó una guerra de terror
contra Israel, lanzando cerca de 9,000 ataques
desde células terroristas asentadas en los
campos de refugiados de la franja de Gaza. La
“Campaña Sinaí” de 1956, en la cual Israel
derrotó al ejército egipcio, terminó la guerra
de terror de éstos, aunque los Estados Unidos
forzaron a Israel a revolver el Sinaí a Egipto
sin un tratado de paz. Pero el terror continuó
en otros frentes.
En 1964 fue creada la Organización para la
Liberación de Palestina, no para liberar a los
palestinos del yugo de Jordania y Egipto sino
para iniciar una campaña de terror de 40 años
contra Israel, con la meta jurada de “empujar a
los judíos al mar.” Patrocinado primero por
Kuwait, luego por Arabia Saudita, Egipto, Irak,
Irán y otros, los líderes de la OLP declararon
una guerra sin fin contra Israel hasta que todos
los “palestinos” fueran liberados, redimidos en
“fuego y sangre”.
De 1949 a 1967 no hubo asentamientos judíos en
Cisjordania o en Gaza. La “Palestina” que Arafat
buscó “redimir” no era Cisjordania o Gaza, donde
los palestinos estaban sujetos a autoridad
jordana y egipcia, sino a todo el Estado de
Israel dentro de sus fronteras de la “línea
verde” de 1949. Es instructivo leer la versión
original de 1964 del Pacto de la OLP en su
artículo 24. “Esta organización (la OLP) no
ejerce ninguna soberanía regional sobre
Cisjordania en el Reino Hachemita de Jordania,
en la franja de Gaza o en el área de Himmah.”
Dado que el Pacto original de la OLP
explícitamente reconocía Judea, Samaria, la
porción este de Jerusalén, y la franja de Gaza
como pertenencia a otros Estados árabes,
la única “patria” que buscaba “liberar” en 1964
era el Estado que pertenecía a los judíos. Tres
años después en 1967, cinco Estados árabes
–incluyendo Jordania- atacaron a Israel. Como
resultado de su victoria en la guerra, ahora
Israel ocupaba Cisjordania habiendo derrotado al
agresor jordano, el cual ilegalmente había
anexado Cisjordania 18 años atrás. La respuesta
de la OLP a estos eventos fue revisar su
Pacto, lo cual hizo el 17 de julio de 1968.
Removió el lenguaje operativo del Artículo 24,
aseverando por lo tanto por vez primera un
reclamo “palestino” de soberanía sobre
Cisjordania y la franja de Gaza. En otras
palabras, el reclamo de los palestinos sólo es
contra los judíos.
La ocupación jordana de Cisjordania y el control
egipcio sobre la franja de Gaza fueron
tipificados como brutal represión totalitaria.
En palabras del mismo Arafat, en 1948 los
egipcios empujaron a los palestinos en campos de
refugiados, los mantuvieron detrás de alambre de
púas, enviaron espías para asesinar a los
líderes palestinos, y ejecutaron a aquellos que
trataron de huir[8].
No había protestas palestinas por esta opresión
o en nombre de cualquier autodeterminación que
sintieran que les había sido negada.
Tardío Nacionalismo Palestino
La razón por la cual no había agitación entre
los palestinos por su propia identidad nacional
previamente a 1967 está perfectamente claro. El
concepto de Palestina como una nación y los
palestinos como un pueblo aparte no existía
entre los árabes de las provincias turcas, las
cuales se convirtieron en el Mandato Palestino
Británico después de la Primera Guerra Mundial.
A pesar de las torcidas, forzadas, y
controvertidas narraciones de los apologistas de
la guerra palestina contra Israel, como las de
Rashid Khalidi, Baruch Kimmerling, y otros,
nunca existió un Estado llamado Palestino,
ningún país habitado por “palestinos”, y antes
de 1967 no hubo concepto alguno de una entidad
separada política, cultural o lingüísticamente,
representando un grupo definido que pudiera ser
identificado con semejante apelativo.
De hecho, el caso es el contrario. Las
respuestas árabes a las averiguaciones de la ONU
en 1947 argumentaron que nunca hubo ni debería
haber una Palestina. El área bajo discusión que
reclamaban era históricamente parte del sur de
Siria, y por siglos fue conocida como “balad
esh-sham” (el país de Damasco). De hecho, en
ese tiempo, el término “palestinos” era aplicado
solamente a los judíos viviendo bajo en Mandato
Palestino. Los árabes de la región eran
conocidos como “árabes”.
En una entrevista de fecha 31 de marzo de 1977
con el periódico asentado en Ámsterdam
Dagblad de Verdieping Trouw, el miembro del
comité ejecutivo de la OLP Zahir Mushe’in dijo:
“El pueblo palestino no existe. La creación de
un Estado palestino es sólo una forma de
continuar nuestra lucha contra el Estado de
Israel para nuestra unidad árabe. En realidad,
hoy en día no hay diferencia entre jordanos,
palestinos, sirios y libaneses. Solamente por
razones políticas o tácticas hablamos
actualmente acerca de la existencia de un pueblo
palestino, desde que los intereses nacionales
árabes demandan que sostengamos la existencia de
un “pueblo palestino” para oponernos al
sionismo. Por razones tácticas, Jordania, el
cual es un Estado soberano con fronteras
definidas, no puede reclamar Haifa y Jaffa,
mientras como palestino yo indudablemente puedo
demandar Haifa, Jaffa, Beer-Sheva y Jerusalén.
Sin embargo, el momento en el que reclamemos
nuestro derecho sobre toda Palestina, no
esperaremos ni un momento para unir Palestina y
Jordania.”
Inclusive hoy, los libros de texto de 5º grado
sirios muestran una “Gran Siria” como Siria,
Líbano, Jordania e Israel. No hay nación alguna
llamada Palestina. El concepto de “palestinos”
como árabes viviendo milenariamente en la
“Palestina histórica” es una ficción creada para
los propósitos políticos y militares descritos
por Zahir Muhse’in. La reciente locura de
agitaciones palestinas por la autodeterminación
nacional es simplemente un falso manto de
respetabilidad, detrás del cual el genocidio
terrorista árabe puede perpetrarse contra Israel
con el apoyo de los bienhechores internacionales
e “idealistas”. Después del Holocausto, los
liberales occidentales no pueden ver amablemente
el genocidio terrorista; pero pueden abrazar
cándida y entusiastamente los profundos y
sentimentales reclamos de un pueblo oprimido
luchando por ser libre. Por ende, los
propagandistas terroristas de Arafat necesitaron
inventan las mentiras de una Identidad Nacional
Palestina, así como de la ocupación y opresión
israelí.
La Guerra de los Seis Días de 1967
Contrario a la actual propaganda árabe, pero
congruente con todas las noticias contemporáneas
a los eventos, Israel fue la víctima de la
agresión genocida árabe de la guerra de 1967. El
15 de mayo de ese año, Egipto demandó que las
fuerzas de paz de la ONU, asentadas en la
Campaña Sinaí, evacuaran al instante. El
Secretario General de la ONU, U-Thant, por
razones nunca clarificadas, cumplió la demanda
al instante. Entonces, Egipto cerró las Líneas
de Tirana, bloqueando para embarque el puerto
israelí de Eilat y moviendo dos batallones de
tanques y una tropa de 150,000 a la frontera
occidental de Israel. Un pacto militar con Siria
y Jordania, así como una invasión ilegal del
espacio aéreo de Israel para vuelos de
vigilancia del reactor atómico israelí en
Simona, redondearon las amenazas. Estos fueron
cinco casus belli: acciones definidas en
derecho internacional como amenazas a la
soberanía de un Estado que a su vez crea una
causa legítima para respuesta militar defensiva.
