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Durante las
últimas dos semanas de mayo del 2003, pasé tiempo en Inglaterra
visitando a familia y amistades. Mi visita me dio la oportunidad
de percatarme de la forma como los medios de comunicación
Británicos abordan el tema de Israel en las noticias diarias. Ya
estaba enterado del sesgo institucional negativo por parte del
British Broadcasting Corporation (BBC) hacia Israel, pero lo que
logré observar y oír excedió mis peores temores.
En tan solo un
día, la BBC difundió un programa llamado “Correspondent? en el
cual la construcción de una cerca de seguridad por parte de
Israel para proteger a sus civiles del terror árabe fue
criticada rotundamente. El corresponsal de la BBC mostró
ignorancia sobre las necesidades defensivas básicas de Israel;
muy al contrario, el programa culpabilizó a la ocupación israelí
de toda la violencia palestina y denunció la construcción de la
cerca como una “muralla de apartheid.?
El canal 4 de la
TV Británica difundió una muy extraña ópera llamada “La muerte
de Klinghoffer.? Esta película, producida por John Adams, trató
el tema del acto de piratería perpetrado por terroristas
palestinos, en el cual el barco de crucero Achille Lauro fue
secuestrado en 1985 y en el cual terminó asesinado Leon
Klinghoffer, un ciudadano judeo-americano en silla de ruedas y
cuyo cuerpo fue echado por la borda por los secuestradores
palestinos. La opera otorgó un grado de dignidad inapropiado a
los terroristas e intentó excusar sus acciones en parte debido a
la ocupación israelí.
Anteriormente, esa
misma semana, el canal BBC 1 debió haber difundido “Incursión en
Entebbe? y los oyentes que acudieron a la cita televisiva se
encontraron con que el “Beeb?, como a veces se le llama a la
BBC, canceló el programa de manera arbitraria. La BBC arguyó que
mostrar una película que describe a los comando israelíes en
tonos heroicos al rescatar a los pasajeros judíos - mismos que
habían sido secuestrados a la Uganda de Idi Amin por una banda
de terroristas palestinos - era insensible, “en el presente
momento cuando hay alertas terroristas?.
Vez tras vez en
los medios de difusión y en varios de los periódicos y diarios,
las atrocidades más horrendas perpetradas por palestinos en
contra de israelíes se asocian con la frustración árabe-palestina
en contra de la “ocupación?. ¿En qué consiste esta ocupación
israelí que se acepta de manera casi universal como la raison
d’être de la violencia árabe en contra del estado judío? Como
siempre, es necesario remontarse a la historia del conflicto
para poder comprender lo que está sucediendo hoy en día.
Empecemos en el año de 1947.
De acuerdo a la
profesora Talia Einhorn del TMC Asser Institute, los israelíes
que viven en los llamados territorios ocupados poseen derecho
legal y moral. Cisjordania que es en realidad la Judea y Samaria
bíblicas, era parte del mandato británico, otorgado a la Gran
Bretaña por la Liga de las Naciones en el Congreso de San Remo
de 1920. Los estatutos de tal Conferencia enfatizaron
implícitamente el reconocimiento internacional de los lazos
históricos entre el pueblo judío y la tierra de Israel.
El territorio
geográfico conocido como Palestina en aquel entonces, abarcaba
lo que hoy en día constituye el Reino de Jordania, Israel,
Judea, Samaria y Gaza. En 1922 Gran Bretaña concedió todo el
territorio al oriente del río Jordán a los Hachemís bajo el Emir
Abdullah. Los Hachemís se habían distanciado de la casa de Saud
y la Oficina Colonial Británica de golpe y porrazo les cedió 80%
del territorio original que estaba reservado para un hogar
nacional judío.
La profesora
Einhorn, en una entrevista que otorgó al servicio de noticias
del canal Arutz-7 de Israel, aseveró que el 20% restante del
territorio original bajo el mandato británico, es decir el área
del mar mediterráneo al río Jordán “ con tan sólo cincuenta
millas de anchura “ se designó bajo ley internacional para ser
densamente poblado por la comunidad judía.
