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LAS INCOGNITAS DE LA HISTORIA.
por Manuel Vider
Parte I del
próximo libro por el Profesor Paul Eidelberg: “El pueblo elegido.”
“Porque eres
pueblo santo a Jehova tu Dios, y Jehova te ha escogido para que le seas un
pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la Tierra.” (Deuteronomo
14: 2) La historia del libro Deuteronomio se remonta a 3300 años atrás. Antigua
version de Casiodoro de Reina (1569).
“Este pueblo he
creado para mí; mis alabanzas publicará.” (Isaiah 43: 21) Idem.
Para comenzar
apreciar el concepto de pueblo elegido, será útil revisar lo que algunos
filósofos, historiadores y estadistas gentiles han dicho sobre los Judíos y el
Judaismo.
En oposición a
la vilificación de los Judíos por la mayoría de la humanidad, muchos pensadores
gentiles han admirado al pueblo Judío.
Theophrastus
(372-287 BCE) alumno y seguidor de Aristóteles en el Liceo se
refiró a los Judíos como “una nación de filósofos” (1)
Clearcus,
otro alumno de Aristóteles y notable entre los filósofos
peripatéticos recordó haber oído a su mentor relatar sobre su encuentro con un
Judío de Judea.
Aristóteles
relató que el hombre hablaba
Griego y añadió: “Durante mi estadía en Asia los dos visitamos los mismos
lugares y conversó conmigo y con otros estudiosos, para analizar nuestros
conocimientos. Pero a mí, quién se ha relacionado con muchas personas cultas, él
fue el que me aportó mas conocimientos que lo que nosotros le aportamos a él
(2).
Numenius (150-176 CE) filósofo Sirio,
considerado como fundador del neo-Platonismo, admiraba enormemente a los Judíos,
especialmente a Moises. Se conoce su
cita: “¿Quién es Platón comparado con Moises hablando el Griego del Ático?
(los salones)
(3).
Porphyry
escribió una cuotación directa
del Genesis por Numenius, quién usaba tanto el Pentateuco como los Profetas, a
los cuales él interpretaba alegóricamente; al cual también se refirió
Origen (184-254 CE), el
destacado teólogo Cristiano. Lo que hizo a los Judíos ser filósofos por
excelencia es que ellos consideran cada aspecto de la existencia como parte de
un todo integro. Donde otros ven azar, los Judíos ven Dios incarnado e
incógnito. Donde otros vieron destino ciego los
Judíos vieron la providencia. Porque el Dios de la Biblia no es solo el Dios de
la naturaleza sino también el Dios de la Historia. Por lo tanto la Historia debe
ser racional, sirviendo un propósito. La idea Judía, la que subraya las
filosofías occidentales de la Historia no pueden menos que exaltar los
pensamientos de los estadistas.
El
filósofo físico y matemático Frances
Blaise Pascal
(1623-1662) dijo: “Encuentro en una esquina del mundo un pueblo especial,
segregado de todos los pueblos sobre la Tierra, el más antiguo de todos. Un
pueblo cuyos orígenes preceden muchos siglos de historia de los más antiguos que
hay...El hecho de la existencia de ese pueblo me maravilla, y me parece que debe
ser analizado, aunque...no tenga explicación...”
John Adams, graduado en Harvard y segundo presidente de los EEUU dijo del pueblo Judío: “Ellos han hecho por civilizar al hombre más que ninguna otra nación. Ellos constituyen la nación más gloriosa que haya existido en la Tierra. Los Romanos y su Imperio fueron no más que una chuchería comparados con los Judíos. Estos le han otorgado la creencia religiosa a ¾ partes del globo terraqueo y han influenciado en los asuntos de la humanidad más y con más optimismo que ninguna otra nación, antigua como moderna.” (4).
