Vargas Llosa (Cuídame de mis amigos, porque de mis enemigos me cuido solo).

 

Es muy pretencioso afirmar, como “La Nación” encabeza la sección Enfoques del 10/10/2005, que los textos elaborados por Mario Vargas Llosa son claves para entender el futuro del Medio Oriente. Son meras reflexiones sobre puntuales entrevistas de una parcialidad notoria. Sus textos constituyen simples fotogramas de una larga película imposible de poder apreciar si no se la evalúa íntegramente.

Intentaré aportar algunos conceptos al respecto teniendo en cuenta algo básico que ni Vargas Llosa ni ninguno de sus camaradas de ruta entre “los escritores de convicciones liberales de izquierda”[1] parecería tener en cuenta cuando del conflicto árabe israelí se trata: la seguridad. Para Israel es prioritaria, gravitante y condición de existencia. Esta última semana se difundió que los líderes de Al Quaeda tienen como cuarta prioridad, en sus objetivos inmediatos, la aniquilación del Estado de Israel. Los escudos de Hamas y la Jihad Islámica, que la Autoridad Palestina no pudo aún desarmar pese a los compromisos asumidos, delinean -como la Palestina árabe que anhelan- todo el territorio del mandato británico, lo que implica la desaparición de Israel. Hubiese sido la desaparición del Estado de Israel cualquier eventual derrota en los estallidos bélicos habidos desde la Proclamación del Estado. Por ello, todo aquello que atente contra la seguridad del Estado debe ser neutralizado, aunque traigan aparejadas injusticias no deseadas que todos lamentamos. Pactar la paz es como bailar un tango, hacen falta dos voluntades deseosas de conseguirlo.

“El Secreto de Ariel Sharon”:

a)  La dirección de la invasión al Líbano por parte de Sharon fue resuelta por el Gobierno de Israel, democráticamente electo; como consecuencia de ello la Autoridad Nacional Palestina debió exiliarse en Túnez y así fue neutralizada la amenaza de la seguridad desde la frontera norte.

b)  Le célebre paseo por la Explanada de las Mezquitas no provocó la segunda Intifada, como se dice; comenzó cuando Arafat no aceptó las concesiones israelíes en Camp David que implicaban un enorme sacrificio y muchísima impopularidad interna, cerrando las posibilidades de acuerdos pacíficos que condujeran a la convivencia en paralelo de dos Estados soberanos asociados.

c)  Pensar que la decisión del retiro de Gaza  es un “toma y daca” para cancelar una investigación judicial por tráfico de influencias o corrupción es pueril y colisiona con la estricta independencia de poderes existentes en el único Estado realmente democrático de la región.

d)  Los millares de cintas color naranja en solidaridad con los colonos, y la mística idea de que toda la Tierra Santa es de Israel por mandato divino, no es patrimonio de la derecha israelí. En el mundo, muchísimos sectores judíos, cristianos y laicos tienen la misma idea. Lo meritorio de este paso es que no existieron desbordes y que primó la cordura, la disciplina y la responsabilidad de todos los actores: políticos, militares y colonos. Si es un paso estratégico o el inicio de un proceso de mayor repliegue territorial dependerá de la evolución de las estrategias de ambas partes, condicionadas por la neutralización completa del “terrorismo de los suicidas” como acertadamente termina el artículo de Vargas Llosa.

El muro: viaje a Bilín:

La infiltración de terroristas desde la Franja de Gaza a Israel se neutralizó mediante un muro y defensas complementarias. A fines de noviembre de 2003, Sharon aseguró que se aceleraría la construcción de la valla en Judea y Samaria porque “es vital para la seguridad del Estado”.[2] Contaba en ese entonces más de 180 Km. de longitud y provocó la reacción negativa de los Estados Unidos que decidió reducir en 300 millones de dólares su ayuda indirecta a Israel. Es notable que la primera potencia mundial pretende controlar el ingreso de ilegales mejicanos mediante la construcción de un muro similar. Sin dudas,  cuando haya suficiente garantías y se gane la paz, el muro dejará de existir como lo fue el de Berlín, cuando ya no tuvo objeto. Las rectificaciones ordenadas por la Corte Suprema de Israel ratifican que no se trata de una frontera definitiva.

