Conferencia de Pilar Rahola en el Palcio
Legislativo,Montevideo,Uruguay
Pilar Rahola
Ante todo es un honor para mí estar en esta sede, sede parlamentaria, por
cierto un Palacio realmente bellísimo, espectacular. Me ha hecho una sana
envidia. La verdad es que solo me falta un trocito de sol, que pensaba que me
colgarían hoy, por aquello de la bienvenida y tal, pero veo que costó, pero al
margen de esto, la verdad es que gracias por esta sede y por tener el enorme
placer no solo de compartir la sede parlamentaria, que para alguien que vive
apasionadamente el sentido democrático y el parlamentarismo, es el mejor sitio
posible. También por supuesto de alguna manera gracias, porque las palabras, en
sedes cargadas de belleza, pues un poco se sobrecargan de belleza.
Yo creo que me parece relevante que empiece justificándome: ¿qué hago aquí?.
No: ¿qué hago aquí en Uruguay, Montevideo, en esta sede? Si no, como dice un
director de cine muy importante en mi país, Pedro Almodóvar: ¿qué hace una
chica como tú en un sitio como este? Es decir, ¿qué hace una chica de
ascendencia católica, de familia católica y cultura católica de izquierda,
europea, defendiendo unos planteamientos que no son los mayoritarios de la
izquierda europea, que no son o no han sido históricamente los mayoritarios de
la tradición católica y que desgraciadamente no son las mayoritarias de mi
continente? Creo que vale la pena empezar por aquí. Justo hoy, que aunque los
católicos no estamos muy bien puestos en el calendario judío, no me equivoco
creo, si digo que hoy es el 9 de Av. El 9 de Av, para los que no lo sepan, los
que lo sepan imagínense ustedes, conmemora muchas cosas, entre ellas el edicto
de
expulsión de 1492 en la vieja y mítica Sefarad. De manera que además, yo
formo parte de la vieja y mítica Sefarad. Que un día como hoy de hace tanto
cometió uno de los graves, de los más graves errores y una de las más graves
injusticias de su propia historia. Es realmente simbólico para mí, proveniente
de ese trozo de mundo, milenario, estar justamente encontrándome con ustedes un
día como hoy. Disculpas, aunque sean muy tardías.
Bien, entonces les diré, desde luego si formo parte de la tradición católica
no me tocaría entender tan profundamente, quizás tan emotivamente aquello que
podríamos llamar en términos generales, la cuestión judía, o en términos
quizás más geopolíticos, más estratégicos, el tema israelí. Y por supuesto
ya en términos mucho más mediáticos, el tema Oriente
Próximo. Mi tradición, la católica, está sobrecargada de culpa. De alguna
manera somos los pioneros, los inventores de una larga, larga historia de
persecución que culminó en momentos históricos trágicos y terribles, por
supuesto ignominiosos. De manera que yo también formo parte como todos, de una
tradición que no se basó en la tolerancia ni en la comprensión y por supuesto
tampoco en la convivencia. Sin embargo aprendemos a superar las propias
tradiciones y las propias culturas e incidirnos en planteamientos justamente de
comprensión y tolerancia. Como española por tanto, formo parte también de esa
historia negra de la que ya he comentado.
Como europea, formo también parte de un continente que tiene una gran capacidad
por olvidar, una mayor gran capacidad por no recordar sus culpas y mucha
capacidad por culpar a los demás. Europa, esa vieja Europa, esa mítica Europa
que siempre ha dado lecciones de cómo hay que hacer las cosas pero sin embargo
no recuerda que es la culpable de los dos grandes totalitarismos del siglo XX,
el Stalinismo y el Nazismo, que es la culpable de dos guerras mundiales, que es
la culpable de todo el drama trágico del colonialismo, y que sin embargo casi
ninguna de las culpas las
ha revisado y ha hecho la catarsis.Como europea también me concierne esa culpa
y ese olvido.
Y como persona de izquierdas qué les voy a decir... La verdad es que últimamente
es un poco complicado saber qué significa, de qué hablamos cuando decimos que
hablamos de la izquierda. Hay muchas opciones ahí. Inequívocamente lo soy, en
el sentido en que para mí ser de izquierda es tener un alto sentido de la
justicia social, de la solidaridad, ser
permanentemente dialéctica, en el sentido que me pregunto y me respondo.
Es decir: militar en el libre pensamiento, ser antidogmática, aunque sé que
hay mucha izquierda dogmática, y por supuesto ser transformadora en el sentido
en que me gusta transformar la sociedad. A partir de ahí no sé si soy
demasiadas cosas más de izquierda. Yo nunca he cometido el error de enamorarme
de ningún dictador, pero mi izquierda sí; nunca me han fascinado determinados
planteamientos totalitarios, aunque fuera en nombre de determinados ideales, y
siempre he tenido muy claro que mis raíces ideológicas eran fundamentalmente
las raíces de la ilustración,
de la razón y de la democracia. Pero sin embargo formo parte de una tradición
de izquierda, que digamos tampoco hoy, mayoritariamente, estaría aquí haciendo
esta conferencia.