De haber respondido Israel con fuerza letal
después de cualquiera de estos cinco sucesos, su
acción militar habría sido completamente legal
para el derecho internacional, como legítima
respuesta defensiva a la existencia de amenazas
por parte de un agresor.
Sin embargo, Israel no respondió inmediatamente;
primero trató negociaciones políticas, pero sus
quejas a la ONU no fueron respondidas. Sus
recordatorios al Presidente Johnson sobre la
garantía dada por EE.UU. en 1957 de que
intervendría si las Líneas de Tirana fueran
cerradas alguna vez, o si Egipto volviera a
militarizar el Sinaí, cayeron en oídos sordos.
El Presidente Johnson estaba demasiado envuelto
en la guerra de Vietnam para considerar acción
militar norteamericana en cualquier otro lado,
a pesar de que el Presidente Eisenhower, cuando
forzó al Primer Ministro Ben Gurión a retirarse
del Sinaí después de la fenomenalmente exitosa
Campaña Sinaí de 1956, había prometido la eterna
vigilancia norteamericana para que Israel no
volviera a sufrir una amenaza militar de Egipto.
Después de tres semanas de ver cómo crecían en
tamaño y poderío las fuerzas egipcias – sirias –
jordanas en sus fronteras, Israel trató una
última acción diplomática. A través del
comandante de la ONU de las fuerzas de paz en
Jerusalén, el Coronel Od Bul (un noruego), el
gobierno de Israel envió un mensaje escrito al
Rey Hussein de Jordania: Si no invades Israel,
Israel no invadirá Cisjordania. El Rey de
Jordania ostensiblemente arrojó la nota de
vuelta al Coronel Od Bul y se alejó.
El lunes 5 de junio de 1967, después de recibir
inteligencia militar de que Egipto estaba a unas
cuantas horas de lanzar una invasión a través de
la franja de Gaza, Israel lanzó su ataque
defensivo preventivo, un ataque aéreo que
destruyó las fuerzas aéreas de Egipto, Jordania
y Siria mientras aún estaban en tierra firme.
Con el control de los cielos firmemente en manos
de Israel, su armada e infantería pusieron a
huir a las fuerzas egipcias, alcanzando el Canal
de Suez en dos días.
A pesar de la advertencia de Israel, el Rey
Hussein de Jordania comenzó un bombardeo de
artillería de Jerusalén y otras ciudades
israelíes a lo largo de la Línea Verde. Después
de más de un día de bombardeo, con israelíes
muertos, cientos de heridos y millones de
dólares en daños, Israel envió un segundo
mensaje al rey Hachemita: si detiene ahora mismo
el bombardeo, lo consideraríamos su “salvo de
honor” políticamente necesario y no tomaremos
represalias. Este mensaje fue enviado a través
de la Embajada de Rumania, desde su Embajador
(Israelí) del Occidente de Jerusalén a su
Embajador (Jordano) del Oriente de Jerusalén. El
Rey Hussein ignoró la advertencia y lanzó una
invasión de infantería sobre la Jerusalén judía.
Fue sólo entonces que Israel respondió con su
propia invasión de Cisjordania.
Después de casi una semana de constante
bombardeo de artillería por parte de Siria sobre
pueblos y villas israelíes en Galilea, Israel
conquistó los Altos de Golán, destruyó la
artillería de Siria, y echó atrás al ejército
sirio dentro de 40 kilómetros de Damasco.
Israel no invadió Egipto más allá del Canal de
Suez, a pesar de que sus fuerzas podrían haber
avanzado casi sin oposición hasta Cairo. No
cruzó el Río Jordán a pesar que la legión
jordana estaba desmantelada, toda vez que
algunas tropas habían arrojado sus botas y
rifles para nadar más fácilmente hacia la orilla
este. Y tampoco continuó su avance desde los
Altos de Golán hasta Damasco, lo cual pudo
fácilmente hacer ante un aterrorizado y diezmado
ejército sirio. Israel detuvo su avance en los
tres frentes después de haber alcanzado sus
objetivos militares: la destrucción de los
ejércitos que amenazaban su existencia, y el
establecimiento de fronteras defensivas.
Derecho Internacional y Soberanía Israelí
Inclusive uno de los más críticos historiadores
de Israel, el profesor Avi Schlaim, acepta que
Israel fue la víctima de la agresión árabe en la
Guerra de los Seis Días. Este es un punto
crucial respecto al asunto de los asentamientos
israelíes y la soberanía sobre Cisjordania y la
franja de Gaza. El derecho internacional es muy
claro. De haber sido Israel el agresor, su
ocupación de Cisjordania y la franja de Gaza
sería ilegal, así como lo sería toda futura
expansión de la población israelí dentro de
estos territorios.
Sin embargo, como víctima de la agresión, la
posición legal de Israel es exactamente la
opuesta. La disposición legal de territorios
conquistados en una guerra defensiva puede ser
determinada sólo por un tratado de paz entre los
beligerantes. Si dicho tratado de paz es
inexistente, la soberanía continuada y las
actividades económicas de la víctima de la
agresión sobre sus territorios ganados son
completamente legales en tanto dicha actividad
no perjudique a los habitantes nativos. De
hecho, la soberanía de Israel sobre Cisjordania
y la franja de Gaza fue benéfica, como todos lo
vemos, hasta que la administración fue turnada a
la Autoridad Palestina bajo los Acuerdos de
Oslo.
Inmediatamente después de la guerra, Israel
ofreció retornar territorio conquistado a cambio
de una paz formal; las naciones árabes
rechazaron esta oferta, tal como rechazaron
ofertas similares en las guerras iniciadas por
ellos mismos. Israel pudo legalmente anexar
todos los nuevos territorios ganados, pero
escogió no hacerlo porque esperaba que
eventualmente las naciones agresoras recobraran
la cordura y quisieran su tierra de vuelta, y
entonces Israel entregaría dicha tierra a sus
ocupantes previos a cambio de paz.
Israel hizo exactamente esto con Egipto,
regresando todo el Sinaí con los Acuerdos de
Campo David I en 1979. En estos acuerdos, el
líder egipcio Anwar es-Sadar rehusó aceptar de
vuelta la franja de Gaza, prefiriendo que los
palestinos que vivían ahí permanecieran bajo
soberanía israelí. Cuando Jordania aceptó un
tratado de paz en 1994, el Rey Hussein
explícitamente excluyó Cisjordania de
consideración alguna, porque para entonces el
96% de los palestinos en el área estaban bajo el
gobierno de la Autoridad Palestina, y Hussein
concedió que él no poseía autoridad sobre el
área o sobre su población árabe.
En suma, Israel es el único país conocido en
toda la historia en existir por la vía de
benéfico y legal desarrollo de tierra (opuesto
al método casi universal de conquista). La
victoria de Israel en la guerra de 1948 y en la
guerra de 1967, en las cuales fue la víctima de
una agresión genocida, y el rechazo de las
naciones árabes a unirse a negociaciones de paz,
dan a Israel el derecho de mantener su soberanía
sobre sus territorios ganados, así como para
desarrollar esos territorios en una manera que
no sea perjudicial para el bienestar de los
civiles nativos. De haber sido abiertos a la paz
con Israel los líderes árabes, pudo haber
existido un Estado palestino en 1937, y
nuevamente en 1947, y nuevamente en 1949; y
nunca habría existido el problema de los
refugiados árabes. De haber sido abiertos a la
paz con Israel los líderes árabes, nuevamente en
1967 y en el 2000, nunca habría existido una
soberanía israelí continuada sobre los
territorios en disputa de Cisjordania y Gaza.