La sombra del terror:

 Sólo dos ejemplos de cómo se presenta el problema a las nuevas generaciones, que son las que deberán entenderse en el futuro: En los textos escolares aprobados por el Ministerio de Educación de la Autoridad Palestina se alienta a jóvenes a convertirse en mártires en acciones suicidas contra Israel[3]. En el 8º grado de las escuelas primarias de Arabia Saudita los niños estudian que “el Islam reemplazó las religiones que le precedieron” y que “una maliciosa alianza de cruzados y judíos se esfuerzan en eliminar el Islam de todos los continentes”. Cristianos y judíos son denunciados como infieles y son presentados como enemigos del Islam y los musulmanes.[4]

El horror se llama Hebrón:

En el año 2005, como informa Vargas Llosa, es una ciudad palestina de unos 130 mil habitantes árabes y 500 colonos judíos. La historia comenzó mucho antes. Hasta las masacres del 23/08/1929 siempre hubo presencia judía de habla árabe, apenas unas centurias entre decenas de miles de árabes con quienes convivieron siempre en armonía. A mediados del siglo XIX llegaron judíos del oriente europeo. En 1925 abrieron una Academia de Estudios Religiosos y la pacífica convivencia prosiguió hasta que las matanzas forzaron a los sobrevivientes a refugiarse en Jerusalén. Algunos quisieron volver en 1936 pero fueron erradicados por los británicos. Desde 1948 a 1967 la Legión Árabe del rey Abdullah ocupó la ciudad, que se anexó –como el resto de la Cisjordania- al Reino de Jordania. Israel tomó el control de la ciudad en 1967 y algunos de los sobrevivientes de 1929 pretendieron recuperar sus posesiones. Se instalaron algunos colonos judíos y el 17/01/1997 se firmó un protocolo entre Israel y la PLO que regulaba la convivencia en la zona incluyendo La Tumba de los Patriarcas, lugar sagrado para todos. Evidentemente, en las actuales circunstancias, las relaciones son conflictivas y sólo un acuerdo global y garantía recíprocas podrá alivianar la situación en el área, tan c ara a los sentimientos de ambas partes.

Los creyentes:

La solución a los problemas planteados no será posible sin neutralizar a los fanáticos de ambos pueblos. La sociedad israelí está familiarizada con el juego democrático, la alternancia política, el respeto a las mayorías electas y la igualdad de derechos del hombre y la mujer. Por ende, encarar bases de entendimiento y convivencia sobre base realistas serían viables. En la contraparte palestina se deberán hacer muchos más esfuerzos para generar condiciones análogas, en el terreno social y en la educación. Sólo así, en un clima de distensión podrán alivianarse las condiciones de seguridad que haga la vida más llevadera para todos y acabe con los padecimientos del temor a los atentados hostiles.

Ratoneras humanas:

El desplazamiento poblacional es una de las mayores tragedias sociales que se presentan como resultado de acciones beligerantes. Todas las guerras originan este problema. En los enfrentamientos en el Medio Oriente hubo desplazamientos recíprocos. La responsabilidad de los refugiados palestinos “aventados al exilio”, estimados en 630.000, que huyeron en 1948 con el propósito de volver una vez que los ejércitos árabes terminaran con el insipiente Estado judío en una rápida guerra que les fue adversa fueron marginados y aislados desde entonces, en Gaza, Judea, Samaria, Jordania y Líbano. La existencia de una minoría de israelíes árabes que supera el millón de almas de aquellos que optaron por quedarse es un indicativo suficiente que no se trató de una “limpieza étnica masiva” como afirma Vargas Llosa. Tanto los druzos de los alrededores de Haifa como árabes de las nómades tribus beduinas del desierto del Neguev formaron en los cuadros del Ejército de Israel desde entonces, combatiendo a los ejércitos invasores de los países árabes. En aquellos años, más de medio millón de judíos fueron expulsados de los países árabes del Cercano Oriente y del norte de África y absorbidos e integrados en el Estado de Israel. También vivieron los primeros de su reinserción en condiciones penosas durante los últimos años de la década del 40 y primeros de la siguiente: viviendo en carpas, en un pobre país en guerra y con racionamiento de todos los productos básicos, como el resto de la población. Poco a poco fueron incorporados como ciudadanos plenos, progresando en paralelo al progreso del país, no obstante la hostilidad circundante. Ninguno de sus pequeñitos añora la aldea o ciudad en que nacieron sus padres o abuelos. Desde 1948 hasta 1967, Gaza estuvo bajo el dominio egipcio y Judea y Samaria (o la rivera occidental, como se la denominó) fue anexada al Reino de Jordania, incluyendo la parte vieja de la Ciudad de Jerusalén, alrededor del 22 % de la Palestina del Mandato. En ninguno de ambos territorios se alivió la situación de los desplazados en 1948, siempre permanecieron marginados como instrumento político.

La tarea de los justos:

La izquierda romántica en Israel, tan a gusto de Vargas Llosa –apenas unos centenares de “justos” en el sentido en que usaba esta palabra Arlet Camus- siguió el derrotero de la social democracia en todos los países occidentales. La globalización, el equilibrio entre la iniciativa personal y la protección social, el luchar contra la desocupación empujan a los neoliberales hacia la izquierda y a los socialdemócratas hacia la derecha. El actual maridaje político en Alemania, como consecuencia de las últimas elecciones, es suficiente prueba de que las condiciones evolucionan y cambian.

por Mario Czemerinski

marbet@cponline.org.ar  

20/10/2005

 

Vargas Llosa (Cuídame de mis amigos, porque de mis enemigos me cuido solo).



Es muy pretencioso afirmar, como “La Nación” encabeza la sección Enfoques del 10/10/2005, que los textos elaborados por Mario Vargas Llosa son claves para entender el futuro del Medio Oriente. Son meras reflexiones sobre puntuales entrevistas de una parcialidad notoria. Sus textos constituyen simples fotogramas de una larga película imposible de poder apreciar si no se la evalúa íntegramente.

Intentaré aportar algunos conceptos al respecto teniendo en cuenta algo básico que ni Vargas Llosa ni ninguno de sus camaradas de ruta entre “los escritores de convicciones liberales de izquierda”[1] parecería tener en cuenta cuando del conflicto árabe israelí se trata: la seguridad. Para Israel es prioritaria, gravitante y condición de existencia. Esta última semana se difundió que los líderes de Al Quaeda tienen como cuarta prioridad, en sus objetivos inmediatos, la aniquilación del Estado de Israel. Los escudos de Hamas y la Jihad Islámica, que la Autoridad Palestina no pudo aún desarmar pese a los compromisos asumidos, delinean -como la Palestina árabe que anhelan- todo el territorio del mandato británico, lo que implica la desaparición de Israel. Hubiese sido la desaparición del Estado de Israel cualquier eventual derrota en los estallidos bélicos habidos desde la Proclamación del Estado. Por ello, todo aquello que atente contra la seguridad del Estado debe ser neutralizado, aunque traigan aparejadas injusticias no deseadas que todos lamentamos. Pactar la paz es como bailar un tango, hacen falta dos voluntades deseosas de conseguirlo.