Pues, esta es la respuesta a "¿qué hace una chica como tú en un sitio
como este?" Porque soy española, porque soy europea, porque soy católica
y de izquierda, sólo puedo tener esta postura moral. Porque soy todo eso, la única
postura moral respecto a mi historia y a mi memoria, es estar hoy aquí, es
hablar de la cuestión judía como mi cuestión y es hablar en los términos que
hoy les hablaré de cómo veo yo Oriente Próximo. Se acabaron las
justificaciones y vayamos ya, me temo, a lo que sería la conferencia, que
espero que después se enriquezca con sus aportaciones porque creo que
seguramente va a ser lo más interesante de hoy.
Yo no veo Oriente Próximo, por supuesto no sé ni voy a hacer algo que sería
muy feo y muy maleducado que es hablarles de cómo lo ven ustedes, cómo se ve
aquí, o cómo se participa del debate aquí. Primero, por las mínimas
cuestiones de elegancia, respecto al huésped que llega. Segundo, porque tampoco
tengo información. Y tercero, porque creo que lo relevante es que yo les
explique como está el otro lado del Atlántico, que creo que es lo que les
puede interesar hoy aquí. Por tanto a ello vamos.
En términos generales les diré, primero, con toda rotundidad, que para
desgracia de la democracia, el antisemitismo está creciendo en Europa,
seriamente. Es mi análisis, tómenla como mi análisis, pero en todo caso es un
análisis bastante reflexionada y con bastante acumulación de datos. El
antisemitismo está creciendo en Europa, está creciendo también más levemente
en España, muy especialmente en Francia, por supuesto en Bélgica, pero no en
los términos en que conocemos el antisemitismo tradicional, en su versión de
extrema derecha, en su versión neo-nazi, fascista, etc., etc. Esa sería una
versión que hoy por hoy yo creo que no podría crecer en Europa con facilidad.
La extrema derecha es por
suerte para todos nosotros un planteamiento totalmente desacreditado, que no
tiene ninguna capacidad de influencia y de creación de opinión y que en
consecuencia nunca sería capaz de crear un estado de opinión general favorable
a unos términos u otros.
Nadie nunca se va a poner a contra-argumentar a un neo-nazi. Intentará meterlo
en la cárcel, si puede, pero no mucho más. No discutimos con el fascismo. Sin
embargo, en cambio, sí con quien elabora planteamientos que yo defino como
antisemitas, y por tanto como antidemocráticos - porque a mí no me apela la
cuestión judía porque haya judíos implicados, me apela porque yo creo que la
persecución de los judíos no es una cuestión judía, es una cuestión democrática.
Como el atentado a la AMIA no es un problema de los judíos, es un problema de
la humanidad. Todo
el terrorismo tiene una implicación en todo ciudadano que ame la libertad.
Por eso algunos estamos aquí, aunque nuestra identidad religiosa cultural o
étnica no nos tendría que haber llevado a este camino. Bien, pues en ese
proceso que es, el que para algunos consideramos el termómetro democrático,
que es el crecimiento del antisemitismo, hoy en Europa yo creo que no sólo en
Europa, el antisemitismo no es una formulación global, aunque sea un socio
fundador de su pensamiento, de la extrema derecha, sino que es una formulación
ideológica de la izquierda. De la izquierda intelectual, de las elites del
pensamiento, de las elites del periodismo. En consecuencia, por tanto, de
aquellas personas ilustradas, relevantes, con credibilidad, capaces de crear
estados de opinión. Por supuesto ese antisemitismo que yo defino como
antisemitismo, formulado por intelectuales, por escritores, por
gente con crédito intelectualmente fuerte y con capacidad de influencia, es muy
serio y mucho más poderoso.
Ningún colega amigo, ningún colega admitiría, si ahora estuviera sentado
ahora aquí, pues compañeros y algunos de ellos muy amigos: escritores,
intelectuales, periodistas, me dirían: "Yo no soy antisemita... si tengo
una de amigos judíos.. Pero bueno, ya me dirás... soy anti-sionista..."
Es la nueva formulación de un viejo fantasma. O te dirían: "yo no soy
antisemita, soy anti-israelí"... bien, es una segunda nueva formulación
también de un viejo fantasma.
Bien, yo creo y es lo que tengo ganas hoy de explicarles, dos cosas
fundamentales.
Es cierto, tenemos un crecimiento del antisemitismo.
Y 2), cuando el antisemitismo crece en el mundo, la democracia baja.
Es el termómetro, la alarma roja, profundamente roja, la alarma de la salud
democrática de nuestra sociedad. Cuando lo judío es perseguido de formas
diversas, la democracia está perseguida, e históricamente esto es inapelable.
