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NO LE DIGAN NAKBA, LLÁMENLO HATZMAUT
Por Mario Linovesky
Señores
Gerentes Generales, anche* de Operaciones Suicidas de Hamás, Sociedad Criminal
de Irresponsabilidad Ilimitada.
Don** Jaled Meshal y Don** Ismail Haniye
SUS RESPECTIVOS ESCONDITES
De mi mínima consideración:
Si acaso el cartero llegara a encontraros, ya que todos sabemos cuan
ineficientes son los correos de hoy en día y que buenos sois vosotros para
esconderos, agradeceré os sirváis tomar nota del presente envío y, si fuese
posible y os da el coraje, acusar público recibo del mismo. Ah, os escribo en
castizo rancio, aclaro, visto lo bien que os lleváis con algunos españoles entre
los que no faltan muchos de sus gobernantes y periodistas, aunque ello me
acarree alguna que otra metida de pata, cosa que seguramente en vuestra bonhomía
sabréis disimular.
Motiva el que me dirija a vosotros acordaros que mantenéis una vieja deuda con
la humanidad, la que de modo alguno ha sido saldada y por cuya finiquitación
reclamo. No admito por lo tanto que sigáis haciéndoos los olvidadizos y, menos
aún, que por medio de maniobras distractivas como las que son habituales en
vuestro proceder, continuéis embarrando la cancha para así evitaros enfrentar el
juicio histórico que os espera a la vuelta de cualquier esquina. De paso quiero
también recordaros, aunque os duela, que nosotros, los de la “entidad sionista”,
mañana festejaremos nuestros 60 años de independencia, y que por tal razón nos
resultaría agradable reafirmar nuestra presencia en el sitio y por toda la
eternidad, en paz; porque sois vosotros quienes debéis inculcaros y convenceros
que de donde estamos ya no nos moveremos, ni tampoco, o menos todavía,
conseguiréis echarnos con Kassams o con bombas o con terrorismo suicida.
Pero antes de exponeros los detalles de la mentada deuda (esa que conserváis
bien oculta), muy pocos por cierto y sencillos de saldar si fueseis gente noble
(cosa que evidentemente no sois), quiero, por cuanto la presente será
seguramente leída por terceras personas, prevenir a éstas sobre vuestras turbias
maniobras a fin de evitar haceros cargo del compromiso. Y resaltar al mismo
tiempo que si bien sin merecerlo sois tipos de suerte, aun cuando y
lamentablemente, gustéis de jugar con la muerte. Por ejemplo, a mí me está
vedada hasta la intención de llamaros asesinos, criminales y otros tantos
epítetos descalificadores, de esos que abundan en cualquier idioma, incluido el
vuestro; no es literariamente correcto, me han hecho saber, puesto que hay
formas más sutiles o civilizadas para graficaros.
De modo que yo, un humilde
ciudadano israelí debo guardarme de llamaros de ese modo, ser más diplomático
quieren decirme, mientras tanto que vosotros, que sois criminales y asesinos en
serio… y en serie, por esa, vuestra condición, mientras matáis mis civiles al
voleo, recibís en premio la visita de Jimmy Carter (ex-presidente de EEUU), como
si fuerais verdaderos estadistas.
Tenéis suerte sí, pero no sois para nada inteligentes. Si con sólo hurgar en la
historia reciente y prestar atención a lo que decía el decreto del mandato
inglés allá por los años 20 del pasado siglo, tendríais la verdadera dimensión
de vuestra fortuna y dejaríais por ello de etiquetar a la Independencia Israelí
como Nakba (catástrofe) al mismo tiempo que dejaríais de molestar a vuestros
vecinos sionistas; porque todo lo que se os dio posteriormente (ese territorio
que se encontraba desocupado y estragado en la mayor parte de su superficie y le
había sido conferido a los judíos para asegurar allí su definitiva
emancipación), constituyó, arrancado de nuestra heredad milenaria, un verdadero
regalo que, a causa de vuestra malsana avidez, rechazasteis. O sea que gracias a
la perfidia inglesa, reiterada en todo tiempo y lugar como nadie lo ignora, se
os otorgó infinitamente más territorio del que podríais haber soñado.
Para crear
allí una “nueva” nación árabe, claro y esto parece que lo habéis olvidado,
aledaña y conviviente en paz con un país judío.
Pero vuestra codicia pudo mucho más y preferisteis quedar a través de 60 años y
vaya a saber cuantos más sin nada, antes que vivir en concordia con vuestros
vecinos judíos, creyendo así que algún día os quedaríais con todo.
Y por tal
motivo os obligasteis a comprobar como, contrariamente a vuestro proceder ahíto
de asesinatos, artimañas y trampas, del otro lado de la frontera los judíos
construían y avanzaban, mientras que vuestros árabes, esos que un día se
aparecieron por la zona buscando trabajo, desmotivados y faltos de apego al
modernismo, quedaban sumidos en una miseria que va en aumento con el paso de
cada día. Y sois vosotros los dirigentes los responsables directos de la
susodicha indigencia, puesto que escogisteis invertir la cuantiosa ayuda
occidental que recibisteis, ora en armamentos y explosivos, ora en el robo
(pequeño gran ejemplo: Suha Arafat y su vida dispendiosa en Francia), en vez de
enseñar a vuestros subordinados forzosos que solamente se avanza arremangándose
y trabajando.