Con este marco histórico, uno puede entender los
asuntos que realmente están detrás de la
controversia sobre asentamientos israelíes en
Cisjordania y la franja de Gaza, así como la
situación legal de los asentamientos.
LOS ASENTAMIENTOS
Hay cinco tipos de asentamientos: A.
Asentamientos agrarios para propósitos
militares, manejados en su mayoría por soldados;
B. Asentamientos de judíos retornando a sitios
ocupados por judíos previamente a 1948 (Hebron,
Gush Etzion, el cuadrante judío de Jerusalén del
Este); C. Suburbios en expansión de ciudades
israelíes sobre o cerca de la “Línea Verde”; D.
Asentamientos no relacionados con los
anteriores; E. Asentamientos ilegales.
A. Asentamientos para Propósitos Militares
Los asentamientos agrarios manejados por
soldados de la IDF fueron establecidos después
de finalizar la guerra, ubicados a lo largo de
lo que el IDF consideró corredores cruciales de
defensa, especialmente a lo largo del río
Jordán, cerca de la “Línea Verde”, en los Altos
del Golán, y cerca de Gaza. Dado que Egipto,
Siria y Jordania permanecieron como Estados
beligerantes durante décadas después de la
guerra, y debido a que la OLP estaba activa
tratando de desarrollar bases para terrorismo en
los territorios conquistados, y debido a que
Israel había sido invadido a través de estos
países, estos asentamientos fueron en primer
lugar pensados para servir con propósitos de
defensa militar estratégica.
El plan Alon, desarrollado por el General Yigal
Alon poco después de la guerra, avizoró una
serie de estos asentamientos agrario-militares
(conocidos como “nahal” en hebreo) protegiendo
áreas estratégicas a lo largo del río Jordán (es
importante recordar que el reino Hachemita de
Jordania estuvo en estado de guerra de iure
con Israel hasta 1994) y a través de partes de
Cisjordania, lugares donde la vigilancia y el
potencial para rápido establecimiento militar se
estimaba esencial por propósitos de seguridad.
En muchos casos donde los granjeros palestinos
utilizaron el sistema israelí de cortes, con el
fin de interponer quejas acerca de que el
ejército estaba innecesariamente tomando tierra
sin propósito militar, la Suprema Corte de
Justicia Israelí decidió a favor de los
demandantes. El sitio militar en Beth El (cerca
de Ramallah) es el caso más conocido, y
probablemente uno de los pocos casos en la
historia mundial donde el sistema legal del país
victorioso decide a favor del derrotado,
contrario a las demandas de seguridad del
ejército. La IDF fue forzada a mover su base
cerca de diez kilómetros más al oeste, para
acomodarse a las quejas de tierra de los
palestinos locales.
B. Asentamientos de Judíos Retornando a sus
Casas Pre-1948
El asentamiento de civiles israelíes en
Cisjordania comenzó poco después de la guerra de
1967, con un pequeño grupo de judíos ortodoxos
asentando unas pocas casas en la antigua sección
judía de Hebrón, seguido de un más grande
reasentamiento de judíos en el rápidamente
reconstruido Cuadrante Judío de Jerusalén del
Este. Los judíos habían vivido en Hebrón casi
ininterrumpidamente desde los días de Josué,
3100 años atrás, y fueron expulsados solamente
durante los horrendos pogromos árabes de 1929 en
los cuales cientos fueron masacrados. La
presencia judía en Jerusalén tiene una similar
historia de milenios, terminando dicha presencia
sólo con la guerra de 1948 y la masacre de caso
la mitad de la población del Cuadrante judío.
Más tarde, los judíos se reasentaron en las
aldeas del área de Kfar Etzion (también conocida
como Gush Etzion) al suroeste de Bethlehem. Ya
que esta área había sido extensamente poblada y
desarrollada en los comienzos del siglo 20 por
los pioneros sionistas, y las hordas de árabes
irregulares habían masacrado a la mayoría de los
judíos de estas aldeas durante la guerra de
1948, el retorno de israelíes a estos sitios
crearon asentamientos adicionales Tipo B.
C. Asentamientos de Suburbios Expandidos de
Ciudades Israelíes en o sobre la “Línea Verde”
Áreas desocupadas alrededor de Jerusalén y al
este de Kfar Saba y Netania (cerca de Tel Aviv)
y al noreste de Petah Tiqvah fueron usados como
sitios para grandes proyectos de construcción,
los cuales creaban vivienda de bajo costo para
la creciente población de las áreas de Jerusalén
y Tel Aviv. En la mayoría de los casos, la
tierra utilizada para estos proyectos era
“Tierra de la Corona” jordana, tierra sobre la
cual no podía individuo alguno reclamar
propiedad privada. Ante la ausencia de la
voluntad jordana de entrar en negociaciones de
paz después de la guerra, la expropiación que de
estas tierras desocupadas hizo Israel fue legal
dentro de su soberanía, y fue legal pues fue
creada vía acciones defensivas contra una nación
agresora.
En casos donde árabes de Cisjordania legalmente
poseían tierra que Israel quería para estos
proyectos de expansión, Israel compraba la
tierra a precios justos de mercado. La venta de
tierra a Israel fue muy activa a lo largo de
décadas tras la guerra de los Seis Días; tanto
que cuando la Autoridad Palestina fue
establecida en 1994, Arafat declaró que la venta
de tierra a los judíos era una ofensa capital: y
como resultado de esto, familias palestinas que
se habían beneficiado de estas ventas fueron
súbitamente puestos en peligro mortal, e
inclusive algunos de ellos forzados a huir de
Cisjordania.
El rápido crecimiento de la población judía de
Jerusalén después de la guerra, presentó al
gobierno israelí tanto con un problema como con
una solución de considerable valía política.
Áreas de denso asentamiento judío fueron
desarrolladas con el fin de acomodar este
crecimiento, y estos asentamientos fueron usados
para rodear a Jerusalén, para que así el
fenómeno 1948-1967 de un “Corredor Jerusalén”
(donde Jerusalén fue rodeada en tres y media
partes por pueblos y aldeas árabes hostiles con
acceso a otras áreas israelíes restringido a un
solo estrecho camino) no fuera recreado en el
contexto de un futuro acuerdo de paz con los
árabes. Las áreas circundantes (French Hill,
Ammunition Hill, Gilo, Ma’aleh Adummin, Har
Hamah, entre otros) fueron transformados en
suburbios de altura que expandían el perímetro
de la ciudad y acomodaban a la población
burguesa. De éstos, solamente Gilo fue creado en
propiedad privada. Una familia cristiana en Beit
Jalla vendió el lugar a la municipalidad de
Jerusalén en 1974.
D. Asentamientos No Relacionados con los 3 Tipos
Anteriores
A lo largo del tiempo, la presión religiosa y de
política de extrema derecha apoyó la creación de
asentamientos en otros lados en Cisjordania y
Gaza. Bajo los primeros ministros Begin y Rabin
estos asentamientos proliferaron. Frecuentemente
eran fundados cerca de viejos sitios sagrados
judíos, como es el caso de la Tumba de José
cerca de Nablus (Shechem bíblico).
Voceros árabes reclaman que estos asentamientos,
algunos de los cuales fueron construidos dentro
de Cisjordania y Gaza, robaban tierra de
granjeros árabes. Israel reclama que la mayoría
de la tierra utilizada para estos desarrollos
estaba desocupada y no apropiada, por lo tanto
calificando como “Tierra de la Corona” en la
cual Israel tenía pleno derecho a construir y
desarrollar. En cuanto propiedad privada era
necesaria para la expansión de asentamientos,
Israel clamaba haberla comprado de sus
propietarios legítimos a precios justos de
mercado.