Cada vez que hay un crecimiento serio de la intolerancia antisemita, hay un
decrecimiento serio, cuando no, una
enfermedad seria de la democracia. En términos metafóricos es como lo que
alguna vez he leído: "el canario de las minas", que creo que ustedes
deben conocer como metáfora. Es el canario que se utiliza en algún tipo de
minas
para determinar la contaminación. Cuando el canario empieza a agonizar o a
morir, la contaminación es muy alta. Cuando el judío empieza a ser perseguido,
la contaminación es muy alta. Es decir, crece el totalitarismo, y baja la
libertad. Por tanto, repito, no es un tema sólo judío, aunque apele
directamente a los judíos. Es también como mínimo un tema de los demócratas
preocupados por la democracia. A veces no todos lo están. A veces algunos
duermen en la democracia, y hacen la siesta en la democracia. Europa hizo la
siesta en los albores del nazismo. Quizás está haciendo ahora la siesta ante
el integrismo Islámico. Hablaremos de ello. Pero en todo caso, aquellos que
consideramos que esto de la libertad es una conquista diaria, es una lucha
diaria por amplificar las fronteras, es una conquista en el fondo moral, sabemos
muy bien que eso es cotidiano, es diario, y que los enemigos de la libertad
permanentemente están ahí, de una forma muy contundente. ¿Por qué digo que
el antisemitismo está creciendo?
Porque esta es una afirmación muy rotunda, con la que puede que haya gente que
de ninguna manera esté de acuerdo, y además no sólo es rotunda sino que es
genérica.
Son dos pecados en uno, no? Evidentemente, en una charla como la de hoy no
podremos llegar al matiz, todo es genérico. Pero no hablo por hablar, en
abstracto porque me pareció, hablo porque creo que hay detrás bastante
experiencia al respecto.
Entre otras cosas leo la prensa, la de mi país, y si puedo la europea,
globalmente, especialmente la francesa. El primer rastro claro de antisemitismo
es el tratamiento de Oriente Próximo. Desde el punto de vista periodístico es
clarísimo: el tratamiento periodístico de Oriente
Próximo, como mínimo en Europa, rompe todos los códigos ontológicos de la
profesión. No es que no haya objetividad. La objetividad es algo inexistente.
De hecho, es hasta sospechosa. Nadie es objetivo, pero alguien puede ser
relativamente objetivo. Hay parámetros de objetividad que son los que se llevan
al uso cuando uno quiere informar y no hacer doctrina, cuando uno quiere
informar y no transmitir propaganda. Bien, pues en la prensa europea sobre
Oriente Próximo no se da información sino propaganda. Y ello no se da en términos
de grupos organizados, que estén en esa lucha y en esa causa y en ese
movimiento, sino en términos generales de periodistas de bien, de directores de
diarios, de articulistas de opinión y de intelectuales de pro e incluso en algún
Premio Nóbel que hay por ahí. Es decir, el primer elemento que pongo sobre la
mesa para demostrar que existe un antisemitismo latente pero en estos momentos
creciente en Europa, es el tratamiento de la prensa. Y me pregunto, ¿hay ningún
otro conflicto en el mundo tratado en los términos en los que se trata el
oriente próximo?.
Primero, interés. Yo estoy de acuerdo en el interés. Lo que me preocupa es que
yo que por ejemplo conozco un poco África, y que conozco las Sierras Abiertas
en África, no entiendo por qué el interés por la muerte en África no es
interés. No entiendo por qué diez años de guerras integristas en Sudán, con
más de un millón muertos, no han preocupado nunca
a ningún pacifista. Incluyéndome. No entiendo por qué motivo la prensa
europea no está permanentemente preocupada por los conflictos abiertos, por los
problemas abiertos, y por todas las contingencias que hay encima de ellos.
Oriente Próximo, en cambio, es el titular permanente.
Podríamos casi decir que es un titular que rueda en sí mismo porque siempre
está, como si fuera nuestro tema. Yo tengo una metáfora muy simple. Yo tengo
una panadera a la que le compro el pan, que no tiene opinión sobre nada en el
mundo porque no le interesa especialmente demasiado. Pero yo a veces cuando he
ido a comprar el pan le he oído comentarios sobre Israel. Mi panadera no sitúa
Israel en el mapa, sin ninguna duda. Pero sitúa Israel como lo malo. Es decir,
ella no sabe dónde está, no sabe qué pasa, pero sabe que son muy malos. Pero
por el resto ella no opina sobre Sudán o Argelia, o el Yemen o Jacarta. No,
evidentemente sobre esto no sabe nada. O sabe lo de las Torres Gemelas, por
supuesto, pero a lo mejor fue culpa de los Americanos... también le he oído
eso.
