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LA MEJOR DEFENSA ES... UN BUEN ATAQUE
Por Rafael T.Perez
Ah que tiempos aquellos en los que en Flandes las madres intentaban conseguir que sus niños se comieran la sopa o se fueran a dormir a su hora bajo la amenaza de que si no lo hacían vendría el Duque de Alba, casa tres veces grande que hoy no es mas que una sombra de lo que fue. Para felicidad de los niños de Flandes pero sobre todo para Am Israel. Y es que nada mejor que la inquietante imagen de una amenaza para que el mundo se ponga a temblar, ¿Israel? si la amenaza para el mundo fuera el pequeño estado de Israel sería como para, a partir de este instante, empezar a mirar con grave sospecha a estados del tamaño de Andorra, sin duda muy capaces de provocar terribles dolores de cabeza a las grandes potencias del planeta. Nadie duda de que la progresía internacional ve como una seria amenaza para el mundo la existencia de países como los EE.UU o Israel, y en última instancia hasta la no tan grande geográficamente Inglaterra, imposible solicitar que realicen un profundo análisis de la realidad ya que por lo general esta la ven tan distorsionada como lo son sus propias ideas, con lo cual es igualmente imposible que puedan reconocer como verdadera amenaza mundial a países que por activa y por pasiva se hartan de declarar lo malo que es occidente, lo malo que es el pueblo judío, y la necesidad urgente de borrarlo del mapa a la vez que el resto de los habitantes de este mundo se ponen de cara a la Meca. En esta parte del mundo nadie ha hecho manifestaciones genocidas tan contundentes, claras, y perfectamente expresadas como las que no se cansa de proclamar el presidente iraní y sus vasallas organizaciones terroristas de la guardia mora que lo flanquean.
Por ello en la prensa internacional y durante los últimos días hemos podido ver la noticia que afirma que Israel planea atacar las instalaciones nucleares iraníes, y es que aun muy a pesar del pensamiento anquilosado de la izquierda, tan judeófoba y antisemita en estos tiempos, el pueblo que vive bajo la amenaza del retorno del Duque de Alba a la musulmana no es, por su obviedad manifiesta, precisamente, ni "palestina" ni mucho menos Arabia Saudí y desde luego Irán tampoco. Es Israel. No obstante el gobierno de Israel se ha apresurado a desmentir la noticia, noticia que ha dado la vuelta siete veces, ahora solo faltan sean hechas sonar las trompetas alrededor de las murallas de esta nueva Jericó que son las fábricas de muerte de Irán. Porque son eso y no otra cosa, fábricas de muerte pero en lugar de gas ziclón, esta vez, es el uranio que se precisa para obtener la bomba atómica. Por cierto que ningún psicópata iluminado fabrica una bomba atómica para colocarla de adorno en un estante del salón.
El día D y la hora H, que los alemanes esperaban que sucediera en Calais, resultó ser en las playas de Normandía, antes de aquel, los aliados se la jugaron bien al del bigote. Entonces nadie se opuso a un desembarco que a la postre sirvió para desjarretar al ejército alemán, nadie propuso que una acción así provocaría el levantamiento de toda Alemania y de toda la Europa bajo su bota, ni lo mal que le sentaría al mando alemán y lo que se iba a cabrear. Había que hacerlo, se hizo y se acabó la maldita guerra, el maldito nazismo, y se puso fin a un periodo oscuro de la historia del hombre en el que seis millones de seres humanos tuvieron la fatalidad de haber nacido judíos en una Europa muerta. Se trata al fin de esto, la muerte odia a la vida porque la vida es libertad, aun de la vida se puede escapar, pero de la muerte...la dictadura de la muerte siempre va de la mano de los tiranos y el pueblo judío representaba, como hoy, la vida frente a esa dictadura de la muerte de la que tanto se enorgullecen las organizaciones terroristas en nombre de ala.
Pero consideremos los escenarios; Supongamos que Israel no lleva a término ningún ataque preventivo contra las instalaciones nucleares de Irán, de un Irán cuyo histriónico presidente sueña con el día en el que en el mundo no exista más Israel. ¿Qué podría pasar si Israel no atacara?, bien, para contestar a esta pregunta no hay que imaginar lo inimaginable ni balancearse sobre hipotéticas acciones que no han ocurrido todavía, en un tribunal de justicia todas las hipótesis sobre lo que puede llegar a ocurrir que no se basen en hechos perfectamente probados o comprobables, por no decir probables, son desestimadas como tales, como hipótesis, en las sentencias basadas estrictamente en criterios jurídicos, así que Irán bien podría no atacar nunca a Israel haciendo uso de su recién lograda capacidad nuclear, afirmar lo contrario sería recurrir a la hipótesis, la realidad es que mientras no se produzca un ataque de semejante envergadura no se puede acusar al Irán de Ahmadinejad de genocida. Pero la realidad, en forma de hechos históricos contrastables e irrefutables, también nos sugiere que el pueblo judío puede alegar y presentar dos mil años de pruebas fehacientes durante los cuales cada generación ha tenido su propio Ahmadinejad, y un dato a tener en cuenta, que cada generación posterior superaba a la anterior en delirio criminal contra el pueblo judío. En cualquier caso supongamos pues que Israel no ataca y no destruye esas instalaciones ¿qué sucederá inmediatamente después de alcanzado el objetivo nuclear iraní? ¿qué otros objetivos derivados de esa primera meta tecnológica pasan por la mente de los ayatolas y no solo por la de Ahmadinejad?. Una vez alcanzada esa meta atómica, Irán no tendrá absolutamente ninguna necesidad de desencadenar una guerra nuclear contra occidente, puede ser un auténtico y peligroso loco, pero no es tan imbécil como para hacer de su país una diana internacional ha donde irían a dar en su centro todas las flechas del mundo occidental. Le bastará con armar y suministrar material nuclear a todas las organizaciones terroristas, y a alguna más que surgirá nueva, para lanzarse a convertir en realidad su particular locura, eso si, lo que habría que demostrar es que Irán es quien desde la sombra proporcionaría todo ese material, pues no faltarían las lágrimas árabes tras las que se escudarían para no transformar a su pueblo en víctima de la ira de las naciones occidentales, no solo de Israel.