Hubo considerable debate en el gobierno y
sociedad israelíes respecto a si permitir estos
asentamientos tipo D era productivo en el
contexto del objetivo a largo plazo de Israel de
alcanzar la paz. Ultimadamente, el gobierno
sentía que crear “uvdot bashetah” (hechos en el
campo – asentamientos que estaban ahí,
literalmente en concreto, con edificios,
poblaciones, actividades agrarias e
industriales, conectados con infraestructura
eficiente a las áreas israelíes pre-1967) serían
útiles como fichas de negociación en futuras
pláticas.
E. Asentamientos Ilegales [16]
Los asentamientos ilegales (o ruines)
fueron iniciados por asentadores renegados,
comúnmente contrarios a la IDF y/o a las
instrucciones del gobierno, en propiedad privada
palestina en ocasiones. Los reclamos palestinos
sobre dichas tomas ilegales de tierra han sido
adjudicados en el sistema de cortes israelí con
decisiones no poco frecuentes a favor de los
palestinos. Estos asentamientos, ya sea en
tierra ilegalmente tomada o no, son considerados
ilegales por muchos en Israel. Algunos han sido
desmantelados por la fuerza. Este es un asunto
que en Israel involucra muchas emociones, con
mayoría de judíos ortodoxos reclamando que todos
los judíos puedan asentarse en cualquier lugar
de la Tierra Prometida (especialmente en
cualquier región donde Abraham vivió; p.e.,
Cisjordania desde Shechem/Nablus a Hebrón). El
sentimiento contrario a los asentamientos entre
los israelíes (especialmente los no religiosos)
es difundido en mayor medida por estos
asentamientos ilegales; y es casi exclusivo de
este tipo de asentamiento en Cisjordania que el
primer ministro Sharon ha considerado
desmantelar, aun antes de las negociaciones de
paz con la Autoridad Palestina.
La Legalidad de los Asentamientos
Los voceros anti-asentamientos (árabes,
israelíes y otros) han repetidamente llamado a
los asentamientos como ilegales, de conformidad
con la Cuarta Convención de Ginebra y el derecho
internacional. Sin embargo, inclusive un
análisis superficial de los elementos relevantes
del derecho internacional demuestra que esta
interpretación de la Convención de Ginebra es un
típico ejemplo del “doble discurso” orweliano.
Son precisamente el derecho internacional, la
Convención de Ginebra, y las resoluciones
relevantes de la ONU las que definen estos
asentamientos como legales.
De conformidad con la Cuarta Convención de
Ginebra, la prohibición de exiliar poblaciones
conquistadas y asentar población del territorio
del conquistador en territorio conquistado
corresponde a territorio conquistado en una
guerra ofensiva. Estas secciones de la
Convención fueron escritas para disuadir futuras
acciones como las de los nazis en Europa del
Este durante la Segunda Guerra Mundial. Dado que
Israel adquirió soberanía sobre territorios en
una guerra defensiva, es altamente cuestionable
si estas prohibiciones aplican. El hecho de que
el oponente beligerante (Jordania) permaneciera
en guerra (hasta 1994) significó que la
población conquistada era potencialmente hostil.
Además, Israel nunca exilió ningún árabe de
ningún territorio (excepto en 1992 cuando
deportó a 400 terroristas al sur de Líbano en un
intento de detener actividades terroristas).
Al contrario, debido a la política israelí de
“puentes abiertos” a lo largo del Jordán (a
pesar de que Jordania estaba aún en estado de
guerra declarada con Israel), los árabes
inmigraron a Israel en vasto número, y la
población árabe de Cisjordania se triplicó de
cerca de 650,000 en 1967 a más de 2,000,000 en
1994, con un crecimiento de asentamientos árabes
(algunos estimados sugieren que durante este
tiempo 260 nuevas aldeas o expansiones de sitios
existentes árabes ocurrieron).
Es obvio, por lo tanto, que la actividad de
asentamientos israelíes no solamente no
infringió el bienestar de la población nativa,
sino más bien creó un benéfico ambiente
económico en el cual cientos de miles de árabes
se pudieran integrar.
En lo que se refiere a territorio conquistado en
una acción defensiva, la Carta de la Liga de las
Naciones (la misma que le dio a Gran Bretaña el
derecho a establecer un Mandato de Gobierno
sobre Palestina y la cual declaró que el Mandato
Palestino Británico sería la patria del pueblo
judío) indica que la disposición de dicho
territorio será parte de un tratado de paz entre
las partes en guerra. Ante la ausencia de dicho
tratado, la disposición de estos territorios
permanece en disputa. Tales territorios serán
referidos como “territorios disputados”, no
“territorios ocupados”. Su ocupación continua
por la parte defensiva es legal. Dado que las
guerras de 1948 y 1967 fueron defensivas, la
ocupación de territorios por parte de Israel más
allá de los límites de la partición de 1947 y
los límites del armisticio de 1949 es
completamente legal. La Carta de la ONU acepta,
y sin autoridad para modificaciones, la Carta de
la Liga de las Naciones. Así que la Carta de la
Liga de las Naciones es aún derecho
internacional, y ofrece un balance congruente y
racional de la Cuarta Convención de Ginebra (por
ejemplo, la Carta describe los derechos de una
nación ocupando territorio en una acción
defensiva, y la Convención describe las
limitaciones a la nación ocupando territorio en
una acción ofensiva). Ambas son válidas bajo el
derecho internacional.
Asimismo, es legal para la parte defensiva
mantener ocupación ante la ausencia de un
tratado de paz, con el fin de tomar medidas para
mantener la seguridad. Por lo tanto, los
asentamientos de Nahal (por razones militares)
son legales de acuerdo al derecho internacional.
El derecho internacional es también claro
respecto a que las poblaciones que han sido
desposeídas de sus hogares ancestrales por una
acción ofensiva, tienen el derecho de
reasentarse cuando una exitosa acción defensiva
recapture la tierra de la cual fueron echados.
Por lo tanto, el retorno de judíos a Hebron,
Gush Etzion, y el Cuadrante Judío es también
legal dentro del derecho internacional.
La resolución 242 de la ONU (22 de noviembre de
1967) deja en claro que el propósito de la
resolución es crear una paz justa y duradera,
con garantías para la inviolabilidad
territorial, fronteras mutuamente reconocidas, e
independencia política para cada Estado en el
área. De acuerdo a Eugene Rostow, uno de los
redactores de la 242, el sentido simple de la
resolución es que la administración israelí de
Cisjordania y de Gaza es completamente legal
hasta que una paz justa y duradera sea
alcanzada. Dicha administración, en ausencia de
un tratado de paz, y ante la continua hostilidad
de las naciones árabes y los grupos terroristas,
puede incluir el desarrollo de segmentos
desocupados para vivienda de una población en
crecimiento. Dicha actividad no es lo mismo que
transportar población al territorio para
reasentamiento. Así que el tercer tipo de
asentamiento (C) es también legal.
El tipo D de asentamientos es más complejo. Nada
en la Convención de Ginebra prohíbe desarrollo
voluntario de los territorios en disputa. Lo que
está prohibido es la deportación forzada y el
desalojo organizado de población originaria por
un asentamiento forzado de la población
conquistadora. Así que, al punto que los
asentamientos tipo D son una función de
israelíes voluntarios asentándose en áreas de
Cisjordania y la franja de Gaza sin secuestrar
tierra palestina ni la remoción de población
palestina, estos asentamientos tipo D son
legales. Además, desde que Cisjordania y Gaza
nunca fueron legalmente parte de ninguna nación
soberana (eran parte del Mandato Palestino
Británico hasta el 29 de noviembre de 1947, eran
pretendidos por la ONU para ser parte del Estado
de Palestina, y eran manejados y ocupados
ilegalmente por Jordania y Egipto en la guerra
de 1948, en claro desafío del plan de partición
de la ONU y sus resoluciones 181 y 194, así como
del derecho internacional), la ocupación de
Israel de estos territorios después de la guerra
de 1967 no viola los reclamos legítimos de
ninguna nación.