¿Porqué mi panadera que no sabe nada -y pobre mujer, está encantada de la
vida, pero no le interesan este tipo de cosas- sabe algo sobre Israel?. ¿Y
porqué mi panadera que no tiene opinión sobre el hambre en el mundo o sobre la
sostenibilidad o sobre el SIDA en África, tiene opinión sobre Israel?
¿Esto es una casualidad? Es el primer elemento que cuelga del antisemitismo: el
interés. Pero el interés malvado y perverso sobre Israel, es decir, la
demonización permanente de los derechos legítimos de este trozo de Oriente Próximo
y de este trozo del conflicto, eso es antisemitismo.Y no tiene otra explicación.
Podríamos luego analizar el porqué de ese antisemitismo, pero en todo caso lo
es.
El segundo elemento que demuestra que hay un antisemitismo latente es que nadie
en la prensa europea se atrevería, o en
la intelectualidad europea, a tratar, con tal ligereza, ningún otro conflicto.
Es decir, se produce la guerra de Irak y ahí tenemos a todos los sesudos
pensadores del mundo buscando los motivos ocultos, los antecedentes, una reunión
que encontraron un día con Saddam Hussein y Bush... La cantidad de documentación
que de golpe apareció por el mundo fue extraordinaria, y a mí me parece muy
bien.
Sin embargo esos mismos notables ilustrados en todas las causas que de golpe
aparecen en el interés general, la mayoría no tienen ni idea de la historia de
Oriente Próximo. Algunos sitúan el Estado Palestino en la Biblia, prácticamente.
Y desde luego es evidente que la mayoría no tiene ni idea de los motivos, de
las causas, pero opinan sobre ello.
La ligereza en la demonización de una parte del conflicto, sin embargo, sin
tener ningún complejo en no informarse de ello, es un ejemplo clarísimo de
estigma antisemita. "No me hace falta saber porque sobre los judíos, yo sé
como va la cosa". Un segundo punto por tanto. Y les hablo de gente
ilustrada, de gente ilustrada que no hablaría de según qué sin información,
pero que se atreve a hablar de Oriente Próximo sin información. Oriente
Próximo, sin ninguna duda, es lo más mentado y lo menos conocido en la mayoría
de cenáculos europeos.
El tercer elemento es el tratamiento. En todos los conflictos que tienen
problemas gravísimos como es el de Oriente Próximo, uno intenta cuidar mucho
que el blanco y el negro no sean los colores de la noticia. Hay grises. En
Israel y en Palestina, no. No hay grises. Hay blanco y hay negro. El maniqueísmo
sobre la información en Oriente Próximo hay que
denunciarla, incluso como una traición a la propia profesión. Es decir, se ha
decidido en la prensa europea globalmente que hay unos buenos y unos malos.
Ergo, hay unas víctimas y unos culpables.
De manera que si hay unas víctimas y unos culpables, las víctimas de este lado
no pueden existir. Minimización de las víctimas, otro elemento. Díganme
ustedes qué otro pueblo, qué otras víctimas han sido minimizadas en la
historia sino sólo las judías. Si ni tan sólo millones de muertos en la única
industria del exterminio de la historia de la humanidad
que no puede ser equiparable a nada, si ni tan solo esos millones de muertos son
realmente objeto de recuerdo sobre la mesa en la conciencia de Europa como tendrían
que serlo, ¿cómo van a serlo las víctimas de un coche bomba en
una cafetería, en un restaurante, en una universidad? La minimización absoluta
hasta la humillación de las víctimas judías en ese conflicto es quizá el
ejemplo más notorio -porque es cruel- de antisemitismo. Por otro lado, que
conecta con lejanos fantasmas.
Pero hay un último elemento que también hay que poner sobre la mesa, y ese es
terrible. A mí al menos, especialmente me duele, porque ya sé que en España
no hay memoria del Holocausto, pero algunos, solitos, hemos cogido y nos hemos
subido por Polonia, y hemos ido a algún museo del Holocausto fuera de España (¡donde
no hay!) y nos hemos trabajado esa memoria que no nos dieron. Pero somos pocos.
La mayoría no. El elemento antisemita que también pongo sobre la mesa es que
la minimización de la Shoá que se hace permanentemente y se aplica sobre el
conflicto de Oriente
Próximo, ese sí que es el ejemplo más salvaje, más notorio, más cruento, de
antisemitismo hoy en Europa y en España. No estoy especialmente orgullosa,
sinceramente, de que sea por ejemplo un escritor que vive en España ahora,
José Saramago, quien sea el paradigma de este acto, de este gesto. Pero me
resulta sorprendente que alguien que escribe tan bien a veces piense tan mal.