Además inculcándoles el odio a los judíos e induciéndolos a que
empleen sus pocos afanes en destruir lo que ellos construyeron (v.gr.: las
casas, invernaderos y plantaciones que les dejaron en Gush Katiff y que vuestra
gente quemó apenas los colonos salieron de allí).
Y a propósito de usar el
dinero que recibisteis a paladas para fomentar la guerra en vez del trabajo,
evidentemente que no estáis solos en la empresa.
Tenéis el apoyo de vuestros
“hermanos” árabes para hacerles la vida amarga y difícil a los judíos y
mantenéis aterrorizados a los occidentales, que sumisos se avienen a vuestras
demandas. Con una mezquindad tal y tan escasa visión del futuro la vuestra, que
no advertisteis que con petróleo, matonismo, falsedades y bastante efectivo
podréis comprar cuantos Saramagos, D’Elía o Baremboim os vengan en ganas, pero
que con todo son muy exiguos en cantidad comparados a los muchos que, poco a
poco, se van dando cuenta de la burda mentira que habéis montado.
Como se os mire sois nada (aunque una nada nociva y deletérea), puesto que
solamente sabéis dar órdenes de matar. Ni siquiera tenéis un mínimo discurso que
dé algún ánimo a vuestro sumergido pueblo. Y todo ello basado en una falacia que
os impusieron los poderosos del petróleo, sabandijas a los que el Estado de
Israel molesta no por razones religiosas (aunque de esto también hay algunos
atisbos) sino por el, según su pensamiento egoísta y utilitario, mal ejemplo que
emana de su democracia en un sitio donde pululan las dictaduras. No otro sentido
tuvo el ataque de los ejércitos de Jordania, Egipto, Siria, Líbano e Irak el 15
de mayo de 1948, a las pocas horas de haber los judíos declarado su
Independencia. Y a propósito, vosotros ese día, siendo como decís que sois
moradores “milenarios” de ese territorio, ¿dónde estabais?.
La respuesta es
francamente obvia: en ningún lado. O sí, porque no pudisteis aparecer de la
nada. Pero ese día no erais el milenario “pueblo palestino”, porque para
fastidiar a los judíos de Israel, recién nacisteis o fuisteis inventados como
pueblo en 1964 o, mejor dicho, ya que nobleza obliga, como organización
terrorista bajo la sigla de la OLP.
Porque y esa es la deuda que mantenéis con la humanidad, para ser pueblo y
reclamar un territorio, es necesario contar con un mínimo de requisitos de los
que vosotros, retorciendo la historia, aterrando a la gente y mintiendo sin
interrupción, quisisteis desentenderos. Cierta vez os lo urgieron y, a falta de
argumentos, contestasteis con terrorismo, llamándolo, no terrorismo, sino
Intifada que sería lo mismo; pero los tiempos se os terminaron y tendréis que
dar una respuesta coherente, porque para ser pueblo deberíais haber tenido al
menos una moneda, una Constitución, una historia.
Y no tenéis ni por asomo la
una, ni la otra, ni la tercera tampoco.
De modo que, vistas esas vitales
carencias, demandáis algo que evidentemente no es ni ha sido vuestro y del que a
regañadientes el mundo os reconoce como propietarios, pero tan sólo por vuestra
presencia de facto y no porque tengáis algún derecho al reclamo.
Mientras tanto
que nuestro pueblo, exiliado forzoso y dueño genuino de esa tierra de la que
entre romanos, otomanos y árabes nos echaron para posteriormente despreciarla y
destruirla, ha vuelto para hacerse cargo de lo poco que ellos y también vosotros
no depredaron del todo o dejaron en pie renqueante y para reescribir sobre
dichas ruinas una historia que quisieron y/o quisisteis, sin éxito, borrar
arteramente.
De modo que antes de reclamar nada, demostrad vuestra legitimidad y
con hechos y papeles, no con argucias y mentiras. Y mientras esperamos, ustedes
y nosotros, por novedades al respecto, ved entretanto como este 8 de mayo de
2008 levantaremos la copa, brindando por nuestro 60 ANIVERSARIO COMO PATRIA
LIBRE E INAMOVIBLE DEL PUEBLO JUDÍO TODO.
Os ruego que no toméis esta carta como una bravuconada y mucho menos la
consideréis un exceso. Pero tened sí en cuenta y apreciad la levedad con que os
trata nuestro tembleque e irresoluto gobierno actual y haced cálculos de lo que
estáis perdiendo, que encima es poco debido a nuestra sujeción. Con todo,
considerad también que cuando uno está en medio de una jauría de perros que
ladran y también muerden, tiene la necesidad y el derecho de defenderse. Y no
otra cosa es lo que hacemos los judíos, pueblo pacífico por naturaleza, en
humana reacción a los innúmeros ataques solapados y letales de quienes como
vosotros, buscan nuestra desaparición como Estado Judío.
Eretz Israel, Am Israel, ¡¡¡Lejaim ve Shalom!!!
* Anche, en italiano: "y también".
** Coloqué un asterisco doble de llamada y advertencia al término DON, por
cuanto se trata de una sigla que se empleaba antaño para significar que una
persona era De Origen Noble; en el caso de estos dos sujetos, apenas una ironía.
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