Sin embargo, dado que algo de propiedad privada
palestina fue tomada por el gobierno, y podría
ser argumentado que, ya sea por complicidad o
por diseño, el gobierno israelí patrocina estos
asentamientos (por ende haciéndolo más un plan
de gobierno que un asentamiento voluntario),
parece justo decir que los asentamientos tipo D,
aunque legales conforme a la Cuarta Convención
de Ginebra y a las resoluciones relevantes de la
ONU, podrían ser un área moralmente gris.
Por último, los asentamientos tipo E son
palpablemente ilegales. Los funcionarios del
gobierno israelí se han referido a ellos como
asentamientos “ruines”, las fuerzas de la IDF
han desmantelado algunos, y el Primer Ministro
Sharon ha señalado algunos más para seguir la
misma suerte.
El Impacto de los Asentamientos en la Población
Árabe
El impacto de los asentamientos israelíes
(excluyendo los tipo E) ha sido casi exactamente
lo contrario a los que dice la propaganda árabe.
Es importante notar que desde 1967 a 1992, la
población y la economía de Cisjordania crecieron
substancialmente. El nivel de vida de los
palestinos, así como el ingreso per cápita
promedio, se incrementaron casi
exponencialmente. Esto se debió en parte al
“Plan Marshall” israelí, el cual expandió la
infraestructura, modernizó los caminos y las
provisiones de agua, electricidad, y drenaje, e
hizo disponible cuidado médico del Siglo 20. El
progreso económico fue también en parte debido a
la integración de la fuerza de trabajo palestina
en la economía israelí, mediante el empleo de
cientos de miles de palestinos en una gran
variedad de negocios y esfuerzos agrícolas
israelíes.
El crecimiento del turismo a través de
Cisjordania fue un empuje mayor a la economía
del área. La población de Cisjordania y la
franja de Gaza se triplicó de 1967 a 1994, con
una población árabe de 950,000 en 1967 a más de
3,000,000 para 1994. Siete universidades,
algunas patrocinadas por donantes judíos y el
gobierno israelí, se volvieron realidad donde
antes sólo existían tres instituciones de
entrenamiento de maestros.
Más que desplazar a los palestinos, la soberanía
israelí sobre Cisjordania estimuló
substancialmente el crecimiento y la mejora. Ha
sido notado que cuando un asentamiento israelí
de cualquier de los primeros 4 tipos es erigido,
las áreas aledañas que habían estado inhabitadas
se volvieron atractivas para tiendas palestinas
que venden bienes agrícolas y herramientas
industriales para los israelíes. Más tarde,
casas palestinas secundaban a las tiendas.
Además, durante las décadas después de 1967 no
hubo retenes o cierres o candados (excepto en
raras ocasiones cuando la milicia israelí o las
agencias centrales de inteligencia se percataban
de la presencia terrorista en una aldea o pueblo
específico). Los árabes de Cisjordania y la
franja de Gaza compraban en Tel Aviv, y los
judíos compraban al este de Jerusalén y
Ramallah.
Es solamente a partir de 1994 (cuando el 96% de
los palestinos viviendo en Israel pasaron al
control autónomo e independiente de la Autoridad
Nacional Palestina) que las economías de
Cisjordania y la franja de Gaza se han
minusvalorado y las vidas de los palestinos se
han descompuesto por la dirigencia terrorista y
despótica de la Autoridad. El PIB de Cisjordania
en 2003 fue cerca de una décima de lo que era en
1992. Solamente por la guerra de terror de
Arafat, es que Israel fue forzado a implementar
las ahora famosas y grandemente exageradas
medidas difíciles para detener los ataques
terroristas y proteger las vidas de civiles.
Es también importante notar que los llamados
“caminos apartheid” no existían previamente al
ascenso de Arafat al poder en 1994, ni son
realmente “apartheid”. Durante las décadas de
1967 en adelante, los árabes y los israelíes
usaban los mismos caminos, muchos de los cuales
eran calles principales a través de pueblos y
villas de Cisjordania, trayendo millones de
dólares de turistas a los empobrecidos
mercaderes árabes de pequeños pueblos. Solamente
después de que Arafat comenzó su guerra de
terror, los israelíes manejando a través de
pueblos árabes se encontraron a sí mismos en
peligro mortal, e Israel construyó los caminos
“Sólo para Israelíes” (no “Sólo para Judíos”).
Más que medidas punitivas contra los ofensores
árabes que asesinaron o lastimaron a los
conductores israelíes (judíos, cristianos y
musulmanes), el gobierno optó mejor por crear
este sistema de paso para que los israelíes
pudieran llegar a sus destinos en Cisjordania y
la franja de Gaza sin exponerse a ataques
terroristas.
En suma, hasta que Arafat comenzó su guerra de
terror, el crecimiento de la población israelí
en Cisjordania y Gaza, y la expansión de aldeas
y pueblos israelíes en esos territorios, fue
altamente benéfico econonómicamente en las
poblaciones de éstos, además de que no significó
pérdida considerable de propiedad privada árabe,
y fue acompañado de un mucho mayor crecimiento
de la población y asentamientos árabes en
Cisjordania y Gaza.
El Papel de los Asentamientos en el Proceso de
Paz
El papel de los asentamientos en el contexto del
conflicto actual, así como en el asunto
contencioso de aplicar el “Mapa de Ruta” a
futuras negociaciones de paz, es quizá el más
complejo y difícil asunto con el cual lidiar.
Esto es precisamente porque la propaganda árabe
ha sido efectiva en establecer como axiomático
que los asentamientos son:
a)
Ilegales
b)
Un síntoma del intento israelí de conquistar
tierra palestina y son, por ende, un obstáculo
para la paz
c)
Un bastión de la ocupación permanente israelí de
Cisjordania y la franja de Gaza y que, por ende,
hacen imposible el compromiso territorial
d)
Señal de la inherente falta de voluntad israelí
a negociar una paz justa
Por lo tanto, será más útil analizar estas
argumentaciones árabes, y ver qué tanto
corresponden a la realidad histórica.
¿Son ilegales los asentamientos? Hemos visto ya
que no lo son.
¿Son los asentamientos un obstáculo para la paz?
De 1949 a 1967 no hubo asentamientos en
Cisjordania y la franja de Gaza. Ni había paz.
La beligerancia árabe no tenía relación alguna
con los asentamientos de Cisjordania y Gaza. Los
asentamientos a los cuales los árabes se
opusieron en ese tiempo eran Tel Aviv, Haifa,
Hadera, Afula, etc.
En junio de 1967, inmediatamente después de la
Guerra de los Seis Días, y antes de que hubiera
asentamientos israelíes en Cisjordania y la
franja de Gaza, Israel propuso su dramática
iniciativa de paz a la ONU y en pláticas sub
rosa con Jordania. Esta iniciativa fue
rechazada por todos los Estados árabes y la OLP
en la Conferencia de Khartoum en el período
agosto-septiembre de 1967. El obstáculo para la
paz fue la mera existencia de Israel, no
asentamientos en Cisjordania.
En 1979, como parte del acuerdo con Egipto, los
asentamientos israelíes en el Sinaí fueron
evacuados. En el contexto de un tratado de paz,
los asentamientos son negociables y, por ende,
desmantelados.
En 1979, como parte del acuerdo con Egipto,
Israel congeló la expansión de asentamientos
por tres meses, para así animar la entrada de
Jordania en el proceso de paz egipcio-israelí.