Y desde luego es un pensamiento inmoral lanzar sobre las víctimas los restos
del naufragio; lanzar sobre las víctimas del Holocausto el propio Holocausto es
realmente muy inmoral. Y además equiparar la Shoá a nada es también un gesto
de inmoralidad. Si lo hace encima un europeo, además de inmoral es
irresponsable. Porque es evidente que puede haber
guerras cruentas en el mundo. Puede haber víctimas terribles, puede haber por
esos mundos de Dios, Polpots con sus cadáveres y sus fosas, puede haber Áfricas
abiertas con sus muertos o sus SIDAS, pero pase lo que pase en el
mundo, nada es equiparable a la creación logística e industrial del
exterminio, y como eso es tan terrible, no es comparable a nada. Pero lanzarlo
como quien no quiere la cosa, en medio de un conflicto complejo, donde hay
muertos en ambos lados y responsabilidades de ambos lados, eso ya es muchísimo
más grave. En el fondo, si lo digo con rotundidad, diría que yo acuso a mi
gente, y cuando digo a mi gente, digo a los ciudadanos de mi país, a los
ciudadanos de mi continente, y sobre todo a los intelectuales de izquierda, los
acuso de algo terrible, si eres europeo: de minimizar la
Shoá. Incluso de despreciarla. Incluso de bailar sobre los muertos de la
memoria. Y eso hablando de Israel y hablando de Oriente Próximo.
Hay un último elemento, quizás no es un elemento antisemita, pero sí que es
un cierto elemento desde mi punto de vista de perversión del pensamiento: el
enamoramiento platónico, romántico, exacerbado de Arafat en Europa.
Yo voy a ser muy clara porque lo soy siempre. Y si hay alguien que piensa
distinto quizás se va a alterar. A mí me parece lo peor que le puede pasar a
la causa Palestina es Arafat. Lo peor, conjuntamente por supuesto, con el
terrorismo islámico. Pero sin embargo, ese líder que ha ido equivocándose
permanentemente, ese líder que permanentemente ha utilizado incluso económicamente
su propia causa, la de su gente, de manera inmoral, y ha ido rompiendo cada
posibilidad de paz, que ha tenido delante de sí interlocutores de todo tipo,
fuertes, suaves, halcones,
palomas,derechas, izquierdas, es igual, y se ha ido cargando cada una de las
posibilidades, ese líder que no tiene ningún problema en enviar a sus hijos a
una cultura de muerte y de odio que los lleve hasta el suicidio, ese líder en
Europa es un ídolo. Yo no lo entiendo. Sinceramente tampoco entiendo que aquí
les guste tanto Castro. Es decir, que hay muchas cosas que no entiendo...
Pero en todo caso, esta, no la entiendo. Ya sé que la izquierda globalmente y
Europa bastante se ha ido equivocando siempre de ídolos. Ahí está su amor por
Stalin, ahí está su amor por Pol Pot, ahí está su amor por Arafat.
Pero yo creo que hace falta ser muy claro en esto. Yo creo que Europa es
culpable con la exaltación de Arafat - que es un líder para la guerra, no para
la paz, con la permanente criminalización de Israel y de sus causas, y también
de su derecho, y con la minimización de lo que significa la cultura ideológica
del odio y la enorme cantidad de dinero que
lleva a la práctica del terrorismo.
Con estos tres elementos, Europa no sólo no ha ayudado a la paz, sino que
evidentemente ha alimentado el conflicto. Sin embargo, esa misma Europa que creo
yo que ha hecho esto, se pasa cada día quejándose de que Estados Unidos esté
allí. Fantástico. El único país que como mínimo está ahí metido
intentando que haya paz. Pero nosotros los europeos somos fantásticos. Cada vez
que tenemos un conflicto los llamamos. Vengan ustedes.
Que mueran unos cuantos de los suyos en nuestras guerras. Ya los
enterraremos, les daremos un trocito de cementerio. Pero después cuando estén
subiendo a sus aviones, y se vayan ustedes a los Estados Unidos, les vamos a
decir que son unos cerdos, unos antidemocráticos, unos vulgares, unos
ignorantes... Nosotros, Europa, con toda la ilustración que tenemos encima, ¡imagínense!.
Tantos siglos de historia, ¿no? Y ahí está la última de nuestras guerras, la
de los Balcanes. Vinieron a enterrar a nuestros muertos y a morir unos cuantos
de ellos. Y luego se fueron. Pero los criticamos desde que bajaron del avión
hasta que se fueron. Ahora están en Oriente Próximo y por supuesto en la
prensa europea cada día estamos preguntándonos si es una democracia, si tienen
intereses en la zona de determinado tipo, si el Lobby judío, no sé qué...
Porque claro, a pesar del Holocausto, el mito de los Protocolos de los Sabios de
Sión continúa vigente
con toda rotundidad, para desgracia de la humanidad. Yo he oído a gente e
ilustrada, extraordinaria, potente y Enciclopédica, diciéndome "estos son
los judíos que mandan en el mundo". Esto que es un mito clásico del
antisemitismo, y que tiene tanta base en lo que después vino, sin embargo hoy
está vigente, con toda rotundidad. Y eso pasa en Europa y en el pensamiento
europeo, en la ilustración europea y en la izquierda europea, de lo cual no me
siento por supuesto nada orgullosa, y lo cual combato.