El
historiador y periodista
Thomas B. Macaulay
declaró, en un debate en 1833 en la Cámara de los Comunes Británica sobre si los
Judíos debían ser eximidos por ley de sus desventajas legales y políticas: “En
la infancia de la civilización; cuando nuestra isla era salvage como la Nueva
Guinea; cuando las letras y las artes eran todavía desconocidas en Atenas;
cuando a penas una choza techada estaba erecta en lo que vino a ser Roma, ése
pueblo (condenado)
tenía sus ciudades amuralladas y palacios de cedro y un Templo
espléndido...tenían escuelas de estudios sagrados; tenían grandes estadistas y
soldados; tenían filosofos naturales; historiadores y poetas.”(5) Esa referencia
al Templo de los Judíos, así como a las escuelas de estudios sagrados y
filósofos naturales sugiere que la civilización de la Israel antigua no
aguardaba dicotomía entre la religión y la ciencia, (filosofía natural) lo que
ha llevado al Judaismo ser llamada la religión de la razón.
Fiedrich Nietzsche
ha escrito: “En los lugares donde los Judíos han ejercido
influencia, ellos han enseñado analizar con sutileza, argumentar con precisión,
escribir con más claridad y pureza que los que los
rodeaban. Su cualidad ha sido siempre
el llevar al hombre a razonar.”(6) En realidad, el término religión (‘dat’ en
Hebreo) es el obstáculo más grande para comprender el
Judaismo. La palabra
misma no aparece en la Biblia Hebrea, a excepción del libro de Esther, y ahí
significa:
ley, o: decreto. Aunque la Torah tiene ciertos aspectos de religión (el
‘Mishkán,’ carpa de la congregación), el concepto no puede captar la profunda
exaltación intelectual de la Torah, la cual abraza, aparte de Ética; cosmología;
astronomía; zoología; anatomía; medicina; higiene; pureza familiar; economía,
gobernación; asuntos civiles y legales de criminalidad, en los cuales los Judíos
han sido los profesores de la humanidad.
Mediten
en esa conección los puntos de vista de
Henri Baruk,
biólogo,
psicofarmacéutico, psicólogo, sociólogo y miembro de la Academia Médica de
Paris. El profesor Baruk usa las leyes de la Torah para terapia individual y de
grupo, con suceso extraordinario. Aplicadas con especialidad, con esas leyes, el
ha descubierto
neutralizar tóxicos,
psicopatologías y conflicto inter-grupales. El ha caracterizado la Torah como
“la ciencia más completa del hombre.” Baruk escribe: “Aunque esa vasta ciencia
ha sido vulgarizada por las religiones que se han derivado de ella, ha quedado
poco conocida y hasta no entendible. Esas religiones...tomaron principalmente
los principios morales,
con varias modificaciones,
que han dejado rezagados la Ley Hebrea, la Biología Hebrea, la sociología
Hebrea, etc., en una palabra las partes concretas y materiales de la Torah. Un
estudio completo, escrupuloso y exacto de la Torah es indispensable, si uno no
puede estudiar, sin prestar versiones y resúmenes, sin falsificar
obligatoriamente su entendimiento y espíritu.(7)
[1] Menahem Stern, Greek and Latin
Authors on Jews and Judaism (3 vols.) The Israel Academy of Sciences and
Humanities.
[2] Ibid., I, 50. See Josephus,
Complete Works (Grand Rapids, MI: Kregel Publications, 1999), “Against Apion”,
p. 948.
[3] Stern, II, 210. Numenius Lived
in Apamea, which had a considerable Jewish population.
[4] Cited in Pathways to the Torah
(Jerusalem: Aish HaTorah Publications, 1988), p. A6.2.
[5] Cited in Alan M. Dersowitz,
Chutzpah (Boston: Little, Brown & Co., 1991), p. 105.
[6] Friedrich Nietzsche, “The
Joyful Wisdom” (New York: Frederick Ungar Publishing Co., 1960), p. 289. T.
Common, tans.
[7] Henri Baruk, “Tzedek”
(Binghamton, NY: Swan House Publishing co., 1972), pp.80, 133-140.
Parte II
Posiblemente ningun pensador gentil ha apreciado la magnificencia del pueblo
Judío mejor que
Nietzsche.
