Kol Hasbará
 
Mirad, aquel que es guardián de Israel... ni se descuida ni duerme
 
                                                                                                                      Salmos 121:4
 
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¿Quién dice que el Golán sea Sirio?
 
Antes de que proclamemos que "el Golán es Sirio", vale la pena hacer un rápido repaso de su historia.
 
                                                                                           Por Profesor Yoav Gelber
 

Antes de que proclamemos que "el Golán es Sirio", vale la pena hacer un rápido repaso de su historia. Desde el establecimiento del estado de Siria, el país ha perdido segmentos de su tierra más significativos que el Golán. En 1920 Mosul es dada a Iraq y Trípoli al Líbano, y en 1937 los Turcos toman Alejandría. Y aún así Siria ha mantenido relaciones correctas con los tres vecinos que se anexaron. Se diría que su encendida insistencia en conseguir el Golán de vuelta se debe únicamente a su deseo de debilitar a Israel.

En la división original entre la Siria Francesa y el Mandato Británico de Palestina tras la Primera Guerra Mundial, la mayor parte de los Altos del Golán estaba dentro de las fronteras de Palestina. En el curso de la demarcación de fronteras, los terratenientes locales aplicaron fuerte presión, y como resultado - y debido a la ausencia de contra-presión Sionista - la línea se movió de alguna manera hacia el oeste. Al lograr la independencia, los Sirios rechazaron reconocer esa línea, y desde entonces han estado exigiendo que la frontera pase por debajo de la mitad del Río Jordán y el Lago Kinneret (el "Mar de Galilea"). Durante la Guerra de Independencia Árabe-Israelí (1947-1948), los Sirios obtuvieron el control de áreas al oeste del Jordán y después exigieron que la frontera coincidiese con la frontera acuática. La respuesta del Ministro de Exteriores de Israel en aquella época, Moshe Sharett, fue que era impensable que Israel entregara al enemigo Sirio lo que los Británicos rechazaron dar a su aliado Francés.

Bajo el armisticio de 1949, el Ejército de Siria se replegó a lo largo de la frontera, y el área que dejaron vacante fue declarada área desmilitarizada. La lucha por el control de ese área alcanzó un pico cuando Israel comenzó a drenar los pantanos del Valle de Huleh. En la primavera de 1951 la violencia resurgió desde la zona desmilitarizada, llevando a la expulsión de los residentes Árabes del área de Galilea y a la frontera, y se aseguró la soberanía Israelí sobre las área. Hubo una partición de facto de las áreas desmilitarizadas: Israel controló la sección central y los Sirios tenían el-Hamma en la orilla del noreste del Kinneret y dos franjas del "cesto" de Galilea. Esta partición es la base de la diferencia entre dos conceptos, "la frontera internacional" y "las líneas del 4 de Junio de 1967".

Lo que no obligó a los Sirios entonces no debería obligar a Israel hoy. No hay necesidad hoy de dar a los Sirios una frontera que ellos rechazaron en los años 40 y 50. El Golán ha estado bajo gobierno Israelí más tiempo que bajo gobierno de la Siria independiente (36 años frente a 21 años). La ciudad de Katzrin en el Golán no es más Siria que Jaffa, Lod, Ramleh, o Acco (Acre) Palestinas (bajo la oferta de partición de 1947 de las Naciones Unidas), y somos nosotros los que tenemos que pensar en las consecuencias de fijar un precedente abandonando encima el Golán.

El peso de las discusiones históricas pudo haber sido diferente si Siria tuviese a Israel cogida por la garganta. Pero la única amenaza Siria verdadera contra Israel es la amenaza de los misiles apuntados hacia el centro de Israel. Unos acuerdos de seguridad en el Golán hubieran sido una solución parcial con respecto a la seguridad de los asentamientos Israelíes situados a lo largo de la línea pre-1967, pero no son respuesta a la amenaza de misiles disparados desde puntos alejados de la zona desmilitarizada y de los sistemas de aviso de Israel. La única coacción al cumplimiento de sus amenazas es la proximidad de las Israel Defense Forces a Damasco, cuya retirada de Israel abandonaría la región de Dan, la Planicie Costera, y Haifa a los misiles Sirios.

La argumento de que un acuerdo de paz es la mejor defensa contra misiles es engañoso. Nunca ha habido una guerra que no fuera seguida de una paz. Y los riesgos de guerra en nuestro caso no son simétricos: no podemos permitir una sola pérdida, mientras que nuestros vecinos han sobrevivido a varias debacles. Ésa es la razón por la que Israel insiste obstinadamente en acuerdos de seguridad en cualquier pacto pacífico con cualquiera de sus vecinos.

Siria tiene problemas bastante más serios que nosotros en la esfera militar, en la esfera económica, y en la esfera política. Ella necesita la paz para solucionar algunos de ellos, y es ella - no Israel - la que tiene que pagar la mayor parte del precio para lograrla: primero y principalmente dejando de apoyar al terrorismo Palestino y al terrorismo Libanés, y también renunciando su exigencia de la mayoría del Golán.

Gracias a IMRA.
2004-01-21 08:45:00
(aparecido originalmente en Yediot Ahronot)
El remarcado y las cursivas son de Kol Hasbará
De El Reloj.com