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SOMBRAS SOLO SOMBRAS Por Rafael T.Perez
Os pido que no odiéis porque el odio no deja espacio para que una persona sea justa y te hace ciego y cierra las puertas al pensamiento. Sadam Hussein
Increíble, inconcebible, inaudito, incomprensible, insospechado...pero efectivamente estas han sido declaraciones recientes del ex presidente de Irak, Sadam Hussein. Cuesta creer que alguien que ordenó exterminar a cientos de opositores, a un poblado kurdo, torturó, asesinó, violó, destruyó a su pueblo todo cuanto quiso y le fue permitido hacer, y aún se pasó por el "arco del triunfo" el programa petróleo por alimentos con el que la comunidad internacional intentaba por todos los medios impedir mediante la sanción que pudiera hacerse con un perfecto arsenal de armas de destrucción masiva, haya podido realizar tales declaraciones. Programa del que dicho sea de paso el corrupto Kofi Annan, inescrupuloso presidente de una ONU moralmente distraída, obtuvo cuantiosos beneficios extra que fueron a engordar sus ya nada escamosas cuentas personales. Y por otra parte cuesta creer que estas sean las palabras de un cruel dictador que mientras estuvo en el poder empleaba buena parte de aquellos beneficios en sostener esa causa palestina que la ensoñación progre tiene por idealista pero que la tozuda realidad llama terrorismo.
Clamaba Goethe al punto de exhalar su último aliento, ¡luz, más luz!, y los creyentes se apresuraron entonces a ver en estos agónicos estertores el postrer y desesperado grito de quien, ateo hasta el final, descubre que tras el velo de la muerte hay una puerta hacia la vida por la cual él no entrará. Goethe vio sombras, solo sombras. ¿De qué podía servirle la luz a quien sus ojos ya no le servían para ver?. Las últimas palabras de Arafat tampoco hicieron alusión a ese pueblo "palestino" que en vida tanto se esforzó en hundir si con ello lograba su única y auténtica meta, destruir a Israel, y solo la propaganda intentará tapar su agonía. Arafat solo veía sombras a su alrededor, ni huríes, ni santos mahometanos, ni ángeles guardianes que al son de sus trompetas de oro le abrieran las puertas de paraíso alguno, sombras, nada más que sombras y una vida inútil más que se apagó y de la cual la humanidad se desprendía por fin como los árboles se desnudan en otoño de las hojas secas y muertas.
Solo saberse ante la proximidad de la muerte hace que los hombres se despojen de toda mentira, y de repente vean con total claridad la futilidad de sus odios extremos ante el resplandor del último suspiro cuando el alma ha de enfrentar una eternidad incierta. Posiblemente este sea el único lugar habitado en todo el universo, la única humanidad entre millones de planetas que podrían albergar la vida tal cual la conocemos, y nos empecinamos en dedicarle al odio el escaso tiempo de vida que nos ha sido concedido. Hombres hay que viven toda su existencia en beneficio de la humanidad, y hombres hay que viven toda la suya en torpedear con sus míseros odios y patéticas creencias el desarrollo de la humanidad hacia la paz, la salud, el conocimiento, la vida. Por ello las palabras del ex dictador Sadam Hussein, por su rareza al provenir de quien provienen, y seguro que pronunciadas con el severo matiz de la exclusión sospechosa, reflejan no solo que siente la cercanía de una muerte cierta, sino que, además, tal vez haya visto la luz por la que tanto clamaba Goethe, al mundo de la verdad no entra el alma de un mentiroso, como tampoco pueden entrar los criminales, los que odian, los que dedican toda su triste e inútil vida a alcanzar el objetivo de su odio, ver la destrucción del pueblo judío, no por compartir los errores de las demás naciones, y de los demás pueblos, sino por el hecho de que el ser judío, la sola existencia del estado de Israel les es motivo de un disgusto tal que, como ha expresado Sadam Hussein, les cierra las puertas del pensamiento, primer paso para alcanzar la altas cimas de la razón. Pues nadie puede ignorar que los hay que hacen del dolor ajeno su más deseada fiesta.
Moses Haim Montefiore, filántropo judío y quien dedicó casi toda su vida para que las naciones reconocieran el valor y el derecho de los judíos, tuvo un desagradable encuentro cierta vez que fue invitado a una importante celebración. En aquella cena se encontró con un conocido antisemita que se acercó a Moses y le invitó groseramente a marcharse al Japón porque ese país, dijo el antisemita, es el único país del mundo donde no hay ni cerdos ni judíos. Moses Haim Montefiore respondío -¡Entonces vayamos los dos, para que tengan una muestra de cada especie!- Sombras, solo sombras, es lo que nos ofrecen quienes hacen del odio su única motivación para exisitir. Esperamos que llegue un día en el cual el odio para siempre haya sido desterrado por el poder de la razón, la luz del conocimiento y la suave caricia de una bendición a la que no le atemoricen más esas sombras, e Israel viva para siempre amparado por el mismo derecho a la vida que quienes odian al pueblo judío reclaman para sí mismos.
Pero en tanto ese día llega, ¿qué otra cosa podemos hacer sino continuar edificando a Israel y construir shalom para el mundo?.
Rafael T.Perez 28 diciembre 2006
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