La propaganda antisemita no se detiene ante nada

La mujer en el judaísmo. Para que se enteren los ignorantes

 
La propaganda antisemita no se detiene ante nada, realmente estamos en peligro ya que con Internet y los modernos medios de comunicación, puede fácilmente convencer a nuestros jóvenes con diversas falacias y apartarlos de seno de su pueblo, un pueblo capaz de aportar más de la tercera parte de todo el acervo científico y cultural del que presume el llamado Occidente, que hoy está embarcado en una campaña generalizada para denostarnos más y más. ¡No digamos de la base moral y el contenido espiritual de ese mismo Occidente!
 
Estoy hablando de la falacia que se han inventado algunos grupos que se denominan a sí mismos "activistas en favor de la mujer". Aseguran, no se si por ignorancia o por maldad, que el mismo Maimónides autorizó en sus escritos que a la mujer se le puede atizar con un rabo de toro si no hace bien su trabajo en  la casa. El tema es de la máxima importancia dado lo candente que está el asunto de la violencia doméstica, y sus consecuencias nefastas para todos, además de lo hipersensibles que al respecto estamos todos, jóvenes incluidos.
 
Veamos: Maimónides no solamente no autorizó tal cosa, sino que abogó en favor de la mujer en las disputas domésticas. Casi todas las leyes judaicas que se aplican a la pareja (y que provienen de los trabajos de jurisprudencia de Maimónides) recaen sobre el esposo y no sobre su mujer. Dice al respecto: "El tribunal, y no el esposo, es el autorizado a obligar a una mujer a realizar las labores domésticas a las que está obligada por el matrimionio. Esta obligación por parte del tribunal tiene que hacerse en base a salvar el matrimonio, si estuviera en peligro la unión por falta de la esposa". Si el esposo denuncia a su mujer por no cumplir con sus obligaciones domésticas y ella lo niega, Maimónides indica que "se ha de buscar a una mediadora vecina (no a un hombre)", dejando bien claro que el esposo no está autorizado a juzgar a su mujer, mucho menos a propinarle un castigo corporal que ningún tribunal rabínico de la historia ha aplicado jamás a una mujer por este concepto (ni por otro, que sepamos).
 
Estos grupos antisemitas (Cabrones!!) se olvidan de que el matrimonio judio se ha caracterizado siempre por ser el más estable. Que en el judaismo "el esposo está obligado a amar a su esposa como a sí mismo, y a respetarla más que a si mismo". Nosotros servimos de ejemplo a las uniones matrimoniales más duraderas y espirituales. ¡Y nos permitimos el divorcio!
 
Shabbat Shalom Uvrajá a todos.
Lázaro