He puesto sobre la mesa el tema del terrorismo islámico. Creo que es importante
ahondar en él. Y ahí vuelvo a coger la metáfora del canario, la metáfora de
la temperatura subiendo en el cuerpo de la democracia, y vuelvo a coger lo que
ustedes significan en lo que significamos todos. Yo no creo que tengamos solo un
conflicto en Oriente Próximo. Yo creo que tenemos un problema en Oriente Próximo
con sus derechos a ambos lados del problema, derechos legítimos, y que tenemos
una utilización perversa y terrible de esos derechos, por parte de un elemento
superior y por supuesto con una gran ingerencia internacional. Es decir, de la
misma forma que nadie mató más comunistas que los comunistas, nadie ha
matado más palestinos que los árabes. Eso dejémoslo dicho porque es así, me
temo. Tampoco eso no se sabe en mi país, demasiado, porque no se quiere saber.
Y ahí tenemos a Bélgica queriendo juzgar a Sharon, y etc. ¡Bélgica!
Con el trabajo que tendría, la pobre Bélgica con el colonialismo Belga, ¡imagínense
ustedes! Pero bueno, es que Europa es así. Se dedica a juzgar a los otros y así
a lo mejor no se acuerda de sus culpas, o ahí tienen a Chirac convertido en líder
de la paz.
Se ven en Europa cosas curiosas. Ese lindo país que quiso vender un reactor
nuclear a Irak, porque claro, en Irak no hay luz, no había energía... no había
petróleo, digamos... O que mientras estaba levantando la bandera de la paz (con
la que estoy de acuerdo: toda guerra siempre es la muerte de la inteligencia,
aparte de la muerte de la vida) enviaba tropas a Costa de Marfil, por ejemplo.
Eso pasa en Europa. Esa Europa que por supuesto juzga al mundo permanentemente,
quizás para no juzgarse a sí misma.
Desde mi punto de vista, lo más grave que está haciendo Europa, y lo más
grave que está haciendo la intelectualidad europea, y lo más grave que está
haciendo la izquierda europea, y eso sí que hay que denunciarlo con rotundidad,
es la minimización, la indiferencia ante el terrorismo. Pasó en Buenos Aires,
y no fue nuestro tema. Nunca fue nuestro tema.Yo creo que ni sabemos que existió
la AMIA. Y fue el campo de pruebas. Pasó en Nueva York y no fue nuestro tema.
Hombre, fueron muchos que murieron, pero de todas formas, esto es al lado y lado
del Atlántico, porque ayer un taxista en Buenos Aires me decía "esto se
lo hicieron los americanos ellos mismos, bah, si hacen estas cosas, no?" El
hombre quedó muy descansado, pero yo quedé muy impresionada. Y me dijo que era
de izquierda.
Yo le dije que "yo también, pero creo que no lo veo igual, digamos ".
No fue nuestro tema.
Y cada vez que explota una cafetería en Tel Aviv no es nuestro tema, es cosa de
judíos. Intentan tirar un avión en Kenya, es decir, intentan atentar contra la
libertad comercial, uno de los elementos fundamentales de la democracia, ¿o de
qué puñetas estamos hablando sino de atentar contra los principios
fundamentales de la libertad individual y de
la libertad colectiva? Y no es nuestro tema. ¿Qué tema va a ser el tema de
Europa? ¿Cuándo la izquierda europea, el pensamiento europeo, la prensa
europea, y la propia Europa va a considerar que el terrorismo es su tema? Porque
el tema de ETA sí que es nuestro tema. Ese sí. Y los mismos intelectuales en
España que no escribirían nunca ni una línea - por suerte - justificando una
sola acción de ETA (por suerte eso en España ya no pasa), ese mismo cuerpo de
intelectuales es capaz de justificar a Hamas y hablar de milicianos y no de
terroristas, o Jihad o Hezbollah, etc. Tranquilamente, tranquilamente.
Yo creo, con sinceridad, que Europa, nuevamente, ante el creciente alzamiento de
una ideología totalitaria en el mundo, heredera natural de las grandes ideologías
totalitarias, está indiferente, durmiendo la siesta, y fijándose a ver si hay
alguna culpa por algún tejano de por ahí que toma Coca Cola, porque esos sí
que seguro que son los malos, ¿no?