“El Secreto de Ariel Sharon”:

a) La dirección de la invasión al Líbano por parte de Sharon fue resuelta por el Gobierno de Israel, democráticamente electo; como consecuencia de ello la Autoridad Nacional Palestina debió exiliarse en Túnez y así fue neutralizada la amenaza de la seguridad desde la frontera norte.

b) Le célebre paseo por la Explanada de las Mezquitas no provocó la segunda Intifada, como se dice; comenzó cuando Arafat no aceptó las concesiones israelíes en Camp David que implicaban un enorme sacrificio y muchísima impopularidad interna, cerrando las posibilidades de acuerdos pacíficos que condujeran a la convivencia en paralelo de dos Estados soberanos asociados.

c) Pensar que la decisión del retiro de Gaza es un “toma y daca” para cancelar una investigación judicial por tráfico de influencias o corrupción es pueril y colisiona con la estricta independencia de poderes existentes en el único Estado realmente democrático de la región.

d) Los millares de cintas color naranja en solidaridad con los colonos, y la mística idea de que toda la Tierra Santa es de Israel por mandato divino, no es patrimonio de la derecha israelí. En el mundo, muchísimos sectores judíos, cristianos y laicos tienen la misma idea. Lo meritorio de este paso es que no existieron desbordes y que primó la cordura, la disciplina y la responsabilidad de todos los actores: políticos, militares y colonos. Si es un paso estratégico o el inicio de un proceso de mayor repliegue territorial dependerá de la evolución de las estrategias de ambas partes, condicionadas por la neutralización completa del “terrorismo de los suicidas” como acertadamente termina el artículo de Vargas Llosa.



El muro: viaje a Bilín:

La infiltración de terroristas desde la Franja de Gaza a Israel se neutralizó mediante un muro y defensas complementarias. A fines de noviembre de 2003, Sharon aseguró que se aceleraría la construcción de la valla en Judea y Samaria porque “es vital para la seguridad del Estado”.[2] Contaba en ese entonces más de 180 Km. de longitud y provocó la reacción negativa de los Estados Unidos que decidió reducir en 300 millones de dólares su ayuda indirecta a Israel. Es notable que la primera potencia mundial pretende controlar el ingreso de ilegales mejicanos mediante la construcción de un muro similar. Sin dudas, cuando haya suficiente garantías y se gane la paz, el muro dejará de existir como lo fue el de Berlín, cuando ya no tuvo objeto. Las rectificaciones ordenadas por la Corte Suprema de Israel ratifican que no se trata de una frontera definitiva.



La sombra del terror:

Sólo dos ejemplos de cómo se presenta el problema a las nuevas generaciones, que son las que deberán entenderse en el futuro: En los textos escolares aprobados por el Ministerio de Educación de la Autoridad Palestina se alienta a jóvenes a convertirse en mártires en acciones suicidas contra Israel[3]. En el 8º grado de las escuelas primarias de Arabia Saudita los niños estudian que “el Islam reemplazó las religiones que le precedieron” y que “una maliciosa alianza de cruzados y judíos se esfuerzan en eliminar el Islam de todos los continentes”. Cristianos y judíos son denunciados como infieles y son presentados como enemigos del Islam y los musulmanes.[4]



El horror se llama Hebrón:

En el año 2005, como informa Vargas Llosa, es una ciudad palestina de unos 130 mil habitantes árabes y 500 colonos judíos. La historia comenzó mucho antes. Hasta las masacres del 23/08/1929 siempre hubo presencia judía de habla árabe, apenas unas centurias entre decenas de miles de árabes con quienes convivieron siempre en armonía. A mediados del siglo XIX llegaron judíos del oriente europeo. En 1925 abrieron una Academia de Estudios Religiosos y la pacífica convivencia prosiguió hasta que las matanzas forzaron a los sobrevivientes a refugiarse en Jerusalén. Algunos quisieron volver en 1936 pero fueron erradicados por los británicos. Desde 1948 a 1967 la Legión Árabe del rey Abdullah ocupó la ciudad, que se anexó –como el resto de la Cisjordania- al Reino de Jordania. Israel tomó el control de la ciudad en 1967 y algunos de los sobrevivientes de 1929 pretendieron recuperar sus posesiones. Se instalaron algunos colonos judíos y el 17/01/1997 se firmó un protocolo entre Israel y la PLO que regulaba la convivencia en la zona incluyendo La Tumba de los Patriarcas, lugar sagrado para todos. Evidentemente, en las actuales circunstancias, las relaciones son conflictivas y sólo un acuerdo global y garantía recíprocas podrá alivianar la situación en el área, tan c ara a los sentimientos de ambas partes.



