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La islamización de la escuela
Álvaro Vermoet Hidalgo
Jueves 21 de Diciembre de 2006
Un colegio público zaragozano, decidido a hacer ver la utilidad
de su Consejo Escolar, ha excluido los actos navideños de su
programación anual por "haber alumnos de varios credos y culturas".
Además, los villancicos de contenido religioso se han sustituido por
canciones navideñas y poemas y se ha suspendido el tradicional
reparto de regalos.
En Francia, algunas piscinas públicas han introducido horarios con
segregación por sexo a petición de los musulmanes, igual que en
Seattle, donde hay turnos sólo para musulmanes. En Massachussets los
tribunales obligaron a servir camello a un preso musulmán, en el
Reino Unido un juez permitió expulsar a judíos e hindúes de un
jurado porque el acusado, musulmán, argumentó que no emitirían un
veredicto justo.
También en el Reino Unido las cárceles están trasladando sus lavabos
para que no apunten a La Meca y en un colegio británico se prohibió
el cuento de "Los tres cerditos" para no ofender a los musulmanes,
que no pueden comer cerdo, motivo por el cual Australia excluyó la
carne de este animal de los menús de sus hospitales. Por no hablar
del despido del director del France Soir que publicó las caricaturas
de Mahoma, de la autocensura de una ópera en Alemania o del
asesinato de Theo Van Gogh.
En España la escuela suprime villancicos, retira crucifijos y
permite a las niñas musulmanas ir a clase tapadas por un velo,
mientras el Gobierno financia libros de texto islámicos, lo que no
hace con ninguna otra religión, y muchos Ayuntamientos censuran las
fiestas de moros y cristianos, ahora fiestas de cristianos. Y aquí
Arabia Saudí construye colegios y mezquitas y sólo a una
organización de estudiantes liberales fanáticos se le ocurre
plantear que hay una ley en España que exige reciprocidad. Porque si
no hay reciprocidad, lo que hay es colonización.
Y a pesar de todo, nunca había habido tantos conflictos con los
musulmanes en Europa como ahora. Estamos viendo como la idea de
respetar al Islam nos lleva directamente a asumir sus normas y
prohibiciones. Quitar el cuento de los tres cerditos en una escuela
no es hacerla más abierta, sino más cerrada. Permitir el velo no es
hacerla más aséptica en lo religioso, sino sencillamente más
islámica. Permitir que una niña no haga gimnasia por ser musulmana
no es secularización de la escuela pública. Es justificar, amparar y
aplicar la discriminación de la mujer. Es islamizar el sistema
educativo.
Nuestra identidad cultural judeocristiana es la más abierta y la más
secular del mundo. Pero del mismo modo que el Islam exige el velo,
nuestra cultura exige el respeto a las normas de la mayoría y a los
derechos de los individuos, aunque ello implique piscinas mixtas,
niñas destapadas o cuentos de cerditos. Renunciar a esa identidad
cultural no es hacer más fácil la integración, sino negarla, creando
un vacío que identidades como el islamismo o los nacionalismos
étnicos pueden llenar.
Una escuela que permite el burka, que no da gimnasia a las niñas,
que permite rezar a La Meca cinco veces al día, que no tiene
símbolos de la cultura nacional como un árbol de Navidad o una
bandera de España, aquella en que se estudia la lengua y cultura
árabes y la religión islámica, es decir, una escuela perfectamente
multicultural se parece mucho a una escuela perfectamente islámica.
Álvaro Vermoet Hidalgo es consejero del Consejo Escolar del Estado
por la Unión Democrática de Estudiantes.
http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_35003.html
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