Cito de “El Amanecer del Dia,” donde él habla sobre “el pueblo de Israel”:
En Europa la
civilizacion Judía ha pasado por una escuela que ha durado 18 siglos, como
ninguna otra nación pueda enorgullecerse de ella. Como consecuencia el ingenio
de espíritu e intelecto de nuestros Judíos modernos es extraordinario. En épocas
extremas ellos, menos que los otros habitantes Europeos han tratado de escaparse
por intermedio del alcohol y el suicidio, lo cual pueblos menos ingraciados son
capaces de recurrir. (M.V.: Que profeta tan agudo ese Nietzsche. ¡Como previó la
situación Islámica del siglo XXI!)
Cada Judío
encuentra en la historia de sus padres y abuelos en un record voluminoso,
instancias de la más grande calma y perseverancia hacia posiciones de tragedias
terribles, vadeando con arte, y demarcando el infortunio y el azar; su valentía
bajo el ropaje de la sumisión bochornosa; su heroismo en “spernere se sperni”
(despreciando a sus denigradores); han sobrepasado las virtudes de los santos.
Nietsche
continua:
Pueblos han
intentado hacerle eso a los Judíos: despreciarlos, tratándolos burlonamente por
20 siglos, negándoles el acceso a posiciones de dignidad y honores. Y
rebajándolos a ocupaciones denigrantes y, es cierto, ellos no se han
desarrollado por eso con completa dignidad a traves del proceso. Pero
¿aborrecidos? Ellos nunca han cesado de considerarse cualificados a las
posiciones más altas, no considerándose tener las virtudes de pueblo sufridor
que les opaca el brillo.
Su costumbre de
respetar padres e hijos; la seriedad de sus matrimonios y las costumbres en sus
bodas los hacen sobresalir entre los Europeos. Aparte de eso ellos saben como
sacar de las profesiones relegadas a ellos un sentido de poder duradero. Pero su
revancha nunca los llevó al extremo de perder la ecuanimidad del espíritu, con
los múltiples cambios de ambiente, climas, costumbres, vecinos y opresores
humanos. Ellos tienen la experiencia más vasta en relaciones humanas que
cualquier otro pueblo.
Ahora
Nietzsche
sumariza sus panegíricos: ¿De donde sacaron ese cúmulo de
riquezas de impresiones que forman la historia Judía de cada familia? Con una
riqueza de pasiones, virtudes, resoluciones, resignaciones, lidias y victorias
de todo tipo, ¿donde pudieron encontrar una salida, sino en el intelecto del
pueblo y su labor? El mismo día en el cual los Judíos puedan mostrar vasos
dorados y artesanías de joyas como las naciones Europeas que de menos
experiencia sean capacez de producir, es cuando Israel convertirá la venganza
eterna en una eterna bendición, en Europa: Entonces una vez más el día séptimo,
el Shabat, aparecerá; cuando el Dios de los Judíos se congracie en si mismo, Su
creación, y Su pueblo elegido y todos nosotros nos regocijaremos con Él. (8)
EL ORIGEN DEL
PUEBLO ELEGIDO
El concepto de
‘pueblo elegido’ tiene sus orígenes en Abraham, el padre del pueblo Judío. Dios
le dijo a ‘Abram’: “Sal de tu tierra, de tu patria, y del hogar de tu padre
hacia la tierra que te voy a mostrar. Te voy a convertir en una nación inmensa.
Te voy a bendecir y te voy a engrandecer. Te vas a convertir en la bendición
misma. Voy a bendecir a esos que te bendigan y a esos que te maldicen, Yo los
maldiceré. Todas las familias de la tierra serán benditas a traves de ti.”
(Deuteronomio 12: 1-3)
Esa
bendición no es menos que el monoteismo ético, la que ha creado la civilización
de la humanidad. El monoteismo, por si mismo, de acuerdo al discernimiento del
gran filósofo-matemático
Alfred North
Whitehead es la base de
la ciencia moderna. Whitehead reconoce que el monoteismo envuelve la idea de un
universo racionalmente ordenado, lo que presupone la curiosidad científica. ¡No
es de extrañar que los Judíos se destaque en las ciencias! Cuando se divorcian
de la ética, por el contrario, la ciencia decae con una maldición. Por lo tanto
vamos a tratar de comprender a ese hombre que ha conferido la bendición del
monoteismo ético sobre la humanidad.
