Respuesta al escritor Saramago -
Daniel Gazit, embajador de Israel en Brasil. 27112003.
http:www.pletz.comartigosgazit2010.html

No habiendo acceso al texto íntegramente, sino apenas a lo que fue publicado por el diario "O Globo", solo puedo referirme a lo que leí y lamentar las atrocidades verbales contenidas allí.  Israel no espera demostraciones de simpatía por parte de una persona que nos compara a los nazis.  Los nazis no puede recibir y tampoco lo merecen, simpatía alguna.
Le recomiendo al ilustre escritor leer un artículo, bastante corto, de un escritor israelí, Ephraim Kishon, publicado luego de la guerra de 1967, intitulado "Como perdimos la simpatía mundial".  En este artículo, Kishon describe hipotéticamente, con humor, como el Estado de Israel perdió la guerra, fue destruido (como prometieron en aquella ocasión los líderes árabes), recibiendo los sobrevivientes una enorme simpatía y muy poca ayuda.  Pero, al contrario, ganamos la guerra, no fuimos destruidos, y así perdimos la simpatía mundial.  Israel tiene todo el derecho de protegerse y lucha contra los terroristas que declaran, una y otra vez, abiertamente, que su único objetivo es la destrucción del Estado de Israel.

Para una persona como el Sr. Saramago, que no ve diferencia entre un campo de concentración y la ciudad de Ramallah, no hay necesidad de confundirlo con los hechos. A él no le importa, por ejemplo, que Ramallah, como toda la Autoridad Palestina, estaba prosperando económicamente, con un índice anual de crecimiento del 9.2%, según las estadísticas del Banco Mundial, hasta que Arafat decidió declarar la guerra del terror contra Israel, en Setiembre de 2000.
Al Sr. Saramago no le importa que los palestinos podrían haber tenido su estado independiente durante 20 años, de 1947 a 1967. Mientras, prefirieron montar una organización denominada Organización de Liberación Palestina, cuyo objetivo declarado no era el de construir su país, pero sí el de destruir al Estado de Israel.  En el momento en que la OLP declaro su deseo de paz y de una convivencia pacífica, encontró, por parte de Israel, la voluntad de dejar los territorios, en una clara demostración de que también deseaba más que nunca, la paz.

Arafat, luego de establecer la Autoridad Palestina, hizo entrar a Israel a su ejército de 40 mil hombres, demostrando que en vez de construir un estado, estaba construyendo una máquina del terror, la cual estaría bajo su protección y ayuda.  Arafat negó su primer compromiso - dejar el camino del terror y de no permitir más actos terroristas.  No voy a entrar en una discusión para contradecir todos los argumentos de Saramago. Para el, un grupo bien armado, organizado y financiado, que quiere matar el máximo de personas posible, no es considerado un grupo terrorista, sin tener Israel el derecho de luchar contra él, sino de sentarse tranquilo y esperar la próxima bomba. Hay una lección que aprendimos del Holocausto - la de no contar con la simpatía de otros para sobrevivir y tomar siempre en serio cuando alguien nos dice que nos quiere matar. 
Si el Sr. Saramago quiere conocer el mejor espíritu nazi, no precisa ir lejos, basta pasar un tiempo en los campos vacacionales en la Franja de Gaza, donde se enseña a los niños como matar judíos, todos los judíos y liquidar al usurpador estado sionista.

Prefiero vivir sin la simpatía del Sr. Saramago, pero vivir.

Daniel Gazit, embajador de Israel en Brasil.