El congelamiento de asentamientos no estimuló la
interacción pacífica. Arafat (para entonces
ocupado en crear un Estado terrorista en el sur
de Líbano) fue invitado para unirse a Egipto en
las pláticas de paz, y el congelamiento de
asentamientos fue pensado para animar su
participación. Él se rehusó. La existencia de
asentamientos en el Sinaí no interfería con los
acuerdos de paz Israel-Egipto; y el
congelamiento de actividades de asentamientos no
animó a Jordania o a la OLP a entrar en acuerdos
de paz.
En 1994, Jordania firmó un acuerdo de paz con
Israel, mientras los asentamientos en
Cisjordania y en la franja de Gaza seguían
creciendo en tamaño y número. La existencia y
expansión de los asentamientos de ninguna manera
lesionó el proceso de paz con Jordania.
¿Los asentamientos hacen imposible el compromiso
territorial? Los acuerdos discutidos en Madrid,
Wye, Oslo y Taba incluyen todos el
reconocimiento de que los asentamientos (unos
cuantos, algunos, muchos, probablemente no
todos) serán desmantelados en el contexto de un
acuerdo de paz. Estos acuerdos fueron discutidos
mientras los asentamientos se estaban
expandiendo. Entonces los asentamientos no
impiden las negociaciones.
Actualmente, cerca de 250,000 judíos viven en un
total de 144 comunidades esparcidas a lo largo
de Cisjordania y la franja de Gaza. 80% de ellos
podrían ser traídos dentro de las fronteras del
Israel pre-1967 con sólo un arreglo menor de los
límites de la “línea verde”.
Parte de la oferta de Barak a Arafat en el 2000
fue el intercambio de tierra de tal forma que
los palestinos fueran compensados por el pequeño
número de asentamientos que no serían
desmantelados por la cesión de tierra israelí
dentro de los límites pre-1967 a la Autoridad
Nacional Palestina. Esta oferta fue adicional al
aproximado 95% de toda la tierra en disputa en
Cisjordania y el 100% del territorio en Gaza que
estaría bajo el control de la Autoridad
Palestina. Arafat rechazó esta oferta, para la
sorpresa y mohína del presidente Clinton.
¿La violación de acuerdos internacionales por
parte de Israel, al construir los asentamientos,
muestran su nula voluntad a negociar una paz
justa? De acuerdo a la Convención de Ginebra y a
la Resolución 242, hemos visto que los
asentamientos no constituyen violaciones al
derecho internacional. Por lo tanto, este
argumento es una falacia.
Los acuerdos de Campo David ordenaban una
moratoria de 3 meses en los asentamientos. El
Primer Ministro Menahem Begin cumplió este
acuerdo.
Los acuerdos de Oslo no dicen nada acerca de
asentamientos. Estaba tácita e informalmente
acordado que una moratoria en asentamientos
sería una de las 16 medidas “constructoras de
confianza” que Israel y la ANP tomarían. La
provisión acerca de no cambiar el “estatus” de
los territorios se refería al acuerdo de que
ningún lado unilateralmente anexaría áreas (o
las declararía como Estado independiente). Ante
la presencia de notables, abiertas y
provocativas violaciones de cada uno de los
Acuerdos de Oslo por la Autoridad Nacional
Palestina, casi inmediatamente después de su
firma, el gobierno del Primer Ministro Netanyahu
se sintió libre de toda obligación de mantener
el acuerdo tácito informal. Dado que la
Autoridad Nacional Palestina no estaba
construyendo confianza al no cesar los ataques
terroristas (de hecho estaba detrás de ellos),
¿por qué habría Israel de comprometer su
seguridad y posición para negociaciones futuras?
Mientras Israel ha construido un total de 144
asentamientos en Cisjordania y Gaza, más de 260
nuevos asentamientos palestinos han sido
construidos. Estos sirven como testimonio de la
floreciente economía de Cisjordania y al
crecimiento de la población palestina bajo el
control israelí (1967-1994), contrario a los
alegatos árabes de que Israel ha perpetrado
genocidio y lesionado la economía de
Cisjordania. ¿Bajo qué lógica podría alguien
sugerir que estos asentamientos palestinos son
menos amenaza a las negociaciones o a un cambio
de estatus de los territorios que lo que podrían
serlo los israelíes?
Resumiendo: Todos los asentamientos, excepto los
tipo E (o “ruines”), son legales. Su crecimiento
y expansión ha contribuido sustancialmente al
mejoramiento económico de Cisjordania y la
franja de Gaza. Cuando no había asentamientos
allí, no se alcanzó compromiso territorial o
acuerdos de paz algunos. Los compromisos y
acuerdos que se pudieron alcanzar con
posterioridad fueron alcanzados a pesar de la
existencia de asentamientos en Cisjordania y
Gaza. Los asentamientos israelíes no violan
acuerdo internacional alguno; por lo tanto, es
irracional sugerir que asentamientos israelíes
en Cisjordania y la franja de Gaza obstaculizan
la paz. Por el contrario, es la falta de
voluntad de la Autoridad Nacional Palestina de
controlar a los grupos terroristas árabes, de
parar la incitación y negociar honestamente, lo
que hace imposible el compromiso.
¿Qué Tal el Retiro Unilateral?
Parte de la intención en crear “uvdot bashetakh”
(hechos en el campo) era crear “fichas de
negociación” para futuras pláticas. Son uno de
los asuntos que Israel negociará. Eso es lo que
claramente Netanyahu y Barak tenían en mente
cuando animaron la expansión de asentamientos
después de la violación de Arafat de los
Acuerdos de Oslo. No hay justificación racional
para detener unilateralmente el crecimiento de
la población, mientras la otra parte mantiene un
estado de guerra a pesar del acuerdo para cesar
la violencia.
La seguridad necesita el Plan Alon y que existan
asentamientos militarmente garantizados;
especialmente a la luz del surgimiento de
actividades terroristas patrocinadas
abiertamente por Hamas y por lo menos otros 9
grupos terroristas operando en Israel.
Adicionalmente, estas necesidades existen a la
luz de muchas facciones terroristas y Estados
árabes que se rehúsan a considerar cualquier paz
con Israel, que continúan perpetrando odio a lo
judío en los medios y en la educación, y que
continúan promulgando los objetivos de Hamas y
otros grupos de terror para la total destrucción
de Israel. Los asentamientos y la presencia de
la IDF en los núcleos de mayor población árabe
en Cisjordania reducen sustancialmente la
habilidad de los grupos terroristas de
exitosamente lanzar sus ataques. El retiro
unilateral refuerza la habilidad de los grupos
terroristas para sostener una guerra de terror.
Cualquier desmantelamiento unilateral de
asentamientos será fácilmente interpretado por
la Autoridad Nacional Palestina y por el
liderazgo terrorista como una victoria para el
terrorismo. Esto, de hecho, es exactamente lo
que ha sucedido tras la decisión del Primer
Ministro Sharon de unilateralmente desmantelar
asentamientos judíos en la franja de Gaza y en
la parte norte de Cisjordania. Los voceros
terroristas se regocijan en el aparente éxito de
su actividad terrorista, la cual, dicen, es la
verdadera motivación de la decisión de Sharon; y
mientras voceros palestinos sugieren que el
retiro unilateral de la franja de Gaza es otra
decepción israelí. De acuerdo a su lógica, en
cambio de real una real concesión a la demanda
palestina de autodeterminación, el retiro
unilateral está de hecho encaminado a distraer
al mundo y al liderazgo palestino de tal forma
que Sharon pueda reforzar su sujeción sobre
Cisjordania y continuar expandiendo los
asentamientos judíos allí.