Sin
tutores y en oposición al politeismo y las viciosas prácticas de sus
contemporáneos, Abraham descubrió, a traves de la contemplación y la observación
que el universo, enorme y multifacético, es un ‘todo’ integrado por un creador
supremo y transcendente, de una sabiduría inmensa, y un poder supremo (Genesis
14:22) a traves de los años miles de personas fueron atraídos por su magnetismo
y se convirtieron en parte de su casa. Esa fué su grandeza como maetro y líder
de hombres, que le otorgó el título de “principe de Dios.” (Genesis 23: 6)
Él discernió la
bondad providencial de Dios y dedujo de ella sus normas de conducta para el
hombre (Genesis 26: 5). Abraham vió que el mundo fué designado para el provecho
y la felicidad del hombre y ése es el propósito de la creación. Él razonó que
como el creador no se muestra Él mismo, sino en sus obras, por lo tanto, es su
voluntad que el hombre lo reconozca por la gracia de su creación, un atributo
que el hombre debe emular en sus relaciones con el prójimo.
A pesar de la
grandeza de Abraham él nunca perdió su humildad y se consideraba a si mismo como
‘polvo y ceniza.’ (Genesis 16: 17). En sus diálogos con los hombres, incluyendo
con sus enemigos, se destacó su hospitalidad y su magnanimidad, y por eso es el
modelo de la gracia (jesed en Hebreo); esa voluntad pura de bondad desbordante
que no espera recompensas o galardones; y esa conducta hacia todos, hacia
cualquiera que quisiera oirlo, era legendaria.
En resumen,
Abraham desarrolló en si mismo una moral de intelecto superior; y cualidades
morales, que se fundieron en su ser; y que fueron transmitidas a su descendencia
(Meguila 13b). Por su caracter superlativo, Dios le cambió el nombre a Abraham,
que significa ‘padre de multitudes’ (Genesis 17: 5), y lo mandó adelante a
encontrar una nueva nación, Israel, la cual se convirtió en su impresión y
sello.”
[8] Friederich
Nietzsche, ‘La Alborada del Día’ (London: T. Fisher Unwin, 1903, pp. 203-206, J.
Volz, trans.)
El
escritor, ensayista y poeta Alemán Judío convertido a otra religión,
Heinrich Heine
(1797-1856) en los postreros días de su vida volvio a ser un admirador ferviente
del Judaismo. Dijo: “Pueblos se elevaron y desaparecieron; Estados florecieron y
marchitaron, revoluciones conmovieron la superficie de la Tierra; y ellos, los
Judíos estaban encorvados sobre libros, y no notaron las tormentas del tiempo,
que pasaron sobre sus cabezas sin conmoverlos”.
El
escritor Americano
Mark Twain
(1856-1904): Los Egipcios, los Babilonios y los Persas ascendieron y cubrieron
el mundo con bullicio, grandiosidad y excelencia hasta que se apagó su
iluminación, y se hundieron, se desmembraron y desaparecieron del planeta. Los
Griegos y los Romanos siguieron en sus huellas, conmovieron al mundo en tormenta
y se esfumaron. Otros pueblos aparecieron, subieron a la cumbre con una torcha
en la mano, por el tiempo que el combustible duro, pero al final se quemó del
todo y ahora estan reposando en la obscuridad, o se han perdido en las páginas
de los anales del pasado. El Judío los vio a todos, los derrotó a todos y hoy es
lo que fue desde el alba de las civilizaciones; y no muestra señales de
hundimiento, ni desgaste de vejez; no se le nota ninguna decadencia en sus
creaciones y su claridad no se ha apagado. Todos son mortales menos los Judíos.
Todas las fuerzas pasan, pero el persiste. ¿Cual es el secreto de su triunfo?