Los creyentes:

La solución a los problemas planteados no será posible sin neutralizar a los fanáticos de ambos pueblos. La sociedad israelí está familiarizada con el juego democrático, la alternancia política, el respeto a las mayorías electas y la igualdad de derechos del hombre y la mujer. Por ende, encarar bases de entendimiento y convivencia sobre base realistas serían viables. En la contraparte palestina se deberán hacer muchos más esfuerzos para generar condiciones análogas, en el terreno social y en la educación. Sólo así, en un clima de distensión podrán alivianarse las condiciones de seguridad que haga la vida más llevadera para todos y acabe con los padecimientos del temor a los atentados hostiles.



Ratoneras humanas:

El desplazamiento poblacional es una de las mayores tragedias sociales que se presentan como resultado de acciones beligerantes. Todas las guerras originan este problema. En los enfrentamientos en el Medio Oriente hubo desplazamientos recíprocos. La responsabilidad de los refugiados palestinos “aventados al exilio”, estimados en 630.000, que huyeron en 1948 con el propósito de volver una vez que los ejércitos árabes terminaran con el insipiente Estado judío en una rápida guerra que les fue adversa fueron marginados y aislados desde entonces, en Gaza, Judea, Samaria, Jordania y Líbano. La existencia de una minoría de israelíes árabes que supera el millón de almas de aquellos que optaron por quedarse es un indicativo suficiente que no se trató de una “limpieza étnica masiva” como afirma Vargas Llosa. Tanto los druzos de los alrededores de Haifa como árabes de las nómades tribus beduinas del desierto del Neguev formaron en los cuadros del Ejército de Israel desde entonces, combatiendo a los ejércitos invasores de los países árabes. En aquellos años, más de medio millón de judíos fueron expulsados de los países árabes del Cercano Oriente y del norte de África y absorbidos e integrados en el Estado de Israel. También vivieron los primeros de su reinserción en condiciones penosas durante los últimos años de la década del 40 y primeros de la siguiente: viviendo en carpas, en un pobre país en guerra y con racionamiento de todos los productos básicos, como el resto de la población. Poco a poco fueron incorporados como ciudadanos plenos, progresando en paralelo al progreso del país, no obstante la hostilidad circundante. Ninguno de sus pequeñitos añora la aldea o ciudad en que nacieron sus padres o abuelos. Desde 1948 hasta 1967, Gaza estuvo bajo el dominio egipcio y Judea y Samaria (o la rivera occidental, como se la denominó) fue anexada al Reino de Jordania, incluyendo la parte vieja de la Ciudad de Jerusalén, alrededor del 22 % de la Palestina del Mandato. En ninguno de ambos territorios se alivió la situación de los desplazados en 1948, siempre permanecieron marginados como instrumento político.

La tarea de los justos:

La izquierda romántica en Israel, tan a gusto de Vargas Llosa –apenas unos centenares de “justos” en el sentido en que usaba esta palabra Arlet Camus- siguió el derrotero de la social democracia en todos los países occidentales. La globalización, el equilibrio entre la iniciativa personal y la protección social, el luchar contra la desocupación empujan a los neoliberales hacia la izquierda y a los socialdemócratas hacia la derecha. El actual maridaje político en Alemania, como consecuencia de las últimas elecciones, es suficiente prueba de que las condiciones evolucionan y cambian.

por
Mario Czemerinski
marbet@cponline.org.ar
20/10/2005