Después de Oslo, Netanyahu abandonó cualquier
idea sobre un congelamiento de los asentamientos
porque la Autoridad Nacional Palestina dejó en
claro su intento de no honrar Oslo y perseguir
una política de terror implacable. Algunos creen
que parte de su propósito en crear más
asentamientos era para enviarle a Arafat una
clara señal: ‘Si tú sigues con tu comportamiento
anti-Oslo, el área que puede terminar siendo el
Estado palestino se irá haciendo más y más
pequeña’. Suena lógico, especialmente desde que
una respuesta militar habría sido justificada
pero habría causado ira mundial. No funcionó,
aunque un número de intelectuales palestinos y
líderes políticos (más notablemente Elyas Freij,
alcalde de Bethlehem, citado en el Washington
Post, 1991) abogaron públicamente por la
negociación, pues el crecimiento de los
asentamientos israelíes en Cisjordania dejó en
claro que “el tiempo está del lado de Israel
ahora”.
No funcionó, probablemente porque Arafat nunca
intentó negociar realmente. Él siempre intentó
perpetrar su largamente soñada solución final de
la destrucción total de Israel. En su discurso
de 90 minutos por teléfono móvil a una estación
libanesa de radio de la OLP, el 4 de abril de
2002 (desde su cuarto en los cuarteles de
Ramallah los cuales Israel había rodeado y
parcialmente destruido en la Operación Escudo
Protector), Arafat delineó su estrategia. Con la
ayuda de otros Estados árabes, con el éxito de
la propaganda árabe de gradualmente debilitar la
legitimidad de Israel a los ojos del mundo, de
tal modo que las fuerzas de la ONU pudieran ser
instaladas para asistir a los palestinos y
maniatar a los israelíes en una batalla futura,
y con los EE.UU. como único amigo de Israel pero
en mal clima, teniendo dificultades morales y
políticas para proveer asistencia a lo que se
definiría como una nación “granuja” o “pícara”,
los ejércitos del terror y sus aliados podrían
usar Cisjordania como una plataforma de
lanzamiento de la gran Jihad final contra
Israel. El intento de Arafat, como fue expresado
en ese discurso, ha sido corroborado por la
destrucción israelí de grandes redes de
contrabando de armas manejando cientos de
toneladas de armamento ilegal y municiones desde
2001, más recientemente las 50 toneladas de
armas en el barco Katrine A, y los túneles de
contrabando desde Sinaí hasta la franja de Gaza.
Si se permite continuar a esta acumulación de
terror, comprometerá en última instancia el
bienestar de todo el mundo libre, tal y como lo
conocemos.
No hay justificación racional para un compromiso
unilateral cuando la otra parte mantiene un
estado de guerra. El retiro unilateral refuerza
la habilidad de los terroristas de sostener una
guerra de terror. A la luz del implacable
compromiso de los grupos terroristas y de las
frecuentes declaraciones públicas de Mahmoud
Abbas elogiando a los grupos terroristas,
definiendo a sus bajas como mártires, y haciendo
votos para nunca usar la fuerza contra ellos, es
irracional sugerir que futuras concesiones
israelíes generarán una voluntad palestina de
reciprocidad. De hecho, ha sucedido lo opuesto.
El fracaso de Campo David II se debió en gran
parte a la estrategia de Arafat de embolsarse
las concesiones de Barak, sin hacer concesiones
sustanciales en retorno, y luego demandando más
de Barak (ver Dennis Ross, The Missing Peace,
2005).
En agosto de 2005, Israel unilateralmente se
retiró de la franja de Gaza y removió todos los
asentamientos israelíes del área, junto con
todos los 8,500 pobladores judíos;
adicionalmente, desmanteló asentamientos al
norte de Cisjordania. Israel ha hecho una
concesión sin precedentes históricos en un
intento de relanzar el proceso de paz y
demostrar a los palestinos que está abierto a
intercambiar tierra por paz. Aun así no hubo
movimiento de parte de ningún líder palestino en
reciprocidad; al contrario, hubo líderes
terroristas en la radio, la TV y los periódicos
declarando que el retiro era una gran victoria
para el terrorismo árabe, y que debía haber una
escalada de ataques terroristas para que Israel
pudiera ser eliminado y toda Palestina
“liberada”. En otras palabras, el problema no
son los asentamientos. Éstos fueron
desmantelados. El problema es la existencia de
judíos en la tierra entre el Río Jordán y el
mar, y el compromiso del liderazgo terrorista
árabe a la destrucción de Israel y el genocidio
de su gente.
CONCLUSIÓN
El más famoso episodio reciente del rechazo a la
creación de un Estado palestino contiguo que sea
viable, y a la solución del problema de los
refugiados, fue en el año 2000 cuando el
presidente de la Autoridad Palestina, Arafat,
rechazó la más generosa oferta del presidente
Clinton e inició una cruel intifada contra
Israel. En ese tiempo, el Primer Ministro
israelí Barak, esperando terminar el prolongado
conflicto con los árabes, aceptó la oferta a
pesar del hecho de que hubiera forzado a Israel
a hacer dolorosas concesiones.
La mayoría de los asentamientos israelíes en
Cisjordania y la franja de Gaza son legales y no
violan el derecho internacional o resoluciones
relevantes de la ONU. La mayoría no implica el
robo de ninguna tierra palestina. El movimiento
de asentamientos ha provisto enormes beneficios
a los árabes de esas áreas y ha triplicado a la
población árabe y disparado la economía de
Cisjordania –hasta el inicio del gobierno de
Arafat. Los asentamientos no crean bloques para
que tropiece la paz u obstáculos a las
negociaciones de paz. Pueden ser, y han sido,
desmantelados en el contexto de negociaciones
con una contraparte honesta. Las concesiones
sobre asentamientos deben ser hechas solamente
en el contexto de negociaciones, las cuales
pueden iniciar solamente después de que los
líderes palestinos detengan la violencia,
finalicen la guerra de terror, y den por
terminado el discurso de odio, el sermón de
odio, y la enseñanza del odio que ha permeado a
la sociedad palestina desde 1994.
Ahora que, dolorosa y unilateralmente, Israel ha
abandonado todos los asentamientos de la franja
de Gaza y la parte norte de Cisjordania, será
más fácil para los palestinos demostrar si
tienen intención de caminar rumbo a la paz. Sus
acciones hasta ahora no son muy promisorias.
No hay asunto relacionado con los asentamientos
en Cisjordania que no pueda ser honorablemente
resuelto, para la mutua satisfacción en la mesa
de negociaciones, entre partes honestas y
pacíficas negociando de buena fe. La pregunta de
los asentamientos restantes es materia de
negociaciones finales.
Es un hecho que de ningún Estado soberano se
esperaría otra cosa.
BIBLIOGRAFÍA
Contexto general
Aburish, Said Arafat, from Defender to
Dictator
Ajami, Fouad Dream Palace of the Arabs: A
Generations Odyssey
Avneri, Arieh Claim of Dispossession
Bard, Mitchell The Complete Idiot’s Guide to
Middle East Conflict
Idem (1991) Myths and Facts: A Guide to the
Arab-Israeli Conflict
Cohen-Sherbok The Palestine-Israel Conflict:
A Beginner’s Guide
& el-Alami
Coopersmith, Nechemia Israel Life in the
Shadow of Terror
& Simmons, Shraga
Dershowitz, Alan The Case for Israel
Fischbach, Michael Records of Dispossession
Gilbert, Martin The Arab-Israel Conflict in
Maps (1977)
Idem The Routlege Atlas of the Arab Israel
Conflict: 2002
Gold, Dore Hatred Kingdom
Gottheil, Fred “Arab Immigration into
Palestine”, Middle East Quarterly,
X:1, winter, 2003, pp. 53ff
Hart, Alan Arafat: Terrorist or Peace Maker
(Biografía Autorizada)
Hitti, Philip The Arab Awakening
Kanaana, Sharif “Deir Yassin,” Monograph No. 4,
Destroyed Palestinian
& Zitawi, Nihad Villages Documentation
Project (Bir Zeit: Documentation
Center of Bir Zeit University), 1987
Kanaana, Sharif “Reinterpreting Deir Yassin,”
Bir Zeit Univ. (April 1998).