Bueno, pues ello es muy grave. Porque miren ustedes, si algo ha movilizado a
gente como yo, y tampoco soy la única, hay gente por Europa que pensamos así
de raro, pero si algunos nos hemos movilizado en estos términos es porque nos
preocupa horriblemente tres cosas: la primera, nos preocupa mucho, mucho los
millones de ciudadanos musulmanes secuestrados por ideologías totalitarias cuyo
discurso libre no puede florecer, cuyo sentimiento de libertad no puede
florecer, cuya ilustración no puede florecer, secuestrados por el
totalitarismo. Me preocupan 1300 millones de
personas viviendo en dictaduras en el mundo, y encima, muchas de ellas, teocráticas.
Me preocupa el antisemitismo en sus discursos de sus escuelas, de base, de
fondo, me preocupa que haya neo-nazis americanos y europeos que se pasean por
Kuwait y por Emiratos como líderes explicando los Protocolos de los Sabios de
Sion; me preocupa que en Egipto durante 100 episodios me pasen los Protocolos
como un ejemplo de libertad de expresión. Me preocupa
la base intolerante que intenta afectar y secuestrar a 1300 millones de
personas. Porque necesitamos 1300 millones de musulmanes libres del
totalitarismo, no secuestrados por él. Y en Europa, no preocupa.
Lo segundo que me preocupa es que de esa base social amplia, de esa gente que
seguramente sólo quiere vivir en paz con sus creencias, y que estoy convencida
que quisieran vivir libremente con sus creencias, en esa base social enorme, se
haya instalado un cuerpo terrorista ideológicamente preparado con una gran
capacidad logística y económica que actúa impunemente, trans-nacionalmente.
¿O alguien cree realmente que ese chaval de 18 años que se levanta, reza a su
Dios, toma su té, besa a su madre, se va a un autobús de Tel Aviv y espera a
matar si puede a la mayor cantidad posible de personas, ese chaval se fabricó
en un día? ¿Espontáneamente, salió de las piedras, y un día dijo "voy
a ser suicida"?
¿O cuando tenía 8 años le dijeron que tenía que amar la muerte, y cuando tenía
9 le dijeron que tenía que amar el odio, y cuando tenía 10 le dijeron que ese
que tenía que odiar era ese otro de allí, y que tenía que despreciar sus
valores, y que tenía que despreciar la democracia, y que la convivencia no era
buena? Y detrás de eso hay mucho dinero, mucha logística y mucha intervención.
Cuando a mí me dicen: "veremos si hay paz con Sharon", yo siempre les
digo, "si quieren hablemos de Sharon, pero yo me pregunto, habrá paz pero
si quiere Teherán, si quiere Damasco Es decir, ¿no hay injerencia
internacional en la zona? ¿Estuvo alguna vez en manos de Israel la
paz?"... Y eso no significa que el Estado de Israel no haya cometido
muchos, muchos errores, y seguro que responsabilidades, como tantos. Yo no sé
si algunos países europeos que cada día pasan el algodón sobre la democracia
israelí para ver si está manchado, si tuvieran esa situación de conflicto,
serían democracias. Me lo pregunto. No lo sé. En España, con ETA, hemos
cerrado un periódico, hemos ilegalizado un partido político, hemos cerrado
entidades sociales y civiles... poca broma, ¿eh? ¿Qué pasaría en España si
no pudiéramos coger un autobús tranquilamente? ¿Si cuando le damos un beso a
nuestro hijo porque va a la universidad no sabemos si vuelve? ¿Qué pasaría en
España con la democracia? Pero en mi país todo el mundo está preguntando si
Israel lo es. Nadie se pregunta si lo es Arafat. Ese tema no está.
Ahora hay en España una campaña enorme para hacer un boycott al imperialismo
sionista y americano de la Coca Cola. Y ahora un empresario ha descubierto la
Meca Cola. El nombre ya es muy democrático, claro, porque cubre a todos. Y cuya
propaganda es estrictamente "esta es una bebida contra el colonialismo
americano y sionista" Y todo el mundo compra la Meca Cola. El otro día me
preguntaba en un articulito de estos un poco provocadores... "qué bonito,
10% de los beneficios a la causa Palestina... ¿a cuál de ellas?, ¿Cómo lo
hacen?, ¿Una asamblea? ¿Un poquito para Jihad,
un poquito para Hezbollah, un poquito para Arafat? Y otro 10% para la causa
musulmana... ¿cuál de ellas? Porque la causa musulmana de las mujeres de
Afganistán que luchan por la libertad, es la mía. Pero la del Rey Faisal,
no. Los fascismos teocráticos no son mi causa. Se digan en nombre de Alá o en
nombre de Dios o en nombre de quien quieran, nunca será mi causa el fascismo. Y
en un país como el que acabo de nombrar, donde la mitad de la población es
esclava, esa es mi causa, la de las esclavas. Pero claro, yo tomando ese
refresco, no sé a donde va el dinero. Y sin embargo, fíjense, qué capacidad
de poca crítica, que ni tan solo estas preguntas básicas las hacemos en
nuestro país.
