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Gustavo Bueno. Filósofo
«Volvemos a la
caverna»
Presenta ahora su libro
«La vuelta a la
caverna. Terrorismo, guerra y globalización» (Ediciones B), y dice
que volvemos a la caverna de Platón porque las ideas no tienen fuerza
para subsistir por sí mismas, que la gente se ofende si se analiza el
«No a la guerra», que la mayoría no quiere apearse de las evidencias
arraigadas («no me líe», le dirán), que...
«La vuelta a la caverna». ¿Por qué cree que volvemos a la
caverna?
—Es una referencia a la caverna platónica. Salimos
del reino de las sombras a la luz de las ideas, pero otra vez volvemos
al reino de las sombras, a la caverna, porque las ideas no tienen fuerza
para subsistir por sí mismas. Estamos en la confusión, la gente quiere
volver a la caverna.
—Se analizan dos series de hechos: el «No a la
guerra» y el «No a la globalización». ¿Qué tienen en común?
—El simplismo. Cuando dicen «No a la guerra» no saben
lo que están diciendo. Y si se analiza ese «No a la guerra», se ofenden.
Les da pereza pensar. «No me líe», dicen para no apearse de las
evidencias arraigadas.
Orden impuesto. Dicen que quieren la paz...
—Pedir la paz es una abstracción, es como pedir
libertad. ¿Paz para qué?, diríamos parodiando a Lenin. La paz es el
orden impuesto por el vencedor.
—¿Usted se ha manifestado contra la guerra, contra la
globalización?
—Me considero tan insignificante que no tomo partido.
No me comprometo, sólo analizo.
—¿No se ha manifestado nunca contra nada?
—Estuve el otro día en San Sebastián manifestándome
contra ETA. A mi lado gritaban «¿Libertad, libertad!». Me dijeron que
por qué no gritaba y yo respondí: «No grito libertad porque no me siento
esclavo».
—Crecen los movimientos pacifistas...
—Hace falta definir qué paz se quiere. ¿La paz de
Ibarreche? ¿La paz de Castro? ¿La paz de EE UU? ¿La paz islámica?
—Usted, ¿qué paz quiere?
—Mi descanso es la pelea, como decía don Quijote.
—No ha habido manifestaciones a favor de la guerra...
—No hay nadie que quiera ir. La guerra no se busca,
se encuentra. Está más ligada a los Estados que a la violencia. No son
justas o injustas, sino prudentes o imprudentes, según las necesidades
de los Estados.
—Hombre, yo diría que parece que el hombre se ha
vuelto menos belicoso...
—No. El hombre no se ha vuelto menos belicoso, sino
más imbécil.
—¿Nuestros males vienen del capitalismo?
—Vienen del Estado.
—Parece un anarquista de derechas...
—No, ja, ja, ja, es el método filosófico.
—Dice que la paz no es ausencia de violencia...
—La violencia está en la paz. ¿O es que no metemos a
la gente en la cárcel para preservar la paz?
—Dicen que el terrorismo es la nueva forma de
guerra...
—No es lo mismo terrorismo que guerra.
—Todavía no se ha logrado una definición consensuada
de lo que es terrorismo. ¿Esto evidencia que...?
—Que son conceptos muy oscuros que cada uno define
con arreglo a sus intereses. Hace falta más análisis. No olvidemos que
hasta hace poco, algunos países democráticos consideraban ETA como
guerrilleros.
—¿Cree que algún día los terroristas de ETA serán
considerados guerrilleros?
—Si Euskadi se convierte en república, sin duda. Yo
creo que son asesinos a los que se debería fusilar.
—¿Así se lucha contra el terrorismo?
—Contra ETA es necesaria la represión violenta. El
caso del terrorismo islámico es aún más difícil de combatir, porque
detrás tiene Estados. Yo creo que después del 11-S la guerra era
inevitable.
—Pero no ha solucionado nada...
—Hay que dar la cara: es la dialéctica de la
historia. No se trata de solucionar, sino de seguir viviendo.
—¿España ha hecho bien retirando sus tropas de Iraq?
—Creo que ha hecho mal: ha parecido complicidad,
huida... Ha parecido que seguía el ritmo impuesto por el terrorismo
islámico.
—La vuelta a la caverna. ¿No salvaría un gobierno de
filósofos, según proponía Platón?
—Según qué filósofos. Todos somos filósofos, pero los
políticos son filósofos simplistas. Todo lo hacen para halagar a la
clientela.
—Hombre, pero si te ponen la caverna con aire
acondicionado... |