El temor de occidente a un ataque de Israel sobre las instalaciones nucleares iraníes se puede resumir en tres puntos; primero temor a la reacción de todo el mundo árabe, segundo la amenaza de un Irán con un gobierno teocrático tirano pero además nuclear, y tercero, precisamente, con un mundo islámico extasiado con la idea de provocar el caos divino en el mundo. En síntesis; El problema es que Irán perfectamente ya ha manifestado y expresado cuanto ansia borrar a Israel del mapa y con él a todo el pueblo judío. Luego la hipótesis deja paso a los hechos contrastables. Si Israel no ataca, nada impedirá a Irán obtener la capacidad nuclear suficiente como para provocar una guerra de proporciones inimaginables, y un segundo holocausto esta vez anunciado. Pero además, un Irán nuclear tampoco impedirá la reacción de júbilo de una calle árabe en éxtasis, una calle que movida por los hilos invisibles de la idiocia se creerá dueña de un manifiesto divino que nadie ha escrito y en consecuencia, respaldados por el poder destructivo de un Irán cuya renuncia a la vida y su culto a la muerte bien podría proclamarse el salvapatrias de turno, el de esta generación, se abalanzaría imparable e incontenible, las imágenes vistas de sus reacciones de júbilo y sus reacciones de ira, siendo las mismas con los mismos resultados, no dejan mucho espacio para la duda.
Ahora supongamos que Israel efectivamente ataca las instalaciones nucleares iraníes y las pulveriza, ¿qué ocurriría inmediatamente después?; Por un lado tenemos a un mundo árabe y no árabe pero igualmente islámico que con toda probabilidad acusará violentamente el golpe haciendo exactamente lo único que saben hacer bien, por otro lado las naciones occidentales, especialmente de Europa que, aun cuando aplaudan en secreto la acción de Israel, de cara a la galería se tirarán de los pelos y se rasgarán las vestiduras acusando de salvaje provocación a una acción de Israel cuyo objetivo principal es evitar un nuevo holocausto que luego haya que lamentar, y, por supuesto, procurar esconder la vergüenza de la Europa maestra de los clásicos apaciguamientos inútiles, y posiblemente que tenga que enterrar a cincuenta o cien millones de sus hijos tras una guerra nuclear con Irán que se podía haber evitado.
La situación: Israel ataca y destruye las infraestructuras nucleares iraníes, el mundo islámico reacciona violentamente, el mundo occidental observará el futuro ya más sereno sin un Irán teocrático, tiránico y nuclear, Israel quedará, como siempre, como el malo de la peli a la vez que occidente, Europa fundamentalmente, salva la poca credibilidad que tiene. Y obviamente el escenario en el que las organizaciones terroristas operan seguirá siendo el mismo pero con un pequeño detalle no menor, que ya no podrán soñar con utilizar tecnología nuclear iraní para cometer sus atentados. Que no es poco.
En conclusión: Tanto si Israel atacara y convirtiera en escombros las aspiraciones nucleares de Irán, como si no hiciera nada en absoluto, en primer lugar la reacción de la calle árabe, tanto si fuera de júbilo por saberse "atómicos" como si fuera de ira por la destrucción del programa nuclear iraní, se produciría igualmente. Una sociedad en la que las manifestaciones de júbilo y de ira se entremezclan para terminar siempre a tiros no debería de sorprender a nadie. En segundo lugar la reacción iraní, de producirse, no sería en modo alguno diferente a nada de lo que ya está realizando en la sombra para con las organizaciones terroristas que el gobierno iraní avala, instruye, y suministra, la única diferencia notable, y es la que se debería lograr, es que ya no podrían estas organizaciones armarse con material nuclear, sean misiles, bombas sucias, o un saquito de uranio para dejarlo en cualquier calle de Israel, de Europa, de EE.UU, o Rusia, no debemos olvidar que el caso Litvinenko solo es uno de entre los muchos, y tomándolo como mal ejemplo, lo que le ocurrió lamentablemente a este señor solo representa una mínima parte de lo que serían capaces de hacer las organizaciones terroristas y no con una ridícula cantidad de material radioactivo sino ya con un par de kilos, tan solo, a repartir por medio mundo. Y en tercer lugar, el riesgo y la diferencia entre un país democrático nuclear y un país con un gobierno teocráticamente dictatorial, también nuclear, que, además, afirma recibir órdenes directamente del cielo, es un riesgo peligroso de ser asumido, y evidentemente las diferencias entre uno y otro son abismalmente reconocibles y cuyas consecuencias son preocupantemente previsibles.
A Irán y a su presidente no se len puede amedrentar con aquello de "o vendrá el Duque de Alba", sin embargo el odio que le profesan al pueblo judío es tan grande como su miedo a Israel. La casa de Alba, tres veces grande de España, es en la actualidad una sombra de lo que fue, si la comparamos con el pueblo judío surgido tras dos mil años de cruentas persecuciones, de las cenizas de un horno crematorio, mientras los Alba se han ido apagando, Israel, pese a sus muchos defectos, resplandece como una estrella.
¿Atacará Israel?. La supervivencia de todo un pueblo ante la amenaza de un nuevo holocausto depende de una decisión que evitará que se repita la historia.
Rafael T.Perez 10 Enero 2007
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