Porque el terrorismo no preocupa. Porque continuamos pensando que la AMIA fue
cosa de judíos, que lo de las Torres
fue porque los americanos son muy malos y van por el mundo de tejanos, y porque
si hay cosas en Pakistán o en otros sitios, bueno, es que ahí hay muchos líos.
Claro, en Europa no ha pasado nada. ¿A qué esperamos, a que pase algo para
reaccionar? Estamos ante una ideología de mucho dinero, de mucha injerencia, de
mucha logística, con un cuerpo doctrinal fatalista, nihilista, que niega los
valores fundamentales de la humanidad, que niega los valores fundamentales de la
ilustración. ¿Cómo no va a ser la causa de cualquier ser humano, de cualquier
demócrata y por supuesto, de alguien de izquierdas, la causa por luchar en
contra del totalitarismo y a favor de la libertad? Y sin embargo, ni la
izquierda española globalmente, ni lan europea, considera de momento que esta
sea su prioridad. Como nos hemos
quedado sin épicas, como no sabemos dónde estamos, como no sabemos de qué
hablamos cuando decimos que hablamos de la izquierda, se cayeron los
mitos, se cayó el Muro de Berlín, el Stalinismo al final fue muy feo, pero
hablamos poco de él... eso sí, del imperialismo americano, cada día... del
soviético, nunca. No existió... y estuvo en Europa, pero... Yo cuando he ido a
Siberia, y he ido varias veces, y además conozco relativamente bien Europa
Oriental, es curioso porque allí sí que hablan del imperialismo soviético...
lo padecieron, ¿no? ¿O fueron cómplices? Es igual.. Pero en París no
hablamos de ello, en Madrid tampoco, en Barcelona tampoco... ahí nos preocupa
fundamentalmente - que también tiene que ser objeto de preocupación - la política
exterior americana estrictamente. La europea tampoco preocupa, a pesar de sus
injerencias, de sus perversiones, y por supuesto, de su mucha, mucha intervención.
Voy a concluir porque creo que lo relevante es que ustedes hagan preguntas. Pero
voy a concluir en estos términos. Primero, yo creo que la izquierda está
haciendo dejación de sus responsabilidades históricas. Hablo de la izquierda
porque es mi corriente ideológica. Yo creo que está haciendo dejación de sus
obligaciones históricas globalmente
Europa. Su parlamento, que se niega a investigar qué se hace con el dinero público
del Parlamento Europeo cuando se traslada a la Autoridad Nacional Palestina.
Ustedes, que estamos en una sede parlamentaria, ¿pueden entender que un
parlamento se niegue a saber qué se hace con su dinero público? ¿Es posible
que se niegue a investigar eso? No queremos sacarle una peseta, solo queremos
saber qué pasa con ella... yo quiero saber si con mi dinero, como ciudadana
europea, estoy pagando una cloaca o un hospital, o estoy pagando una escuela a
donde se enseña a amar la muerte, porque eso no lo quiero pagar. Pero no solo
porque aleja la paz de la zona, sino porque aleja la paz del mundo, que es el
tema global. Por eso Israel también es nuestra causa. El día que Israel
fracasara, fracasa la democracia en el mundo...
¿Y qué significaría ello? Y desde luego, cada día preguntamos a Israel si lo
hace bien o mal, pero ni uno solo soldado
enviaríamos a salvarlo, ni uno. Europa está haciendo dejación de lo que yo
creo que es una enorme responsabilidad histórica. La responsabilidad de
desmontar públicamente el gran engranaje, el gran edificio económico,
cultural, simbólico y geo-estratégico del terrorismo, que es hoy por hoy una
ideología de la muerte perfectamente organizada, perfectamente financiada.
Está haciendo dejación de su responsabilidad con su propia historia, porque
nuevamente está dejando a un pueblo concreto, el que siempre representó a la
democracia, solo ante su destino. Y está haciendo dejación de su
responsabilidad histórica porque además se permite juzgar a los demás y ser
incapaz de asumir los retos que este momento de la historia le obligan. Y repito
para acabar, todo lo que he dicho, nada va contra la causa Palestina.
Sí que va contra el uso perverso y mortífero de esa causa en pro de intereses
también mortíferos que además no son ni
palestinos.
Gracias.
Pilar Rahola estudió Filología Hispánica y
Catalana, ha dirigido la editorial Pòrtic y trabajado en el ámbito del
periodismo, colaborando con diversos medios como TV3 o Catalunya Ràdio. En
1993 obtuvo un escaño en el Congreso de los Diputados por ERC, y en 1995 fue
elegida concejal del Ayuntamiento de Barcelona y teniente de alcalde en las
áreas de comercio, consumo y turismo. Tiene varias novelas publicadas y
diversas traducciones, entre sus libros, "Mujer liberada, hombre cabreado",
"Carta a mi hijo adoptado" o "Historia de hada".