Durante la Guerra
de independencia de Israel en 1948, Judea y Samaria fueron
ocupadas ilegalmente por el reino de Jordania quien designó a
esa región como Cisjordania (el costado occidental del río
Jordán). Esa ocupación fue reconocida exclusivamente por
Pakistán y por la Gran Bretaña. A su vez, Egipto se posesionó de
la franja de Gaza. Jordania y Egipto fueron dos de los siete
países árabes que habían invadido a Israel inmediatamente
después de haberse declarado independiente.
La profesora
Einhorn hace referencia al documento original del mandato e
indica que la cláusula 2 responsabilizó a la Gran Bretaña de:
“asegurarse de la existencia de condiciones políticas,
administrativas y económicas que garanticen el establecimiento
de un hogar nacional judío?. Lamentablemente, los medios
internacionales de comunicación y la mayoría de sus
interlocutores poseen una ignorancia completa de estos hechos.
No existe
absolutamente nada en el ámbito de la ley internacional que
demande la creación de un estado palestino entre el río Jordán y
el mar mediterráneo. Aún la resolución de la ONU de noviembre de
1947 relativa a la partición, misma que exhorta a la creación de
un estado árabe y uno judío, es tan sólo una recomendación, no
un requisito. La profesora Einhorn nos recuerda que tal
resolución asevera: “La Asamblea General recomienda al Reino
Unido, en su función como encargado del mandato de Palestina, la
adopción y puesta en práctica en lo concerniente al futuro
gobierno de Palestina, de un plan de partición con unión
económica?.
En vista de que
los estados árabes rechazaron el plan de partición de 1947, las
recomendaciones carecen de toda base legal. Por lo tanto, la
repetición constante del término ocupación Israelí es una
acusación carente de fundamento.
Las posteriores
resoluciones 242 y 338 de la ONU fueron redactadas
cuidadosamente para evitar usar el artículo definido los al
referirse a la retirada de territorios. Jamás se implicó que
después de la Guerra de los Seis Días de 1967 (en la cual Israel
se defendió contra la guerra de destrucción lanzada por los
ejércitos combinados de Egipto, Siria y Jordania) Israel tuviera
que retirarse de todos los territorios que controla en la
actualidad.
Lamentablemente,
el poder implacable de la propaganda árabe y la ansiosa
disposición de tantos individuos en los medios de comunicación
de tragarse las afirmaciones falsas sobre la ocupación israelí
de Palestina está arraigada tan profundamente que es difícil
saber cómo va a surgir la verdad de manera generalizada. Por lo
tanto, el gran mito en los tiempos modernos de un estado árabe
independiente llamado Palestina, que ahora se encuentra ocupado
por Israel, se ha convertido en un hecho aceptado por gran
número de personas en todo el mundo.
El Plan de
Paz(Roadmap to Peace) que promueve el Presidente George W. Bush
cristaliza la creencia de que crear ese nuevo estado árabe
conducirá a la paz duradera en toda la región y en el mundo.
Dar por terminada
la susodicha ocupación israelí de Palestina representa una
premisa falsa basada en las invenciones y mitología árabes ya
que nunca “ en todos los anales de la historia “ ha habido un
estado árabe llamado Palestina. El Plan de Paz niega los
derechos históricos, bíblicos, legales y morales del pueblo
judío de vivir libremente en tan sólo el 20% restante del
territorio geográfico que les fue prometido.
No sólo no existe
ninguna ocupación judía de la tierra de otros pueblos, sino que
la expulsión de los judíos fuera de Judea, Samaria y Gaza - la
mismísima cuna de la civilización judía “ daría paso en nuestro
tiempo a una injusticia monstruosa y negaría tanto hechos
históricos como la Biblia".
En la actualidad,
a los judíos no se les permite vivir en ningún lugar de
Jordania, misma que representa el 80% del territorio del mandato
y del hogar nacional judío, hecho trizas por la Gran Bretaña
hace más de ochenta años.
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