Karsh, E. & I. Empires of the Sand: 1789-1923
(1999)
Karsh, Ephraim Fabricating Israeli History:
The “New Historians” 1997
Idem Arafat’s War (2003)
Idem “Arafat’s Grand Strategy”, Middle East
Quarterly, 8.3.04
Katz, Samuel Battle Ground: Fact and Fantasy
in Palestine
Laqueur, W. The Israel Arab Reader
& Rubin, B. (Eds)
Lewis, Bernard The Middle East: A Brief
History of the Last 2000 Years
Loftus and Aarons The Secret War Against the
Jews
Lozowick, Yaacov Right to Exist: A Moral
Defense of Israel’s Wars
MacLeod, Scott “Inside Saudi Arabia”, Time
Magazine, 10/15/01 pp 60 ff
Mandel, Neville The Arabs and Zionism Before
World War I
McCarthy, Justin The Population of Palestine,
1990
Pacepa, Mihai Red Horizons
Patai, Raphael The Arab Mind
Peters, Joan From Time Immemorial
Rees, Matt “Torn Apart”, Time Magazine,
6.18.01 (34ff)
Idem “The Enemy Within”, Time Magazine,
8.27.01 (30ff)
Rubin and Rubin Yasir Arafat: A Political
Biography
Rubinstein, Danny The People of Nowhere
Sachar, Howard A History of Israel: Rise of
Zionism to Our Time (2003)
Scholch, Alexander Palestine in
Transformation: 1857-1882
Shafir, Gershon Land , Labour, and the
Origins of the
Israeli-Palestinian Conflict: 1881-1914
Shapira, Anita Land and Power: the Zionists
resort to force: 1881-1948
Smith, Charles Palestine and the Arab-Israel
Conflict
Stein, Kenneth The Land Question in
Palestine: 1917-1939
Sufian, Sandy Mapping the Marsh (Ph.D.
Thesis, Rutgers Univ., 1999)
Walsh, Elsa “The Prince”, The New Yorker
Magazine, 3/24/03, 49ff
Concept Wizard
Multimedia Resource,
conceptwizard.com/info.html
IDF Movies
“The Fence Against The Terror”
www.idf.il/newsite/english/fence-eng.wmv
Relentless
DVD available at
www.honestreporting.com
Stand With Us
Israel’s Security Barrier
www.standwithus.com/flyers/IsraelFence02.pdf
Derecho Internacional
Rostow, Eugene New Republic 4/23/90
Ibid. 10/21/91
Schwebel, Stephen “What Weight to Conquest”
AJIL, 64 (1970)
Stone, Julius International Law and the
Arab:Israel Conflict (1980)
Sitios de Internet
www.aish.com/jewishissues/
www.camera.org
www.DanielPipes.org
www.debka.com
www.deiryassin.org
www.frontpagemagazine.com
www.honestreporting.com
www.idf.il
www.imra.org.il
www.israelactivism.com
www.israelinsider.com
www.israelipalestinianprocon.org
www.israelnationalnews.com
www.jcpa.org
www.jewishvirtuallibrary.org
www.masada2000.org
www.memri.org.il
www.mfa.gov.il
www.mftoc.html
www.mideasttruth.com
www.opsick.com
www.pmw.org.il
www.rotter.net/israel
www.secularislam.org
www.shoebat.com
www.standwithus.com
www.teachkidspeace.com
www.tkb.org
www.think-israel.org
www.us-israel.org/jsource/myths/
NOTA BIOGRÁFICA
David Meir-Levi
David Meir-Levi es un israelí nacido en Estados
Unidos actualmente viviendo en Palo Alto,
California. Cuenta con un grado de Licenciatura
de la Universidad John Hopkins y una Maestría en
Estudios del Cercano Oriente por la Universidad
Brandeis. Enseñó Arqueología e Historia del
Cercano Oriente en la Universidad Hebrea de
Jerusalén y en la Universidad de Tel-Aviv en las
décadas de los 60’s y 70’s, durante las cuales
completó su servicio militar en el ejército
israelí. A su regreso a los EE.UU., David
Meir-Levi ha trabajado como un educador judío
profesional, más recientemente en el área de la
bahía de San Francisco.
David Meir-Levi es Director de Investigación y
Educación en la Iniciativa de Paz Israel (IPI),
una organización popular no lucrativa en el área
de la bahía de San Francisco que trabaja en
educar al público americano y sus líderes en la
historia del conflicto árabe-israelí y las
opciones realistas de resolución. Para más
información acerca de la IPI, ver:
www.ipi-usa.org
ENDNOTES:
[1]
Referido como Middle East, su traducción
literal sería Medio Este. Sin embargo,
los medios de comunicación, profesionales y
académicos latinoamericanos se refieren tanto al
conflicto como a la zona como Medio Oriente.
N. del T.
[2] Destructive
agendas
en el inglés original. El término es asequible
para angloparlantes mas no así para hispano
parlantes en su traducción literal. N. del T.
»
En castellano los gentilicios, a diferencia del
idioma inglés, utilizan mayúscula; asimismo,
particularmente en algunos países de América
Latina, cuyo sistema federalista llama
estados a las entidades federativas, suele
usarse por juristas el término Estado para
distinguir a éstas de las entidades de derecho
público internacional. N. del T.
[3] Poster
child for Palestinian victim-hood.
La frase conserva en inglés su poderío
semántico, aunque pierde contundencia al ser
traducida literalmente al castellano. Lo que
busca el término es referirse a un símbolo de
sufrimiento asequible dentro de los criterios de
los medios de comunicación masiva, decididamente
iconográfico, que respalde la tendencia a jugar
siempre de víctima.
N. del T.
[4]
Ver Apéndice p 24.
[5]
Ver Apéndice p 24.
[6]
PBS: The Fifty Year War – Israel and the
Arabs (DVD 1993)
[7]
ibid
[8] Por
sus siglas en inglés. N. del T.
[9] Organización
para la Liberación de Palestina, o PLO por sus
siglas en inglés. N. del T.
[10] Referido
en el original como GDP (Gross Domestic
Product), Producto Interno Bruto. N. del T.
[11] UNRWA
por sus siglas en inglés. N. del T.
[12] To
peel away,
expresión anglosajona cuya traducción literal es
quitar la cáscara; en definitiva, una figura
elegante en el idioma inglés que resulta
novedosa en castellano. N. del T.
[13]
Justin McCarthy, La Población de Palestina,
1990
[14]
MEMRI,
http://www.memritv.org/search.asp?ACT=S)&P1=645
[15]
Más validación académica puede ser encontrada en
la obra “Identidad Palestina” del profesor de
origen palestino Rashid Khalidi, en “El Pueblo
Palestino” de Kimmerling, B. y Midgal, J., y en
la aún inédita tesis doctoral del Dr. Sandi
Sufian, un palestino realizando actualmente su
trabajo post doctoral en la Universidad de
Chicago.
[16]
Yasir Arafat en su biografía autorizada,
“Arafat: Terrorista o Pacificador”, por Alan
Hart, 1982.
[17] El
término utilizado es rogue, cuya
traducción al castellano es “pícaro” o
“granuja”, un término en exceso castizo que, en
el mejor de los casos, puede ser sustituido por
ruin o canalla. N. del T.