Arnold Josheph Toynbee
(1889-1975) Uno de los mayores historiadores del siglo XX examina en su libro “A
study of History” la subida y caída de 21 civilizaciones: 1 La Egipcia, 2 La
Hindú, 3 La China antigua, 4 La Creta, 5 La Sumeria, 6 La Maya, 7 La Siria, 8 La
Hindú antigua, 9 La Jitita, 10 La Helenica, 11 La Árabe precursora, 12 La Persa,
13 La Hinduista, 14 La Mexicana (Azteca), 15 La Yucatana (Maya), 16 La
Babilónica, 17 La Proveslava Rusa (Cristiana Ortodoxa Griega), 18 La Cristiana
Ortodoxa fuera de Rusia, 19 Las civilizaciones del Lejano Oriente, en Japón y
Corea, 20 Las culturas del Lejano Oriente fuera de Japón, 21 La Civilizacion
Occidental, pero...la preservación de la identidad nacional por parte de una
nación sin independencia política, sin un idioma hablado común, nación que no
esta concentrada sino dispersa en todos las direcciones de la veleta, enfrente a
persecuciones tremendas y permanentes—esa es una manifestacion carente de
racionalidad, frente a la cual todos los historiadores se quedan con la boca
abierta.
El
filósofo, novelista y dramaturgo Frances
Jean-Paul Sartre:
“Yo no puedo juzgar al pueblo Judío segun las reglas aceptables de la historia
humana. El pueblo Judío es algo mas allá del tiempo.”
El
filósofo Ruso
Nikolai
(Alexandrovitch) Berdyaev:
“Cuando traté de verificar el método materialista histórico segun los modelos de
los destinos de los pueblos, los métodos se estrellaron contra la muralla Judía,
cuya estrella parece carecer de cualquier medida de entendimiento. Según el
criterio materialista y positivista, tendría esa nación que haber desaparecido
hace mucho tiempo. Su existencia es un hecho misterioso y sorprendente, lo que
atestigua que la existencia de esa nación (Judía) esta dirigida por una orden
poderosa dada en la antigüedad.”
El
escritor Americano
Herman Wouk
(1914): “Ese pueblo (el Judío) se sobrepuso a una lista impresionante de
tragedias y aniquilaciones que de acuerdo a las leyes naturales no hubieron
podido soportar. Esa supervivencia eterna, contraria a la lógica histórica, es
la cosa mas admirable que se haya visto, y demanda explicación, a pesar que su
supervivencia, por si solo, ya es extremadamente maravillosa.”
El
Profesor
George Friedman,
notable sociólogo e historiador Frances: “El pueblo Judío tiene una historia no
como la de otros pueblos. En cierta ocasión escribí que los Judíos son un
accidente histórico. Algo que no se adapta a la comprensión admisible de la
Historia.”
Alexander Solzhenitsyn en dos volumenes
“Dvesti let Vmeste,” or “Two hundred years together.” (2003) The first of the
two volumes is devoted to the History of Jews in Russia from the third partition
of Poland in 1795 when Russia acquired one million Jewish subjects. It covers
the years between 1795 and 1916. Él dice: “The preservation of the Jewish people
for more than two thousand years in Diaspora, arouses amazement and respect. The
role of the small but energetic Jewish nation in the vast and expansive history
of the world is undeniable powerful, persistent and even salient. Russian
history included. But it remains an historical mystery for all of us. For the
Jews as well. This strange mission by no means brings them happiness either.”
(M.V.: Aquí tengo que contradecir a
Solzhenitsyn: La razón de que los Judíos no demuestren alegría por sobrevivir es
que el pueblo Judío nunca se paró a pensar, o mirar hacia atrás para
preguntarse: ¿como ha sido posible, porqué estamos aquí? Para el Judío ‘estar
aquí’ esta sobreentendido. No hay ninguna razón por la cual el pueblo Judío
tenga que pensar porqué existe. El pueblo Judío lee en “Génesis” por lo menos
una vez al año, y en él encuentra que Dios mismo lo escogió para conservarlo y
perpetuarlo aquí en la Tierra...siempre y cuando conserve su Torah. Todo el
resto de los argumentos, suposiciones y conjeturas son irrelevantes... El pueblo
Judío ha pasado por XXXIII siglos de existencia, y observa a otros pueblos
pasajeros desde una posición enclavada en el futuro infinito...”)
Recopilado y
comentado por manuel_vider@yahoo.com |